La Familia de Robert Redford: Entre el Éxito y la Tragedia

Robert Redford es un actor de renombre que ya es clave en la Historia del cine. El legendario Robert Redford está retirado de la actuación desde hace tres años, pero nunca confirmó que dejaría de dirigir cine. Quizá ahora que cumple 85 años, podría hacer su propio biopic, como está haciendo Madonna, o, al menos, hacer como el expríncipe Harry y buscar a alguien que le ayude a escribir su biografía. Episodios jugosos no le faltarían, desde luego.

Hay amor, hay tragedia, hay religión, hay activismo, hay naturaleza y paisajes bonitos y, por supuesto, hay éxito y belleza. Hoy cumple 85 años, 85 años de una vida que no siempre ha sido amable con él.

Robert Redford en el Festival de Cine de Sundance en 2014 (Foto: Gage Skidmore)

Un Matrimonio y Cuatro Hijos

Que el ahora considerado una de las voces más progresistas de Hollywood se casara con 21 años con una mormona de Utah, Lola van Wagenen, merecería, desde luego, un capítulo entero. ¿Cómo pudo ser? El jovencísimo Robert, hijo de un humilde lechero y que había perdido a su madre a los 18 años por una rara enfermedad de la sangre (tema del que nunca habla) confesó a The Guardian en 2004: “Solo puedo decir que me casé para salvar mi vida. Obviamente, no quiero denigrar a la persona con la que me casé, hubo muchas otras razones. Pero eso es lo que sentí en ese momento”.

Lola le ayudó a crear lo que más añoraba: un hogar en el campo, después de una infancia pobre en Los Ángeles, algunos delitos menores de adolescente rebelde y un precarísimo viaje a Europa con intenciones artísticas que no cuajó. Así, formó una vida familiar en el campo, de la que nacieron cuatro hijos entre 1959 y 1970 y su matrimonio duró 27, hasta 1985.

Robert Redford y Lola van Wagenen son jóvenes, inteligentes, bellos y se quieren. Él tiene 28 años, ella 26, y en los seis que llevan casados han celebrado el nacimiento de tres hijos, Scott, Shawna y James, y llorado la pérdida del primero por muerte súbita.

El Primer Hijo: Una Tragedia Inesperada

En 1959 nació su primer hijo, Scott, pero murió con apenas dos meses de vida por una muerte súbita. Desgraciadamente, tampoco es la primera pérdida así que tiene que soportar Robert Redford, que perdió a su primer hijo junto a su primera esposa Lola Van Wagenen, Scott, en 1959. Además, fue tan solo cinco meses después de su nacimiento, por muerte súbita, un síndrome apenas conocido en la época.

"Como padre tiendes a culparte a ti mismo, eso te deja una marca que nunca se curará", ha confesado en diferentes ocasiones Redford. Robert Redford ha sufrido un duro golpe. La muerte de su hijo James le ha sumido en un profundo dolor. El tercero de sus cuatro hijos falleció a los 58 años y desde entonces el veterano actor, de 84 años, no se ha separado de sus seres queridos.

Nada más enterrar al bebé, a cuyo funeral sólo acudieron sus padres y dos amigos, Robert dejó unos días la obra que estaba representando en Broadway, The Highest Tree, y con Lola a su lado condujo durante tres días sin rumbo fijo por Maryland y Pensilvania. “Fue un dolor indescriptible para nosotros”, contó Redford, a quien su padre y sus suegros culparon de la muerte de Scott recriminándole que llevara una vida itinerante e inestable en la que arrastraba a Lola.

Él llegó a creer que era culpable: "Sentí que ese desastre era por completo obra mía". Lola, criada entre mormones en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Utah, tenía una fe. Él, no: "No creía en Dios ni en el Espíritu", dijo sobre un proceso, el de descreer el cristianismo que le enseñaron en casa, "que nunca se ha detenido ”. Pero Robert Redford buscaba algo. Algo a lo que agarrarse, una clave para entender no sólo el mundo sino lo que a él le pasaba. Algo incuestionable, un asidero. Y lo halló donde menos lo esperaba.

Shauna Redford: Superando la Adversidad

Un año más tarde llegaría la pequeña Shauna, que también estaría marcada por el drama cuando su novio de la universidad de Colorado, Sid Wells, fue asesinado presuntamente por su moroso compañero de piso, en un caso que quedó abierto y lleno de interrogantes hasta hoy. Juntos, también estuvieron a punto de perder a su hija mayor, Shawna, quien, tras presenciar el asesinato de su novio en la Universidad de Boulder (Colorado) a manos de su mejor amigo, cayó en una profunda depresión.

Por culpa de este trastorno mental, tuvo un accidente que terminó con ella y su coche hundidos en un lago. Por suerte, aunque se temió que no volviese a caminar, se recuperó. Shawna resumió así lo que el Mediterráneo le dio a su padre: “Algo relacionado con su lugar en el mundo de la interpretación y, quizás más importante, con su lugar en el matrimonio. Cuando volvió, tenía ideas nuevas y una nueva energía".

Robert Redford en el Festival de Cannes 2013 (Foto: Georges Biard)

James Redford: Un Legado de Activismo y Cine

Su tercer hijo, nacido en 1962, fue James, y con apenas 30 años empezó a sufrir una rara enfermedad hepática llamada colangitis esclerosante primaria que requirió un delicado trasplante. Como tan solo un año después de su último papel, en 'Vengadores: Endgame', que Redford despedía a su hijo James. Con solo 58 años, el hijo del actor falleció el 17 de octubre de 2020, como confirmó su esposa en las redes sociales: "Jamie ha muerto hoy. Estamos desconsolados. Vivió una vida hermosa e impactante y fue amado por muchos. Lo extrañaremos profundamente", anunció.

Su legado perdura a través de sus hijos, su arte, su cine y su pasión por la conservación y el medio ambiente. Y aunque no se hicieron públicas las causas de su fallecimiento, ya de joven tuvo que someterse a dos trasplantes de hígado por la colangitis esclerosante que le padecía, algo que indudablemente causó dolor en él y en toda su familia.

Salvó su vida, se convirtió en un respetado documentalista -precisamente, con un documental sobre donación de órganos titulado 'La bondad de los extraños' (1999) y otro sobre la dislexia de su hijo Dylan-, pero su salud se volvió a torcer, esta vez de manera irreversible, hace dos años, cuando le fue diagnosticado un cáncer en los conductos biliares que acabó con su vida el pasado octubre, con 58 años y dos hijos.

Robert Redford, junto a su hijo James, en 2003. James fue el tercer hijo de Robert con su primera esposa Lola Van Wagenen. Apenas dos meses antes de la trágica muerte de Jamie, Robert Redford había celebrado sus 84 años rodeado de sus hijos, sus nietos y su segunda esposa, la pintora Sibylle Szaggars, con quien se casó en 2009.

Junto a su padre, James fundó The Redford Center en 2005, una organización sin ánimo de lucro que produce documentales y otorga subvenciones a los cineastas que dirigen películas para concienciar al público sobre el cambio climático y el cuidado del medio ambiente. El hijo del veterano actor Robert Redford estudió literatura y cine en la Universidad de Colorado, y a lo largo de su vida se dedicó al documentalismo y fue reconocido por su faceta activista.

A los 58 años se REVELA La VERDAD sobre de La MUERTE del Hijo de Robert Redford

Robert Redford y su hijo James

Amy Redford: La Benjamina

Tuvieron una cuarta hija, Amy, en 1970. La benjamina del clan, Amy, es la única que por el momento parece haber escapado de la «maldición» Redford. Estudió en los mejores colegios privados de Nueva York y asegura que el peor capítulo de su vida fue el divorcio de sus padres.

Robert Redford deja el cine. A sus 81 años, el actor se despide de la gran pantalla para disfrutar de un retiro dorado junto a su esposa, Sibylle Szaggars, sus tres hijos y sus seis nietos.

España: Un Refugio Familiar

La llegada a Mallorca fue resultado de un mal año, 1964. El actor californiano pasó buena parte en Múnich (Alemania) con sus dos hijos y su esposa rodando Situación desesperada, pero menos con Alec Guiness. Según sus diarios, nada estaba a su gusto: ni los compañeros, ni el guion, ni el director. Su malestar, sin embargo, era más profundo y venía de otra parte. Como él reconoció en la biografía que escribió Michael Callan, parte de su desencaje tenía que ver con la muerte de su madre, Martha Hart, a causa de un cáncer cuando él sólo tenía 17 años.

Así llegaron los Redford a Mallorca. Primero, a Can Pastilla, cerca de Palma, donde Robert había estado años antes con un amigo cuando recorrió Europa convencido de que quería ser pintor en Francia o en Italia. La casa no les gustó: una valla publicitaria de Coca-Cola tapaba las vistas al mar y buscaron otra, en la otra punta de la isla. La de los pinos y las buganvillas. La que miraba al puerto de Alcúdia, donde leyó y pintó y fue feliz, al menos durante un tiempo: "Fue maravilloso mientras pude convencerme de que eso duraría".

En 1966, Shawna tiene cuatro años y James, tres. Como esa familia, el país al que llegan también intenta adivinar su futuro. Lo mas parecido para muchos españoles es ver a Manolo Santana ganar el torneo de Wimbledon. En los cines se estrena ese año La ciudad no es para mí, con Paco Martínez Soria y Blas Piñar abre la editorial Fuerza Nueva, de la que nacerá un partido de ultraderecha más adelante, con el dictador ya muerto.

Puerto de Alcudia, Mallorca (Foto: Sven Meyer)

Un Legado Imborrable

“Parte de mí se inclina hacia una naturaleza triste, porque pienso que la vida es triste y la tristeza no es algo que deberíamos evitar o negar. Es un hecho de la vida, como lo son las contradicciones”, explicó de nuevo para The Guardian. No se sabe muy bien si por esto o por cuestión de principios, lo cierto es que Robert Redford ha sido desde siempre una estrella escurridiza: no se le ve en fiestas, sus compañeros rara vez son sus amigos (Paul Newman llegó a decir que, después de 40 años de amistad, sentía que apenas lo conocía) y, si antes solía comunicarse a través de sus películas, ahora ni eso tenemos.

Robert Redford es un increíble actor que nadie olvida, ni olvidará jamás. Un actor de renombre que ya es clave en la Historia del cine.

En términos estelares es difícil caer en hablar de físicos. Al fin y al cabo, es complicado escribir sobre Brad Pitt o Angelina Jolie ciñéndose únicamente a su filmografía, y no incidiendo en el peso popular y cultural que ha tenido su atractivo. Que esto sea una bendición o una maldición es algo que dejaremos para otro momento.

Pero lo cierto es que es difícil no hablar de Robert Redford sin pensar en Paul Newman, y no solo por que ambos compartieran pantalla en dos de las mejores películas de su época como fueron 'Dos hombres y un destino' o 'El golpe', si no porque uno surge frente al otro en toda discusión de persona de cierta edad para recordar quién era el más guapo de Hollywood.

Redford siempre será ese hombre de facciones tan perfectas como su tupé rubio. Y lo será siempre porque, al igual que su amigo Newman, los años no hicieron mella en su atractivo. Pero, superando todo eso, quedándonos con más allá del peso que ha tenido Redford como estrella, como guapo, de un Hollywood a caballo entre lo clásico y lo presente, hemos de recordar que la historia del cine no podría olvidarlo aunque no se hubiese puesto nunca frente a una cámara.

Y sí, podríamos hablar aquí de su papel como director en películas tan notables como 'Gente corriente' (1980), 'Un lugar llamado milagro' (1988), 'El río de la vida' (1992) o 'El hombre que susurraba a los caballos' (1998). Pero no, esta vez nos referimos a como una estrella de Hollywood tan asentado le dio un empujón sideral al circuito indie norteamericano con la creación del Festival de Sundance.

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