La pregunta sobre qué sucede después de la muerte ha intrigado a la humanidad durante siglos. Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) han sido objeto de numerosos relatos y estudios, intentando desentrañar si existe una vida después de la muerte. Este artículo explora la evidencia científica detrás de las ECM, analizando tanto las explicaciones neurológicas y psicológicas como las interpretaciones más trascendentales.
Relatos Comunes de las Experiencias Cercanas a la Muerte
La historia es bien conocida: una persona está a punto de morir, experimenta la muerte clínica durante un breve período y, al regresar, describe haber abandonado su cuerpo, viajado a través de un túnel hacia una luz brillante, y revivido toda su vida en un instante. Muchos también relatan haber caminado entre médicos, atravesado paredes y observado eventos en otras habitaciones. Algunos describen paisajes idílicos o conversaciones con familiares fallecidos que les aseguran que aún no es su momento, antes de regresar abruptamente a su cuerpo.
Los médicos que han escuchado estas historias han comenzado a tomar en serio las ECM debido a su frecuencia y consistencia global. Incluso los niños narran experiencias similares. Sin embargo, la interpretación de estas experiencias varía. Mientras algunos creen que se trata del alma abandonando el cuerpo, otros, como el cirujano catalán Manuel Sans Segarra, lo atribuyen a la "supraconciencia", una conciencia que existe más allá de la mente y el cuerpo físico.
La Perspectiva Médica y la Neurociencia
A menudo se habla de las experiencias cercanas a la muerte como fenómenos inexplicables, pero lo cierto es que la neurociencia y la psicología ya han conseguido explicar bastante. Carlos Tejero Juste, neurólogo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza y portavoz de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica que el túnel de luz del que hablan estos pacientes es la consecuencia de un bajo aporte de circulación sanguínea en la corteza occipital del cerebro, que anula la visión lateral y deja sólo iluminado el fondo. «Algo que también pasa en casos de epilepsia, migraña y afecciones de retina», enumera.
Sobre lo de estar flotando fuera del cuerpo, la revista Neuron publicaba este mismo verano el resultado de un experimento en la Universidad de Standford tras toparse con un paciente que, aunque no se moría, creía estar flotando y presenciaba desde fuera sus propias conversaciones. Los investigadores lograron reproducir estos efectos estimulando el Córtex Parietal Medial (PMC), algo que sucedería también una parada cardiorespiratoria. «Casi todos los síntomas de experiencias cercanas a la muerte se pueden encontrar en casos de epilepsia», apunta Tejero Juste.
Con lo de hablar con parientes la cosa se pone más complicada. La falta de oxígeno causa alucinaciones. En esta situación el cerebro libera gran cantidad de neurotransmisores y hormonas como endorfina, dopamina, serotonina, y un potente alucinógeno llamado DMT (dimetiltriptamina), que proporciona una sensación de bienestar, placer y paz. Aunque tampoco hace falta estar a punto de morirse para creer que uno habla con fallecidos. «Muchas personas mayores tienen estos disturbios de sueño», apunta el neurólogo.
Lo que más cuesta explicar es que, con un nivel tan bajo de actividad cerebral, los humanos vivamos experiencias tan conscientes e intensas. En 2013 la Universidad de Michigan infartó unas cuantas ratas que, sin latido ni respiración, dispararon su actividad cerebral. «Habría que hacer más experimentos, pero claro, no sería ético», concluye Tejero Juste.
La Teoría de la Supraconciencia
Pese a su formación académica, Sans Segarra no llegó a la idea de la «supraconciencia» desde la medicina, sino desde la física cuántica. En su libro, tras picotear en teorías de algunos premios Nobel, repasar las partículas elementales básicas y algunos principios cuánticos, afirma haber llegado con algunos físicos a la conclusión de que «el cuerpo es energía de baja frecuencia tridimensional». También que «las emociones, sentimientos, pensamientos, recuerdos, memoria y conciencia local son energía de alta frecuencia electromagnética». Y, como conclusión, afirma: «Hemos de aceptar, ante la evidencia, la existencia de la supraconciencia, una energía sutil de alta frecuencia que persiste a pesar de la muerte clínica, tiene continuidad fuera del cerebro (...) y justifica las vivencias que nos cuentan los pacientes tras su experiencia cercana a la muerte».
Sans Segarra postula que al morir, pasamos a otra dimensión energética en nuestra evolución vital, buscando el conocimiento del ser y nuestra auténtica realidad existencial, la supraconciencia. Según su grado de evolución, podríamos reencarnarnos hasta alcanzar el punto omega, la santidad o budeidad en las filosofías orientales.
Sin embargo, su argumentario no sobrevive al filtro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «Yo es que con esta gente no puedo», se lamenta Carlos Sabín, doctor en Física, investigador en el Instituto de Física Fundamental del CSIC, investigador Ramón y Cajal del Departamento de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y autor del libro Verdades y mentiras de la física cuántica (Catarata, 2020). «Es como los que dicen que pueden curar con la energía de sus manos, o que si piensas con mucha fuerza que no tienes cáncer se te quita. Si hay físicos teóricos que han llegado a la conclusión que dice este señor por qué no los nombra, no sé, sería un descubrimiento impresionante».
Sabín desmiente todas y cada una de las afirmaciones del cirujano sobre física cuántica, y no es el primero. En redes otros científicos le acusan de practicar «misticismo cuántico». «Yo es que ni le daría esa consideración porque deja en mal lugar a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús», dice Sabín. «Es que no sé por dónde empezar. No es verdad nada de lo que dice. Ni somos energía, ni todo es energía. Seguro que hasta nombra a Einstein en su libro».
El Fenómeno de Lázaro
Un aspecto fascinante relacionado con la muerte y la posible "resurrección" es el fenómeno de Lázaro. Este término se refiere a la recuperación espontánea de las constantes vitales en pacientes después de que se hayan cesado las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
Desde 1984, se tiene constancia de que el fenómeno de Lázaro ha afectado, al menos, a 63 pacientes clínicamente muertos, tanto en edad adulta como pediátrica. El tiempo desde el cese de las maniobras de reanimación hasta la recuperación espontánea de los signos vitales ha variado en un rango de pocos segundos hasta tres horas y media. El 35% de “los resucitados” sobrevivió hasta el alta del hospital y, en la mayor parte de las ocasiones, sin secuelas neurológicas.
Aunque los mecanismos fisiopatológicos exactos detrás del fenómeno de Lázaro aún se desconocen, se han propuesto varias hipótesis. Estas incluyen un posible efecto retardado de los fármacos utilizados durante la reanimación, la presencia de marcapasos funcionantes, la autorreperfusión miocárdica y la disminución de la presión intratorácica tras la finalización de las maniobras de reanimación.
Tabla Resumen del Fenómeno de Lázaro
| Característica | Detalles |
|---|---|
| Número de casos documentados | Al menos 63 desde 1984 |
| Tiempo hasta la recuperación | Segundos a 3.5 horas después del cese de la reanimación |
| Tasa de supervivencia hasta el alta hospitalaria | 35% |
| Posibles causas | Efecto retardado de fármacos, marcapasos, autorreperfusión miocárdica, cambios en la presión intratorácica |
La Conciencia y el "Yo" Según Anil Seth
Anil Seth, neurocientífico y profesor de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Sussex, ha dedicado su carrera a investigar la conciencia y la identidad. En su libro "La Creación del Yo", Seth argumenta que la esencia de la individualidad no reside en la mente racional o el alma inmaterial, sino en un proceso biológico profundamente arraigado en el cuerpo. "Ser tú es algo literalmente relacionado con tu cuerpo", sostiene.
Seth explica que la conciencia está vinculada al cerebro, específicamente a ciertas áreas del mismo. Sin embargo, la conciencia es una percepción, el cerebro da sentido a cierta información sensorial, bien proveniente del mundo o del cuerpo.
Con respecto a la inteligencia artificial, Seth cree que las computadoras solo podrían alcanzar una simulación de la conciencia, no una verdadera conciencia, debido a su falta de naturaleza biológica y corporal.
¿Qué Dice la Neurocirugía de las Experiencias Cercanas a la Muerte?
Reflexiones Finales
El debate sobre la vida después de la muerte continúa abierto. Mientras la ciencia avanza en la comprensión de los procesos neurológicos y psicológicos que subyacen a las ECM, la interpretación de estas experiencias sigue siendo un terreno fértil para la reflexión filosófica y espiritual. La posibilidad de que la conciencia trascienda la muerte física sigue siendo una cuestión profundamente personal y, en última instancia, un misterio que cada individuo debe abordar a su manera.
