El posparto es una etapa maravillosa porque implica que ya tienes contigo a tu bebé. Pero como todo viaje, tiene luces y sombras y se trata de una etapa de incertidumbre por todos los cambios que procesa nuestro cuerpo y mente.
Es un momento de cambios intensos, tanto físicos como emocionales, donde es crucial contar con el apoyo de la familia y, en especial, de las personas del entorno cercano.
Tras la fase hospitalaria transcurren entre 6 y 8 semanas donde la mamá vive un proceso de revolución hormonal que le ayudará en su recuperación. Por un lado la oxitocina promueve la regeneración de todo su organismo materno y la prolactina será la encargada del desarrollo de la lactancia materna.
Por ello, las mamás y su entorno deben estar preparados para todos los cambios emocionales que esta lluvia de hormonas puedan generar.
Cambios Físicos en el Posparto
El cuidado físico tras el parto es esencial para una recuperación completa. Dependiendo de cómo haya sido el nacimiento, algunas mamás pueden necesitar cuidados específicos, como es el caso de la episiotomía o una cesárea.
Los loquios, esas pérdidas de sangre que ocurren después del parto, son una parte normal del proceso. Durante este periodo, es importante llevar compresas específicas para maternidad que sean cómodas y absorban bien.
Durante este periodo, conocido como cuarentena, también es recomendable evitar las relaciones sexuales hasta que el médico lo permita, ya que el cuerpo necesita tiempo para sanar. En algunos casos, es posible que experimentes dolor durante las relaciones sexuales debido a contracturas o debilidad muscular.
Si te han realizado una cesárea, la recuperación posparto será más lenta y requerirá mayor cuidado, pero no tiene por qué ser traumática. Si la cesárea fue programada, probablemente ya estabas preparada psicológicamente.
Durante las primeras horas, no podrás moverte por los efectos de la anestesia, pero puedes pedir que te acerquen al bebé para darle el pecho. Cuando empieces a moverte, ten cuidado con la herida, evitando esfuerzos y levantamientos, ya que puede doler.
Congestión de los pechos por el inicio de la lactancia, incluso se puede dar antes de la subida de la leche. Dispositivos como el extractor de leche eléctrico o manual de Tigex que pueden ayudarte en esta etapa de lactancia.
Recordemos que estas son unas pautas básicas de cuidados. Es importante acudir a un profesional especializado cuando hace falta. En algunos países, la mujer que ha dado a luz cuenta con un equipo multidisciplinar en el que matrona, ginecólogo y fisioterapeuta especializado, cada uno en su ámbito, colaboran para aportar a la mujer los máximos beneficios -subvencionados por la seguridad social-.
Podemos dividir el posparto en varias fases; primera fase o posparto inmediato (primera semana), segunda fase (desde la 2ª semana a la 8ª) y tercera fase (del 2º al 8º mes).
Recomendaciones físicas durante el posparto:
- Evitar cargar peso.
- Evitar estar mucho tiempo de pie, aunque sí es aconsejable activar la circulación de los miembros inferiores (Reeducación Propioceptiva, ejercicios de pies, masajes de piernas, restaurar el equilibrio en la pelvis).
- Ejercicios respiratorios espiratorios para ayudar a la revascularización y drenaje.
- Las contracciones de suelo pélvico se pueden realizar desde el primer momento ya que la contracción y la relajación de la musculatura favorecen el flujo sanguíneo (importante en caso de edema y episiotomía).
- Se podría utilizar una faja en zona pélvica (sacroilíaca y nunca abdominal).
- Favorecer la lactancia materna, pues ayuda a la involución uterina.
Bienestar Emocional en el Posparto
Las emociones tras el parto pueden ser un torbellino. Es completamente normal sentirse agotada, triste o incluso abrumada. Sin embargo, cuando estos sentimientos se vuelven persistentes y afectan el día a día, es importante hablar de depresión posparto. La tristeza, la ansiedad o el agotamiento son señales comunes, pero si estos sentimientos no desaparecen o empeoran, es fundamental buscar apoyo.
Los cambios emocionales que se producen en el posparto suelen ser transitorios, pero afectan a numerosas mujeres en las primeras semanas después del parto. En general, impiden que la mujer goce de su maternidad, ya que crean sentimientos de culpa. Y es que la mujer no es capaz de expresar lo que le sucede, es un tema «tabú» del que está «mal visto» hablar porque se supone que la maternidad es todo felicidad.
Hay que desmitificar todos ellos, nadie es perfecto. La maternidad es un período en el que se espera alegría y felicidad, pero también hay que aceptar que habrá momentos en los que no disfrutaremos como imaginamos.
El agotamiento postnatal o postparto en la mujer reúne todos aquellos efectos colaterales que comporta el embarazo, el parto, el puerperio, la lactancia y la recuperación física y hormonal, junto con el cambio de vida que implica la llegada de un bebé a la familia. Es muy diferente de la depresión tras el parto.
Las causas que diferencian ambos estados están relacionadas con los cambios físicos en el embarazo, el parto y la lactancia. También influyen las consecuencias emocionales que conlleva el cambio de escenario tras la maternidad, como cierta sensación de aislamiento social y una relativa soledad por la interrupción de la vida profesional y los cambios en la esfera de la pareja.
La modificación del ritmo del sueño y la disminución de las horas de descanso se traducen en mayor irritabilidad, sensibilidad a la luz y al sonido y cansancio generalizado.
Además de estos síntomas, el agotamiento postnatal también tiene notorias consecuencias porque, si no se entiende que todas estas situaciones forman parte de la adaptación del cuerpo a un nuevo escenario, la mujer puede sentirse incomprendida, sola, con sentimiento de aislamiento social y pérdida de identidad y muy cansada.
La felicidad de traer un niño al mundo puede verse oscurecida por una depresión que no avisa cuándo llega pero que afecta a la madre, y por extensión, al bebé y a toda la familia. La depresión posparto es un trastorno que puede afectar a algunas mujeres después de dar a luz.
Justo después de dar a luz, en el puerperio inmediato, los niveles de hormonas (estrógenos y progesterona) disminuyen repentinamente, lo que provoca alteraciones químicas en todo el cuerpo que pueden generar cambios en el estado de ánimo.
Si bien un tercio de las mujeres que dan a luz tiene, en algún grado, depresión posparto, el estudio sostiene que esta cifra podría ser aún más elevada.
Emma Motrico ha explicado a los asistentes los cambios a nivel de la corteza cerebral impulsados por el sistema hormonal, fortaleciendo éste conexiones neuronales relacionadas con el apego al bebé. Además, la investigadora ha incidido en todos los cambios que se producen a nivel social, familiar y de pareja.
“Aunque estos cambios suceden en todas las mujeres y suceden de manera natural, se encaminan de todos modos a un aumento de la vulnerabilidad para padecer problemas de salud mental.
El científico Rafael Caparros ha hablado sobre el periodo fisiológico que supone el embarazo en el que los altos niveles de estrés pueden impactar de lleno tanto en la salud materna como en la salud del bebé. Embarazadas expuestas a altos niveles de estrés como ha podido ser la pandemia reciente o vivir en un contexto de conflictos puede aumentar estos factores.
Pero ¿De qué manera afecta a la salud del bebé? Las citoquinas y otras hormonas pueden llegar a atravesar la placenta e influir en desarrollo del feto. Incluso la microbiota del canal del parto puede transmitir información al bebé sobre el estado de la madre durante el embarazo.
Mari Fe Rodríguez, ha centrado su intervención en la prevención, y cómo los profesionales de la salud pueden ayudar a las mujeres que se encuentran en este estado. La profesora ha citado el “Baby Blues” como principal desorden, que aunque no es considerado un problema de salud mental, se trata de un estado de tristeza posterior al nacimiento del bebé.
Roser Palau Costafreda, matrona y directora científica de Dana, un proyecto digital para mejorar la salud mental de las madres se ha centrado en los recursos existentes para madres y profesionales. Existen programas diversos en los servicios comunitarios de salud como grupos de apoyo o cribados en la población.
También ha mencionado recursos digitales existentes fuera de los recursos sanitarios como herramientas para la salud mental, física y social de madres. La depresión perinatal es un problema de salud mental que puede afectar a las mujeres durante el embarazo y después del parto.
Los resultados de un estudio apuntaron a que las intervenciones basadas en el ejercicio/actividad física y las intervenciones psicológicas tuvieron un efecto pequeño a mediano en la reducción de los síntomas depresivos perinatales.
En una etapa como esta, tras el nacimiento del bebé, es fundamental potenciar la sensación de control. Viviremos experiencias completamente nuevas, un bebé generará demandas que ocuparán un tiempo que es limitado y por tanto no llegaremos a todo.
Tipos de depresión después del parto
La gran mayoría de mujeres que sufren depresión posparto simplemente experimentan un cuadro leve de este trastorno, el cual aparece 2 o 3 días después del parto y dura unas 2 semanas.
La depresión posparto leve no necesita tratamiento y tampoco tendrá ninguna repercusión en la salud mental de la madre.
No obstante, un pequeño porcentaje de estas mujeres presentará un tipo de depresión posparto más grave. Esta suele aparecer un mes después del parto y puede alargarse en el tiempo.
En este caso, la mujer será incapaz de cuidar de su propio hijo y necesitará ayuda y tratamiento por parte de un profesional médico.
Tipos de Depresión Posparto:
- Depresión posparto leve (Maternity Blues): Se presenta entre el 20% y el 80% de las madres, con síntomas como insomnio, ansiedad, irritabilidad y cambios en el apetito. Suele desaparecer en dos semanas.
- Depresión mayor posparto: El inicio se produce entre dos y tres semanas después del parto, afectando entre el 5% y el 22% de las madres.
- Psicosis posparto: Es un trastorno agudo y grave que ocurre en 1-2 casos de cada mil nacimientos, requiriendo atención médica inmediata.
Fases de la depresión posparto
La depresión después del parto, que puede ir de leve a moderada o intensa, aparece con mayor frecuencia en los 3 primeros meses tras el nacimiento del bebé.
Dentro de este periodo de tiempo, la mujer pasa por las 3 fases que se describen a continuación:
- Primera fase: la madre vuelve a encontrarse a solas consigo misma tras varios meses de tener en su vientre al bebé.
- Segunda fase: el protagonismo principal lo tiene el recién nacido y la madre queda relegada a un segundo plano.
- Tercera fase: la madre empieza a recuperar la paz al asumir e interiorizar esta nueva situación y aprende a adaptarse a ella.
Después del parto, la mujer necesitará todo el apoyo emocional de su pareja y de las personas más allegadas. En unos días, toda esta situación pasará y, al llegar a casa, la alegría de tener al bebé, las atenciones que éste necesita y el trabajo que requiere harán que los sentimientos se normalicen y se adapten a las circunstancias.
¿Por qué ocurre la depresión después del parto?
Las causas exactas de la depresión posparto se desconocen. Sin embargo, los cambios hormonales que la mujer sufre durante el embarazo y después del parto pueden afectar gravemente a su estado de ánimo.
Además, existen otros motivos que pueden llevar a la mujer a esta situación de tristeza:
- Los cambios en el cuerpo.
- Los cambios en las relaciones sociales y/o laborales.
- La falta de sueño.
- La falta de tiempo para sí misma.
- La preocupación por el bebé y su capacidad para criarlo.
También existen algunos factores de riesgo que aumentarían la probabilidad de sufrir depresión posparto. Algunos ejemplos son ser madre adolescente, haber tenido un embarazo no deseado, ser madre soltera, antecedentes depresivos, trastorno bipolar, depresión postparto previa, embarazo múltiple, dificultad para la lactancia materna, tener problemas económicos, no tener una buena relación con la pareja o la familia, etc.
Síntomas de la depresión tras dar a luz
Los síntomas de la depresión posparto son muy similares a los de una depresión normal, aunque con algunas particularidades.
Los sentimientos más comunes en estas madres que acaban de dar a luz son ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud.
La modificación del ritmo del sueño y la disminución de las horas de descanso se traducen en mayor irritabilidad, sensibilidad a la luz y al sonido y cansancio generalizado.
¿Qué puede hacer la pareja cuando la madre sufre depresión posparto?
Cuando la madre sufre de presión postparto es habitual que la pareja tenga dudas acerca de qué puede hacer para ayudarla y apoyarla.
Hay que tratar de ser empáticos y comprensivos, fomentar la comunicación con la madre sobre sus sentimientos y sensaciones, compartir los cuidados del bebé y, por supuesto, buscar el apoyo y seguir las indicaciones de los profesionales.
Además, los hombres también pueden sufrir depresión posparto.
¿Cómo afrontar la depresión posparto?
¿La depresión posparto puede tener algún efecto en el bebé?
Sí, es posible. El estado de ánimo de la madre puede influir en el bebé, provocando que se muestre más irritable. Por ello, es fundamental que la madre no se quede siempre sola con el bebé. La atención y el cariño de otra persona cercana contribuyen a que el bebé se sienta más tranquilo y seguro.
La lactancia materna también juega un papel importante para mitigar los efectos de la depresión materna sobre el bebé. Dado que puede resultar difícil amamantar cuando la madre tiene la autoestima baja, es recomendable considerar tratamientos antidepresivos que sean compatibles con la lactancia.
Consejos para Afrontar el Posparto
El posparto es una etapa llena de desafíos, pero también de momentos hermosos.
Recomendaciones para afrontar el posparto:
- Busca apoyo: No dudes en pedir ayuda cuando lo necesites, ya sea de tu pareja, amigos o familiares.
- Cuidar de ti misma: Sabemos que tu mente estará enfocada en el bienestar de tu bebé, estamos programadas para ello, pero recuerda que tu bienestar es clave. Asegúrate de dormir cuando el bebé duerma, mantenerte hidratada y tomar tiempo para ti misma, incluso si son solo unos minutos al día.
- No te apresures: Cada madre tiene su propio ritmo de recuperación. No te compares ni te pongas metas demasiado estrictas.
Otros consejos para afrontar la depresión posparto son:
- Hablar de los sentimientos y las cosas que preocupan a la madre con algún familiar o persona de confianza.
- Pedir ayuda en los momentos que se sienta sobrepasada, ya sea para cuidar al bebé o para hacer cualquier otra tarea.
- Salir a pasear, quedar con alguna amiga fuera de casa o hacer cualquier otra actividad al aire libre.
- Reservar algún momento del día para relajarse y no hacer nada.
- No quedarse sola todo el día con el bebé.
- Empezar a cuidar el físico y no abandonarse completamente.
- Buscar tiempo para tener intimidad con la pareja.
- Relacionarse con otras madres o buscar grupos de apoyo para encontrar otras madres con la misma situación.
- No distanciarse de las amistades que tenía antes del embarazo y de la llegada del bebé.
Cualquier mujer que acabe de dar a luz puede seguir estos consejos, aunque no tenga síntomas de la depresión posparto.
Hablar con tu pareja, amigos cercanos o incluso con un profesional de la salud puede marcar la diferencia.
Una vez más, mi consejo es que aprendamos a gestionar de un modo adaptativo estas emociones, y si nos vemos superados por la situación, con pocos recursos o habilidades, no tengamos duda en solicitar orientación.
