¿Cómo Respira un Feto en el Vientre Materno?

Durante el embarazo, el óvulo fecundado se transforma en embrión y después en feto, a partir de la novena semana de gestación. En el desarrollo prenatal humano se pueden establecer tres periodos fundamentales: de bástula, embrionario y fetal. Pasamos revista a todos ellos:

  • Periodo de blástula o blastocito: Va desde la fecundación hasta el día decimoséptimo de la vida intrauterina.
  • Durante el periodo embrionario se ha formado el aparato respiratorio.

A partir de este momento va a comenzar el crecimiento y maduración de las estructuras ya formadas en el feto, y la preparación para el momento del nacimiento.

Muchas mujeres embarazadas se preguntan cómo respiran los bebés en el vientre, pero lo cierto es que respirar, entendido como introducir aire en los pulmones, no respiran, pues como hemos visto el oxígeno les llega a través del cordón umbilical.

Para que exista un normal desarrollo pulmonar es fundamental que haya movimientos respiratorios fetales, un adecuado espacio en el tórax que permita el crecimiento, la presencia de suficiente líquido intrapulmonar y extrapulmonar y una adecuada irrigación sanguínea.

Desarrollo Pulmonar Fetal

Durante el periodo embrionario se ha formado el aparato respiratorio. El aparato respiratorio es el que tiene un cambio más drástico tras el parto. A partir de este momento va a comenzar el crecimiento y maduración de las estructuras ya formadas en el feto, y la preparación para el momento del nacimiento.

El desarrollo pulmonar fetal se divide en varias etapas:

Periodo Glandular

Abarca hasta la semana 17ª.

Periodo Canalicular

Comprende desde la semana 17ª a la 27ª. Esta etapa se caracteriza por un alargamiento del calibre de las vías aéreas y el adelgazamiento progresivo del epitelio lo que empieza a conferir el aspecto tubular que las caracteriza. Los bronquiolos terminales se dividen para formar los bronquiolos respiratorios y los ductos alveolares en forma de sacos. Cuboidales tipo II, células encargadas de producir surfactante pulmonar, imprescindible para la función extrauterina pulmonar.

Periodo Sacular

Desde la 28ª semana a la 36ª. Se desarrolla la porción respiratoria del pulmón, pues empiezan a aparecer los bronquiolos respiratorios. Se forman los primitivos alvéolos y junto a ellos se van desarrollando los pequeños vasos pre y post capilares.

Periodo Alveolar

Desde la 36ª semana de gestación hasta los 2 y 3 años del niño. Aunque a la 36ª semana hay presencia de alvéolos, en el recién nacido solo se observan un 25% de los visibles en el adulto. Este periodo se completa alrededor de los dos años de vida. A medida que se forman nuevos alvéolos, también se forman nuevos capilares y se incrementa el tamaño de las venas y arterias.

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El Papel del Líquido Amniótico

El líquido amniótico protege al bebé durante su vida intrauterina. Le permite moverse, desarrollar sus músculos y pulmones, y además se encarga de mantener una temperatura constante. Si no fuera por él, el feto estaría indefenso ante cualquier mínimo tropezón.

Se forma durante la quinta semana de embarazo aproximadamente, y aumenta de volumen hacia el final del tercer mes, con la formación del saco amniótico. Hacia la semana 12 de embarazo, el líquido amniótico ya supera los 50 mililitros, en la 20 puede alcanzar los 400 mililitros y en la 38 los 1000 mililitros.

Los pulmones del feto no respiran, ya que se encuentran en pleno desarrollo, por eso la respiración no se ve impedida cuando se está rodeado de tanto líquido. Eso sí, el feto sí que absorbe y expulsa líquido amniótico por la tráquea y los bronquios, y lo hace con movimientos muy similares a los respiratorios.

El feto se desarrolla durante 9 meses rodeado del líquido amniótico ¿Qué hace con él? ¿Lo traga? El líquido amniótico aparece hacia la quinta semana de embarazo y aumenta mucho de volumen al final del tercer mes, cuando se forma el saco amniótico. En la semana 12ª supera los 50 mililitros, en la 20ª alcanza los 400 ml y en la 38ª ronda los 1.000 ml.

Contenido en la bolsa de aguas o saco amniótico, el líquido amniótico configura un recinto acogedor para el bebé en un entorno tan poco estable como el vientre materno. Su composición va cambiando según avanza el embarazo para adaptarse a las necesidades del bebé, pues nutre al feto y evacua sus secreciones.

Sin embargo, el feto sí inspira líquido amniótico por la traquea y los bronquios y lo expulsa mediante movimientos muy similares a los que se hacen al respirar, aunque, dentro del útero, no realiza una verdadera función respiratoria con los pulmones.

La Placenta: El Órgano Vital

Al unirse el óvulo con el espermatozoide se crea un embrión que se multiplica celularmente a gran velocidad mientras viaja hasta el útero para anidar en su pared (endometrio).

La placenta es como una especie de almacén que prepara los nutrientes y el oxígeno que le llega de la madre para que puedan ser asimilados por el bebé. Por otra parte, la placenta recibe, a través del cordón, los residuos que genera el bebé tras procesar los nutrientes y el oxígeno para que sea la madre quien los deseche a través de su metabolismo.

Es de señalar que la placenta va tomando nutrientes de la madre para alimentar al bebé de forma continua, incluso aunque la madre no haya ingerido alimentos, el bebé sigue alimentándose.

El Primer Aliento

Lo cierto es que tanto el sistema circulatorio como el respiratorio deben transformarse en cuestión de segundos y empezar a funcionar a pleno rendimiento para que el cuerpo sobreviva. En primer lugar, los pulmones durante el período de gestación permanecen llenos de líquido, ya que el bebé recibe oxígeno a través del cordón umbilical que va hasta la placenta de la madre.

En primer lugar, las células encargadas de secretar líquido en los pulmones del feto comienzan a absorberlo una vez nace el bebé, lo que deja espacio para que empiece a entrar todo el aire. "Los pulmones se llenan completamente de aire".

Sucede aproximadamente 10 segundos después del parto y suena como un jadeo, ya que no solo los pulmones se hinchan por primera vez de aire, sino que también todo el sistema nervioso de la criatura reacciona al cambio súbito de temperatura.

Se trata del momento más importante de una vida, pues es el paso biológico necesario por el que un nuevo ser humano llega al mundo. Respirar de forma autónoma es, al fin y al cabo, una tarea que hacemos todos los días de forma automática salvo los primeros segundos en los que estamos fuera del vientre materno y aún no nos han cortado el cordón umbilical.

El Hipo Fetal

Según avance tu embarazo vas a vivir muchas sensaciones nunca antes experimentadas. Entre ellas, está el famoso hipo fetal que podrás, incluso, observar desde fuera. Es muy curioso de ver y muy tierno poder compartir los movimientos desde fuera.

Todos hemos tenido hipo alguna vez, y en los bebés es mucho más frecuente debido a su sistemas digestivo y nervioso que aún están madurando. A partir del segundo trimestre de embarazo, puedes comenzar a sentir el hipo fetal. El hipo fetal te dice que el desarrollo de tu bebé va viento en popa.

El hipo tiene lugar cuando se produce una contracción involuntaria en el diafragma, y el diafragma interviene en la respiración. Por tanto, mediante el hipo fetal, tu bebé está entrenando sus pulmones para poder respirar cuando nazca.

Parece ser que, además de entrenar los pulmones para la respiración fuera del cuerpo de su madre, a través del hipo fetal el bebé también está ejercitando la succión y la deglución. Algo muy importante para su supervivencia cuando nazca.

Como ya hemos nombrado, será durante el segundo trimestre del embarazo cuando puedes empezar a sentir el hipo de tu bebé. Notarás unas pequeñas sacudidas que se repetirán en tu barriga, aunque puede que al principio no sepas identificarlas. Recuerda que el hipo fetal no es dañino para el bebé, aunque si se alarga en el tiempo puede llegar a ser molesto para la madre y a veces dificultar el descanso a la hora de cómo dormir en el embarazo.

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