La leche materna es mucho más que un simple alimento; es una sustancia intrincadamente equilibrada, llena de nutrientes, anticuerpos y componentes bioactivos, diseñada para proteger, nutrir y preparar al bebé para un futuro saludable. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como UNICEF recomiendan que las madres alimenten a sus bebés exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida, comenzando idealmente en la primera hora después del nacimiento.
Una mirada más cercana a la composición de la leche materna, desde la primera alimentación con calostro, revela cuán intrincadamente equilibrada está su composición para proteger, nutrir y preparar al bebé para el futuro. El interés científico en estudiar la composición de la leche materna está creciendo, y cada vez se descubren más componentes.
Una cosa que la ciencia está descubriendo es que no hay una solución universal. La composición del calostro difiere de la leche madura, y la composición de la leche madura cambia de una toma a otra, e incluso durante una sola toma. De hecho, se cree que la madre optimiza la leche materna, especialmente para las necesidades de su bebé.
Por ejemplo, cuando un bebé nace prematuro, la leche materna "tiende a ser más alta en proteínas y grasas". Por otra parte, los estudios muestran que la composición de la leche materna no se ve demasiado afectada por las diferencias de raza, edad, dieta o si las madres han dado a luz previamente.
Beneficios de la leche materna
Protección Fuera del Útero
La evolución ha adaptado la leche materna a las necesidades de los bebés. Desde el principio, los bebés reciben una dosis saludable de anticuerpos en el calostro, para protegerlos inmediatamente en cuanto comienzan la vida fuera del útero. El calostro es rico en otros nutrientes, como sodio, cloruro y magnesio, así como vitamina A, C y E. La primera semana de lactancia también aporta niveles cada vez más altos de lípidos.
Para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé en crecimiento, la composición de la leche materna cambia a medida que pasan las semanas, y la naturaleza garantiza que los bebés obtienen los anticuerpos y nutrientes específicos que necesitan para crecer. Los componentes bioactivos en la leche materna, como la inmunoglobulina y los macrófagos, protegen a los bebés de las infecciones, potencian su sistema inmunológico y evitan inflamaciones. Hay incluso células madre para reparar cualquier daño.
Un Metabolismo Sano
Desde el hierro, el cobre y el zinc hasta las vitaminas A, C, D, E, K y B, el bebé recibe un aumento de micronutrientes al principio, cuando empieza con el calostro. Se trata de vitaminas y minerales que nuestros cuerpos no pueden producir (excepto la vitamina D, que es sintetizada por la piel a partir de la luz del sol).
Los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) componen una gran parte de la leche materna. De los más de 200 ácidos grasos presentes, la mayoría son triacilglicéridos, que liberan energía a medida que se descomponen. De hecho, en 100 ml de leche materna hay 3-5 g de grasa, lo que representa el 40%-55% de las calorías de esta leche.
La leche materna también contiene más de 400 proteínas. Las proteínas y otros macronutrientes son esenciales para el desarrollo del tubo digestivo, y actúan como un probiótico para promover un microbioma intestinal sano, otra manera de estimular la capacidad del bebé para combatir las infecciones y mantener un metabolismo sano. ¡Incluso hasta la edad adulta!
Componentes Clave de la Leche Materna
Los principales componentes de la leche son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. La grasa es el componente más variable. Las concentraciones aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días posparto. El principal hidrato de carbono de la leche es la lactosa, que proporciona el 40% de la energía del bebé.
Pero la leche materna además de ser una fuente nutritiva, también tiene otras funciones. Estudios recientes han demostrado que la leche materna es una fuente de bacterias “amigas” (también llamadas “comensales”) como los lactobacilos, que forman parte natural de este fluido biológico.
Tabla 1: Composición Nutricional de la Leche Materna a lo Largo de la Lactancia
| Periodo de Lactancia | Proteínas (g/L) | Carbohidratos (g/L) | Lípidos (g/L) | Calorías (kcal/L) |
|---|---|---|---|---|
| 1-3 meses | *Mayor contenido proteico* | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas |
| 4-6 meses | Disminución progresiva | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas |
| 7-9 meses | Disminución progresiva | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas |
| 10-12 meses | Disminución progresiva | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas |
| Más de 12 meses | Aumento | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas | Sin diferencias significativas |
La leche materna constituye el alimento fundamental del recién nacido. En el caso de los recién nacidos prematuros y nacidos a término, las diferencias en ΔWAZ y ΔLAZ desde el nacimiento hasta la infancia y la diferencia en ΔLAZ, WAZ y LAZ en la niñez se asociaron positivamente con el nitrógeno no proteico (NPN) (todos P < 0,05), mientras que las diferencias en la puntuación Z en ΔWLZ desde el nacimiento hasta la infancia se asociaron negativamente con NPN (todos P < 0,05). El contenido de proteínas en la leche se determina, principalmente, por sustancias nitrogenadas. En este estudio, el NPN, que incluyen aminoácidos libres como la taurina, mostró un impacto positivo significativo en el crecimiento de los neonatos.
Aunque la composición varía de una mujer a otra, de un día a otro, incluso dentro del mismo día y de la misma toma y también según la edad de gestación del hijo, existen unos rasgos comunes destacados en su composición que la hacen única. La leche materna permite alcanzar un óptimo estado nutritivo, evita alteraciones metabólicas y trastornos digestivos, porque la composición de la dieta no representará en ningún momento una sobrecarga de la capacidad funcional del aparato digestivo. También suministra protección antiinfecciosa y antialérgica.
¿Qué contiene la leche materna?
- Bajo contenido en proteínas (0,9-1,1 gr/100 ml), aunque adaptada a su velocidad de crecimiento.
- Importante cantidad de nitrógeno no proteico y de presencia de ciertos aminoácidos esenciales para el recién nacido (como la fenilalanina y la tirosina).
- Elevado contenido de lactosa, fuente de galactosa necesaria para la maduración cerebral.
- Ácidos grasos monoinsaturados de cadena larga, de mayor rendimiento calórico, fácil absorción, y sin efecto aterogénico.
- Abundan los ácidos grasos poliinsaturados, esenciales para el ser humano, e imprescindibles para la formación de numerosas estructuras.
- Bajo contenido en sales minerales, y un cociente de calcio/fósforo que favorece la absorción del calcio y que facilita la mineralización ósea.
- Contenido suficiente en vitaminas y presencia de enzimas y hormonas.
¿La composición de la leche materna es constante o puede cambiar?
Como los requerimientos del lactante no son siempre los mismos y varían sobre todo en función de la madurez, la leche materna modifica sus características de acuerdo a las demandas del niño, a su capacidad para digerir y metabolizar los distintos nutrientes, y a la mayor o menor necesidad que tenga de recibir protección pasiva, circunstancias sometidas a una permanente evolución.
La leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales. Tanto el volumen de leche, como la calidad de los nutrientes y de otros factores con misión defensiva, van a encontrarse en la leche de la madre en perfecta concordancia a las necesidades exigidas en cada momento.
Además, la leche materna se adapta al apetito y a la madurez. Su cantidad y su composición varía según el grado de madurez del hijo. También se adapta a la capacidad digestiva y metabólica.
Ventajas de la Lactancia Materna para el Niño
Todo son beneficios. Obtiene un mejor estado digestivo y metabólico, mejor estado nutritivo, mayor protección inmunológica, menor riesgo de sensibilización alérgica, mejor evolución psicológica, menos enfermedades y menos mortalidad infantil y prevención de trastornos posteriores.
Situaciones especiales
En casos excepcionales:
- Un 60-70% de los niños nacen con exceso de un pigmento llamado bilirrubina que normalmente se resuelve solo.
- La leche materna tiene poca vitamina K. Actualmente se da un suplemento de vitamina K en todos los recién nacidos para prevenir la llamada enfermedad hemorrágica del recién nacido.
- En casos especiales la vitamina D puede ser insuficiente, por lo que en estos bebés no serán olvidados los suplementos de vitamina D.
- Si la secreción láctea es insuficiente habrá que suplementarla con leche de fórmula.
- Si contiene exceso de sodio, tóxicos o contaminantes por exposiciones maternas a ellos, estos podrían pasar al bebé produciéndole alteraciones.
Saber más
No se podría dar el pecho si el bebé naciera con enfermedades congénitas del metabolismo (fenilcetonuria, tirosinemia, galactosemia) o en el caso de padecimiento por parte de la madre de algunas infecciones (infección por VIH, tuberculosis activa cavitaria, etc.).
Como ya se ha comentado anteriormente, el estímulo para segregar la leche es la succión del lactante, por tanto si un bebé mama frecuentemente pero no llega a vaciar los pechos, ese pecho producirá menos cantidad para la próxima vez porque no ha sido totalmente vaciado.
La calidad de la grasa ingerida por la madre repercute en la leche materna y por consiguiente en la ingesta del bebé. Se ha asociado la ingesta de ácidos grasos w3 y w6 al desarrollo neuronal del bebé durante el primer año de vida.
Por otra parte, la cantidad de proteínas que contiene la leche puede verse afectada si la madre está desnutrida. La ingestión de alcohol en la madre lactante debe estar restringida, ya que los niveles en leche son similares a los niveles sanguíneos.
A la vista de esto, parece obvio que la alimentación durante la lactancia debe ser rica en energía, lípidos, proteínas y vitaminas, con el fin de que cubra las necesidades para la producción de la leche.
¿Por qué la leche materna es tan especial?
La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida:
- Oligosacáridos: la leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas.
- PUFAS de cadena larga: La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
- Proteínas: La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche.
- Bacterias: se detectan en cantidades bajas en muestras de leche humana.
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.
Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos, llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes, Bifidobacterias y lactobacilos. Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias.
Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre.
La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico. Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturado s de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico).
Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína. La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del l pequeño estómago del bebé . La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente.
La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento. Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento.
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta.
Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.
La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones: La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja: El bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento La flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados- parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K.
La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hdrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C. La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia.
Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.
Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mnimas o trazas.
El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.
Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.
La leche materna es el alimento ideal del niño en el nacimiento, sea cual sea su peso y edad gestacional. Los beneficios conocidos de la leche materna en el niño a término sano se ven potenciados de forma importante en el caso de los niños prematuros y los niños enfermos.
En la actualidad se potencia la decisión de lactar de forma natural a los niños prematuros y a los niños a término sanos, pero en ocasiones resulta difícil obtener suficiente cantidad de leche materna propia para este fin durante los primeros días de vida.
La composición de la leche humana varía a lo largo de la lactancia debido a diferentes factores, tales como la edad gestacional, el IMC materno o la dieta, entre otros. Uno de los factores que más influyen es el tiempo trascurrido desde el parto.
Al comparar la composición nutricional de los distintos periodos de tiempo analizados no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el contenido de carbohidratos, calorías o lípidos. Sin embargo, el contenido proteico fue significativamente mayor en el periodo de 1-3 meses desde el parto con respecto al resto. Este contenido va disminuyendo progresivamente a lo largo del primer año potparto pero vuelve a aumentar a partir de los 12 meses desde el parto.
La composición de la leche materna es dinámica, va cambiando a lo largo de la toma, a lo largo del día y a lo largo de la lactancia. En nuestro estudio no encontramos diferencias en el contenido en carbohidratos y lípidos de la leche materna en función del periodo de lactancia, manteniéndose dichas concentraciones muy estables durante todo el primer y el segundo año posparto.
El contenido en proteínas de la leche materna está más estudiado y se ha descrito que cambia en función del tiempo de lactancia. En el trabajo mencionado previamente de Young y cols. (17) se observa un descenso del contenido proteico de la leche humana a medida que van pasando los meses de lactancia.
Uno de los criterios de exclusión de donantes que utilizan algunos bancos de leche materna es el tiempo transcurrido desde el parto, descartando a las mujeres que llevan más de 6 meses o más de un año lactando. Algunos otros solo permiten una duración de donación de 6 meses, independientemente del momento de inicio de la donación.
En este trabajo describimos que el contenido en carbohidratos y lípidos no se modifica en las leches de las mujeres con pospartos superiores a un año y que, además, el contenido de proteínas aumenta.
