¿Cómo saber si mi bebé tiene frío? Síntomas y consejos para padres

Cuando se es padre por primera vez, es normal que aparezcan distintas dudas sobre la crianza y el cuidado de los bebés. Entre ellas, una de las más comunes es cómo saber si mi bebé tiene frío, especialmente si se trata de un recién nacido. Para ayudarte a detectarlo y a cuidar a tu bebé, existen algunos trucos que puedes aplicar en el día a día.

¿Cómo saber si mi bebé tiene frío?

Lo más normal para detectar la sensación de frío en tu bebé es guiarte por tu propia sensación corporal. Si tú mismo, como adulto, sientes frío, entonces asumes que tu bebé también lo tendrá. Sin embargo, eso no siempre tiene que ser exactamente así.

Es decir, el frío que tú sientas y que te abrigues de una forma no tiene por qué ser igual a la ropa de frío para bebés que le pongas en ese momento. Abrigarlos por demás podría ser un peligro, ya que muchos padres tienen la tendencia a vestir demasiado a sus recién nacidos. Para evitar este exceso, se recomienda que el bebé sólo lleve una capa más de la que llevan sus padres.

Para comprobar si tu bebé está tiritando de frío, lo mejor es comprobarlo a partir de algunos trucos como, por ejemplo:

1. Revisar la temperatura corporal

Seguramente una tía o la abuela del bebé te dirá que tocándole las manos vas a poder saber si tiene frío. O incluso tocándole los pies. Esto se debe a que, por naturaleza, los recién nacidos tienen las extremidades más frías que el resto del cuerpo. Pero lo cierto es que los bebés no pueden regular su temperatura como lo hacen las personas adultas.

La mejor forma de conocer cómo está la temperatura corporal del bebé es tocando distintas zonas de su cuerpo, como por ejemplo el abdomen, sus piernas o su cuello. Si esas zonas están frías, entonces utiliza más ropa de frío para bebé.

2. Coloración de ciertas zonas de su cuerpo

Otro método que puedes utilizar para conocer si el bebé tiene frío es a través de la coloración de ciertas zonas de su cuerpo. En este caso, presta atención a su nariz, labios y a sus mejillas. Si las ves de color rosado entonces todo está correctamente. Pero si notas que tienen un color más azul o violeta, tendrás que actuar de inmediato ya que no sólo es el hecho de que tenga frío, sino que puede estar sufriendo una hipotermia.

3. Observar la sudoración del bebé

Incluso observando su sudor puedes darte cuenta de si el bebé está con frío o no. Nuevamente, es bueno revisar esta sudoración en zonas como el abdomen, las piernas, el cuello o incluso la espalda.

Estas señales o trucos son las que te ayudarán a detectar si tienes que abrigar más o menos a tu bebé.

¿Cómo proteger a mi bebé del frío?

Ya sabes cómo detectar si tu bebé tiene frío. Ahora toca poner en acción para protegerlo y que esté a gusto en todo momento. Hoy en día existen distintas formas de hacer que tu bebé no pase frío.

Ropa de frío para bebé

Sí, lo más normal es que utilices ropa de bebé para el frío. Lo recomendable es no optar en estos casos por capas que sean muy gruesas. Es mejor que sean capas finas con el fin de que no se acalore. Al momento de dormir puedes utilizar un saquito para bebé. Es una prenda que tiene el diseño de un pequeño saco de dormir, y puede llevar tirantes o mangas largas. Gracias a ello entonces se puede sujetar perfectamente bien en los hombros del bebé y darle total libertad de movimiento.

A diferencia de una manta convencional, el sacomanta envuelve al bebé por completo, ofreciéndole comodidad y seguridad durante el sueño. El saco de manta está diseñado con una forma que permite que el bebé se mueva libremente dentro de él, pero sin la posibilidad de que se destape durante la noche.

Elegir un colchón de suelo

El colchón de suelo es otra parte importante para mantener al bebé caliente mientras se entretiene con sus primeros juguetes. Intenta elegir un colchón de suelo que sea firme porque eso permitirá que la parte inferior esté siempre caliente.

Calentar un poco la cama previamente

Esos días que hace demasiado frío, para que se sienta mucho más cómodo y evitar al bebé tiritando de frío, puedes calentar previamente la cama. Por ejemplo, podrías colocar una bolsa de agua caliente o una de esas almohadas térmicas en la cuna durante unos 30 minutos. No la dejes mucho más tiempo. Después, comprueba previamente que la cama no esté demasiado caliente para evitar cualquier tipo de inconveniente futuro.

Dale un baño tibio

Darle un baño tibio al bebé antes de acostarlo ayudará a que su cuerpo mantenga por más tiempo la temperatura. Enseguida después del baño, mantenlo abrigado con una toalla. Sobre todo presta atención a su cabeza.

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Otras consideraciones importantes

  • No te guíes por las manos o los pies: La mayoría de los bebés suelen tener ambas partes frías siempre, por la inmadurez de su circulación sanguínea. La mejor manera para saber si el bebé tiene frío es tocándole las piernas, los brazos, la nuca y el cuello.
  • Ojo con las fundas para la lluvia: Usar lo justo y necesario. A mí siempre me han dado mucho agobio. Ver a los peques ahí plastificados, me angustia un poco.
  • En el coche, evita montar al bebé con el abrigo puesto: No sólo por la seguridad de los anclajes, también por la temperatura.

Guía TOG: ¿Qué ropa usar según la temperatura?

El TOG define la resistencia térmica de las prendas. Aquí te dejamos una guía para que se haga más fácil abrigarlo según la temperatura de la habitación:

TOG Temperatura de la habitación Recomendaciones
0.5 A partir de 23 grados Ideal para noches de verano, usar con un pijama ligero o body.
1.5 Entre 20 y 25 grados Perfecto para primavera u otoño, evita que se destape por la noche.
2.5 Entre 17 y 20 grados Para los meses más fríos de invierno, asegura que descanse calentito.

El estrés por frío en recién nacidos

El estrés por frío en recién nacidos es una preocupación importante, ya que los bebés son especialmente vulnerables a las bajas temperaturas. Un entorno frío puede afectar su salud y desarrollo, por lo que es esencial reconocer los signos de estrés por frío, como una disminución en la temperatura corporal, que debe estar entre 36.5 y 37.5 grados Celsius (97.7 a 99.5 grados Fahrenheit).

Las consecuencias del estrés por frío pueden ser graves e incluir hipotermia, dificultades respiratorias y un retraso en el crecimiento y desarrollo. La hipotermia, en particular, es una condición médica seria que requiere atención inmediata si la temperatura del bebé desciende demasiado.

Para prevenir el estrés por frío, es fundamental mantener un ambiente cálido, con una temperatura adecuada entre 20 y 22 grados Celsius. También es importante vestir al bebé con varias capas de ropa para conservar el calor corporal, y realizar un monitoreo regular de su temperatura y comportamiento.

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