El posparto es un momento de emociones contradictorias para la mujer. Tras los largos nueve meses de embarazo, experimenta una gran alegría al tener a su bebé en brazos. Sin embargo, a medida que pasan los días, muchas mujeres se encuentran tristes, con ganas de llorar sin motivo aparente, con miedo, y se ven como “una mala madre”. "¿Qué me ocurre?", se preguntan.
La depresión posparto es un trastorno que afecta a muchas mujeres. Se cree que en España, una de cada diez mujeres que dan a luz sufrirá una depresión posparto, según un estudio realizado en el Hospital Clìnic de Barcelona. Es una enfermedad que suele aparecer a los pocos días o semanas tras el parto, en el puerperio.
Síntomas de la depresión posparto
Los síntomas de la depresión posparto o perinatal van más allá de sentirse triste o abrumada. Además, algunos pueden comenzar antes del parto, ya en el embarazo.
Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
- Estado de ánimo deprimido.
- Dificultad para conectar con el bebé.
- Aislamiento de amigos y familiares.
- Pérdida de apetito.
- Incapacidad para dormir o dormir demasiado.
- Pérdida de energía.
- Reducción del placer en actividades que antes disfrutaba.
- Miedo a no ser una buena madre.
- Sentimientos de desesperanza.
Es importante no confundir la depresión posparto con el "baby blues", que es un conjunto de síntomas depresivos experimentados por muchas mujeres entre tres y cinco días después del parto y que remiten en un período de tiempo de entre una y siete semanas.
Causas de la depresión posparto
Cuando una mujer que acaba de ser madre siente que, a pesar de la alegría que debería sentir, solo tiene ganas de llorar, se pregunta por qué. Lo cierto es que no hay un solo motivo que provoca semejante tristeza. Algunas de las causas más comunes son:
- Antecedentes psiquiátricos: Hay más riesgo de depresión postparto si la mujer ha pasado antes por cuadros de depresión o ansiedad.
- Parto traumático o doloroso: Si el parto ha sido traumático o doloroso, es mucho más probable que la madre sufra el trastorno.
- Medicamentos: Algunos medicamentos inhiben la producción natural de hormonas, como la oxitocina y las endorfinas, y pueden afectar al vínculo madre-hijo.
Remedios y consejos para aliviar la ansiedad posparto
Lo mejor, sin duda, es prevenir que la madre caiga en una depresión postparto, aunque no siempre es posible. Sin embargo, hay muchas pequeñas cosas que puedes hacer para paliar los síntomas. Aquí te dejamos algunos consejos:
- Infórmate sobre la depresión posparto: En las clases de preparación al parto o a la maternidad, las matronas te informarán de los síntomas para que puedas reconocerlos enseguida y así buscar ayuda rápidamente.
- Habla con tu pareja, amigos, familiares: Con alguien de confianza sobre tus miedos y diles que quizás necesitarás ayuda tras el parto.
- Sal a la calle: Tómate las cosas con calma. En los primeros días después del parto, limita el número de visitas.
- Descansa y duerme cuando puedas: Una rutina regular de ejercicio puede mejorar tu estado de ánimo y energía.
- Delega tareas: No quieras hacer tú todo. Delegar tareas puede aliviar el estrés y permitirte centrarte en tu recuperación.
- Autocuidado: En la depresión postparto, el autocuidado es fundamental. Esto no tiene por qué robarte mucho tiempo. Compra cosas sanas para picar y llena la nevera de cosas nutritivas y fáciles de preparar. Huye de galletas y chocolates, que te darían un chute de energía muy corto y seguido de una caída de azúcar.
- Duerme cuando el bebé duerme: Los primeros meses del bebé suelen conllevar dificultades de sueño, de modo que duerme cuando te sea posible. Un estudio encontró que las madres calificaban la falta de sueño como el peor de los síntomas depresivos.
- Ejercicio: Caminar tiene un efecto significativo en los síntomas de una depresión, encontró un estudio que se publicó en la revista Mental Health and Physical Activity.
- Cuidado con la alimentación: Un estudio mostro que las mujeres con niveles bajos de DHA (un tipo de ácido omega-3) eran más propensas a la depresión postparto. Las demandas fisiológicas del embarazo y de la lactancia ponen a la mujer al borde de las carencias, si no se cuida adecuadamente.
Lactancia materna y su efecto en la ansiedad
“La lactancia materna es un factor de protección por distintas razones, como el hecho de que incrementa la producción de oxitocina, se establece un contacto frecuente y fortalece la vinculación el bebé y la madre consigue tener una mayor sensación de valía al alimentar a su bebé. Pero si la lactancia supone dificultades, en la madre puede incrementar el estrés y actuar de manera negativa.
Algunos de los beneficios de la lactancia se pueden comprender desde una perspectiva neurohormonal. Las dos principales hormonas involucradas en el amamantamiento son la prolactina y la oxitocina.
La prolactina, además de intervenir directamente en la producción de la leche materna, desempeña un papel central en la adaptación del cerebro de la madre. Produce los cambios que dan lugar a la conducta maternal o, dicho de otra forma: la prolactina es una hormona que facilita el maternaje. Probablemente a las madres que tienen niveles altos de prolactina por la lactancia les resulte más fácil y sencilla la crianza.
La prolactina tiene además un efecto ansiolítico, interviniendo en la regulación del eje HPA. Las madres que amamantan puntúan más bajo en las escalas de estrés, ansiedad y depresión que las que no lo hacen, y existe una correlación con los niveles de prolactina sérica. Este efecto ansiolítico de la lactancia se ha descrito como especialmente importante en madres con trastornos afectivos.
Por su parte, la oxitocina favorece la eyección de leche materna. Además, media en el vínculo madre-hijo: con cada pico de oxitocina se produce un sentimiento amoroso, lo que favorece que la madre desee y busque la cercanía de su bebé.Asimismo aumenta los sentimientos de confianza y bienestar maternos, lo que incrementa su autoestima. Tiene además un importante poder ansiolítico, mejora la memoria social y fomenta el interés por las relaciones sociales.
Terapias complementarias y alternativas
Además de ver a un médico, participar en psicoterapia y posiblemente usar medicamentos recetados, las madres también pueden optar por tomar decisiones de estilo de vida saludables y usar remedios naturales como parte de su plan de tratamiento para la depresión posparto.
Algunas opciones incluyen:
- Aromaterapia: El aroma de la lavanda puede mejorar los patrones de sueño y aumentar los sentimientos de bienestar al tiempo que minimiza los niveles de ansiedad.
- Masaje: Tomarse el tiempo para mimarse y desestresarse con esta técnica es una excelente manera de reforzar el cuidado personal después del parto. El masaje se usa a menudo junto con la aromaterapia.
- Suplementos: La suplementación con vitamina D y los suplementos dietéticos de omega-3 han demostrado tener efectos beneficiosos sobre la depresión.
- Terapia de luz brillante: La exposición a la luz se recomienda durante 30 a 60 minutos una vez al día.
- Ejercicios de relajación: Las técnicas de relajación que podrías haber practicado durante el embarazo pueden ser tan útiles ahora como entonces. El sencillo respirar lentamente, inhalando al máximo y expeliendo pausadamente el aire es beneficioso en cualquier circunstancia, y especialmente cuando estés deprimida.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si piensas que puedes tener una depresión postparto, es importante que hables con un profesional y no tratar de curarte tú sola pensando que el problema pasará. La depresión, tenlo en cuenta, es una enfermedad como cualquier otra y cualquiera puede caer enfermo. Por tenerla no vas a ser una mala madre, ni nada parecido.
Hay diferentes opciones de tratamiento y la base la definirá la naturaleza y gravedad del trastorno. Habla con tu médico de familia, u otro profesional de la salud. Podrán recomendarte lo más adecuado en tu caso. Hay antidepresivos, por ejemplo, que pueden usarse con seguridad durante la lactancia materna, si el médico aconseja esta opción.
Recuerda que no estás sola y que buscar ayuda es un signo de fortaleza, no de debilidad.
