Cómo Aliviar los Cólicos del Bebé Recién Nacido: Remedios Caseros Efectivos

Uno de los trastornos más comunes durante los primeros meses de vida del bebé son los cólicos del lactante. Los cólicos del lactante son un hecho común entre los recién nacidos, pues los sufren el 20-30% de ellos. Pueden empezar en torno a las dos semanas de vida y prolongarse durante algunos meses.

Pero lo que sí es cierto es que ponen a prueba la paciencia de los padres y su capacidad de angustia a causa del llanto, fuerte e incontrolable, con el que manifiesta el dolor que siente y que es más intenso aún durante la noche. Sin embargo, no es nada grave, aunque tampoco se sabe muy bien qué los causa.

Se barajan diferentes opciones, aunque no se ha demostrado ninguna de ellas: demasiados gases intestinales causados por ingerir demasiado aire al mamar o al tomar el biberón, una posible y normal intolerancia inicial a la lactosa, una cuestión de temperamento, etc.

Los cólicos del lactante acaban desapareciendo por sí solos, sin que haya un tratamiento específico para ellos. Lo mejor, tratar de calmarlo y consolarle. Pero, ¿cómo?

Mantener la Calma y Ofrecer Confort

Es por ello que lo primero que los padres y cualquiera que esté al cuidado de un bebé con cólicos se pregunta es qué ha de hacer para que el niño deje de sentir esas incómodas molestias. Hablamos de un trastorno leve caracterizado por unas molestias en el bebé que provocan que este llore de forma desconsolada y continuada. Habitualmente, esas molestias se manifiestan en forma de acumulación de gases e inflamación estomacal.

Mantente lo más tranquila posible. Se trata de un proceso natural, no de un problema de salud. Aunque sea una situación difícil de afrontar, tu bebé no sufre ningún problema grave.

A veces, está cansado y necesita tranquilidad y sosiego para dormir. En este caso, se debe colocar en una habitación con poca luz y sin ruidos. Si a los 6-7 minutos no se ha dormido, hay que cogerlo y acariciarlo, hacerle sentir que se está cerca de él, hablarle en voz baja y nunca transmitirle angustia.

Los cólicos del recién nacido acabarán desapareciendo espontáneamente entre el tercer y cuarto mes de vida.

Que el bebé se sienta seguro y relajado debe ser nuestra máxima prioridad, si queremos acabar con los angustiosos cólicos. ¿Los cólicos del lactante cuánto duran? Confía en Babysalus para aliviar los síntomas del cólico del lactante.

Aliviar los cólicos del lactante puede parecer una tarea complicada, especialmente si este es el primer bebé que tienes. No obstante, comprobarás que poco a poco te irás acostumbrando a la situación y que resolverás los problemas con mucha más soltura. No te olvides de pedir ayuda siempre que la necesites, sobre todo a tus familiares más cercanos.

Técnicas para Calmar al Bebé

  • Mantener la calma.
  • Colocarlo sobre el antebrazo, apoyando la cabeza en él y pasando la mano por debajo de la rodilla para evitar ejercer presión alguna sobre la tripa. Si se prefiere hacerlo estando sentado, se puede apoyar sobre las piernas.
  • Tratar de evitar que ingiera demasiados gases al alimentarse. Si se utiliza el biberón se puede probar con una tetina que tenga el agujero más pequeño y colocar el biberón siempre en posición completamente vertical.
  • Y si nada de esto funciona, la paciencia se convierte en el mejor remedio.

Es muy importante. Cuando oigas llorar al niño, comprueba que está despierto antes de cogerlo.

Masajes Suaves para Aliviar los Cólicos

¿Sabías que un masaje para el cólico del lactante puede ser la solución definitiva? Eso sí: es muy importante que te asegures de conocer muy bien la técnica. Si no es así, lo mejor es que dejes a tu bebé en manos de especialistas.

El método Rubio, en concreto, consiste en aplicar suaves presiones sobre el estómago. Masajea suavemente el vientre del bebé en sentido horario y ponle sobre el abdomen una bolsa de agua caliente envuelta en una toalla (el calor va muy bien para el dolor).

Masajear suavemente la tripita con movimientos circulares. Masajes en el vientre de tu bebé: masajear en el sentido de las agujas del reloj el vientre de tu bebé puede ayudarle a aliviar las molestias que provocan los cólicos del lactante.

Hacer masajes circulares en el sentido de las agujas del reloj sobre el abdomen ayuda a estimular el tránsito intestinal y aliviar la presión por gases.

Realizar masajes suaves con movimientos circulares sobre su tripa.

Remedios Naturales y Hierbas Curativas

Para prevenir los cólicos infantiles existen remedios naturales que facilitan la eliminación de los gases. Las infusiones destinadas a los bebés deben ser ligeras y, preferiblemente, a temperatura tibia.

  • Hinojo: Consigue influir sobre las flatulencias y los gases.
  • Manzanilla: Esta planta tiene propiedades digestivas, carminativas y antiinflamatorias. Su poder calmante y relajante ayudará al bebé a tranquilizarse.
  • Hojas de menta: Especialmente indicadas para aliviar los cólicos.
  • Eneldo y anís: El eneldo facilita la digestión y actúa contra las flatulencias.

Ejercicios Suaves para Aliviar los Cólicos

Saber cómo tratar cólicos en bebés es complicado pero, además de los consejos anteriores, existen algunos ejercicios que podrás practicar con tu bebé para evitarlos o para calmarlos.

Mueve las piernas. Acuesta al bebé sobre una superficie plana como, por ejemplo, la cama. Una vez colocado, prueba a estirar y flexionar las dos piernas del bebé al mismo tiempo. También puedes hacer el movimiento de la bicicleta si crees que las molestias de tu bebé están en su punto más alto.

La última opción es mover las piernas en sentido circular. Esto le calmará muchísimo e incluso le divertirá.

Coloca al bebé boca arriba y mueve suavemente sus piernas simulando un pedaleo.

Consideraciones Adicionales

Tanto si estás embarazada como si estás dando el pecho a tu bebé, has de ser consciente de que todo lo que comas le va repercutir. Trata de eliminar por completo de tu dieta el alcohol, el tabaco, el café y el picante. Estos son productos que solo perjudican a tu bebé.

Otras Recomendaciones

  • Baños de agua tibia: los baños de agua tibia ayudarán a reducir ese malestar producido por los cólicos del lactante. Si responde bien, un par de baños al día sería lo ideal. También se recomienda poner una bolsa de agua tibia en la tripa del bebé para aliviar los cólicos.
  • Aplica calor local para reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
  • Bañar al bebé con agua tibia.
  • Porteo.

Si das el pecho, lo recomendable es que sigas una buena dieta. La alimentación materna afecta directamente a la alimentación del bebé. Es cierto que los cólicos son inevitables y que pueden aparecer, aunque tu dieta sea adecuada, pero hay ciertos alimentos que no son recomendables para el bebé, por lo que siempre será mejor evitarlos mientras se esté dando el pecho.

Asimismo, siempre será aconsejable hacer varias comidas al día con alimentos frescos y evitar el tabaco en la medida de lo posible.

Tratar de evitar que ingiera demasiados gases al alimentarse. Si se utiliza el biberón se puede probar con una tetina que tenga el agujero más pequeño y colocar el biberón siempre en posición completamente vertical.

Una buena postura durante la toma, pausas para eructar y elegir una tetina adecuada (en caso de biberón) marcan la diferencia.

Palmaditas en la espalda: tras cada toma, es importante que tu bebé expulse los gases, es decir, ese aire que puede haber tragado después de la comida. Para ello, siempre recomendamos que lo apoyes en tu hombro y le des palmaditas en la espalda. A veces suelen tardar en expulsar los gases pero, al final, siempre terminan haciéndolo.

Para calmar los posibles cólicos, prueba a hacer un movimiento ascendente con tus manos mientras das esas pequeñas palmaditas.

En cualquier farmacia puedes encontrar, por ejemplo, analgésicos, complementos alimenticios, fármacos que facilitan la expulsión de gases o que actúan sobre la motilidad del intestino y todo tipo de preparados o infusiones enfocados a aumentar la relajación y el bienestar del bebé.

Algunas de las posturas que pueden ayudar a que el bebé expulse los gases son las siguientes:

  • Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
  • Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
  • Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
  • Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
  • Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.

Aunque los eructos en los bebés son bastante habituales, no todos los ellos lo hacen igual. Si el bebé no ha tragado aire mientras comía, no eructará.

El eructo se produce cuando la leche llega al estómago del bebé y el aire se queda arriba. Con la lactancia materna suelen tragar menos aire que con la artificial, ya que el biberón contiene, además de la leche que le alimenta, aire.

En el caso de la lactancia artificial la inclinación del biberón es muy importante para evitar que el bebé no trague demasiado aire.

La tranquilidad de los padres ante el llanto desesperado del bebé es fundamental para ayudarle a expulsar los molestos aires. Normalmente, los padres entran en cierto estado de nerviosismo ante el llanto desesperado del bebé y este nerviosismo provoca a su vez estrés en el pequeño.

Existen también remedios caseros para aliviar los gases del bebé. El más conocido es el uso de infusiones de anís estrellado. Sin embargo, este remedio popular contra los gases no se aconseja en los bebés puesto que podría tener efectos negativos sobre el mismo y provocarle daños neurológicos.

Otra opción como posible solución para los gases en el bebé es recurrir a fármacos específicos. Sin embargo, nunca se debe automedicar al bebé sin consultar previamente con un especialista.

Todas estas soluciones pueden ser eficaces, pero carecerán de utilidad si antes no se ha dado el paso más importante de todos: detectar cuál es la verdadera naturaleza de las molestias que sufre el bebé.

Masaje para el cólico del lactante

Diferenciando Cólicos de Gases

Los gases en el bebé se pueden llegar a confundir con los cólicos típicos de los primeros meses de vida. Cuando tenemos un bebé, solemos oír comentarios como “se te acabó el dormir”, “ya verás como tenga cólicos”, “prepárate para los llantos”, etc...

Los primeros 3-4 meses suelen ser los más duros, ya que en este periodo nuestro bebé puede sufrir los temidos cólicos, pero, ¿sabes cuál es su causa y cómo puedes reducirlos?

Síntomas de los Cólicos

Es cierto que todos los bebés lloran pero no todos los llantos del bebé suelen ser por cólicos. Algunos de los síntomas que presentan los cólicos son:

  • Llanto repentino
  • Al llorar, el bebé se pone rojo, aprieta los puños y encoge las rodillas sobre la barriguita
  • Rigidez en el tronco y extremidades
  • Suelen ocurrir por la tarde o noche
  • No se consuela con nada, ni cogiéndolo en brazos, ni dándole de comer
  • Ocurre en los primeros 3-4 meses de vida
  • El llanto puede durar varias horas y ocurrir más de 3 veces por semana

Causas de los Cólicos

El cólico del lactante es un trastorno muy frecuente que padecen entre un 15% y un 40% de los bebés. Su causa es desconocida pero hay varios factores que pueden estar relacionados con su aparición:

  • Inmadurez del aparato digestivo
  • Tragar bastante aire durante la alimentación
  • Acumulación de gases debido a la fermentación de la lactosa en el intestino
  • Intolerancia a la lactosa o a la proteína de la leche de vaca
  • Alteración de la microflora intestinal
  • Estreñimiento
  • Factores hormonales

¿Cómo Reducirlos?

No hay nada que los haga desaparecer por arte de magia, suelen desaparecer entre los 4-6 meses sin más. A continuación, te dejamos algunas de las medidas que pueden ayudar a tu bebé a reducir el llanto y los cólicos:

  • Fórmulas anticólico (AC): son una buena opción si se le está dando leche de fórmula, ya que son más fáciles de digerir y son reducidas en lactosa, con esto se disminuye la formación de gases.
  • Probióticos: son totalmente seguros ya que son naturales y su administración puede ayudar a disminuir los cólicos y el llanto del bebé. Algunas de las cepas utilizadas son: Lactobacillus Reuteri, Lactobacillus GG, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium longum y Pediococcus pentosaceus.
  • Masajes en la barriguita: realizar masajes al bebé en la zona del abdomen les ayuda a relajarse y facilita la expulsión de los gases. Existen productos específicos para realizar estos masajes, que contienen aceites esenciales como: manzanilla, lavanda, cardamomo, naranjo, hinojo... Tienen propiedades digestivas y relajantes. Aplicar el aceite masajeando el vientre en sentido de las agujas del reloj formando una espiral desde el ombligo hacia fuera.
  • Infusiones: podemos encontrar infusiones específicas para bebés que contienen, manzanilla, anís, hinojo, melisa o hierba luisa, que favorecen la expulsión de los gases, son antiespasmódicas y favorecen la digestión.
  • Tratamiento farmacológico: si ninguno de los anteriores remedios ha funcionado y no observas ningún cambio a mejor, consulta con el pediatra, él será el que recete el tratamiento más adecuado.

Diferenciando Cólicos del Lactante de los Gases

La principal diferencia entre los cólicos del lactante y los episodios de gases está en el movimiento de las piernas. Cuando un bebé tiene un cólico en sus primeros meses de vida, suele encoger las piernas hacia el abdomen. Además, el llanto es de gran intensidad y no se puede consolar.

En cambio, si el bebé tiene gases, moverá sus piernas constantemente y tenderá a estirarlas para tratar de aliviar el malestar producido por los gases

¿Cuánto Duran los Gases del Bebé?

Los gases en el bebé es un problema bastante habitual durante los primeros meses de vida del recién nacido. A medida que su sistema digestivo se vaya desarrollado, el bebé irá dejando de tener gases.

En el caso de los gases, se trata de una dolencia normal, pero molesta para el lactante. Sin embargo, los gases no revisten ninguna gravedad y con el tiempo desaparece. Por tanto, los gases no no tienen ningún tipo de consecuencia negativa para el futuro del niño.

La causa más frecuente de los gases en el bebé es tragar aire durante la alimentación. Los gases pueden aparecer en cualquier momento del día y, en caso de ser por la noche, es posible que el bebé se despierte.

¿Qué Causa los Gases del Bebé?

A diferencia de lo que sucede en los adultos, la acumulación de gases en el bebé suele deberse a la ingesta de aire. Esto es lo que se denomina como aerofagia.

Por ello, uno de los principales causantes de los gases en el pequeño es él mismo, ya que desconoce la técnica de succión necesaria para su alimentación. Por tanto, el bebé toma mucho aire durante la lactancia, independientemente de que sea lactancia artificial o materna.

En cada una de las tomas, el lactante traga una cantidad de aire con la leche que es la que le produce los molestos gases.

Otra de las causas para los gases en el bebé puede ser que el orificio del biberón (por donde pasa la leche) no tenga el tamaño correcto. Esto provoca que se deje pasar una cantidad de aire superior.

En ocasiones, la rapidez con la que coma el bebé puede ser un factor determinante para los gases, que aumentan si el pequeño come demasiado deprisa.

No obstante, el origen de los gases en el bebé no siempre está relacionado directamente con la alimentación del recién nacido. Hay veces que el llanto hace que el pequeño trague más aire de lo normal e incluso los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés.

Además, hay bebés que sufren gases si son alérgicos a ciertos alimentos o intolerantes a la lactosa, por ejemplo.

Síntomas en los Bebés con Gases

Reconocer los gases en el recién nacido no siempre es sencillo, ya que la sintomatología puede significar muchas otras cosas y puede incluso darse también en bebés sanos. Sin embargo, entre los indicadores más frecuentes de la presencia de gases en el recién nacido podemos encontrar:

  • Irritabilidad: el bebé llora constantemente con rabia y sin motivo aparente y muestra, además, una expresión de dolor en su rostro.
  • Tripa hinchada: los gases producen cierta hinchazón en el vientre del bebé.
  • Abdomen distendido.
  • Flexión de las piernas hacia el pecho. Esto es una señal de que el bebé, por sí mismo, está intentando expulsar los gases.

Todos estos síntomas muestran el malestar que los gases provocan en el bebé, pero también podrían ser indicativo de hambre, sueño, cambio de pañal, etc.

Otras manifestaciones de que el bebé puede tener gases es la expulsión de eructos y ventosidades, así como regurgitación o dificultad para tragar.

Recomendaciones para la Expulsión de Gases

Algunas de las recomendaciones para expulsar los gases del pequeño pasan por utilizar distintas posturas tras la toma o incluso, si el bebé es propenso a tener gases, es recomendable proceder a la expulsión de los mismos en la mitad de la misma.

Algunas de las posturas que pueden ayudar a que el bebé expulse los gases son las siguientes:

  • Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
  • Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
  • Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
  • Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
  • Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.

Aunque los eructos en los bebés son bastante habituales, no todos los ellos lo hacen igual. Si el bebé no ha tragado aire mientras comía, no eructará.

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