Efectos del Alcohol en la Fertilidad y la Salud: Beneficios vs. Riesgos

El consumo de alcohol, especialmente al llegar a la mediana edad, conlleva una serie de efectos perjudiciales tanto para el cuerpo como para la mente. Aunque una copa ocasional puede parecer inofensiva, el consumo frecuente puede tener consecuencias significativas.

“El alcohol afecta sobre todo el sistema porque una molécula pequeña va a todo el cuerpo. Desde los intestinos al corazón, desde los vasos sanguíneos a la piel, el alcohol tiene efectos profundos en nuestra salud”, explica el profesor emérito de salud pública en el University College London y director de la organización Drinkaware Paul Wallace a 'The Telegraph'.

Riesgos del Consumo de Alcohol

De forma que si nuestro cuerpo fuera un mapa donde marcásemos cada una de las zonas dañadas por el consumo abusivo de alcohol sería similar a las infografías de desastres naturales, pero, ¿cuáles son las zonas de nuestro cuerpo con mayor riesgo de sufrir los azotes de un brindis?

1. Depresión

“El alcohol nos hace sentir excitados y nos estimula porque tiene un efecto depresor en el control de nuestro comportamiento, como la capacidad de razonamiento o de juicio”, sostiene Wallace, y añade que, conforme pasa el tiempo, la propensión a tener problemas de ansiedad y depresión es mayor. Algunos pacientes, especialmente los que tienen alrededor de 60 años, han sufrido daños cerebrales debido al consumo de alcohol, y no necesariamente en exceso. Por ello, es frecuente que antes de padecer una cirrosis se sufra depresión, problemas para tomar decisiones complejas, control de los impulsos o cambios de humor bruscos.

La buena noticia, destaca Rao, es que este daño puede revertirse tras seis meses sin beber una copa.

2. Enrojecimiento de la Piel

El alcohol provoca mayor propensión al enrojecimiento de la piel, desencadenando rosácea. “Desencadena rosácea, un enrojecimiento crónico de la piel producido porque los vasos sanguíneos se agrandan y provocan mayor flujo de sangre. Aunque puede remitir con el tiempo, la rosácea puede ser permanente”, explica el profesor Nick Lowe, dermatólogo y portavoz de la British Skin Foundation. El alcohol juega su papel en otras dolencias cutáneas, como las manchas o el acné, sobre todo en personas ansiosas o estresadas. Paradójicamente, aun con la aparición de granos, también nos avejenta, ya que la piel está más deshidratada y los ojos más hinchados, y “el exceso de azúcares de la bebida daña nuestro ADN y el colágeno de la piel, que envejece más rápido”, añade.

3. Fallos Cardíacos

Las personas que beben en exceso tienen un mayor riesgo de sufrir un derrame cerebral porque se eleva la presión de la sangre. Asimismo, quienes abusan del alcohol tienen mayor propensión a que la habilidad de su corazón para bombear sangre se vea dañada, lo que se da en llamar una cardiopatía, que incrementa el riesgo de fallo cardiaco y suscribe que “más de un vaso de vino al día no aporta ningún beneficio al organismo sino al contrario”.

4. Daño Hepático

Desde los años 70 ha crecido el número de enfermedades hepáticas y no siempre relacionadas con el bebedor empedernido, sino con profesionales que se pasan de copas a la salida del trabajo. “El hígado puede engordar un poco y se continúa bebiendo entre los 40 y los 55, la inflamación hace que este se contraiga produciendo en una de cada seis personas una cirrosis u otra dolencia hepática”, concluye la doctora Debbie Shawcross, hepatóloga en el King's College Hospital. Para contrarrestar los efectos nocivos y dar una oportunidad al hígado para que se regenere, el British Liver Trust sugiere hacer una cura de alcohol tres días consecutivos cada semana.

5. Aumento del Riesgo de Cáncer

Cada año cerca de 13.000 casos de cáncer en Reino Unido son atribuidos al consumo de alcohol, sobre todo los de boca, esófago, garganta, pecho e intestino. A más alcohol en sangre, mayor es el riesgo, ya que el acetaldehído o etanol es uno de los cancerígenos al que estamos más expuestos. “Si fumas y bebes al mismo tiempo, están incrementando el riesgo de cáncer de boca y garganta porque el alcohol hace las células más sensibles a las toxinas del humo del tabaco”, comenta Nicola Smith, miembro de la oficina de Información para la Investigación del Cáncer.

6. Disminución de la Fertilidad

Un estudio pionero en Dinamarca realizado a parejas que querían concebir reveló que aquellas que no bebían conseguían su objetivo más rápidamente que los bebedores sociales y tenían un menor riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Incluso cuando el consumo es muy moderado, la bebida afecta al éxito de la reproducción. Otro estudio llevado a cabo en Estados Unidos demostró que tan solo consumiendo media botella de vino a la semana las posibilidades de las mujeres de quedar encintas se reducían un 18%. Ellos también se ven afectados, ya que tienen niveles más bajos de testosterona y la calidad y cantidad del esperma empeora.

Según señala la doctora Gillian Lockwood, directora médica de Midland Fertility, el ciclo del esperma es de 70 días, así que el efecto dañino de una borrachera puede costarle a una pareja con intención de engendrar que tengan que esperar varios meses más, sobre todo si el varón ha sobrepasado los 40 años.

7. Aumento de Peso

El alcohol contiene siete calorías por gramo, casi lo mismo que la grasa (9 calorías por gramo) y cuando una persona bebe, el cuerpo lo reconoce como una toxina y dedica sus esfuerzos a descomponerlas primero, antes que los nutrientes de los alimentos. El alcohol interrumpe la oxidación de las grasas e hidratos de carbono, produciendo que en lugar de quemarlos los almacenemos.

Beneficios Potenciales (Limitados)

Si bien los riesgos del consumo de alcohol son numerosos, algunos estudios sugieren que el consumo moderado podría tener ciertos beneficios cardiovasculares. Sin embargo, estos beneficios son mínimos y no superan los riesgos asociados con el consumo excesivo.

Más de un vaso de vino al día no aporta ningún beneficio al organismo sino al contrario.

Recomendaciones

  • Moderar el consumo: Limitar la ingesta de alcohol a niveles muy bajos o nulos es la mejor opción para proteger la salud.
  • Hidratación: Beber agua antes, durante y después del consumo de alcohol puede ayudar a mitigar algunos de sus efectos.
  • Descanso: Permitir que el cuerpo se recupere después de un consumo excesivo es crucial.
  • Consulta médica: Si tienes preocupaciones sobre tu consumo de alcohol, busca el consejo de un profesional de la salud.

En resumen, aunque el alcohol pueda ofrecer un alivio temporal del estrés o ser parte de celebraciones sociales, sus riesgos para la salud, especialmente en relación con la fertilidad, el hígado, el corazón y el riesgo de cáncer, son significativos. La moderación o la abstinencia son las mejores estrategias para proteger tu bienestar.

¿Cómo afecta el tabaco y el alcohol a la fertilidad?

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