¿Cómo saber si mi bebé tiene hambre? Señales y consejos para madres

Para todas las madres, una de las primeras preocupaciones es saber entender al bebé. Las dos principales incertidumbres de cualquier nueva familia es saber por qué llora el bebé y saber si tiene hambre. Los bebés pueden llorar por muchas cosas: aburrimiento, sueño, hambre, soledad… Y lo mejor es que normalmente sea por lo que sea que lloren, aceptan el pecho, ya sea para comer o para calmarse. Así que, ante la duda del tipo de llanto, ofrece el pecho. Si lo acepta y deja de llorar ¡misión cumplida!

Un bebé buscando el pecho es una clara señal de hambre.

Como padres, es normal que queramos atender a nuestro bebé lo mejor posible para que crezca sano y feliz. No obstante, pueden surgirnos dudas sobre la alimentación de nuestro pequeño, sobre todo las cuestiones relacionadas con las señales de hambre en el bebé. El cómo saber si mi bebé tiene hambre es una duda muy frecuente, especialmente entre los padres primerizos.

Por suerte, los bebés tienen muchas maneras de comunicarse y solamente es necesario observarlos y traducir lo que están pidiendo. Cuando un bebé tiene hambre, antes de llorar hace muchas otras cosas: se despereza, hace muecas, mueve la cabeza de lado a lado, abre la boca y paladea, emite ruiditos…. Y todo esto lo hace con los ojos cerrados, casi dormido. El caos llega cuando sus demandas no son entendidas y satisfechas; cuando esto ocurre el bebé se desespera y llora. Es normal, si vas a un restaurante y el camarero ignora tus miradas, tus gestos con las manos para llamarle… al final le vas a gritar: ¡Ehh, que me muero de hambre!! ¿Me atiende? Y eso es justo es lo que hacen los bebés.

El llanto es una de las indicaciones universales que nos hace saber que el bebé está hambriento. Cuando un bebé llora de forma desesperada, significa que ya debería haber comido hace un rato. Si tu bebé llora por hambre, intenta calmarlo antes de proceder a alimentarlo.

Escuchar al bebé es la clave del éxito y entender que la frase hecha “quién no llora no mama” no se debe aplicar cuando hablamos de lactancia materna: el bebé que mama no tiene por qué llorar.

Señales tempranas de hambre en el bebé

Cuando vayas a alimentarlo, ¿cómo saber si mi bebé tiene hambre? O lo que es lo mismo, ¿cómo sabes cuándo empezar y cuándo parar? Fácil: el bebé te lo dirá. Todos los bebés saben de forma instintiva cuándo tienen hambre o están llenos. Aunque los primeros días te saltes algunas señales de hambre de tu bebé, indicadoras de que está listo para empezar o parar de comer, no tardarás mucho en reconocer sus señales con facilidad.

  • Busca el pecho: Una de las señales del bebé cuando tiene hambre es girar la cabeza hacia un lado buscando el pecho. Si está en brazos se gira hacia el pecho.
  • Saca la lengua: Antes del llanto, el bebé también puede sacar la lengua de forma constante y chasquear la lengua. Son unos movimientos relacionados con el reflejo de succión, por lo que también estará muy claro que tiene hambre.
  • Intenta succionar: Succionar con fuerza sin tener nada en la boca es otra de las señales claras de que el bebé quiere comer. Se chupa los labios y hace chasquidos.
  • Está inquieto: Si el bebé está muy inquieto, habrá llegado el momento de darle de comer. Ésta suele ser una de las primeras señales que indican que un bebé tiene hambre. Incluso puede mostrarse inquieto cuando aún está dormido.
  • Mueve rápidamente los ojos: Cuando en principio está tranquilo y alerta.
  • Se chupa las manos con ansia.
  • Choca los labios.
  • Abre y cierra los ojos, abre y cierra la boca.

Infografía con las principales señales de hambre en bebés.

Tabla de señales de hambre

Aquí te mostramos una tabla con las señales de hambre y las acciones recomendadas:

Tipo de señal Qué hace el bebé Nivel de hambre Qué debe hacer la madre
Primeras señales Ruidos suaves, movimientos de los brazos, ladear la cabeza, sacar la lengua Mami: empiezo a tener hambre Poner al bebé al pecho
Señales medias Movimientos más enérgicos de las brazos y la cabeza, manos en la boca, ceño fruncido, lloriqueos Mami ¡Tengo hambre! Ofrecer el pecho inmediatamente

Las frases populares en este caso están equivocadas y nos llevan a equívocos porque llorar es un signo tardío de hambre. Y cuando tienen tanta hambre no saben mamar.

Si no respondes a estas señales de hambre, es probable que se ponga más nervioso y el bebé acabe llorando.

¿Qué hacer si el bebé no muestra señales de hambre?

Si tu bebé no muestra señales de hambre, alimentarlo no es la mejor opción para calmarlo. Prueba con otras técnicas para relajarlo, como abrazarlo, mecerlo o cantarle. Pronto te acabará indicando que tiene hambre, ¡y será la hora de la toma!

Algunos bebés lloran mucho durante las primeras semanas y no se les puede consolar, ni dándoles de mamar ni con mimos. Si tu bebé se pasa llorando desconsoladamente tres horas al día durante tres o más días a la semana, puede que tenga cólicos. Consulta a tu pediatra. No hace falta dejar de darle el pecho si piensas que tiene cólicos. De hecho, la leche materna es la mejor para los bebés con cólicos, porque contiene el equilibrio perfecto de lactosuero (una proteína de fácil digestión), magnesio y lactosa para un estómago “feliz”. Tal vez quieras probar un probiótico como el Lactobacillus reuteri, cuya eficacia ha quedado demostrada para reducir los síntomas de los cólicos.

Confía en su instinto (y en el tuyo). Si alimentas a tu bebé cuando te indique que tiene hambre y dejas de hacerlo cuando muestre signos de saciedad, estarás dándole una respuesta inmediata a sus necesidades y fomentando su habilidad natural de sentir sus propios niveles de hambre. Esto ayuda a reducir la probabilidad de que gane mucho peso o pese muy poco, ya que tu bebé decidirá cuánto necesita comer. Estas conductas tempranas de alimentación son importantes, no solo cuando son bebés, sino durante la infancia también.

De hecho, en un estudio reciente se ha demostrado que, cuando los padres malinterpretan las señales de hambre, los bebés ganan bastante más peso entre los 6 y los 12 meses de edad que los bebés cuyas madres solo los alimentan al percibir las señales. Esto es especialmente importante cuando se les da biberón. Los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna extraída y dada en biberón ganan más peso que los alimentados directamente desde el pecho. Podría ser porque las madres presionan en exceso a los bebés para que terminen los biberones de leche materna y no malgastar nada, aun cuando han dejado de mostrar señales de hambre.

Otro estudio sugiere que las madres que insisten en que los bebés terminen el biberón también suelen forzarlos a comer en los años siguientes. Estos estudios respaldan la importancia de que madres y bebés desarrollen buenos hábitos desde una edad temprana.

Si se fuerza a los bebés a comer, es más probable que sean malos comedores cuando crezcan. Esta es una razón más para que empieces a demostrarle a tu bebé que respetas y atiendes sus señales de hambre y saciedad. Le estás enseñando pautas de alimentación saludables que tendrán un efecto beneficioso para su crecimiento y desarrollo.

El hambre que siente tu bebé se adapta a sus necesidades. ¿Sabías que cuando un bebé cierra los puños es porque tiene hambre? Y es que prestar atención a las manitas de los bebés puede proporcionarnos información muy valiosa para entender cómo están. Frecuentemente suelen introducírselas en la boca y esto es un indicador de que tienen hambre, aunque no siempre significa que sea así, ya que a veces es por simple curiosidad.

Este comportamiento es algo natural desde que el pequeño está en la tripa y al nacer, sus manos serán el medio para detectar donde se encuentra el pezón de la madre que quiere acercar a su boca. Puesto que hasta el año no va a ser capaz de comunicarse mediante alguna palabra, su manera de enviar señales será mediante su cuerpo.

Evidentemente, cuando el niño esté alterado y abra la boca, nos estará pidiendo alimento, pero si no lo hace de esta forma, hay otros signos que nos permiten identificarlo. Por ello, cuanto más cerrados tenga los puños y más fuerza ejerza, más síntoma de estrés será y por ende, posiblemente de hambre. A medida que lo vayas amamantando y vaya perdiendo el ansia, irá perdiendo esa tensión y aflojando las manitas.

Otra de las cosas que puede estar comunicando el bebé cuando cierra los puños es que tiene sueño. Pero igual que decíamos que cuando tiene hambre, muchas veces abre la boca, en el caso de que tenga sueño, muchas veces tiende a frotarse los ojos.

Es más, si se pone irritable, muchas veces lo que te estará queriendo decir es que necesita que lo dejes tranquilo. De todas formas, como decíamos, cerrar los puños es muchas veces un reflejo involuntario. Por eso, siempre será una buena idea acariciar sus manitas, colocar objetos no dañinos, sonoros, utilizar distintas texturas, etc. para que pueda tener conciencia de sus manos.

Esto además le permitirá relajarse y descansar, además de generar una conexión con sus progenitores. También existen productos Montessori, cuyos diseños están pensados para ejercitar las manos. También es aconsejable mostrarle sus propias manos y moverlas delante de sus ojos.

Esta es la última de las opciones. Si un bebé abre y cierra las menos y llora constantemente, es posible que esté sintiendo dolor por algún motivo. Además, si cuando lo coges en brazos no deja de llorar, esto ratifica el hecho de que pueda estar dolorido o incluso enfermo. Ya que si el lloro fuese para reclamar la atención de los padres, iría cesando a medida que se tranquiliza.

En conclusión, si quieres el bienestar de tu bebé, estate ojo avizor y analiza todas las necesidades que pueda tener para que cese su malestar. Aunque todavía no sepa hablar, tu hijo ya es un experto en hacerte saber si tiene hambre. La inquietud, el chuparse los puños o los dedos y el girar la cabeza y abrir la boca como si buscara el pecho son signos de que tiene hambre. La última señal es que el bebé empieza a llorar, pero es mejor alimentarle antes de que esto ocurra.

Si estás dando el pecho a tu bebé, hazle eructar después de que acabe con el primer pecho y a continuación ofrécele el otro. Tu hijo te indicará cuándo está saciado: dejará de chupar, cerrará la boca o se apartará del pecho o el biberón.

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