¿Se puede estar embarazada y tener la regla? Desmitificando el sangrado durante el embarazo

Muchas mujeres se preguntan si es posible tener la regla estando embarazadas. Es habitual que surja esta duda, ya que pueden presentarse manchados o sangrados en diferentes momentos del embarazo. Aunque generalmente no es grave tener una pequeña pérdida, es recomendable consultar con un especialista por si pudiera ser indicio de algún problema en el embarazo.

La respuesta corta a la pregunta de si se puede estar embarazada y tener la regla es que no. Una vez que empieza a segregarse la hormona del embarazo (la hormona gonadotropina coriónica humana), la menstruación desaparece. Sin embargo, si crees estar embarazada, pero has notado un ligero sangrado, tranquila: existe una explicación.

No es posible estar embarazada y tener la menstruación al mismo tiempo, aunque sí es común experimentar pequeños sangrados vaginales que nada tienen que ver con los periodos menstruales. Alrededor del 30% de las mujeres sufren pérdidas de sangre durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre, aunque tampoco es raro que ocurra en otros momentos.

Para entender por qué no se puede tener la regla durante el embarazo, es importante conocer el ciclo menstrual y cómo se prepara el cuerpo para la gestación.

¿Por qué no hay menstruación durante el embarazo?

El flujo menstrual está formado por el tejido endometrial que recubre las paredes de nuestro útero por dentro y que permite la implantación del embrión y el posterior embarazo. La menstruación es la descamación del endometrio, es decir, el proceso por el que el endometrio se desprende de las paredes uterinas como consecuencia de la ausencia de fecundación del óvulo.

El cuerpo se prepara para el embarazo todos los meses y si ese embarazo no se produce, entonces tenemos la regla, que es cuando el tejido del útero se desecha porque no ha habido embrión. Todo está regulado por dos hormonas: la progesterona y los estrógenos.

Estas hormonas hacen que cada mes se libere un óvulo en las trompas de Falopio y que la membrana que recubre el interior del útero se vuelva gruesa y esponjosa (y cargada de nutrientes), para que el potencial embrión (si el óvulo encuentra un espermatozoide que lo fecunde) tenga un sitio agradable en el que crecer.

Lógicamente, si hay un embarazo, entonces el útero se prepara, aumentando sus paredes con tejido que es necesario para alimentar y acoger al embrión. El cerebro envía señales hormonales al ovario para que, en caso de producirse la fecundación y posterior implantación del embrión, el endometrio uterino no se desprenda.

Así, el endometrio se desarrolla adecuadamente para poder albergar, nutrir y proteger al bebé. Por esta misma razón, no hay descamación del endometrio, es decir, no hay menstruación durante el embarazo. Si una mujer embarazada tuviera periodos menstruales normales, significaría que la mujer está desechando la membrana uterina encargada de alimentar al bebé.

Por tanto, el desarrollo fetal se detendría y terminaría produciéndose un aborto espontáneo.

No obstante, es importante destacar que sólo una parte de estas hemorragias derivan en abortos o consecuencias graves. En cualquier caso, si la embarazada tiene un sangrado, lo mejor será consultarlo con un especialista lo antes posible.

Sangrado de implantación: ¿falsa regla o señal de embarazo?

Existe el llamado sangrado de implantación, que es cuando el embrión se implanta en la pared del útero, y puede confundirse con una regla. El sangrado de implantación es un sangrado leve que ocurre aproximadamente en el momento en el que la mujer debería haber tenido el periodo si no hubiera estado embarazada.

La llamada falsa regla “se produce por la implantación del óvulo fecundado en el endometrio. Cuando el embrión llega al útero se 'entierra' en el tejido uterino eso provoca la rotura de vasos, que se expulsa en forma de sangrado”, explica el Dr. Al sexto día después de que el espermatozoide fecunde al óvulo se produce la implantación del embrión en la capa externa del útero, el endometrio.

Es decir entre 21 y 23 días después de la regla anterior. La implantación dura unos dos o tres días. Poco a poco, el embrión queda prácticamente enterrado en el endometrio. El óvulo fecundado en la trompa llega al útero convertido ya en embrión y las células y tejidos de la placenta, que es el órgano encargado de suministrar nutrientes y oxígeno al futuro bebé, está creciendo.

Es en este punto cuando se puede producir un pequeño sangrado ya que, al implantarse en la pared del útero, se entierra en el tejido interno y, al hacerlo, rompe vasos sanguíneos. Sin embargo, esta «falsa regla» suele ser un sangrado escaso y de color rosa o rojo-marrón, mucho menos abundante de lo habitual.

El sangrado de implantación ocurre aproximadamente a los 12 días después de la ovulación”, comenta Ruiz. Se debe a que cuando el óvulo fecundado llega a la cavidad uterina, se asienta en su pared y al hacerlo puede romper algunas venas.

Por tanto, para muchas mujeres, la ausencia de menstruación es el primer síntoma de embarazo pero, hasta en un tercio de los casos, puede llegarse a producir esta pérdida sanguínea conocida como sangrado por implantación y, este hecho da lugar a confusión en la mayoría de mujeres que está buscando embarazo, asumiendo que puede tratarse de su regla.

El sangrado por implantación es una de las principales causas de la falsa regla aunque no todas las mujeres lo experimentan. Ocurre por una ligera pérdida de sangre a raíz de la anidación del óvulo fecundado en las paredes del útero. Muchas veces se puede llegar a confundir el sangrado de implantación con la regla, dando lugar a confusión en caso de embarazo.

Mientras que el sangrado de la regla suele tener un color rojo intenso, el sangrado por implantación suele ser rojo oscuro, marrón, o apenas rosado. El sangrado de implantación es más escaso. No hay coágulos. Su aspecto es diferente al de una menstruación normal. Puede tener un color más oscuro, similar al que aparece al final de la regla, o más rosado. Dura menos.

Como ocurre con la regla, puedes notar un cierto malestar en la zona del bajo vientre, pero no es un dolor fuerte. Si sientes un fuerte dolor abdominal debes consultar enseguida a tu ginecóloga/o.

Qué diferencia existe entre el sangrado de implantación y la regla normal

En el caso de una hemorragia vaginal, o amenaza de aborto, el sangrado suele ser mucho más abundante y de un color rojo intenso. Además, las hemorragias vaginales pueden tener coágulos y su intensidad no disminuye con el paso de las horas, e incluso puede ir en aumento.

Es importante tener en cuenta que no existe un método que determine el momento exacto en que se produce la implantación del óvulo fecundado en el útero, hito que da comienzo al embarazo, ya que puede variar dependiendo de cada mujer, según presente o no ciclos regulares.

La ovulación se produce a la mitad del ciclo menstrual y que la fecundación puede producirse el mismo día de la ovulación y hasta dos o tres días después. Entre los seis y diez días después de que el óvulo sea fecundado, se produce la implantación embrionaria.

Este hecho, da lugar a que aproximadamente entre diez y catorce días después del acto sexual sin protección, se produzca el sangrado por implantación, lo que coincidiría en una mujer que tiene ciclos regulares, con la llegada de la menstruación.

Es posible que notes unas pocas gotitas de sangre y calambres leves durante aproximadamente un día en torno al momento de la implantación. Tal vez ni siquiera sepas que estás embarazada cuando esto suceda. De nuevo, también es habitual que no te pase nada de eso. La mayoría de las veces, el sangrado de implantación no indica ningún problema.

Puedes hacerte un test de inmediato si no te lo has hecho antes, sobre todo porque el sangrado de implantación suele producirse en torno a la fecha en la que debería iniciarse el periodo. Algunos tests de embarazo son lo bastante sensibles como para detectar la hormona hCG en la orina 6 días antes de la ausencia del periodo (5 días antes de la fecha en la que debería iniciarse el periodo).

Si te haces el test demasiado pronto, el resultado podría ser un falso negativo, ya que las cantidades de hCG podrían ser demasiado bajas como para detectarla, incluso si estás embarazada. Si ves un resultado negativo, pero aún crees que estás embarazada, espera 3 días para volver a hacerte el test.

La solución más sencilla, eficaz y rápida para salir de dudas es realizar un test de embarazo en orina, pero el resultado podría no ser fiable debido a que es demasiado pronto para ello. Para aumentar su fiabilidad, la prueba de embarazo en orina debe ser realizada con al menos un día de retraso menstrual y con la primera orina de la mañana para así asegurar la detección de la hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana) en mayor concentración en orina.

Otras causas de sangrado durante el embarazo

A pesar de que la menstruación durante el embarazo no es posible, muchas mujeres experimentan hemorragias vaginales durante el tiempo de gestación. Lo más habitual es que los manchados ocurran en el primer trimestre de embarazo. Estos sangrados es lo que denominamos hemorragias deciduales.

Generalmente, las hemorragias deciduales son pérdidas causadas por el desequilibrio hormonal característico del embarazo. Este tipo de sangrado no suponen un peligro para el bebé o para la madre. Por ejemplo, es habitual que ocurra manchados y pequeñas pérdidas de sangre cuando ocurren los siguientes procesos fisiológicos:

  • Cambios en el cuello del útero: para preparar el camino para el proceso del parto fluye una mayor cantidad de sangre hacia el cérvix y es habitual que haya algún pequeño sangrado.
  • También, durante el primer trimestre de embarazo, la vagina está más irrigada, más sensible y se pueden producir sangrados con más facilidad.

Sin embargo, si el sangrado se vuelve abundante y doloroso, se recomienda acudir al ginecólogo. Estos casos podrían ser indicativo de complicaciones graves y amenaza de aborto.

Complicaciones del embarazo que pueden causar sangrado

Normalmente, las pequeñas pérdidas de sangre están causadas por el desarrollo fisiológico normal del embarazo. Pese a ello, existen ocasiones en las que el sangrado se vuelve peligroso y podría significar una amenaza de aborto.

A continuación, se detallan algunas complicaciones del embarazo que pueden llevar a un sangrado grave:

  • Problemas en la placenta: como el desprendimiento prematuro de la placenta o la placenta previa.
  • Embarazo ectópico: se produce cuando el embrión ha implantado fuera de la cavidad uterina.
  • Embarazo molar: se trata de una malformación del tejido de la placenta que puede provocar sangrado genital.
  • Hematomas intrauterinos: son estructuras en forma de media luna formadas por la aparición de pequeños charcos de sangre entre el tejido coriónico y las capas superficiales del endometrio. Aquellas mujeres que presentan hematomas intrauterinos son consideradas pacientes con un embarazo de alto riesgo.
  • Pólipos, fibromas o infecciones vaginales: la presencia de cualquiera de estas alteraciones podrían ser motivo de sangrado vaginal en la mujer.

Esta situación de sangrado vaginal suele preocupar mucho a las embarazada, puesto que puede ser signo de aborto espontáneo.

En el segundo y tercer trimestre, puede haber sangrados por una implantación anómala de la placenta (placenta previa), un desprendimiento parcial de esta o la rotura de la bolsa y de algún vaso de la placenta. “La cantidad, el color y frecuencia de los sangrados varían según el cuadro que lo provoquen y su gravedad”, comenta Tobías.

Por regla general, según señala, será un sangrado escaso, intermitente, que no asocie un dolor moderado o intenso y que no suele conllevar gravedad. Habitualmente, el aborto natural suele producirse en las primeras 12 semanas de gestación. Para diferenciar el sangrado por implantación de un posible aborto, hay que tener en cuenta los siguientes síntomas.

Si hay riesgo de aborto, éste puede venir acompañado de dolor abdominal debido a las contracciones uterinas. también puede producir un sangrado de color rojo vivo. Un pequeño manchado al principio del embarazo no significa necesariamente que haya un problema.

¿Qué hacer ante un sangrado durante el embarazo?

Ante todo: ¡no te alarmes! Si el sangrado aparece entre reglas y no hay ninguna posibilidad de que estés embarazada: el sangrado fuera de la menstruación puede ser provocado por diversas causas (uso de anticonceptivos hormonales, infecciones, pólipos u otros problemas de salud que pueden afectar al sistema reproductivo).

Si tienes otros síntomas de embarazo: Aunque hayas tenido un manchado hazte un test de embarazo, “Las pruebas de embarazo son fiables una semana después de la primera falta, no antes”, nos explica el Dr. Si no has tenido otros síntomas de embarazo: Muchas mujeres, aunque estén embarazadas no experimentan ningún síntoma de embarazo.

Siempre que exista un sangrado durante la gestación, hay que acudir al ginecólogo. En cualquier momento del embarazo, pueden existir además sangrados por traumatismos en el cuello del útero (por ejemplo, después de relaciones sexuales o cuando se ha hecho una exploración ginecológica) que suelen ser pequeños.

Y también pueden aparecer sangrados si tenemos una infección vaginal o en el cuello del útero. En resumen, el único motivo por el que tener un sangrado en el embarazo no es preocupante es el sangrado de implantación. Así que, siempre que se tenga un sangrado abundante con dolor abdominal y estés embarazada, es recomendable solicitar valoración médica.

Es poco probable y más bien anecdótico que tengas sangrados regulares durante el embarazo, no aumente el perímetro abdominal y no notes ningún síntoma asociado a la gestación ni movimiento fetal sobre todo en el tercer trimestre del embarazo”, comenta Vilardell.

Recomendaciones adicionales

Como nos explica el doctor Fernando Martín Caballero, Jefe de Urgencias de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario (Madrid), estos sangrados son diferentes a la menstruación, pero se pueden confundir con la regla. Además, a esto hay que añadir que muchos de los primeros síntomas del embarazo suelen ser semejantes al síndrome premenstrual.

Ruiz comenta que las mujeres que tienen menstruaciones irregulares deben estar atentas, además de a la falta de menstruación, a otros “cambios fisiológicos, metabólicos y morfológicos”. “Los síntomas frecuentes al inicio del embarazo son fatiga, cansancio, debilidad o insomnio”, señala.

Normalmente la fecha de la concepción es un misterio, por eso lo ideal es empezar a tomar todos los días un suplemento con 400 microgramos de ácido fólico. Numerosos estudios han demostrado que las madres que toman estos suplementos antes del embarazo previenen que sus hijos desarrollen defectos del tubo neural como la espina bífida.

Uno de los estudios más recientes se realizó en China con 567.547 mujeres. Los resultados de la investigación, publicados en 2024 en BMC Pregnancy and Childbirth, muestran una menor incidencia de los defectos del tubo neural y otras anomalías en los hijos de las mujeres que ingirieron ácido fólico meses antes de quedarse embarazadas en comparación con aquellas que no lo hicieron (0,102% frente a 0,116%).

Grupo Incidencia de defectos del tubo neural y otras anomalías
Mujeres que ingirieron ácido fólico 0.102%
Mujeres que no ingirieron ácido fólico 0.116%

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