Conservación Segura de la Leche Materna Congelada: Guía Completa

No cabe duda de que la lactancia materna es la más adecuada y saludable para nuestros bebés. Sin embargo, debido a las obligaciones de nuestra vida, en ocasiones la vemos como algo complicado y difícil de darle continuidad en el tiempo.

Esto ocurre por ejemplo cuando, tras agotar el período de baja maternal, si es que lo hemos disfrutado, tenemos que reincorporarnos al trabajo y éste es fuera de casa. Muchas mujeres se plantean entonces abandonar la lactancia natural y pasar a la artificial, pero queda la posibilidad, algo más incómoda, de prolongar la lactancia materna.

La leche materna es valiosa y refuerza el sistema inmunitario de su hijo/a. Para ser más flexible o estar preparado para emergencias como enfermedades que requieren medicación, vale la pena tener algo en reserva.

En este post, vamos a ver cuál es la forma correcta de conservación de la leche materna. Hay algunas cosas a considerar: ¿Cómo se extrae la leche materna correctamente? ¿Cuánto tiempo se conserva y qué no debe hacer en absoluto al calentarla?

Extracción y Almacenamiento de la Leche Materna

Existen diferentes causas por las que una madre puede verse en la necesidad de conservar su leche materna: vuelta al trabajo, separación temporal de madre e hijo o para donarla a un banco de leche. Este preciado tesoro requiere unos cuidados muy concretos para que mantenga todas sus propiedades intactas en el momento en el que el bebé la tome.

Aunque lo idóneo es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse. La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma.

¿Cómo se extrae la leche materna correctamente?

En general, la leche puede "extraerse" a mano, pero muchas madres lactantes prefieren un sacaleches con el que se pueda vaciar el pecho de forma rápida y sencilla. En este caso ocurre lo mismo que con la lactancia materna: ¡La práctica hace a la maestra!

Existen extractores manuales de leche económicos, en los que la leche se extrae a mano y los Sacaleches dobles eléctricos, que pueden vaciar ambos pechos al mismo tiempo. Los sacaleches eléctricos pueden incluso alquilarse.

Si piensas extraer leche en cualquier caso, adquiere el sacaleches adecuado antes del parto para tenerlo listo cuando lo necesites. Consulta con tu matrona o médico/a para que pueda informarte informarte de todas las opciones en una fase temprana.

Además del sacaleches, necesitas algo para almacenar la leche. Importante: debe ser seguro para los alimentos, estéril y posiblemente apto para la congelación. Los recipientes especiales que se pueden esterilizar son adecuados para este fin. En el caso del plástico, es importante que esté libre de BPA.

No hay un momento perfecto para la extracción de leche. Solo tienes que probar cuando te funciona mejor. Para muchas mujeres lactantes, la extracción de leche es más fácil por la mañana, después de la primera comida, ya que suele acumularse más leche durante la noche. Algunas mujeres se extraen leche después de amamantar, o si es más fácil (porque el reflejo de bajada de la leche ya está activado), también al mismo tiempo que amamantan en el otro pecho.

Para extraer la leche, lo mejor es crear un entorno agradable para poder relajarse y extraer la leche con tranquilidad. Además, asegúrate de estar bien hidratada y tener un vaso de agua cerca. Si tienes dificultades para activar el reflejo de bajada de la leche, quédate cerca de tu bebé; a veces incluso te ayuda mirar una foto del/de la bebé.

En cualquier caso, no se desespere si al principio no funciona tan bien o solo entran pequeñas cantidades. Congelar la leche materna es una opción práctica cuando produces mucha. Sin embargo, para que esta leche sea segura para tu bebé hay que conocer los tiempos de almacenamiento y las condiciones ideales.

El primer paso para congelar la leche materna de forma segura es elegir los recipientes correctos. En el mercado existen bolsas específicas para la conservación de leche materna. Existen botes y bolsas estériles en el mercado que se adaptan a los distintos tipos de sacaleches, de forma que la leche llega a la bolsita o bote sin contacto con el exterior y sin necesidad de manipularla.

Una vez extraída, cerramos el bote o la bolsa y la guardamos. Estos recipientes pueden ser de vidrio o plástico; su elección depende de tus preferencias y del sacaleches que tengas; si bien es cierto que el de vidrio, al ser menos poroso, es el idóneo.

Extracción y Conservación de Leche Materna _ Chile Crece Contigo

¿Cómo se almacena la leche?

Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.

La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua.

Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.

Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura.

Duración y Conservación de la Leche Materna

La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.

Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.

La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:

  • Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC.
  • Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC.
  • Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC.

Podemos optar por congelar la leche; si el congelador está dentro de la misma nevera, podrá ser consumida hasta 2 semanas después, y si el congelador es independiente de la nevera, es decir, en puertas separadas, la leche podrá consumirse transcurridos hasta 3 meses desde su extracción.

Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.

En un congelador tipo combi, que está en la misma nevera, pero con puertas separadas: 3-4 meses.

Si acabas de extraerte la leche y tienes claro que quieres congelarla, hazlo directamente.

Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.

En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.

Descongelación y Calentamiento de la Leche Materna

El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.

La leche congelada podemos descongelarla poniendo el recipiente que la contiene bajo un chorro de agua tibia, o en un recipiente con agua tibia, pero nunca debe hervir, ya que podría disminuir su valor nutricional.

Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas.

¿Cómo lo hago?

  1. Calienta agua en un cazo. Cuando hierva, apaga el fuego e introduce el recipiente con la leche en su interior.
  2. Como alternativa a este método, calienta agua en un cazo en el microondas.
  3. Llena un recipiente con agua caliente del grifo, coloca la leche dentro y deja descongelar.

Si la leche la congelas en cantidades no superiores a 100ml/3,3 onzas, te va a ser mucho más simple descongelar la leche con facilidad.

La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.

La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.

Evita usar el microondas, ya que puede destruir los nutrientes sensibles al calor.

En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.

Una vez descongelada, remuévela, para que las diferentes capas se mezclen bien.

En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar.

Consideraciones Adicionales

Sea descongelada o recién extraída, la leche restante que ha quedado en el biberón del bebé tras la toma debe ser siempre desechada, ya que se considera que su microbiológico puede haberse alterado.

Manipular la leche materna da miedo. A veces, parece que estemos tratando con material peligroso y da la sensación de que manipularla pueda ser algo extremadamente complicado. Pero al fin y al cabo, no nos debería dar más miedo que manipular cualquier otro alimento. Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.

Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.

La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.

Es cierto que las recomendaciones de conservación pueden variar mucho.

A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.

La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores. Un poco más abajo tienes información de cómo evitar la degradación de la grasa.

No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.

Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.

La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.

Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.

La leche materna contiene lipasa. La lipasa es una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.

Según las condiciones de almacenamiento, una vez descongelada, la leche guardada en el congelador puede tener un sabor distinto debido a la descomposición de las grasas presentes en ellas.

No vuelvas a congelar la leche materna que ya has descongelado. Por todo ello, se trata de una herramienta cómoda para ti y segura para tu bebé de calentar la leche antes de la toma.

Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.

Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.

Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

En cualquier caso, la continuación de la lactancia en estas circunstancias es algo personal, y tú decides.

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