Tener que alimentar a un cachorro recién nacido es una tarea muy delicada que requiere dedicación y tiempo. El cachorro es un ser muy sensible que necesita de unos cuidados constantes. No te ofrezcas a hacerlo si no tienes todo el tiempo disponible o al menos una persona de confianza que te ayude. Los motivos más comunes que llevan a tener que alimentar a un cachorro recién nacido son el abandono o el rechazo de la perra, y aunque es una experiencia maravillosa, recalcamos la importancia de que sea la perra quien le amamante.
Si crees que no vas a poder cuidar a los recién nacidos por las múltiples exigencias que ello supone, te recomendamos acudir a estas personas y dejarlos en su cuidado. Por todo el mundo, y habitualmente adjuntas a centros de acogida de animales de compañía o refugios, existen las llamadas casas de acogida para perros y gatos que acaban de llegar al mundo.
A continuación, te proporcionaremos una guía detallada sobre cómo cuidar y nutrir adecuadamente estas pequeñas criaturas vulnerables. Conocer cómo cuidar a un cachorro recién nacido en esta primera etapa de su vida es fundamental para que nuestros cuidados sean acorde a sus necesidades.
LOS MEJORES SECRETOS DE DAR BIBERÓN A UN CACHORRO
Preparando el entorno para los cachorros
Para empezar, deberás crear un entorno estable para los cachorros. Una caja de cartón, un transportín cómodo o una cesta serán suficientes.
Los perros necesitarán una temperatura corporal de entre 20ºC o 22ºC. Es muy importante que respetemos esta temperatura y jamás la elevemos o bajemos, aún siendo invierno pues los cachorros no pueden regulársela a sí mismos. Podemos hacernos con una bolsa de agua que cambiaremos regularmente, una rosca que mantiene el calor o esterilla eléctrica (siempre cubierta y protegida por toallas evitando que puedan roer los cables). Estaremos muy atentos al control de la temperatura.
Cubriremos el foco del calor con una toalla y por encima con una manta, aislándolos bien del contacto directo. Una vez creado el entorno y con los cachorros dentro, cubriremos la cesta con una manta dejando una rendija por la que pueda pasar el aire. Debe parecer una madriguera.
Como recomendación extra podemos añadir un reloj cubierto por una manta que simulará los latidos del corazón de la madre.
Los cachorros que sean menores de 15 días son fáciles de identificar, pues aún no han abierto los ojos. La principal causa de mortaldad en los cachorros es la incorrecta alimentación. Si nos hemos encontrado unos perros recién nacidos por la calle debemos tener presente que es muy probable que no sobrevivan ya que requieren ser alimentados cada 3 o 4 horas. Si carecen de alguna de las tomas las posibilidades de sobrevivir caen drásticamente.
Nutrición y alimentación adecuada
Durante sus primeras semanas, los cachorros dependen exclusivamente de su madre para cubrir sus necesidades nutricionales. La lactación precisa gran cantidad de energía, de modo que la dieta de la madre resulta de vital importancia para el proceso de lactancia y, además, afecta a la calidad de la leche que toman los cachorros.
Lo más conveniente es que los cachorros se mantengan con su madre los primeros días de vida y así esta pueda amamantarlos, pero tú tendrás que controlar que tu cachorro sube de peso. Es recomendable controlar el desarrollo de los cachorros pesándolos a medida que van creciendo ¡Un cachorro sano debe duplicar su peso durante los primeros diez días de vida!
Acudiremos a una clínica o centro veterinario rápidamente y después de comentarles el caso nos proporcionarán sin ningún problema leche maternizada artificial. No obstante, también puedes elaborar leche maternizada casera en tu hogar, una solución de emergencia, hasta que acudas al especialista. Debemos hacernos con diversos biberones, uno para cada miembro de la camada. Es importante que cada uno tenga el suyo propio, pues en caso de neumonía u otro tipo de enfermedad, se transmitiría muy fácilmente de uno a otro. También es importante que dispongamos de una o dos tetinas para cada biberón, y observar cuál se adapta mejor al hocico del perro.
Calentaremos la leche brevemente y comprobaremos que está templada. Cogeremos al primer cachorro y (con la tetina llena de leche sin una gota de aire) le estimularemos para despertarlo. Estará en la posición normal del perro, a "cuatro patas" jamás lo sujetaremos como a un bebé humano, y finalmente le administraremos la leche (unos 10 miligramos).
No importa que consuma un poco más, lo que sí es importante es que nunca le alimentemos por debajo de esas cantidades. Estaremos muy atentos en el momento de suministrarle leche y si observamos que hace un ruido excesivo, extraño o bien que expulsa la leche por la nariz acudiremos de inmediato a una clínica veterinaria. Eso son síntomas de que la leche ha ido a los pulmones. Es por eso que recalcamos la importancia de no acunarle como a un bebé.
Después de la ingesta, con una prenda de algodón o una toallita húmeda para bebés recién nacidos, le masajearemos los genitales y observaremos que en ese mismo instante hace pipí y caca. Este procedimiento lo hace la perra con la lengua en condiciones normales. Es importante que no nos olvidemos este paso.
Finalmente y después de que todos los cachorros hayan sido alimentados lavaremos los biberones con agua hirviendo, sin utilizar detergente alguno. Para saber cuál es de cada cachorro, podemos hacer una marca o comprarlos de diferentes colores.
Una vez acabado el proceso de alimentación de cada uno de los perros de la camada, irán volviendo a la cesta que debe seguir a la temperatura indicada en el apartado interior. Jamás dejaremos de alimentar a un solo perro, aunque le veamos dormido o apático.
Es muy importante que sigamos con la ingesta de leche cada 3 - 4 horas, sino el perro recién nacido podría morir. Desde el primer día pesaremos a cada uno de los cachorros y anotaremos en una tabla su peso. Para estar seguros de que ingieren lo que les corresponde y observar un desarrollo correcto deberemos comprobar que cada día todos aumentan un 10% su peso. Si este aumento del peso se encuentra algo por debajo debemos suministrarle algo más de alimento.
Hasta las 2 - 3 semanas de vida cumpliremos rigurosamente este ritual de alimentación cada 3 - 4 horas incluyendo obviamente la noche. Es conveniente que contemos con alguna persona que nos pueda ayudar en este proceso y que acuda a nuestro domicilio para alimentarles y vigilarles si no nos encontramos allí.
Pasadas las 3 semanas empezaremos a dilatar el tiempo de toma y será un cambio de forma gradual. Los primeros dos días serán cada 4 - 5 horas, los dos siguientes cada 5 - 6 horas y así sucesivamente hasta las 4 semanas de vida. Además, en estas tres semanas aumentaremos la dosis hasta 15 mililitros o 20 si los aceptara. No le forzaremos nunca a beber de más.
A las 4 semanas ya observaremos unos cachorros más inquietos, activos y desarrollados. Es el momento de reducir un 5% su consumo de leche y darles por primera vez una cucharada sopera de comida húmeda, pienso mojado en agua o paté. Si al momento de alimentarles encuentras algún cachorro apático y que apenas se mueve, puede estar sufriendo una bajada de tensión. Mediante una jeringa sin punta aplícale en la boca agua con azúcar o pégale en el hocico algo de miel, que irá chupando poco a poco.
En situaciones normales la madre se encargará de alimentar, mantener calientes y lavar a los perritos. Tú solo deberás ocuparte de mantener el entorno de cría en condiciones óptimas.
Tabla de Alimentación para Cachorros Recién Nacidos
| Edad | Frecuencia de Alimentación | Tipo de Alimento |
|---|---|---|
| 0-3 semanas | Cada 2-3 horas | Leche maternizada para cachorros |
| 4-6 semanas | 4-6 veces al día | Pienso para cachorros humedecido |
| 6-8 semanas | 3-4 veces al día | Pienso seco para cachorros |
Higiene y cuidados sanitarios
Mantener una higiene adecuada es crucial para la salud de los cachorros recién nacidos. Limpia suavemente su cara, patas y cuerpo con un paño cálido y húmedo después de cada alimentación.
Tendrás que limpiar los excrementos y la orina de su camita y alrededores toda las veces que sea necesario. Cuando limpies el cuerpo y la cara del cachorro con un paño húmedo, frota su abdomen presionando en dirección al ano. Esto, además de lavarlo, le estimula su digestión y les ayuda a hacer sus necesidades. Debes repetir el procedimiento entre 6 y 8 veces al día, después de cada comida y vigilar que la cama esté siempre bien seca.
Es importante saber que los cachorros alimentados por biberón carecen de algunas defensas naturales que aporta la leche materna. Les apartaremos completamente de la calle y no dejaremos que ningún perro se acerque a ellos. Además tampoco les bañaremos.
Si observamos pulgas, garrapatas o algún otro parásito es muy importante que acudamos cuanto antes al veterinario, él sabrá qué hacer. No intentemos quitárselas nosotros mismos con repelentes bajo ningún concepto.
A partir de las 6 - 8 semanas será el momento ideal para que acudamos al veterinario y le administremos las primeras vacunas como la del distemper, hepatitis, parovirus, coronavirus, parainfluenza y Leptospira. A partir de entonces le llevaremos regularmente para suministrarle los refuerzos y otras vacunas que se suministran a mayor edad.
Socialización y desarrollo
A partir de la segunda semana, los cachorros empezarán a abrir los ojos, oír y andar y serán más independientes. Aproximadamente en la cuarta semana los cachorros empiezan a ser más juguetones y querrán explorarlo todo.
Hacia la cuarta semana, los cachorros están preparados para empezar a socializar con humanos y otros perros. El periodo de socialización es la fase de desarrollo más importante de la vida de un cachorro. En función de la raza, puede extenderse desde la cuarta hasta la decimosexta semana. Este primer periodo sensible es decisivo para el aprendizaje. Todos los estímulos del entorno y animados (congéneres y otros seres vivos) que conozca el cachorro positivamente en este periodo los registrará como normales en su memoria. Estos estímulos de protección lo ayudarán a abordar nuevos estímulos o situaciones con confianza. Los cachorros mal socializados tienden a convertirse en perros ansiosos que pueden tener problemas de comportamiento.
Déjale que se mueva para que haga un poco de ejercicio, ten en cuenta que cuando están con la madre los cachorros deben competir con sus hermanos para alimentarse, por lo que tienen que moverse bastante. Para estimular el movimiento también se recomienda sostenerlo en las manos para estimularlos con el contacto.
Según expertos, es positivo que los cachorros, desde el momento de nacer se mantengan en contacto con su madre y hermanos hasta los 3 meses de vida. Compartir la comida, el espacio y el cariño del dueño son cosas que se aprenden desde que los perros son cachorros. Así que, tanto si piensas quedarte con los cachorros como si los envías a buenos hogares, es importante que los mimes y juegues con ellos, les permitas explorar y jugar, y los expongas a tantas experiencias nuevas como sea posible.
Salud y prevención de enfermedades
Aunque los anticuerpos que reciben durante la lactación les ayudarán a protegerse de las enfermedades en las primeras semanas, estos anticuerpos desaparecen alrededor de las seis u ocho semanas, momento en el que tendrán que recibir su primera ronda de vacunas.
Es conveniente empezar a sacar de paseo al cachorro cuando haya adquirido suficiente inmunidad, gracias a las vacunas correspondientes contra las enfermedades más graves. Los cachorros pueden contraer numerosas enfermedades con sólo husmear la orina o las heces de otros perros infectados. Cuando empieces a pasear a tu cachorro procura que los paseos sean siempre aproximadamente a la misma hora y que se acostumbre a ir atado desde el principio.
Será muy importante acudir al profesional para que asegure el buen estado de salud de nuestros cachorros y empiece con su calendario de vacunación. También será fundamental poner un chip a todos los cachorros para que puedan ser localizados si se pierden en su etapa adulta.
Cualquier señal atípica que observes es un motivo para llevar al cachorro al veterinario. Antes de interactuar con estos cachorros, tanto tú como el resto de los miembros de la familia o visitas debéis lavaros bien las manos para reducir el riesgo de que los cachorros enfermen a causa de las bacterias nocivas que puedan estar presentes en las manos.
Las probabilidades de éxito de toda una camada no siempre resultan al 100% puesto que en algunas ocasiones, y sin quererlo, quizás no cumplimos todos los pasos o el cachorro se ve afectado por algún problema.
A continuación os ofrecemos los problemas de lactancia más comunes:
- Al beber utilizando el biberón, a veces los cachorros se pueden atragantar. Este echo es debido en ocasiones a una mala posición en el momento de alimentar a los cachorros. Puede llegar a ser muy grave y conducir a la muerte del animal, por este motivo te recomendamos que acudas al veterinario cuando antes, el cual te mostrará como utilizar una sonda.
- Observas al cachorro débil y sin fuerzas. ¿El cachorro está tomando las cantidades que debería? Si no estás seguro que se beba las cantidades adecuadas deberás asegurarte que cumple sus dietas poniendo la cantidad exacta en el biberón (e incluso un poco más) y asegurándote que se la beba. Eso sí, nunca le fuerces.
- El cachorro tiene fiebre. Este es un problema muy común que puede ser consecuencia de falta de estabilidad en la temperatura o carencias en la alimentación.
