Hay asados que salen tan buenos que casi da rabia que se acaben. Y luego están los del día siguiente: esos restos maravillosos que guardas en la nevera pensando “mañana me doy un homenaje”, pero que, si no los calientas bien, pueden pasar de gloriosos a tristes en cuestión de segundos. La buena noticia es que el asado del día anterior puede estar igual o incluso mejor que el recién hecho si sabes cómo tratarlo.
Recalentar un asado no debería ser un castigo, sino casi un premio. Con un poco de calma y los trucos adecuados, ese pollo, cerdo o cordero del día anterior puede quedar igual de jugoso que el primer día… o incluso mejor.
Muy simple: la carne pierde agua. Cuando la enfrías, las fibras se contraen; cuando la calientas demasiado rápido o demasiado fuerte, se resecan. Así que nada de meterlo al microondas a lo loco ni de intentar “revivirlo” con fuegos fuertes.
A continuación, te presentamos métodos efectivos para recalentar cabrito asado, asegurando que conserve su jugosidad y sabor.
Recalentar en el horno
Para recalentar la carne lo mejor es usar el horno. Lo ideal es calentarlo en el horno a una potencia media, no más de 160 ºC.
Pasos a seguir:
- Precalienta el horno para que alcance una temperatura de al menos 160 grados. La carne se debe recalentar lentamente.
- Humedece la carne. Utiliza jugo de carne o alguna salsa para que la carne vuelva a tener humedad. Aplica el líquido con una cuchara por encima de la carne. A veces el mejor recalentado es una receta nueva. Añade humedad siempre: caldo, agua, vino o salsa. Haz un jugo rápido: sofríe un ajo, añade caldo y una cucharadita de mantequilla.
- Cubre la fuente con papel de aluminio para que la carne conserve la humedad.
- Utiliza un termómetro para carnes para determinar la temperatura interna de este alimento, 75 grados serian la temperatura optima.
Este proceso puede tomar entre 20 y 30 minutos, dependiendo del tamaño de la pieza. Cuando esté caliente por dentro, hay que secar la pieza con papel de cocina y dorarla brevemente por ambas caras en una sartén de hierro engrasada a temperatura muy, muy alta, apenas un minuto.
Ventajas:
- Permite un calentamiento uniforme.
- Conserva la humedad natural de la carne.
- Evita que la carne se seque.
Desventajas:
- Requiere más tiempo en comparación con otros métodos.
- Necesita precalentar el horno.
Recalentar en microondas
Hoy en día vivir con prisa es lo habitual, por eso el microondas ha pasado a ser un electrodoméstico casi indispensable, puesto que su ventaja principal es la rapidez. El horno de microondas es de fácil manejo y muy útil para personas ocupadas que necesitan tener la comida hecha al momento. Además, es ideal para utilizar como complemento de un congelador, pues no hay que estar pendiente de sacar las cosas con antelación.
Pasos a seguir:
- Coloca la carne sobre una fuente apta para microondas. No debemos usar en el microondas recipientes metálicos o de aluminio, ya que el metal refleja las ondas interfiriendo con ellas.
- Humedece la carne. Utiliza jugo de carne o alguna salsa para que la carne vuelva a tener humedad. Aplica el líquido con una cuchara por encima de la carne.
Recomendaciones adicionales:
- Taparemos el recipiente sólo si se indica en la receta. Las tapas de vidrio o de plástico adherente sirven para tapar la comida que deba permanecer jugosa.
- Una vez sacada la comida del microondas, conviene dejarla reposar en su recipiente unos momentos, ya que la cocción continuará unos minutos más.
Ventajas:
- Es el método más rápido.
- Fácil de usar y limpiar.
Desventajas:
- Puede resecar la carne si no se hace correctamente.
- El calentamiento puede ser irregular.
Recalentar en la sartén
Si no disponemos de horno o de freidora de aire, podemos tambien pincelar el producto y a fuego medio alto darle unas vueltas en la sartén. De esta manera conseguiremos el mismo resultado.
Pasos a seguir:
- Calentar una sartén a fuego medio-alto.
- Añadir un poco de aceite o grasa a la sartén.
- Colocar la carne en la sartén y darle vueltas hasta que esté caliente.
Ventajas:
- Es un método rápido.
- Puede dar un toque crujiente a la carne.
Desventajas:
- Puede resecar la carne si no se controla la temperatura.
- Requiere supervisión constante.
Recalentar en freidora de aire
La airfryer se ha convertido en un electrodoméstico imprescindible en infinidad de cocinas por permitir una cocción saludable, rápida y cómoda, pero quizá lo que muchos desconocen es que otra de sus grandes utilidades es la de recalentar las sobras de comida, principalmente frituras y masas. Es con este tipo de alimentos con los que la air fryer destaca de verdad ya que, al hacer circular aire caliente alrededor de ellos, no solo los calienta sino que también consigue que estos recuperen su textura crujiente y apetitosa y no queden gomosos, reblandecidos o secos como suele ocurrir cuando se calientan en el microondas o en el horno.
Aunque esta es la gran ventaja que ofrece la airfryer a la hora de recalentar la comida, no es la única razón que hace que sea preferible a otros sistemas. Como sucede cuando se usa para cocinar, también es un método rápido y económico sobre todo si se compara con el horno. No necesita precalentarse y al ser un espacio mucho más pequeño, tarda menos en alcanzar la temperatura necesaria con lo que se gana tiempo y se ahorra energía, lo que dado los precios actuales de la electricidad supone un gran plus. Además es muy fácil de usar y cómoda de limpiar, sobre todo si se cubre la cesta o bandeja con papel vegetal.
Pasos a seguir:
- Sacar los alimentos de la nevera un rato antes de meterlos en la freidora de aire para que se atemperen a temperatura ambiente ayudará no solo a que luego tarden menos en calentarse, sino también a que lo hagan de forma más uniforme y homogénea. A esto también puede contribuir el hecho de que las porciones o trozos de comida sean de un tamaño similar.
- Es importante no llenarla demasiado y que quede suficiente espacio entre los alimentos para que el aire caliente pueda circular a su alrededor. Lo mejor es que haya una sola capa de comida y si se ha de recalentar una gran cantidad, hacerlo en tandas. Si la freidora cuenta con una rejilla, es conveniente utilizarla para que la circulación de aire sea más uniforme.
- Para acertar hay que tener en cuenta varios factores como son el tipo de alimento, la cantidad y grosor de este, así como del modelo de freidora y de su potencia. Por lo común la temperatura para recalentar los alimentos no debe ser tan alta como la utilizada para cocinarlos; lo mejor es empezar siempre con la temperatura más baja con la que se cocinaría dicho alimento. De lo contrario, la comida se calentará demasiado deprisa y quedará excesivamente seca, chiclosa o bien, se quemará por fuera pero seguirá sin calentarse por completo en el interior. Aunque no es estrictamente necesario, precalentar la freidora a una temperatura baja unos 3-5 minutos también ayudará a que los alimentos no se sobrecocinen al calentarlos.
- Lo ideal para no sobrecalentar la comida es fijar inicialmente un tiempo corto e ir revisándola regularmente durante el proceso de recalentamiento. En el caso de algunos alimentos también será conveniente darles la vuelta, removerlos o agitarlos a la mitad del recalentado para que se calienten de forma uniforme. De la misma forma, también se pueden hacer reajustes en la temperatura; lo ideal es empezar con una temperatura baja y si es necesario, incrementarla poco a poco, en intervalos de unos 10 º, hasta encontrar la temperatura óptima.
Tiempos y temperaturas recomendadas:
| Alimento | Tiempo | Temperatura |
|---|---|---|
| Carnes | 3-5 minutos | 160º-180º |
El principal riesgo al recalentar carnes es que queden demasiado secos. Para evitarlo se puede recurrir a trucos como rociarlos con aceite, cubrirlos con un poco de mantequilla o envolverlos en papel de aluminio. También es aconsejable dejarlos reposar unos instantes después de recalentarlos para que los jugos se redistribuyan.
Ventajas:
- Calentamiento rápido y uniforme.
- Mantiene la textura original de la carne.
- Fácil de usar y limpiar.
Desventajas:
- Requiere un electrodoméstico específico.
- Puede resecar la carne si no se controla el tiempo y la temperatura.
Con estos métodos y consejos, podrás disfrutar de tu cabrito asado como si estuviera recién hecho, conservando su jugosidad y sabor original. ¡Buen provecho!
