Arranca el Adviento. El tiempo de espera, de preparación, de esperanza ante la llegada de Jesús, del Dios que se hace hombre para que el hombre pueda alcanzar la divinidad, la salvación. Más allá de unas fiestas familiares, del consumismo, los regalos, el significado del Adviento es fundamental para entender la Historia de la Salvación.
Preparación para la Navidad durante el Adviento.
El Significado Profundo del Adviento
El Adviento ha sido probablemente el tiempo litúrgico más desconocido por los fieles a lo largo de la historia. De hecho, su origen y significado son oscuros, y sólo a partir de la Vulgata (siglo IV) se hablaba de «adventus» como la venida del Hijo de Dios al mundo, en su doble dimensión de advenimiento en la carne -encarnación- y advenimiento glorioso -parusía-. Fueron las Galias e Hispania los primeros territorios donde se sintió el deseo de consagrar algunos días a preparar la Navidad y la Epifanía.
Sin embargo, las primeras noticias acerca de la celebración del tiempo litúrgico del Adviento, se encuentran a mediados del siglo VI, en la iglesia de Roma. Según parece, este Adviento romano comprendía al principio seis semanas, aunque muy pronto -durante el pontificado de Gregorio Magno (590-604)- se redujo a las cuatro actuales.
El Calendario Romano actualmente en vigor conserva la doble dimensión teológica que constituye al Adviento en un tiempo de esperanza gozosa: «el tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre» (Calendario Romano, Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, 39).
En mitad de la crisis, Cristo sigue naciendo en cada uno de nosotros. Y hay que estar preparados. ¿Cómo nos preparamos para el nacimiento del Niño Dios? Unos tratan de participar en ejercicios espirituales, otros acuden a la Eucaristía y, cada vez más, muchos buscan en los comentarios al Evangelio una palabra de fuerza, alerta y vigilancia para que el mayor acontecimiento de la Historia de la Humanidad no pase sin pena ni gloria.
Cristo nace cada día, y en demasiadas ocasiones -en Madrid, Congo, Nueva York, entre los ricos y también entre los desheredados de la Tierra- los creyentes nos empeñamos en matarlo, la mayoría de las ocasiones sin querer darnos cuenta.
¿CÓMO VIVIR EL ADVIENTO? Padre Didier
Corona de Adviento y sus velas.
Iniciativas para Vivir el Adviento Auténticamente
Una de las iniciativas más novedosas de este año corre a cargo de la Acción Católica Juvenil de Madrid, que han lanzado «La conspiración de Adviento«, una idea para «redescubrir la Navidad y volver a su sentido original, dejando de lado las horteradas y el consumismo desenfrenado que parece caracterizar las ‘fiestas de invierno'». A través de vídeos, comentarios y análisis, divertidos, ingeniosos y solidarios, la «conspiración» de Adviento es otra forma de preparar para vivir, de forma auténtica, el nacimiento de Jesús.
Otras iniciativas, como las del grupo «Eucaristía» y la editorial Verbo Divino, a través de quierover.org, nos acercan a una realidad social y humana, la de la pobreza, el compartir, la cercanía… muy presentes en estas fechas.
¿Qué le pides al Adviento? ¿Qué esperas de la Navidad?
- Historias del belén de tu pueblo o ciudad, evocaciones ante el pesebre, villancicos o peticiones a los Reyes Magos.
- Signos de esperanza, ejemplos de amor y solidaridad, personas de fe.
«Alegraos, porque Cristo nace. Siempre viene. En su mensaje, el cardenal quiere dirigir palabras de consuelo y ánimo a quienes atraviesan momentos difíciles, como enfermos, personas en hospitales o convalecientes, quienes están en la cárcel, sin hogar o enfrentándose a crisis personales, económicas o emocionales. Asimismo, el arzobispo ha invitado a mirar el ejemplo de los pastores en Belén, quienes, a pesar de la oscuridad de la noche, caminaron al portal para descubrir el amor de Dios.
Para el cardenal, la Navidad sirve también para «reconocer que lo humano esconde lo divino», a pesar de «las preocupaciones y las capas» que muchas veces ocultan «el tesoro que todos somos». En referencia a las tragedias recientes, destaca cómo el amor, la solidaridad y la ternura pueden sacar a la luz lo mejor de cada persona, incluso en medio del sufrimiento.
Representación del Belén.
La Navidad en Ucrania: Tradición y Fe
En este tiempo de Adviento, y ante la inminencia de la Navidad, Sor Valentyna Ryabushko, hija de la Caridad ucraniana, nos hace partícipes del modo tradicional de celebrar la Navidad en aquel castigado país. Los ucranianos asocian los fríos meses de invierno con vacaciones, un período más largo de fines de semana, tradiciones festivas religiosas y familiares, reuniones con amigos, entrega de regalos y, a veces, viajes a las montañas para esquiar o pasar tiempo en contacto con la naturaleza.
Para muchos ucranianos, las vacaciones de Navidad son un componente o un punto central del período de vacaciones de invierno. Y al mismo tiempo, curiosamente, la persona de Jesús va desapareciendo poco a poco de la conciencia de los ucranianos en medio de este entusiasmo festivo. Aproximadamente un mes antes de la fecha de Navidad, las ciudades adquieren un aspecto festivo. Los escaparates y las calles están decorados con brillantes luces multicolores, a cada paso su atención es atraída por promociones y descuentos publicitarios.
El ingenioso término «ramadán ucraniano» suele formar parte del lenguaje coloquial de los ucranianos. El «ramadán» ucraniano es un período del calendario que dura 50 días, que comienza con el día de la conmemoración del mártir Romano y termina con la fiesta de la Epifanía o Bautismo de Jesucristo en el río Jordán.
Durante el período navideño, los cristianos ucranianos utilizan dos saludos comunes cuando se reúnen: «Cristo nace» y «Cristo está naciendo». La respuesta a ambas debería ser «Alabado sea Cristo». Es un hecho histórico que Jesús nació en Belén de María y José hace unos 2000 años. Por eso los cristianos celebran la Navidad. Para muchos creyentes, la festividad navideña se convierte cada año en una oportunidad para repensar un hecho histórico concreto y su significado en su propio presente.
La Venida del Señor: Un Hecho Presente
La venida del Señor no es sólo un hecho del pasado, sino también del presente. Pero será así sólo si dejamos que Dios ‘llegue’ a nosotros. Cristo nace para que nosotros renazcamos a la vida de Dios. Este tiempo de Navidad pide de los cristianos una actitud contemplativa, de silencio y de adoración, de acogida y de acción de gracias, de celebración en familia y en la comunidad parroquial con la Eucaristía.
Si Cristo nace en nosotros, como ocurrió en María, nos convertiremos en Cristos vivos. Rezar, dar gracias, fortalecer nuestra fe, ajustar nuestra vida a la verdad de Dios, convertirnos al amor y a la esperanza, cantar y anunciar la bondad de Dios con nosotros, ésa es la manera cristiana de celebrar la Navidad. Y esta es también la razón de nuestra alegría navideña, una alegría que podemos y debemos compartir.
Reflexiones Finales
Navidad no es la celebración de una fecha, sino de un hecho. Es la fiesta que conmemora el nacimiento de Jesucristo, un día muy importante para los cristianos. Dios envió a Jesús, su único hijo, a nacer, vivir y morir por cada uno de nosotros. Gracias a su amor y sacrificio hemos sido adoptados como hijos de Dios, por medio del bautismo.
Cristo nace cada día a nuestra fe. Es lo mismo que contemplar de nuevo una obra que nos remite a su autor. Con esta contemplación descubrimos cómo todos somos hermanos, procedemos de las mismas manos creadoras y no debemos enfrentarnos por particularismos. Aquí lo importante no es ser de aquí o de allá, tener este sexo o el otro, ser de este partido o del otro… Lo importante es que todos hemos sido creados en Jesús. Por eso, sin darnos cuenta, la Navidad nos lleva a subrayar la fraternidad, el amor universal.
Con Él sí que nacemos y renacemos cada día. La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros, dice el Evangelio. Lo que quiere decir que Dios se hace hombre, como uno de nosotros, que Jesús es el rostro de Dios, el lugar de Dios para el hombre. Así la pregunta por Dios, del hombre de hoy y de todos los tiempos, se concreta y se aclara de forma definitiva. Preguntar por Dios es preguntar por Jesús.
Al venir Dios a este mundo abre definitivamente el camino de los hombres a Dios. Se nos da la posibilidad de alcanzar la suprema aspiración del hombre: ser como Dios.
