Después de un parto, el proceso no termina con el nacimiento del bebé. Aún queda una etapa crucial: el alumbramiento de la placenta. Este proceso, que implica la expulsión de la placenta y las membranas, es vital para la salud materna. La placenta, un órgano único que se desarrolla durante el embarazo, ha cumplido su función esencial de nutrir y proteger al bebé, y ahora debe ser expulsada de manera segura.
La placenta después del parto.
¿Qué es la placenta y cuál es su función?
La placenta es un órgano fascinante que se crea dentro del útero durante el embarazo. Tiene la peculiaridad de que se crea en el propio cuerpo, convive un tiempo limitado pero de vital importancia para la supervivencia del bebé, y después del nacimiento deja de estar en el cuerpo. Genéticamente, la placenta es idéntica al bebé.
Las funciones de la placenta son vitales tanto para la madre como para el bebé. Esta se encarga de llevarle oxígeno al bebé, pero también de analizar meticulosamente qué nutrientes necesita para poder entregárselos. También es capaz de expulsar todas esas sustancias de deshecho que tu bebé ya no necesita. Tiene dos caras: la cara del bebé y la cara de mamá. La cara del bebé es suavita y brillante, y es ahí donde se encuentra el cordón umbilical que conecta con él. El lado que está en contacto con la mamá o persona gestante es más rugoso y se encuentra adherido a la pared del útero donde se conecta con la circulación de esta. Es tan fascinante que su complejo sistema permite mantener separados los sistemas circulatorios de las dos partes, pero a la vez se encuentran tan sincronizados que permite el intercambio de gases.
Ubicación de la placenta
La placenta puede estar ubicada en la cara anterior o posterior del útero.
Ubicación de la placenta.
El proceso de alumbramiento
Una vez que el bebé ha nacido, comienza el periodo de alumbramiento. Después del nacimiento del niño, el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica. A menudo, el médico o la matrona ayudan tirando muy levemente del cordón umbilical, pero debe hacerlo con sumo cuidado para que el cordón no se rompa.
Una vez fuera la placenta, el médico o la matrona se fijarán en su aspecto. Primero comprobarán que está completa: ya que si se hubiese quedado restos podría provocar importantes hemorragias. En algunas ocasiones, muy pocas, la placenta no llega a desprenderse. Y si la placenta se encontraba muy adherida, se realiza un legrado para asegurarse que no ha quedado ningún resto.
El dolor de las contracciones uterinas para alumbrar la placenta es leve, incluso muchas madres con la emoción del momento de ver a su bebé por primera vez, ni las notan. El alumbramiento de la placenta dura entre 10 y 30 minutos pero puede incluso alcanzar la hora. Con él, el parto termina clínicamente.
A continuación el útero comienza a contraerse, ahora para reducir su tamaño y cerrar la herida que la placenta dejó en la pared del útero al desprenderse.
Manejo activo vs. Manejo expectante
La “Guía de Práctica Clínica de Atención al Parto” del Ministerio de Sanidad, recomienda el manejo activo del alumbramiento, esto es poner 5-10 unidades de oxitocina endovenosa directa (sin diluir) justo cuando sale el hombro anterior del bebé, pues esto disminuye en un 60% los casos de hemorragia posparto por atonía uterina y acorta la duración de esta etapa del parto. Debe ser realizado personal capacitado y diestro en las maniobras y en ambiente hospitalario.
Aunque hay buena evidencia de que el manejo activo del parto aumenta algunas complicaciones maternas, como presión diastólica superior a 100 mm de Hg, nauseas, vómitos y cefalea, no se observaron otras complicaciones como incremento del dolor durante la tercera etapa, HPP secundaria, readmisiones por sangrado, necesidad de antibióticos o fatiga materna a las seis semanas.
Existen datos que sugieren que el uso rutinario de oxitócicos incrementa el riesgo de retención placentaria y por tanto la posibilidad de sufrir hemorragia posparto. El riesgo de HPP grave es casi el doble (x 1,8) cuando se administra oxitocina y es, además proporcional a la cantidad administrada.
Por último, la presencia del bebé y su interactuación con su madre, el contacto físico y visual entre ambos, y la succión del pecho, son el estímulo que el cuerpo de la mujer necesita, para producir la oxitocina suficiente para que se produzca la expulsión de la placenta.
Si 30 minutos después de haber administrado la oxitocina, la placenta sigue sin salir, es habitual proceder a realizar una tracción controlada de cordón para extraerla, lo que obliga a cortar el cordón umbilical si aún no hubiese sido cortado.
La mujer decidirá junto con el equipo médico en qué momento del parto quiere que se le tome esa vía. Si se la pone al principio, tendrá el inconveniente de llevarla puesta durante todo el proceso. Si lo hace al final tras el expulsivo, se estará interviniendo en un momento delicado, pero se permitiría a la mujer librarse de la vía durante el resto del parto y que se la pusieran sólo en el momento en que fuese necesaria para administrarle la medicación.
Retención placentaria
En algunas ocasiones, la placenta no se desprende de manera natural. Con el manejo activo en la tercera etapa del parto, la placenta normalmente es alumbrada dentro de los 30 primeros minutos desde el nacimiento del bebé (NICE, 2017). Según la "Estrategia de Atención al Parto Normal", la duración de esta etapa del parto se considera prolongada si no se completa en los 30 minutos posteriores al nacimiento del neonato con manejo activo y 60 minutos con el alumbramiento espontáneo.
En el caso de que la placenta no se desprenda, el manejo sería: extracción manual la cual que puede causar hemorragia, infección y perforación uterina (Grillo-Ardila et al. 2014) sin olvidar el estrés postraumático de la situación en si misma.
Placenta Accreta
La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron reduce las complicaciones asociadas a la placenta accreta. Esta patología se produce cuando la placenta invade la pared muscular del útero. Eso provoca que, después del parto, la placenta no se puede separar del útero de forma normal sin causar lesiones y sagrado.
Para reducir las complicaciones durante el parto que puede causar la placenta accreta, los profesionales de la UMPA programan el parto para la semana 34. El objetivo de programar el parto por cesárea (unas dos o tres semanas antes de llegar a término) es evitar un inicio espontáneo del parto que puede conducir a complicaciones fundamentalmente hemorrágicas.
Como explica el Dr. Manel Casellas, jefe de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta y médico del Servicio de Obstetricia de Vall d’Hebron, “después de la extracción fetal se realiza una histerectomía, es decir, la extracción del útero, con la placenta dentro. No intentamos la extracción manual de la placenta.
La eficacia de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta reside en el hecho de que está situada en un centro de tercer nivel con disponibilidad de recursos y está constituida por un equipo multidisciplinario formado por obstetras, cirujanos oncólogos ginecológicos, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, urólogos, neonatólogos y especialistas en resonancia magnética nuclear fetoplacentaria. Esta atención superespecializada es primordial para ofrecer a la paciente los mejores resultados.
Como señala el Dr. Manel Casellas, uno de los principales objetivos de la UMPA es reducir la morbimortalidad materna. Para eso, “los radiólogos intervencionistas colocan catéteres balón en las arterias ilíacas internas para poder hincharlos y reducir el flujo sanguíneo si el sangrado es importante”. Por otra parte, y para identificar posibles lesiones uretrales durante el procedimiento quirúrgico, los urólogos colocan catéteres en los dos uréteres. “Esto es muy útil en caso de sangrado, porque nos facilita localizar el uréter con el tacto si el sangrado es importante durante la histerectomía”, añade el Dr.
Cuatro años después de la puesta en marcha de la UMPA, ya se han tratado 24 pacientes. Y se han mejorado todos los indicadores relacionados con la patología, tanto si se comparan con los datos internacionales recogidos este año por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (Guías FIGO) como si se comparan con las pacientes tratadas en Vall d’Hebron antes de la existencia de la UMPA.
Muchas de las mujeres que sufren placenta accreta no se diagnostican hasta el momento del parto, cuando la placenta no se desprende espontáneamente y se intenta una extracción manual, que puede causar lesiones y sagrados importantes.
Hay otros factores de riesgo para esta patología, como cirugías previas en el útero, legrados previos, radiación en el útero, edad avanzada, fecundación in vitro o tabaquismo. “Pero el que más se relaciona con la placenta accreta son las cesáreas previas. Y cuantas más cesáreas, más riesgo”, enfatiza el Dr.
Resultados de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron:
| Indicador | Pacientes UMPA | Pacientes Vall d’Hebron previas a UMPA | Guías FIGO |
|---|---|---|---|
| Necesidad de transfusión de grandes cantidades de sangre | 13,04% | 57% | 40% |
| Necesidad de reintervención quirúrgica | 8,68% | 33% | 18% |
| Lesiones en la vejiga o el uréter | 4,3% | 13% | 7-48% |
| Ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) | 21% | 35% | 66% |
| Muerte materna | 0% | - | 1-7% |
Rituales y tradiciones en torno a la placenta
Antes de hablar de rituales me parece importantísimo dejar claros otros conceptos para poder comprender en toda su magnitud por qué pedir la placenta, por qué alguien querría honrar un órgano que durante las últimas décadas se ha tratado como desecho biológico.
Hay distintos rituales de placenta que se practican alrededor del mundo porque en estas culturas se les otorga un significado especial. Desde centro energético o chakra a ángel guardian, hay multitud de interpretaciones. En las siguientes líneas quiero mostrar de forma resumida algunos de ellos alrededor del mundo. Te recomiendo que guardes este post en tu navegador o tomes papel y lápiz para guardar ideas que te sirvan de guía para hacer el vuestro. Antes, te invito a que leas con atención pero que te dejes sentir. Un ritual es algo que te hace sentir conectada con algo. Tienes que “vibrar” con ello, sentir que más allá de la razón te “encaja”.
La placenta en Chile
Los partos en los pueblos originarios mapuches son asistidos por una partera de la comunidad que hace una “lectura” de la placenta cuando la madre la alumbra. El nombre científico del ajenjo es Artemisia Absinthium. Se la conoce también como hierba santa. En la mitología Artemisa es una diosa griega muy poderosa que en algunos lugares era honrada como diosa de la fertilidad, de la naturaleza y los partos. Cuenta el mito que nació antes que su hermano gemelo Apolo y fue ella quien asistió a su madre, Leto, en el parto de su hermano.
Como decía, una vez envuelta la placenta era enterrada al lado de un árbol nativo o se entierra y se planta un árbol sobre ella. A la vez que se le entrega a la tierra se le agradece haber protegido a la criatura.
La cultura rapa nui de Isla de Pascua
La cultura rapa nui de Isla de Pascua establece un paralelismo entre la tierra y la placenta. La placenta vendría a ser la tierra que ha sido hogar del bebé durante la gestación. Cuando se alumbra se realiza una ceremonia para cortar el cordón umbilical entierra para plantar encima un árbol o planta. Dependiendo del crecimiento de esa planta se podrá interpretar el modo de ser de esa personita. Antiguamente se celebraba un ritual sagrado cuando se cortaba el cordón umbilical. Es muy interesante este documento llamado “Así nacen los bebés en Rapa Nui”, de UNICEF.
La placenta en Costa Rica
En Costa Rica la placenta es envuelta en papel por las parteras y se deposita bajo tierra junto a cenizas de una hoguera. Se piensa que así se protege a la madre de.
La placenta en Indonesia
En Indonesia, la placenta es vista como un hermano espiritual del bebé que le protege o ángel guardian. Recordemos que su material genético es idéntico. El cuerpo físico de este “angel” muere pero su espíritu acompaña a esa persona toda su vida para protegera. Por eso se le da ese tratamiento especial que se merece: es bañada en agua de flores y sellada en la cáscara de un coco para ser envuelta en paños sagrados y enterrada en la puerta de la casa junto a oraciones escritas en papel y buenos deseos. Cada luna nueva y luna llena se les realiza ofrendas.
Pero hay un pueblo de Indonesia que es reconocido por colgar los cocos de las ramas de ciertos árboles que les ofrecen protección contra enfermedades y desgracias. Se les cuida y honra como los jardines sagrados que son.
Árbol Bungkak con “placentas colgantes” en Bayung Gede (Indonesia).
La placenta para la cultura Maorí (Nueva Zelanda)
La palabra maorí que se usa para designar a la placenta es «whenua». Significa “Tierra”. Entierran la placenta porque, tal y como dice la antropóloga Noemí Villaverde Maza “refleja la visión filosófica maorí de que la tierra, al igual que la placenta, proporciona nutrición física, emocional, espiritual e intelectual y satisface todas las necesidades de la humanidad”.
La placenta para la cultura achuar en Perú
Entre los achuar (Perú), la placenta es la casa del niño. Después del parto, la placenta se entierra y se convierte en una forma sin ocupante. La misma antropóloga nos explica que cuando muere el jefe de familia se tienen que mudar de casa todos los habitantes porque el alma de éste también se va para reocupar su placenta bajo tierra (su antigua casa).
La placenta en China
En China se deseca y se procesa para poder ser ingerida. Se usa como parte de su medicina puesto que se le atribuyen propiedades fortalecedoras. De la ingesta de placenta o placentofagia hablaré más adelante.
La placenta en España
Consolación González Casarrubios y Mª Pía Timón Tiemblo son las autoras de este artículo tan interesante con gran cantidad de referencias a las costumbres de distintos lugares del estado. A lo largo de toda la geografía española econtramos rituales para la placenta que consisten en enterrarla o lanzarla al mar. Difieren entre sí en el lugar donde se entierra, la forma de hacerlo, el tratamiento previo…
Félix Muguruza nos cuenta en este otro post que en euskara la placenta se llama “selaun” de seni + lagun, que significa “amigo del niño”. Antiguamente se enterraba muy cuidadosamente para que no pudiera ser desenterrada por animales puesto que esto implicaría mal suerte para la madre y el bebé, e incluso para el animal.
Explica que en algunos lugares se envolvía con un paño blanco antes de enterrarla y en otros, en lugar de hacerlo en el huerto o bajo un árbol, lo enterraban junto al montón de basura para que sirviera de abono a la tierra.
Y precisamente esta es la conclusión que me gustaría sacar. Podría dedicar renglones y renglones a repasar los rituales con placenta en distintas culturas pero la gran mayoría tienen en común una visón muy especial de esta. Es tan importante que se ofrenda a la tierra. La tierra que un día guardianó al bebé, ahora se devuelve a la Gran Madre que también nos acoge. En todas ellas hay una cosmovisión donde la placenta es algo mucho más trascendental que algo material.
La placenta: árbol de la vida
Placenta: árbol de la vida.
Es inevitable mencionar su similutud con un árbol: ¡Placenta, árbol de la vida!, que ancla sus raíces y alimenta y provee. Eterna compañera en el proceso de crear vida. Como un mandala que nos recuerda que nuestro cuerpo es sagrado y poderoso.
Rituales de la placenta: ¿Qué se puede hacer con la placenta después del parto?
Nacimiento lotus
Como decía antes, el nacimiento lotus consiste en dejar el cordón umbilical sin cortar hasta que de forma natural se desprende del ombligo del bebé. Esto tarda entre 3 y diez días en suceder. Para ello se lava con agua la placenta por el lado más rugoso, que es el de la madre y después se seca suavemente con una toalla. Después se le da la vuelta (queda arriba el lado brillante, que es el del bebé) y se pone en una cesta cubierta con una toalla, entremetida o pañal. Se suele salar por los dos lados para evitar malos olores. A la mezcla de sal se le pueden poner mezcla de hierbas y flores secas, que se van cambiando los días posteriores hasta que se desprende el cordón.
Nacimiento lotus.
Quemar el cordón umbilical con una vela
Una vez que la placenta se ha alumbrado y toda la sangre que contenía el cordón ha vuelto a la criatura, se esperan unas 12h para quemar el cordón. Quien opta por este método lo hace en forma de ritual puesto que sienten que es una forma menos abrupta de cortar el vínculo con la placenta, tal y como ocurre con el nacimiento lotus.
En este ritual para la placenta pueden intervenir los miembros de la familia que deseen: mamá y pareja, hermanos/as… Se utilizan dos velas largas que quemarán el cordón uniendo sus velas. Se suele usar una cajita de madera con 4 muescas para las velas y el cordón. Se usa para recoger la cera y la gelatina de Wharton (sustancia dentro del cordón) como puedes observar en el video. En etsy puedes comprar la caja. Quemar el cordón umbilical suele durar 15 minutos.
Es muy simbólico que las personas que dieron vida a ese bebé unan sus llamas para su primer rito de paso. Hay que tener cuidado para proteger a la criatura del fuego de las velas y también del calor una vez que se han separado los extremos. Después se hace un nudo a la parte del cordón que aún queda unida a la criatura.
Para la ceremonia se pueden leer algunas palabras, poema o intenciones y acompañar con música especial. Como siempre digo, es importante que hagas tuyo el ritual.
