Confundir mioma con saco gestacional: ¿Cómo diferenciarlos?

La ecografía ginecológica es un pilar fundamental en la revisión de la salud femenina. A través de ella, se pueden identificar diversas condiciones, incluyendo miomas y embarazos en sus primeras etapas. Sin embargo, en ocasiones, puede surgir confusión entre un mioma y un saco gestacional, especialmente en las primeras semanas del embarazo. Este artículo tiene como objetivo aclarar las diferencias entre estas dos condiciones y proporcionar información detallada sobre el embarazo molar, un trastorno que puede simular un embarazo normal al inicio.

¿Qué es un embarazo molar?

Un embarazo molar, también conocido como mola hidatiforme, es un trastorno al comienzo del embarazo basado en el crecimiento de una masa o tumor benigno en el interior del útero. Esta masa está formada por trofoblastos, las células que normalmente se convierten en la placenta. Por tanto, se trata de un tipo de enfermedad trofoblástica gestacional (ETG).

Las causas de este trastorno del embarazo no se conocen con exactitud, aunque existen algunos factores de riesgo como faltas nutricionales o anomalías en el útero.

Los síntomas iniciales del embarazo molar son similares a los de un embarazo normal. Por lo general, en la cuarta o quinta semana del embarazo aparece un sangrado vaginal sin dolor. Además, el tamaño del útero puede aumentar antes de lo esperado.

Un embarazo molar puede presentar complicaciones graves, como por ejemplo cáncer. Por ello, es de gran importancia establecer un tratamiento temprano.

Tipos de embarazo molar

La mola hidatiforme se clasifica como parcial o completa, pero es importante remarcar las diferencias entre ambas. A continuación, se describe cada tipo de embarazo molar.

Mola hidatiforme parcial (MHP)

La etiología de este tipo de embarazo molar puede ser causada de dos formas:

  • Fecundación de un único óvulo con dos espermatozoides normales (23,X o 23,Y).
  • Fecundación de un óvulo con un sólo espermatozoide alterado y diploide (46,XY).

En este caso, la masa puede estar compuesta por restos de placenta e incluso un pequeño embrión que presenta defecto severos.

El cariotipo del embrión es triploide, es decir, está formado por los 23 cromosomas de la madre y dos grupos de cromosomas del padre. Por consiguiente, el embrión presenta 69 cromosomas, cuando el número normal es 46.

Por otro lado, el bebé no podrá desarrollarse con normalidad, dado que el tejido placentario crece sin control. Por ello, el embarazo molar parcial suele terminar en aborto. Sin embargo, este tipo de mola presenta un potencial de malignidad prácticamente nulo.

Mola hidatiforme completa (MHC)

El embarazo molar completo (MHC) se produce por la fecundación entre un espermatozoide y un óvulo sin información genética. El espermatozoide inicia la división celular y se forma una placenta, pero no hay embrión. La placenta va creciendo y produce hormona de embarazo hCG, por lo que los test de embarazo darían positivo.

Este tipo de mola es diploide, es decir, está formada por 46 cromosomas porque el ADN del espermatozoide se duplica. Sin embargo, todos los cromosomas son paternos, ya que el óvulo carece de ADN.

Factores de riesgo del embarazo molar

En la actualidad, aproximadamente 1 de cada 1.000 embarazos se diagnostica como embarazo molar.

No se conocen las causas exactas de este tipo de embarazo, pero sí existen diversos factores asociados con la mola hidatiforme, tales como:

  • Edad de la madre. Las mujeres mayores de 35 años y menores de 20 años tienen más probabilidad de sufrir un embarazo molar.
  • Embarazo molar previo.
  • Antecedentes de aborto espontáneo.
  • Dieta pobre en proteínas, ácido fólico o carotenos que forman parte de alimentos como zanahoria, acelgas, calabaza, lechuga, espinacas, etc.

Además, el riego de sufrir una mola hidatiforme no varía por un cambio de la pareja. También hay evidencia científica, aunque en menor medida, de un mayor riesgo de padecer este tipo de trastorno entre los grupos sanguíneos A y AB.

Síntomas del embarazo molar

Durante las primeras semanas de gestación no se diferencia un embarazo molar de un embarazo normal, ya que sus síntomas son similares. El test de embarazo da positivo y todas las señales confirman la presencia de una gestación.

Muchas veces la mola hidatiforme es asintomática y se descubre en la primera ecografía. Otras veces, los síntomas que aparecen son los siguientes:

  • Crecimiento anormal del útero.
  • Náuseas y vómitos intensos.
  • Sangrado vaginal durante el primer trimestre de embarazo.
  • Síntomas de hipertiroidismo, como por ejemplo intolerancia al calor, deposiciones acuosas, frecuencia cardíaca rápida, inquietud, nerviosismo, pérdida de peso inexplicable, etc.
  • Hipertensión arterial acompañada de hinchazón de pies, tobillos y piernas en el primer trimestre de embarazo.

Como ya se ha comentado, el embrión no termina su evolución. En la mayoría de los casos se produce un aborto espontáneo acompañado de hemorragias de color oscuro y acuosas.

Diagnóstico del embarazo molar

Normalmente, los primeros indicios de mola hidatiforme aparecen con el desarrollo de un útero anormal y la ausencia de latido cardíaco, junto con un sangrado vaginal.

El médico especialista realiza un examen pélvico para revelar si el útero está más grande o más pequeño y si hay un agrandamiento de los ovarios.

La ecografía mostrará una placenta anormal, con o sin desarrollo de un feto. Esta prueba de imagen no detecta latidos cardíacos ni movimiento fetal. Además, otras pruebas concluyentes que pueden efectuarse son:

  • Análisis sanguíneo que incluya una cuantificación de la hormona coriónica humana (hCG). Esta hormona se encuentra en mayor concentración en molas completas que en molas parciales.
  • Resonancia magnética del abdomen.
  • Conteo total de células sanguíneas.
  • Prueba de coagulación sanguínea.
  • Pruebas de la función renal y hepática.

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Tratamiento de la mola hidatiforme

Este tipo de embarazo no es viable porque puede convertirse en una masa cancerosa. Para prevenir complicaciones, el tejido placentario anormal debe ser eliminado.

Habitualmente, el tratamiento de la mola comprende algunas de las siguientes pruebas:

  • Dilatación y legrado para extraer el tejido del útero. Para esta prueba se administra anestesia local o general.
  • La histeroctomía (extracción del útero) puede ser una opción para las mujeres mayores que no desean volver a embarazarse.
  • Control de la hormona hCG hasta que sus valores vuelvan a la normalidad. Si los niveles de esta hormona aumentan o no se normalizan, serán necesarias pruebas adicionales para comprobar si el tumor se ha extendido.
  • Quimioterapia en los casos en los que la mola persite o se ha diseminado por el organismo.

Una vez terminado el tratamiento, la pareja debe usar anticonceptivos fiables durante un tiempo de 6 a 12 meses para evitar el embarazo.

Pronóstico del embarazo molar

La mayoría de las molas hidatiformes son benignas y no desembocan en cáncer. En general, los tratamientos tienen éxito.

Sólo un 15% de los casos de las molas pueden convertirse en malignas. Estas molas crecen e invaden otras zonas del cuerpo de la mujer, pudiendo provocar sangrados u otras complicaciones.

En cuanto a las molas hidatiformes completas, son muy pocas las que se transforman en un coriocarcinoma, es decir, un cáncer agresivo de la placenta. Normalmente, esta complicación se trata con quimioterapia de manera existosa, aunque en algunos casos puede llegar a ser mortal.

Tabla Comparativa: Patología Ginecológica Urgente

Para una mejor comprensión, la siguiente tabla resume las características de algunas patologías ginecológicas urgentes, incluyendo hallazgos ecográficos y acciones recomendadas:

Patología Hallazgos Ecográficos Acciones Recomendadas
Quiste Folicular Quiste > 5 cm en mujeres premenopáusicas, > 1-2 cm en postmenopáusicas Control ecográfico anual
Quiste Hemorrágico Quiste con septos de fibrina o nódulo (coágulo) en su pared Control ecográfico en 6-12 semanas si > 5cm o con dudas diagnósticas
Embarazo Ectópico (EE) Útero vacío, masa anexial extraovárica, elevación de hCG Tratamiento quirúrgico si roto; Metotrexato si no roto y BHGC < 5000
Torsión de Ovario (TO) Ovario aumentado de tamaño con folículos periféricos Evaluación y posible intervención quirúrgica

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