Relación Compresión-Ventilación en la Reanimación Cardiopulmonar (RCP) en Lactantes

La parada cardiorrespiratoria (PCR) pediátrica es un evento poco frecuente que requiere una intervención rápida y de calidad para lograr la recuperación a corto plazo y la supervivencia libre de secuelas neurológicas de la víctima. Sin embargo, se ha observado que en la práctica, la calidad de las ventilaciones y las compresiones torácicas suele ser insuficiente, incluso cuando la reanimación cardiopulmonar (RCP) es realizada por profesionales con experiencia en la asistencia pediátrica.

Es crucial ser capaz de identificar rápidamente las situaciones de PCR en niños y conocer las maniobras de RCP básica para iniciar la reanimación de manera oportuna y aumentar la probabilidad de supervivencia en estos pacientes.

En RCP pediátrica, se utiliza el término “lactantes” para referirse a los niños menores de 1 año, excluyendo a los recién nacidos (con recomendaciones específicas de reanimación tras el parto), y se utiliza el término “niños” para aquellos con edades comprendidas entre 1 año y la pubertad. No es necesario definir específicamente el inicio de la pubertad.

Este artículo ha sido elaborado siguiendo las recomendaciones publicadas por el European Resuscitation Council (ERC) en el año 2021 adaptadas por el Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal (GERCPPYN) basadas en las directrices emitidas por el International Liaison Committee on Resuscitation (ILCOR) en 2020. Recientemente, se han publicado las recomendaciones ILCOR 2023, en las que no se sugieren modificaciones para la secuencia de RCP básica pediátrica.

Una PCR se define como: la interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la respiración y la circulación espontáneas.

La RCP básica comprende la identificación del individuo que experimenta una PCR, la notificación a los servicios de emergencia médica (SEM) y la asistencia en las funciones respiratorias y circulatorias hasta que el paciente pueda recibir atención sanitaria más especializada. Además del DESA, no se requiere la utilización de más equipamiento específico.

Se indica la realización de RCP básica en cualquier niño que no responde a estímulos y presenta alteración en la función respiratoria.

Figura 1. Reanimación cardiopulmonar (RCP) básica con un reanimador.

Pasos Iniciales en la RCP Básica Pediátrica

  1. Seguridad: Reconocer rápidamente el escenario y la situación donde se desarrolla la PCR para garantizar la seguridad, tanto de la víctima como del equipo reanimador. Utilizar guantes y otros métodos de barrera, si se dispone de ellos.
  2. Respuesta: Establecer el grado de respuesta del niño a estímulos verbales, gritándole “¿cómo te encuentras?” o llamándole por su nombre si se conociese, y a estímulos dolorosos, presionando en el reborde supraorbitario, por ejemplo. Se considerará que responde, si el niño se mueve, llora, grita o habla.
  3. Ayuda: Con dos o más reanimadores, el segundo reanimador, si dispone de teléfono, deberá llamar al 112 (número de emergencias en la Unión Europea), preferiblemente usando el modo “manos libres”. Durante la llamada, debe indicarse: el lugar donde se está llevando a cabo la reanimación, la edad aproximada del paciente, qué ha sucedido (en el caso de una PCR presenciada) y qué maniobras se están realizando.
  4. Vía Aérea: Abrir la vía aérea, utilizando la maniobra de elección frente-mentón (Fig. 2).

Figura 2. Maniobra frente-mentón

Situándonos a un lado del niño, colocaremos la palma de una mano en la frente del niño y los dedos de la otra mano sobre su mandíbula, extendiendo el cuello hasta una posición neutra en los lactantes (posición de “olfateo”) y hasta una ligera hiperextensión en los niños.

  • La maniobra de tracción mandibular (Fig. 3A).
  • La maniobra de elevación mandibular (Fig. 3B) la realizaremos colocándonos detrás del niño. Posicionaremos las manos a ambos lados de la cabeza.

Figura 3. A. Maniobra de tracción mandibular.

En caso se observar un cuerpo extraño, se procederá a extraerlo mediante barrido lateral con un solo dedo, con extrema precaución para no hacer avanzar el cuerpo extraño en la vía aérea superior.

  1. Respiración: Tras la apertura de la vía aérea, hay que comprobar si el niño realiza respiraciones efectivas espontáneas. Para ello, el reanimador colocará su mejilla cerca de la boca y nariz del niño, durante un máximo de 10 segundos, y, mediante la maniobra “ver, oír, sentir”, determinará si el niño respira o no.
  2. Ventilación de Rescate:
    • En los lactantes se utilizará la técnica boca a boca-nariz (Fig. 4). Si el tamaño del lactante no lo permitiese, se podrá intentar sellar solo la boca o la nariz del lactante.

Figura 4. Técnica boca a boca-nariz en lactantes.

  • En los niños se hará boca a boca (Fig. 5).

Figura 5. Técnica boca a boca en niños.

Se debe comprobar la efectividad de las respiraciones de rescate, observando que producen elevación y descenso del tórax.

  1. Circulación: Si se detectan signos de vida o si se palpa con seguridad un pulso central a una frecuencia mayor de 60 latidos por minuto, continuar manteniendo la apertura de la vía aérea, administrando entre 12 y 20 ventilaciones por minuto, según la edad del niño.
  2. Compresiones Torácicas:
    • Técnica con dos dedos (Fig. 6): preferible cuando existe un único reanimador; este colocará las puntas de dos dedos en la mitad inferior del esternón y realizará 15 compresiones, evitando comprimir xifoides, abdomen o costillas.

Figura 6. Técnica con dos dedos para compresiones torácicas en lactantes.

  • Técnica abarcando el tórax con las dos manos (Fig. 7).

Figura 7. Técnica abarcando el tórax con las dos manos.

  • Colocando el talón de una mano sobre el esternón (Fig. 8).

Figura 8. Técnica colocando el talón de una mano sobre el esternón.

  • Con las dos manos con los dedos entrelazados, apoyando el talón de una de ellas sobre el dorso de la otra (Fig. 9).

Figura 9. Técnica con las dos manos con los dedos entrelazados.

Tras cada compresión hay que dejar que el tórax se expanda, es decir, que vuelva a su posición normal, pero evitando separar las manos del pecho del paciente.

  • Personal sanitario: 15 compresiones torácicas-2 ventilaciones, a no ser que únicamente haya un reanimador.
  • Para evitar la fatiga, si hay más de un reanimador, estos se irán sustituyendo en el rol de administrar las compresiones.
  1. Desfibrilación: Cuando se detecta un ritmo cardiaco susceptible de ser desfibrilado, el dispositivo emite una señal visual y auditiva, señalando la presencia de un ritmo desfibrilable, y se carga automáticamente con una cantidad predeterminada de energía. Esta energía normalmente es de 150-360 julios, aunque algunos equipos permiten atenuar la dosis de energía, sobre 50-75 julios. Si el equipo dispone de atenuadores, los deberemos utilizar cuando el paciente tenga una edad inferior a 8 años; si no dispusiese de ellos, se recomienda utilizar el DESA de adulto de todas formas (es más adecuado administrar alta energía que no administrar ninguna descarga a un niño en situación de PCR y ritmo desfibrilable). Deberemos utilizar el DESA durante la RCP pediátrica de origen cardiaco y con posible ritmo desfibrilable. Este origen lo sospecharemos por un colapso súbito presenciado sin signos de etiología respiratoria o traumática.
    • En el caso de existir un reanimador, este realizará un minuto de RCP antes de ir a buscar el DESA.
    • En los niños mayores de 8 años colocaremos uno de los parches a la derecha del esternón debajo de la clavícula, y el otro de manera longitudinal, paralelo al anterior, en el tórax en la línea medioaxilar izquierda (Fig. 10). En los niños menores de 8 años se colocarán de la misma manera, salvo cuando se tuviesen que utilizar parches de adultos.

Figura 10. Colocación de parches del desfibrilador.

  • Si el DESA indica la administración de una descarga, deberemos asegurarnos de que nadie toque a la víctima y entonces pulsar el botón de descarga. Después de esto continuaremos con las maniobras de RCP.

Obstrucción de la Vía Aérea por un Cuerpo Extraño (OVACE)

  1. Lactantes:
    • Sentarse o arrodillarse para poder sujetar al lactante de manera segura. Colocar al lactante boca abajo sobre el antebrazo, apoyándose sobre su muslo, sujetando la cabeza del lactante, poniendo el pulgar de la mano en un ángulo de la mandíbula y uno o dos dedos de la misma mano en el ángulo contrario de la mandíbula.
    • Realizar 5 golpes secos con el talón de la otra mano en la región interescapular de la espalda (Fig. 11).

Figura 11. Maniobra OVACE en lactantes - golpes en la espalda.

  • Voltear al lactante, pasándolo al otro antebrazo y poniéndolo en posición supina, manteniendo su cabeza sujeta con la mano en una posición inferior. Observar si el cuerpo extraño se ha movilizado hasta la boca y puede extraerse con seguridad. Si no es así, realizaremos 5 compresiones torácicas (Fig. 12).

Figura 12. Maniobra OVACE en lactantes - compresiones torácicas.

  1. Niños:
    • Dar 5 golpes en la región interescapular de la espalda (Fig. 13).

Figura 13. Maniobra OVACE en niños - golpes en la espalda.

  • Si el objeto no ha sido expulsado, nos situaremos por detrás del niño, pasando nuestros brazos por debajo de sus axilas y abrazando su torso. Cerrar el puño de la mano dominante y situarlo en el epigastrio. Sujetar el puño con la otra mano y comprimir 5 veces hacia adentro y hacia arriba (maniobra de Heimlich). Asegurarse de que la presión no se aplica sobre la apófisis xifoides ni sobre las costillas (Fig. 14).

Figura 14. Maniobra OVACE en niños - maniobra de Heimlich.

  • Abrir la vía aérea y buscar algún objeto visible. Si se ve, intentaremos extraerlo de manera segura mediante un barrido con un dedo.

Relación Masaje Cardíaco-Ventilación

La relación compresiones:ventilaciones recomendada para personal sanitario en lactantes y niños de cualquier edad es de 15:2. En el caso de que el reanimador se encuentre solo, puede utilizar la relación 30:2 del adulto para evitar los cambios frecuentes entre respiraciones y compresiones.

Estudio Comparativo de Técnicas de Compresión Torácica

Recientemente, Smereka J. et al han descrito una nueva técnica de masaje cardíaco en el lactante, que consiste en utilizar ambos pulgares dirigidos en un ángulo de 90° con respecto al tórax del lactante mientras se cierran los dedos de ambas manos en un puño (fig. 3). Dicha técnica facilitaría la aplicación de mayor fuerza con menor cansancio de los dedos, lo que permitiría mantener la calidad de las compresiones a lo largo del tiempo.

Se llevó a cabo un estudio para comparar la calidad de las compresiones torácicas según el método tradicional (MT) o según la nueva técnica de 2 pulgares con puños cerrados (NM) en un maniquí de lactante. Los resultados mostraron que la calidad global de las compresiones, el porcentaje de compresiones con profundidad correcta, la profundidad media alcanzada, el porcentaje de reexpansión completa de la caja torácica y el porcentaje de compresiones con la frecuencia recomendada fueron similares con los 2 métodos.

La tabla a continuación resume los resultados del estudio:

Variable Nuevo Método (NM) Método Tradicional (MT) Valor p
Calidad Global de las Compresiones 84.2 ± 23.7% 80.1 ± 25.4% 0.25
% de Compresiones con Profundidad Correcta 59.9 ± 35.8% 59.5 ± 35.7% 0.76
Profundidad Media Alcanzada (mm) 37.3 ± 3.8 36 ± 5.3 0.06
% de Reexpansión Completa de la Caja Torácica 94.4 ± 9.3% 92.4 ± 18.3% 0.58
% de Compresiones con Frecuencia Recomendada 62.2 ± 34.6% 51 ± 37.2% 0.13

Estos resultados sugieren que la calidad de compresiones torácicas con el nuevo método (pulgares con los puños cerrados) es similar a la obtenida con el método tradicional.

4. Primeros Auxilios: RCP (Reanimación cardiopulmonar) en bebés y niños

Publicaciones populares: