La invasión de Ucrania ha puesto a este país europeo en el mapa mundial. Ucrania y sus gentes sufren las consecuencias de una terrible guerra que ha supuesto el movimiento de millones de personas hacia los países occidentales. Los conflictos bélicos implican destrucción material, la cual en numerosas ocasiones afecta a la cultura, el patrimonio histórico y la memoria de todo un país.
Para entender el conflicto actual, es crucial conocer la historia de Ucrania y las motivaciones tanto de Vladimir Putin como de la resistencia ucraniana liderada por Volodímir Zelenski.
Orígenes Compartidos: La Rus de Kiev
Si bien esta teoría no es más que un delirio nacionalista ruso, lo cierto es que el origen de los pueblos rusos y ucranianos es compartido. Los historiadores coinciden en que fue allí donde diversas tribus eslavas, finesas y bálticas formaron el germen de lo que, en el siglo IX d.C., fue llamado la Rus de Kiev.
La Rus de Kiev fue fundada en el año 882, y abarcaba territorios de la actual Ucrania, Polonia, Bielorrusia y Rusia. Este inmenso estado duró 300 años y abrazó sin complejos el cristianismo ortodoxo. De ella bebieron en los siglos posteriores los pueblos que podrían enfrentarse hoy a base de fusil y carro de combate.
En el actual conflicto entre Rusia y Ucrania, ambas se disputan la memoria histórica de la Rus de Kiev porque lo consideran el Estado fundacional de sus naciones. Para los rusos, su país es el legítimo heredero de la Rus porque al disolverse ésta se fundó el principado de Moscú, del que nacería el futuro Imperio Ruso. No obstante, para Kiev, el verdadero sucesor de este estado es la actual Ucrania.
Ucrania, la Frontera: División y Luchas por el Territorio
Desde finales del siglo XIV hasta el XVIII, el territorio de la actual Ucrania quedó repartido entre tres Estados: al este, el Gran Ducado de Moscú; al oeste, el Gran Ducado de Lituania y luego la Confederación de Polonia y Lituania, y al sur, el kanato tártaro de Crimea. La trayectoria histórica del país que hoy conocemos como Ucrania discurrió en la encrucijada entre estos tres Estados.
Por otra parte, las estepas a ambos lados del río Dniéper se convirtieron en un inmenso territorio de frontera; de ahí el nombre que se le dio desde el siglo XVI, Ukraina, «frontera». En ese espacio se movían las bandas de cosacos, una mezcla de aventureros y campesinos huidos de la servidumbre que realizaban constantes correrías contra los tártaros y los otomanos, pero que también podían enfrentarse a los polacos.
Un significativo jalón en la evolución histórica del actual territorio ucraniano lo constituye el surgimiento del Hetmanato cosaco. Esta entidad política, que agrupó gran parte de los territorios del centro y noroeste de la actual Ucrania, ha sido considerada por el nacionalismo ucraniano moderno como un modelo de primer Estado independiente.
En 1648, el hetman Bohdan Khmelnitsky, jefe de los cosacos zaporogos, se rebeló contra la Confederación de Polonia y Lituania y logró constituir un principado prácticamente independiente en las tierras del Dniéper. La reacción polaca llevó a Khmelnitsky a firmar el tratado de Pereyeslav con el Zarato ruso en 1654, por el que este último se comprometía a proporcionar protección a los cosacos y su Estado frente a la presión de la Confederación de Polonia y Lituania, así como respecto a los otomanos, al mismo tiempo que les reconocía su independencia. A cambio, los hetmans debían jurar fidelidad al zar.
Entrada de Bohdan Khmelnitsky en Kíev
Bajo el Imperio Ruso: Rusificación y Resistencia
Durante el reinado de Catalina la Grande (1762-1796), la expansión del Imperio ruso cambió decisivamente el destino de Ucrania. Los cosacos quedaron totalmente sometidos, y en la década de 1770 el kanato de Crimea se convirtió en vasallo del Imperio ruso, que acabó absorbiéndolo pocos años después.
En el siglo XIX, las autoridades zaristas vieron a Ucrania como una provincia más de su imperio e impulsaron su rusificación. Un signo de esta política fue la imposición del patriarcado de Moscú y la proscripción de la Iglesia uniata. Pese a ello, la identidad ucraniana se mantuvo a través de la lengua, que se desarrolló de la mano de la Iglesia uniata.
Un signo de la rusificación fueron las denominaciones geográficas que se aplicaron al territorio ucraniano. El centro y oeste del país se identificaron como la «Pequeña Rusia» y el sureste como «Nueva Rusia».
Una parte de los ucranianos pudieron escapar al gobierno de los zares: fueron los habitantes de Galitzia, territorio que en el reparto de la Confederación de Polonia y Lituania correspondió al Imperio austríaco. Los ucranianos de Galitzia pasaron a autocalificarse específicamente como tales, diferenciándose de esta manera de los rusos. Además, la afirmación ucraniana fue una respuesta a la esconfianza y menosprecio que sufrían por parte de los nacionalistas polacos, quienes consideraban Galitzia como parte integrante del Estado polaco que soñaban restablecer.
La Rus de Kiev: Los Orígenes Medievales de Ucrania y Rusia
Siglo XX: Revolución, Guerra Civil y la URSS
La primera guerra mundial, al provocar el desmoronamiento de los grandes imperios de Europa central y oriental, dio la oportunidad a diferentes nacionalidades de potenciar y materializar sus reivindicaciones nacionales. El caso ucraniano fue una de ellas.
El derrocamiento del zarismo tras la revolución de febrero de 1917 abrió un escenario marcado por una notable diversidad y fragmentación de opciones políticas y sociales, que se mantuvo hasta la finalización de la guerra civil rusa en 1921. En marzo de 1917, un Parlamento o Rada reunido en Kiev postuló la autonomía de Ucrania dentro de una Rusia liberal y federal.
Tras la derrota de Alemania en la primera guerra mundial, que conllevó la huida de Skoropadski, el territorio ucraniano fue escenario de una lucha a múltiples bandas en el marco de la guerra civil rusa. En 1920, los nacionalistas ucranianos se aliaron con Polonia para intentar hacer frente al ejército bolchevique.
El conflicto terminó en marzo de 1921, cuando los polacos, sacrificando a sus aliados ucranianos, firmaron la paz con Lenin, a cambio de la cual obtuvieron Galitzia. El resto de Ucrania quedó definitivamente en manos bolcheviques y se convirtió en una de las cuatro repúblicas socialistas soviéticas que en diciembre de 1922 constituyeron la URSS.
El Holodomor: La Tragedia de la Hambruna
Una de las razones del histórico conflicto entre rusos y ucranianos tiene un origen más o menos reciente. Entre 1932 y 1933, una terrible hambruna, llamada Holodomor, devastó a la república soviética de Ucrania, matando en muy poco tiempo a casi dos millones de personas.
En 1932-1933, las requisas forzosas provocaron el Holodomor, una gran hambruna en Ucrania, aunque también el Cáucaso y Kazajstán padecieron una grave carestía. En Ucrania, Stalin impidió que estos campesinos pudieran desplazarse fuera del territorio ucraniano, para así doblegar cualquier posible resistencia a su modelo de colectivización.
Se calcula que unos cinco millones de ucranianos fallecieron por hambre o enfermedades derivadas de la insuficiente alimentación.
Víctimas del Holodomor en Kharkiv, 1933
Segunda Guerra Mundial: Devastación y Colaboración
La lectura oficial soviética identificó la segunda guerra mundial como la Gran Guerra Patriótica, presentándola como una gran movilización de los diferentes pueblos que formaban la URSS, guiados por los rusos, para hacer frente a la invasión de la patria soviética por parte de la Alemania nazi. Lo cierto es que la Ucrania soviética se llevó una de las peores partes de la guerra.
Cuando Hitler desencadenó la Operación Barbarroja en el verano de 1941, sus tropas entraron en la URSS a través de Ucrania con el objetivo de ocupar el Estado soviético. Innumerables pueblos y ciudades de la Ucrania soviética fueron arrasados por la maquinaria militar alemana o, en menor medida, por la política de tierra quemada practicada por las autoridades soviéticas para evitar dejar en manos del invasor las infraestructuras y los recursos del territorio.
Unos cinco millones de ucranianos murieron en este conflicto, respecto al total de 27 millones de víctimas soviéticas.
Al producirse la invasión alemana, los nacionalistas ucranianos vieron en los alemanes unos aliados para conseguir la independencia de Ucrania respecto a la URSS y para acabar con el comunismo.
Los alemanes pusieron a Ucrania bajo el control de un Comisariado, a la vez que entregaban partes de su territorio a Rumanía, Hungría o Eslovaquia.
Colaboracionistas ucranianos antisemitas participaron activamente en la política de persecución y eliminación de judíos, cuyo episodio más emblemático fueron los asesinatos de Babi Yar, un barranco de Kiev en el que después de la guerra se hallaron los restos de unas 140.000 personas ejecutadas en masa.
Por otra parte, los comunistas ucranianos formaron grupos de guerrilleros que resultaron claves para la derrota alemana en Ucrania. E igualmente se desarrolló una guerrilla nacionalista anticomunista muy activa en el oeste de Ucrania, que tras 1945 fue perseguida con dureza por el Estado soviético hasta que fue extinguida a comienzos de los años cincuenta.
Hacia la Independencia: Crisis de la URSS y el Referéndum de 1991
La victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial consolidó el modelo comunista en Ucrania. La economía vivió dos décadas de continua expansión. La industria ucraniana creció mediante la instalación de fábricas como la aeronáutica Antonov, se potenció la producción minera y se impulsó su potencial agrícola.
Todo ello favoreció la extensión de la oposición liberal y nacionalista en Ucrania, al igual que en otras repúblicas de la URSS, sobre todo cuando Mijaíl Gorbachov llegó a la jefatura de la Unión Soviética en 1985 e impulsó una política de liberalización informativa.
En 1991, en plena desintegración de la URSS, como en prácticamente todas las repúblicas socialistas soviéticas, Ucrania votó a favor de la independencia. Según el historiador especialista de Rusia y del espacio postsoviético Pierre Lorrain, los votantes tenían la idea de deshacerse del Partido Comunista más que de romper todos los lazos con Moscú.
De hecho, las relaciones entre Rusia y Ucrania durante los años 90 fueron buenas, hasta el punto de que el primer presidente ucraniano, Leonid Kravtchouk, propuso a su homólogo ruso Boris Yeltsin devolver la península de Crimea a Rusia.
Tabla Cronológica de Eventos Clave
| Año | Evento |
|---|---|
| 882 | Fundación de la Rus de Kiev |
| 1654 | Tratado de Pereyeslav entre cosacos y el Zarato ruso |
| 1762-1796 | Reinado de Catalina la Grande y expansión del Imperio Ruso en Ucrania |
| 1932-1933 | Holodomor (Gran Hambruna) en Ucrania |
| 1941-1945 | Segunda Guerra Mundial y ocupación de Ucrania |
| 1991 | Referéndum de independencia de Ucrania |
Cultura y Tradiciones Ucranianas
La literatura de Ucrania es uno de los aspectos más destacados de la cultura del país eslavo. La convulsa historia política y social del país es uno de sus temas preferidos. Entre estos destaca Taras Shevchenko, considerado como el fundador de la literatura moderna del país.
Taras Shevchenko (1814-1861), el mayor poeta ucraniano del siglo XIX. Retrato por Iván Kramskoi.
Muchos de los grandes escritores considerados “rusos” del siglo XIX y el siglo XX son de origen ucraniano. Esto es debido a la influencia de la Unión Soviética, que tendía a vender como ruso todo lo procedente del resto de repúblicas. Tal es el caso de Isaak Bábel y Mijail Bulgákov, autores decimonónicos nacidos en Odesa.
Uno de los atractivos del país es su bien conservada arquitectura popular en algunas zonas recónditas, que quedaron libres del brutalismo del siglo XX. Este es el caso de Leópolis (Lviv), uno de los centros neurálgicos de la cultura ucraniana, con un centro histórico muy bien conservado.
Una de las fiestas ucranianas con más arraigo es la fiesta del Iván Kupala.
Las artes textiles ucranianas son parte central de la cultura tradicional del país, especialmente en bodas.
La rica tradición folclórica de Ucrania nos permite apreciar la cultura tradicional del país en numerosas formas.
