COVID-19 en Bebés: Síntomas, Tratamiento y Prevención

Es mucho lo que escuchamos y leemos sobre el COVID-19 en adultos, pero ¿qué pasa con los niños? De los niños sabemos poco, aunque cada día vamos conociendo más información.

¿Los niños se contagian?

Los niños se pueden contagiar, sí. Lo que ocurre es que se han hecho muchos más test a adultos que a niños y que la inmensa mayoría de los niños que lo han pasado, lo han hecho en su casa con sintomatología leve y sin test previo. De hecho, al igual que muchos otros virus respiratorios no se descarta que los niños jueguen un papel en la transmisión de la enfermedad.

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, una de las revistas científicas de mayor impacto sobre el COVID-19 y los niños, nos llena de esperanza: de 1391 niños, solo 3 ingresaron en una Unidad de Cuidados Intensivos todos ellos con patologías graves previas (leucemia, hidronefrosis…). Se describe un fallecimiento en un niño de 10 meses, cuatro semanas después, que contaba con patología grave de base.

Con el paso de los días, van saliendo nuevos estudios pediátricos: Aquí os dejo el publicado en la revista científica JAMA con 41 niños madrileños COVID positivo, que aunque los autores señalan que ante el tamaño muestral tan reducido hay que tomar los datos con cautela, estos son muy positivos en el sentido de que todos ellos evolucionaron satisfactoriamente y todos ellos ya están dados de alta.

¿La COVID-19 es grave en niños?

Pues si en adultos el 80% de los casos presentan síntomas leves o moderados, en niños parece que este porcentaje es aún mayor. Según los datos disponibles hasta la fecha, los niños tienen buen pronóstico recuperándose en 1-2 semanas en todos aquellos casos leves. Hasta el momento la mortalidad en niños es anecdótica en todo el mundo; muy pocos casos registrados hasta el momento.

Eso no quiere decir que no suceda en el futuro; todos sabemos que dentro de la población pediátrica tenemos a niños con situaciones delicadas que en estos casos como en otros muchos, se convierten en población muy vulnerable.

¿Qué niños se consideran niños de riesgo?

  • Pacientes inmunodeprimidos (inmunodeficiencias primarias, trasplantados, pacientes hemato-oncológicos en tratamiento con quimioterapia, niños que reciban fármacos inmunosupresores, biológicos o modificadores de la enfermedad, pacientes sometidos a diálisis, o niños con infección VIH con mal control virológico con carga viral detectable y/o disminución de CD4 o inversión CD4/CD8).
  • Pacientes con cardiopatías congénitas cianóticas, no cianóticas y otras (adquiridas, miocardiopatías, pericarditis, arritmias severas) hemodinámicamente significativas, que requieran tratamiento médico, que asocien hipertensión pulmonar, en el postoperatorio de cirugía o intervencionismo cardiaco, trasplante cardiaco o en espera de trasplante.
  • Pacientes con enfermedades neuromusculares y encefalopatías moderadas o graves.
  • Pacientes con patología respiratoria crónica (fibrosis quística, displasia broncopulmonar, oxigenoterapia domiciliaria, traqueostomía, ventilación mecánica domiciliaria), excluyendo asma (considerar en asma grave).
  • Pacientes con enfermedad de células falciforme homocigota o doble heterocigota.
  • Pacientes con diabetes tipo 1 con mal control metabólico.

¿Qué hago si mi hijo empieza con fiebre?

Lo mismo que hacías hace un mes antes de la llegada de este nuevo virus. Si tiene buen estado general, está contento, tiene buen color y come bien, tranquilos. Desabrígalo y ofrécele agua con frecuencia. Si por el contrario tiene dolor o se queja, puedes darle paracetamol para aliviar los síntomas. Si en algún momento presenta mal estado general, dificultad para respirar, manchas en la piel, rechazo de la alimentación o decaimiento importante, tendrás que consultar bien con los teléfonos de asistencia sanitaria o bien con tu pediatra o si no logras contactar, acudir a urgencias.

Si tu hijo está ahora mismo con tos y con fiebre, no necesariamente es la COVID19, puede que sea uno de los 200 virus respiratorios que producen estos mismos síntomas.

Cómo tratar a los niños con covid -19

¿Entonces los niños asmáticos no tienen más riesgo?

Actualmente, es poco lo que sabemos sobre cómo el coronavirus afecta a las personas con asma. Un estudio reciente de 140 casos no mostró relación con el asma, estaremos atentos a próximos estudios. Eso sí, es muy importante que todos los pacientes con tratamiento de mantenimiento para el control de su asma, continúen con él como así se lo ha pautado su pediatra/alergólogo infantil/neumólogo infantil y que en caso de crisis, recurran a sus inhaladores habituales con el salbutamol y la cámara espaciadora (NO USÉIS NEBULIZADORES ELÉCTRICOS, estos favorece la propagación del virus)

Siempre usad cámara espaciadora como esta adaptada a su edad.

¿Cómo puedo prevenir el contagio?

Distanciamiento social y lavado de manos frecuente.

Creo que si algo hemos aprendido en estos días todos como sociedad es a hacer de una vez por todas, una correcta higiene de manos. La inmensa mayoría de enfermedades infecciosas se contagian a través de nuestras manos.

  • Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Si no hay agua y jabón disponibles, puedes usar gel hidroalhólico.
  • Evita tocarte la cara: ojos, la nariz y boca.
  • Evita contacto directo con personas enfermas.
  • Las personas ya sean niños o adultos enfermos deben quedarse en casa.
  • Tose o estornuda sobre un pañuelo desechable y tíralo a continuación o tose sobre el codo, nunca sobre la mano. Si lo haces sobre la mano, ve a lavártela inmediatamente con agua y jabón.

¿Y qué ocurre con las vacunas en los bebés y en las embarazadas?

El Ministerio de Sanidad ha emitido un comunicado donde recogen esta información: deben administrarse las vacunas prioritarias.

  • Vacunas hasta los 15 meses de edad incluidos: garantizando especialmente las de los 2 y 4 meses de edad ya que serán sus primeras dosis y la de los 12 meses ya que corresponde a la primera dosis de la vacuna triple vírica (rubeola, parotiditis y sarampión).
  • La vacunación de mujeres embarazadas, como por ejemplo la vacuna frente a la tosferina que se administra entre la semana 27 y la 36 (preferiblemente entre las semanas 28 y 32). Recordad que esta vacuna ha de ponerse de nuevo en cada embarazo y que es la mejor medida para proteger a tu bebé hasta que cumpla los 2 meses de vida momento en el que se podrá poner su primera dosis.
  • La vacunación en poblaciones con riesgo elevado, especialmente personas en tratamiento con eculizumab y trasplantados. Se valorará el riesgo- beneficio de acudir al centro sanitario específico priorizando las medidas e aislamiento físico.
  • La vacunación en brotes epidémicos y postexposición no demorable.

Aun en la circunstancia en la que no hayáis podido poner la de los 2 meses o la de los 4 meses o cualquiera anterior a los 15 meses, tranquilos; no hay problema. En cuanto se levante el estado de alarma vuestro pediatra os ajustará la pauta y os pondremos al día en el calendario vacunal. Es fácil y sencillo.

¿Está aconsejado el uso de mascarillas para prevenir?

Ahora bien, si no sabemos cómo se usan las mascarillas, será peor el remedio que la enfermedad. Es de vital importancia que aprendamos a utilizarlas, a ponerlas y a quitarlas correctamente.

  • Antes de nada, lávate las manos con agua y jabón al menos 20 segundos o con una solución hidroalcohólica.
  • Cubre la boca y nariz con la mascarilla ajustándola a la cara evitando que haya espacios entre la cara y la mascarilla. Siempre lo más ajustada posible.
  • No la toques una vez puesta y si lo tienes que hacer lávate las manos inmediatamente después.
  • No cubras solo la boca y dejes la nariz fuera.
  • No cubras boca y nariz y dejes la barbilla fuera.
  • No metas el dedo por dentro de la mascarilla para rascarte la cara.
  • No te dejes la mascarilla en el cuello una vez la hayas utilizado; tampoco te la dejes en la cabeza después de usarla.
  • No te quites la mascarilla para hablar, ni para toser, ni para estornudar: recuerda que el objetivo principal de la mascarilla es el de evitar contagiar a los demás.
  • Si está muy húmeda es momento de cambiarla.
  • Para quitarla no la cojas por el centro de la mascarilla; hazlo siempre por detrás: por los cordones o por las gomas.
  • Una vez quitada, tírala inmediatamente a un contenedor cerrado.
  • Lávate las manos a continuación.

Estas medidas solo son eficaces si hay una correcta higiene de manos.

Las medidas más eficaces para evitar la propagación del virus son mantener la distancia de seguridad y la higiene de manos.

El Ministerio de Sanidad Español amplía esa edad a los tres años. Sé que esto en principio os puede abrumar, pero hace un mes, nunca hubiese imaginado ver a niños de 4 años toser en el codo o reñir a sus padres por estornudar en la mano; hace dos meses nunca hubiese imaginado ver a mis hijos lavarse las manos sin que nadie se lo diga o preguntarme a mí incluso si me las he lavado antes de sentarme a la mesa.

Mascarillas de tela ¿Es mejor llevarlas que no llevar nada?

Sí. Es mejor que nada pero con matices. La OMS el pasado 6 abril emitió una nota en la que dice que no hay evidencia actual para hacer una recomendación ni a favor ni en contra de su uso. Estas mascarillas caseras de tela se lavarían en la lavadora a 60º con lo que se garantizaría la eliminación del virus.

Se recomienda que la mascarilla se seque completamente dentro de las 2 horas posteriores al lavado.

¿Qué debo hacer si mi hijo presenta síntomas y ha estado en contacto con un paciente diagnosticado de COVID-19?

Mantener la calma. Tu hijo necesita una madre y un padre tranquilos.

Y a continuación, tratar la fiebre como la tratabas antes de la existencia de la covid19, vigilar su estado general (que esté animado, que tenga buen color, que respire con normalidad, que coma y beba regularmente…) y si tienes dudas llamar al teléfono de información de tu comunidad autónoma o a tu centro sanitario para hablar con tu pediatra.

En casos graves y emergencias: 112.

Las urgencias siguen siendo urgencias, no lo olvidéis. Si tu hijo presenta mal estado general, mal color, está adormilado, respira de una forma acelerada, tiene manchas en la piel que no desaparecen al apretar sobre ellas; si es lactante y lleva horas sin querer tomar nada, si tiene fiebre y es menor de 3 meses o si a cualquier edad tiene un dolor abdominal mantenido en el tiempo, continuo y que no cede, debéis consultar en un servicio de urgencias.

Vitamina D y COVID-19

Hay dos formas de adquirir la vitamina D que necesitamos: una por la dieta y la otra y mucho más importante, por la luz solar.

Vitamina D en la dieta:

Existen muy pocas fuentes naturales de vitamina D en la dieta y estos solo aportan una pequeña cantidad de la vitamina D que necesitamos. Entre ellos tenemos a estos tres grupos de alimentos:

  • El pescado azul, rey indiscutible de la vitamina D: dorada, atún, bonito, sardinas, caballa, bonito, salmón, arenques, salmonetes, pez espada o palometa.
  • Yema de huevo
  • Leche de vaca

Sin embargo, debemos saber que la fuente más importante de esta vitamina es la radiación solar que al incidir sobre nuestra piel se sintetiza Vitamina D. Se estima que una media de 10-15 minutos de exposición solar al día en cara, cuello y brazos es suficiente para sintetizar toda la vitamina D que necesitamos en un día.

En cuanto salga el sol, ponles una camiseta con la que se les exponga un poco los brazos, abre la ventana o sal al balcón los afortunados que lo tengan y a tomar el sol diez minutos.

Ofréceles tres o cuatro veces a la semana pescado azul. Intenta que siempre haya huevos en la nevera y que se tomen su buen vaso de leche al desayuno, a la merienda o a la cena.

Así que mientras no nos digan lo contrario, no hace falta suplementar.

Diagnóstico diferencial: COVID-19, Gripe y Resfriado en Niños

Aunque no es posible diferenciar por los síntomas una infección de otra, existen algunas características que pueden ser más propias de un cuadro u otro, explica el especialista, quien insiste en que en ningún caso podemos diagnosticar por nosotros mismos a los más pequeños.

En general, el síntoma principal de la gripe es la fiebre elevada (> 39º C) de inicio generalmente brusco, que se suele acompañar de dolores musculares, de garganta y de cabeza. Este cuadro genera gran malestar general y el niño suele estar muy decaído, sin apetito ni ganas de jugar. Además, se puede acompañar de tos, mucosidad, congestión nasal y estornudos, aunque son algo menos frecuentes”, explica el Dr. Conejo. Sin embargo, hay que consultar al pediatra “si la fiebre es muy elevada y persistente, el niño está muy irritable o adormilado, si tiene mal aspecto o dificultad para respirar y si aparece una erupción en la piel del pequeño”.

Por otro lado, “en el catarro se dan síntomas más leves, de inicio más progresivo, con fiebre generalmente más baja y con predominio de la congestión y la mucosidad”, comenta el pediatra.

Los síntomas de la covid-19 en niños pueden ser superponibles a los de cualquiera de los dos cuadros anteriores, aunque, en general, hay predominio de la fiebre alta de inicio progresivo, la odinofagia, los síntomas gastrointestinales y, en casos graves muy raros en niños, la dificultad para respirar. Hay otros síntomas más específicos relacionados con la covid-19, como la falta de olfato y gusto, aunque esto exige que el niño tenga la edad suficiente para reconocerlos”.

La única forma de confirmar que se trata o no de una infección por SARS-CoV-2 es que el niño se realice alguna prueba microbiológica. Los más usados son la PCR y, desde hace poco, los tests antigénicos rápidos. Las pruebas serológicas en sangre pueden ser de utilidad en algunos casos, sobre todo cuando la infección lleva ya muchos días activa o está ya superada”, puntualiza el especialista.

Medidas Adicionales para Proteger a tu Bebé

Además de las medidas generales, considera lo siguiente:

  • Mantener una buena higiene: Lavarse bien la cara antes de coger a tu bebé también es una buena medida. Como bien sabemos, los bebés no dejan de ponerse las manos en la boca. Para protegerles de cualquier infección, debemos lavarles bien la cara y las manos, así como limpiar con frecuencia las superficies y aquellos objetos que puedan tocar.
  • Asegúrate que sus vacunas están al día: Si mantienes el calendario de vacunación de tus hijos al día, siguiendo los consejos de su pediatra, les estás protegiendo y minimizando la posibilidad de que necesiten atención médica en una situación en la que el sistema sanitario tiene otras prioridades.
  • Si estás dando de mamar (lactancia materna): La recomendación, siempre que se pueda, es alimentar a los bebés exclusivamente con leche materna hasta que tengan 6 meses y continuar haciéndolo combinado con otras formas de alimentación a partir de esa edad.
  • Si usas la leche infantil en polvo: Lávate muy bien las manos con jabón antes de prepararlo, lava cuidadosamente el biberón y esterilízalo después de cada uso. Prepara la leche infantil en polvo con agua caliente, teniendo la precaución de dejar que se enfríe y comprueba que no esté demasiado caliente antes de dárselo a tu bebé.
  • Asegurarse las provisiones de artículos necesarios para el bebé: Se recomienda que tengas en casa las provisiones necesarias, de uso diario, para el cuidado de tu bebé, como por ejemplo pañales, para unas dos o tres semanas.

¿Qué pasa si la mamá se contagia por el nuevo coronavirus?

Las madres tienen mayor riesgo de enfermar por COVID-19 que sus bebés. Si tuvieras síntomas como fiebre, tos o dificultad para respirar, ponte en contacto con el sistema de salud y sigue las instrucciones que se estás facilitando. El principal motivo por el que UNICEF recomienda continuar con la lactancia materna, en casos en que la madre estuviera infectada, siempre aplicando las medidas preventivas necesarias, es porque se tienen en cuenta, los beneficios de la leche materna y también que la leche materna no parece tener un papel importante en la trasmisión de otros virus respiratorios.

Estas son las medidas a poner en práctica para prevenir que contagies a tu bebé: llevar una mascarilla de protección siempre que estés con el bebé, incluso durante la lactancia, lavarse bien las manos con jabón, antes y después de estar con el bebé, finalmente, limpiar y desinfectar las superficies y los objetos que toca el bebé, incluidos los utensilios de alimentación (biberones, cucharas, platos, etc…). Si por motivos de salud la madre no pudiera hacerse cargo del bebé, UNICEF recomienda sacarse la leche y seguir las mismas recomendaciones para prevenir la infección: lavarse bien las manos antes y después de extraer la leche, así como lavar muy bien los diferentes elementos del sacaleches.

En cualquier caso, recomienda que siempre se haga tomando todas las medidas de prevención anteriormente comentadas.

¿Cómo cuidar a los más mayores para que no se infecten?

Es muy importante proteger a los mayores frente a esta infección, ya que se ha demostrado que en personas por encima de 60 años, el riesgo de complicaciones graves y de mortalidad por el nuevo coronavirus es mayor. Los bebés y los niños pueden estar infectados y no tener síntomas, pero sin embargo pueden contagiar muy fácilmente la infección a sus abuelos o cuidadores de mayor edad. Por eso es importante mantenerlos separados.

Hallazgos de un estudio en niños hospitalizados

Se han analizado descriptivamente las historias clínicas de los niños ingresados en el Hospital General Doctor Balmis de Alicante (España) desde enero de 2020 hasta julio de 2022.

Se analizaron un total de 114 niños ingresados con diagnóstico de infección por SARS-CoV-2, de los cuales la mayoría tenían menos de 12 meses y eran de procedencia española. Los ingresos se distribuyeron de forma cronológica siguiendo un modelo de “olas”, siendo el motivo más frecuente la constatación del virus SARS-CoV-2 en las pruebas realizadas. El tratamiento que más frecuentemente recibieron durante el ingreso fueron los antibióticos orales. La mayor parte de los niños no tenían comorbilidades y no desarrollaron complicaciones.

Los lactantes parecen ser más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2 y las manifestaciones clínicas en este grupo de edad conllevan mayor probabilidad de ingreso. El desarrollo de complicaciones, necesidad de oxigenoterapia, ventilación mecánica e ingreso en UCI es mínimo en población pediátrica.

Impacto de la COVID-19 en la Población Pediátrica

En la infancia se suele adquirir la infección por exposición doméstica, ya que normalmente los adultos suelen actuar como caso índice. Parecen excretar el virus con cargas virales nasofaríngeas comparables o superiores a las de los adultos. La mayor parte de los niños suelen ser asintomáticos (en torno a un 15-42%) o sintomáticos con síntomas leves.

En los niños menores de 12 meses los síntomas predominantes son rechazo de la alimentación, fiebre sin foco, bronquiolitis, apneas.

En lo que respecta a las complicaciones, también son infrecuentes. Sin embargo, se deben conocer para detectar precozmente e intentar evitar las secuelas asociadas.

El síndrome inflamatorio multisistémico en niños (SIMP, en inglés MIS-C) es una enfermedad rara pero grave asociada a la infección por SARS-CoV-2; las características clínicas incluyen fiebre persistente, hipotensión, síntomas gastrointestinales, erupción cutánea, miocarditis y hallazgos de laboratorio asociados con el aumento de la inflamación.

Características de los Pacientes Ingresados

  • Edad: El 49% de los niños ingresados fueron menores de 12 meses.
  • Motivo de ingreso: La causa por la que ingresaron un 68% de los pacientes fue la constatación del virus SARS-CoV-2 en las pruebas realizadas.
  • Síntomas: El síntoma más frecuente (al ingreso y durante el mismo) fue la fiebre, presente en un 72% de los niños; el segundo, la tos (54%); y en tercer lugar, la rinorrea (52%).
  • Comorbilidades: De todos los pacientes ingresados, solo un 23% presentó comorbilidades. Las más frecuentes fueron las relacionadas con la inmunodepresión.

Tratamientos Recibidos

En nuestra población pudimos observar que los medicamentos que han constituido la piedra angular del tratamiento de la infección en adultos, tales como los corticoides intravenosos, heparina de bajo peso molecular y remdesivir, en los niños no fueron los más utilizados (solo en un 9, 6 y 4%, respectivamente).

En nuestra muestra, los antibióticos orales han sido el tratamiento más utilizado (29%), siendo estimado su uso en los pacientes adultos ingresados en torno al 55-85%, probablemente debido a la mayor gravedad de la infección por SARS-CoV-2 (mayores tasas de sobreinfección).

Variantes del SARS-CoV-2

En nuestro muestreo la variante mayoritaria fue la ómicron (un 63% de las muestras nasofaríngeas secuenciadas). El linaje más frecuente fue el BA.1 (un 20%), seguido del BA.2 (18%); menos frecuentes fueron el BA.1.1 (14%) y AY.4 (13,7%).

Prevención de la Transmisión

La higiene de manos con jabón o gel hidroalcohólico ha sido la medida más sencilla y eficaz para prevenir la transmisión del coronavirus, debido a su envoltura lipídica que es desactivada con las sustancias surfactantes de los jabones.

La transmisión del virus se produce principalmente por contacto directo con personas infectadas que, al hablar, toser o estornudar, expulsan gotitas respiratorias o saliva.

Vacunación contra la COVID-19

Las distintas vacunas frente a COVID-19 son eficaces para reducir la infección sintomática (leve, moderada y grave) y la mortalidad.

Se sabe que la inmunidad generada por las vacunas, como ocurre con la infección natural, no impide la replicación del virus en la mucosa de las vías respiratorias superiores y la eficacia no llega al 100 %.

Impacto Psicosocial de la Pandemia en Niños

Tanto el efecto directo de la pandemia como las medidas adoptadas para el control de la misma, han tenido una importante repercusión económica, social y en resultados en salud.

Algunos de estos hallazgos ya son un problema en sí mismos, como el aumento del IMC corroborado en posteriores estudios. Así, un metaanálisis de 29 estudios concluyó que uno de cada cuatro menores mostró síntomas de depresión y uno de cada cinco de ansiedad durante el primer año de la pandemia, el doble de la prevalencia observada prepandemia.

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