El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurológica que afecta a diferentes áreas del cerebro. Se suele detectar principalmente en la infancia, y casi seguro que persiste de alguna manera en la edad adulta.
Es uno de los problemas psiquiátricos más frecuentes en la infancia y la causa más frecuente de consulta de psiquiatría infantil. Se estima que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tiene una prevalencia en el ámbito nacional superior al 5 %, con valores del 3 % al 8 % en la infancia y adolescencia.
El TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más frecuente en la infancia, el cual afecta al 3-7% de niños en edad escolar. Al llegar a la adolescencia, el trastorno continuará en aproximadamente un 80% de los casos, y persistirá en la edad adulta en más del 50% de los afectados.
Pero, ¿qué causa el TDAH? Aunque las causas de la aparición de este trastorno se encuentran en factores tanto ambientales como genéticos y epigenéticos (los que son consecuencia de la interacción de genes y ambiente), "la genética tiene un peso muy elevado, en torno al 75-80 %", afirma Paula Morales, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Presenta tres síntomas nucleares: déficit de atención, hiperactividad e impulsividad. Estos niños tienen problemas de atención, impulsividad y exceso de actividad. Con inatención, hiperactividad e impulsividad. El TDAH, o trastorno por déficit de atención con hiperactividad, hace referencia a una alteración en el desarrollo neurológico del niño.
Muchos de estos comportamientos son normales en la mayoría de los niños, la diferencia es que en los niños sin TDAH, estos síntomas tienden a disminuir según crecen y pasan de la educación infantil a la primaria. A la hora de distinguir entre un niño con TDAH y un niño sin TDAH, es importante tener en cuenta la cantidad e intensidad de los síntomas, su permanencia en el tiempo y su aparición - o no - en diferentes situaciones.
TDAH en niños - Síntomas, diagnóstico y tratamientos
Como psicólogo infantil, es común escuchar preguntas de los padres sobre las causas del TDAH y si este trastorno tiene un componente hereditario. El TDAH es hereditario, por lo que se nace con ello y no se adquiere, aunque si puede haber situaciones como el abuso de consumir ciertas sustancias o ciertos tóxicos que pueden llevar a tenerlo.
El Componente Genético del TDAH
Estudios recientes muestran que el TDAH tiene una base genética significativa. En familias donde uno de los niños tiene este trastorno el riesgo para los hermanos sube del 5% de la población general hasta un 30 al 40%. Si uno de los padres presenta síntomas de TDAH o ha sido diagnosticado, las probabilidades de que su hijo también lo desarrolle son mucho mayores. Según investigaciones, cerca del 70-80% de los casos de TDAH pueden atribuirse a factores hereditarios.
La heredabilidad del TDAH se estima en un 75-80%.
El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil. La etiología del TDAH es multifactorial, pero la causa principal del TDAH es genética. El coeficiente de heredabilidad del TDAH es de 0,76, es decir, que si un niño tiene TDAH, el 76% del origen de dicha patología es genética.
La genética tiene un rol muy importante en el origen del TDAH. La heredabilidad del TDAH es muy elevada y se ha estimado en un 75 %. La mayoría de los genes vinculados con el TDAH intervienen en la neurotransmisión de la Dopamina, en segundo lugar intervendrían genes que regulan la neurotransmisión de la Noradrenalina y la Serotonina.
Muchos expertos coinciden en señalar algunos genes relacionados con el desarrollo del TDAH. Se trata de genes en diferentes cromosomas involucrados con algunos neurotransmisores (dopamina, noradrenalina y serotonina) ubicados en la parte frontal del cerebro. Los desarreglos funcionales en el transporte de la información por parte de los neurotransmisores, genera problemas en varias zonas del cerebro encargadas de dirigir el foco de atención del niño.
Los estudios de genética molecular han relacionado el trastorno fundamentalmente con varios genes en diferentes cromosomas y sus variaciones en el número de copias. Se trata, por tanto, de un trastorno de herencia poligénica, es decir, múltiples genes contribuyen al fenotipo del TDAH.
Factores Ambientales y su Influencia
Aunque el TDAH es hereditario, también existen factores ambientales que pueden influir en su desarrollo o agravarlo, como el estrés prenatal, la exposición a toxinas, o problemas familiares. Ya antes del nacimiento puede haber factores que influyan en el desarrollo del TDAH, como es el estilo de vida de la madre durante el embarazo (especialmente si consume tabaco o alcohol). También influyen variables en el momento de nacer, como son el bajo peso o complicaciones durante el parto.
El bajo peso al nacer inferior a 1500 gramos multiplica por dos o tres el riesgo de desarrollar TDAH, aun así muy pocos niños con bajo peso desarrollan TDAH. Es posible que situaciones desfavorables durante el desarrollo infantil, como son la malnutrición o ambientes de pobreza y exclusión social puedan ser causa de TDAH. La exposición a sustancias neurotóxicas, como el plomo, o algunas infecciones cerebrales como la encefalitis puedan provocar esta enfermedad.
Más allá de los agentes ambientales que no parecen implicados en el origen del trastorno (aditivos, determinados alimentos) algunos estudios si relacionan algunos agentes externos como precipitantes o contribuyentes a la aparición del TDAH durante la etapa gestacional (factores Prenatales) o cerca del nacimiento (perinatales) como: el tabaquismo (Langley, 2005 y Thapar, 2009) y el estrés y ansiedad maternas durante el embarazo (Rice 2010, Van der Bergh y Marcoen, 2004,2005).
El TDAH en Adultos
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no solo afecta a niños, sino que también puede persistir en la adultez, aunque los síntomas pueden manifestarse de manera diferente. En adultos, el TDAH suele pasar desapercibido porque sus señales pueden confundirse con estrés, falta de organización o problemas emocionales.
Con la edad, los síntomas que más persisten son la inatención y la impulsividad, disminuyendo así, los síntomas de hiperactividad. Aunque el TDAH puede ir reduciendo algunos de sus síntomas con el tiempo, "en el 40 % de los casos todos los criterios se mantienen en la edad adulta".
Un adulto con TDAH podría tener problemas para llegar a tiempo al trabajo porque pierde tiempo buscando sus llaves o su cartera. Durante el día, podría distraerse con notificaciones del teléfono, dejando tareas importantes sin terminar. Si reconoces varios de estos síntomas en tu vida diaria, es importante buscar ayuda profesional. El diagnóstico y tratamiento adecuados pueden transformar tu manera de vivir, mejorando tu organización, concentración y bienestar emocional.
El diagnóstico del TDAH en el Adulto es esencialmente clínico y se basa en la constatación de la presencia de síntomas mediante observaciones clínicas, cuestionarios autoadministrados de síntomas actuales de TDAH, rendimientos neuropsicológicos y evaluación de comorbilidad psicológica con el fin de elaborar un perfil neurocognitivo y emocional de la persona.
El tratamiento del TDAH en el Adulto debe de ser multimodal, con un abordaje farmacológico y psicológico específico. El objetivo del tratamiento consiste en mejorar las funciones cognitivas, conductuales y sociales y aumentar así, la autoestima del sujeto con el menor número de efectos secundarios. Cada persona va a requerir un tratamiento específico dependiendo de su situación clínica.
Diagnóstico y Tratamiento
Si notas síntomas de TDAH en tu hijo y tienes antecedentes familiares, lo mejor es acudir a un psicólogo infantil especializado en trastornos de atención. Un psicólogo infantil no solo puede confirmar el diagnóstico, sino también ofrecer herramientas para que el niño y su familia aprendan a manejar esta condición de manera efectiva. Si sospechas que tu hijo podría tener TDAH, no dudes en buscar apoyo profesional.
La detección precoz, así como un diagnóstico e intervención adecuados, son fundamentales para la prevención o manejo de los problemas asociados al trastorno, ya que determinan en gran medida su evolución. El diagnóstico debe realizarlo un equipo multidisciplinar con conocimientos sobre el TDAH. Para llegar a un diagnóstico correcto se utiliza la entrevista clínica y observación del niño, la información que aportan los padres o tutores sobre los antecedentes médicos y desarrollo madurativo y la información de los profesores y orientadores del colegio.
El tratamiento del TDAH debe ser multimodal, implicando a profesionales clínicos, profesores, padres y el propio paciente. En nuestro centro contamos además, con una unidad de estimulación cognitiva para dar soporte terapéutico a los niños con TDAH. Para ello utiliza un completo conjunto de ejercicios diseñados por un equipo multidisciplinar. Los ejercicios se plantean en clave relativamente lúdica, como juegos mentales accesibles vía online.
Existen múltiples causas por las que una persona puede desarrollar un TDAH. Se ha propuesto diversos factores: dietas ricas en azúcares, heredabilidad genética, neurobiología, estilo de vida de la madre durante el embarazo y bajo peso al nacer. De entre todas las causas, destaca la elevada heredabilidad estimada en un 75 %.
Es importante que el diagnóstico esté bien establecido en la etapa de primaria "para guiar la intervención fuera y dentro de la escuela, y también porque la evaluación de diagnóstico va a permitir valorar la presencia de comorbilidades (trastornos asociados) que son frecuentes en niños/as con TDAH, es decir, trastornos de aprendizaje, de conducta o emocionales.
En este programa se revisan en 5 sesiones los síntomas del TDAH y además, se entrena a los padres para controlar mejor diferentes conductas de los niños, para motivarles, distraerles, animarles y, si es necesario, castigarles de forma más efcaz. En las áreas donde el niño está más necesitado.
Tratamientos Farmacológicos
El metilfenidato es un estimulante que mejora tanto la hiperactividad como la inatención en niños con este trastorno. El metilfenidato de liberación inmediata (Rubifén®) tiene un efecto de 4 horas, por lo que debe tomarse dos o tres veces al día.
La atomoxetina (Strattera®) es un nuevo medicamento no derivado anfetamínico eficaz en el tratamiento del TDAH. Su efecto positivo dura todo el día (unas 12 a 20 horas) y puede administrarse en una sola toma por la mañana.
Atomoxetina: no es estimulante, actúa inhibiendo un trasportador de la noradrenalina.
Recomendaciones Nutricionales
Los tratamientos farmacológicos pueden tener efectos adversos que influyen a nivel nutricional. Los bajones de azúcar en sangre acentúan la hiperactividad, la falta de atención y la impulsividad.
- Fenilalanina y tirosina: son precursores de la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina, sustancias que normalmente se encuentran disminuidas en el TDAH.
- Triptófano: es un precursor de serotonina que ayuda a mantenerse distendido y conciliar el sueño.
- Metionina: es importante para la síntesis de colina. La colina evita la pérdida memoria, potencia el rendimiento intelectual y aumenta la concentración.
Las necesidades de proteína se encuentran aumentadas (1,2g de prot/kg de peso en niños y 1 g de prot/kg de peso en adolescentes). A menudo puede haber carencias de ácidos grasos esenciales que provoquen piel seca, eczemas y asma. Esto es debido a una mala absorción de las grasas o a una mala utilización de éstas por el organismo. Por lo tanto, hay que aumentar el consumo de grasas saludables de la dieta.
Aumentar el consumo de fosfolípidos, un tipo de grasa que da fluidez a las membranas celulares que ayudará a una mejor transmisión nerviosa. Existe una tendencia a tener ferropenia, es decir, el hierro bajo en sangre. Todo el grupo de vitaminas B son muy importantes, especialmente la B1 o tiamina, que es precursora de neurotransmisores, y la B6 o piridoxina, que acostumbra a estar deficitaria y mejora la conducta.
Alimentos ricos en vitamina B1: soja fresca, germen de trigo, carnes, pescados, frutos secos, legumbres o cereales integrales, especialmente en la avena. El calcio es un mineral involucrado en la producción y transmisión de impulsos nerviosos. En el TDAH puede haber una deficiencia en la transmisión nerviosa del sistema nervioso central. Hay algunos colorantes que pueden aumentar la sintomatología del TDAH.
Mitos Comunes sobre el TDAH
A pesar de ser uno de los trastornos del neurodesarrollo más conocidos, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) sigue rodeado de ideas equivocadas que pueden dificultar su comprensión, diagnóstico y tratamiento. En este artículo resolvemos algunas de las preguntas más comunes y desmontamos los mitos más extendidos sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
- "Es solo un niño movido": Todos los niños pueden ser inquietos, impulsivos o distraídos. Sin embargo, cuando estos comportamientos son persistentes y afectan el aprendizaje, la convivencia o la autoestima, es importante evaluar si hay un trastorno detrás. El TDAH no es una etapa ni una simple característica del temperamento. Es una condición que requiere comprensión y abordaje específico.
- "Si puede estar horas con los videojuegos, no tiene TDAH": Este es uno de los errores más comunes. Las personas con TDAH sí pueden concentrarse, pero sobre todo en tareas que les resultan altamente estimulantes. Los videojuegos, por ejemplo, ofrecen recompensas inmediatas, interacción constante y estímulos visuales y sonoros que ayudan a mantener el foco. Lo que resulta más difícil es mantener la atención en tareas monótonas, largas o poco motivantes, como estudiar o seguir instrucciones detalladas.
- "Es cuestión de esfuerzo o motivación": El TDAH no es falta de voluntad. Las personas que lo padecen suelen hacer un gran esfuerzo para organizarse o concentrarse, pero enfrentan verdaderas dificultades neurológicas para lograrlo. Lo que desde fuera parece desinterés, muchas veces es frustración o agotamiento mental.
- "Solo afecta a los niños": Aunque el diagnóstico suele realizarse en la infancia, el TDAH puede continuar en la adolescencia y la adultez. Estudios han demostrado que algunos aspectos del TDAH pueden persistir en la vida adulta en hasta el 85 % de los casos diagnosticados en la infancia. En adultos, el TDAH puede manifestarse como desorganización, impulsividad, dificultad para cumplir plazos y horarios, problemas de concentración, así como cambios frecuentes en las metas o actividades, lo que impacta tanto en la vida profesional como personal.
- "El tratamiento cura el TDAH": No existe un tratamiento único para el TDAH y tampoco desaparece totalmente. Es una afección crónica que cambia con el tiempo. Sin embargo, tanto los tratamientos médicos como las estrategias educativas, el apoyo psicológico y los cambios en el entorno pueden ayudar a disminuir los síntomas y a aprender a convivir con ellos. Algunos síntomas pueden llegar a disminuir o desaparecer a lo largo de la vida.
- "Si no tiene diagnóstico, no necesita ayuda": Hay personas que presentan síntomas parecidos al TDAH sin cumplir todos los criterios diagnósticos. Eso no significa que no requieran apoyo. Existen herramientas que pueden mejorar la atención, el manejo emocional o las habilidades sociales, incluso sin diagnóstico formal.
El TDAH no existe. Es cierto que tener dificultades de atención o "ser movido o movida" no tiene por qué ser necesariamente TDAH. En muchas ocasiones estas características pueden aparecer a lo largo de la infancia, como parte del desarrollo normal, donde existe una gran variabilidad.
Además de poder tener su origen en características evolutivas, las dificultades atencionales o la inquietud pueden estar relacionadas con otros problemas de tipo cognitivo o emocional, por ejemplo. Morales insiste en que esta condición presenta distintos niveles de severidad y que afecta al desarrollo de la persona en los diferentes entornos en los que se desenvuelve, por ejemplo, a nivel social, familiar, escolar y/o laboral.
