Actualmente, existen 4 principales teorías que nos hablan del origen del ser humano. Esto quiere decir qué, es muy probable que una de esas cuatro sea la absoluta, pero tal descubrimiento no podrá saberse hasta que se reúnan las evidencias necesarias que demuestren cómo fueron los hechos.
Estas evidencias quizá sigan debajo del polvo acumulado en algún punto terrestre o marino, en espera de ser descubiertas. La explicación sobre el origen del hombre no puede plasmarse como algo ordenado y lineal. Es un fenómeno multifactorial donde ocurrieron conexiones entre varias especies y donde se vieron involucrados varios factores ambientales.
En resumen, los humanos actuales son resultado de una compleja interacción y una compleja mezcla de especies homínidas de diversas habilidades. Los humanos nos preguntamos sobre nuestro origen constantemente. La ciencia tiene datos importantes acerca del entorno que existía mucho antes de nosotros, e incluso, se ha hablado de teorías sobre el origen del universo y cómo comenzó la vida en la Tierra posiblemente a partir de una bacteria.
Gracias a los restos fósiles sabemos de los dinosaurios y gracias a las marcas del tiempo en las rocas, sabemos que alguna vez existía una gran masa de Tierra con vida primitiva llamada Pangea en lugar de varios continentes como hoy se distinguen. Los detalles sobre el origen del hombre son muy inciertos.
A pesar de algunas evidencias, existen piezas misteriosas sin resolver que impiden conocer la verdad absoluta. Son muchas las explicaciones que se han desarrollado a lo largo de la existencia del ser humano y en cada una hubo especial atención. Algunas fueron descartadas por datos imprecisos y quedaron en el camino.
Otras, se fortalecieron y se convirtieron en teorías que han aportado conocimiento a la ciencia y que de alguna manera se cree que nos ha acercado un poco más a la verdad. La ciencia tiene registrados más de 24,000 genes humanos, muchos de ellos sin decodificar. Ahí podría haber un importante avance que nos revele datos asombrosos de millones de años atrás.
Teorías sobre el origen del ser humano
Teoría del Creacionismo
No es una teoría científica, pero millones de personas creen en ella y afirman que es totalmente irrefutable. Según la teoría del creacionismo, todo lo que vemos, incluidos nosotros, la Tierra y el universo, fue creado por un Dios, pues, elementos tan ‘perfectos’, tan complejos y tan bien coordinados biológica y químicamente, solo pudieron ser ‘diseñados’ por una fuerza suprema y celestial, con el fin de que hallemos paz y todo lo necesario para vivir en armonía.
Las filosofías religiosas son las que apoyan la teoría del creacionismo, basada en escrituras de llamados libros sagrados que representan las bases de cada doctrina.
Representación artística de la creación de Adán y Eva.
Teoría de la Evolución
Otra teoría ampliamente aceptada, es la del hombre descendiente de primates más avanzados pertenecientes al género Homo, que poco a poco fueron evolucionando hasta lucir anatómicamente modernos con rasgos craneales más equilibrados, una postura erguida y sobre todo, un cerebro más desarrollado. Esta evolución no surgió de la nada, sino de técnicas mejoradas para resolver necesidades, y del diseño, uso y desarrollo de instrumentos que permitieron la obtención de alimento, resguardo y vestimenta.
Todo esto llevó millones de años en perfeccionarse y cada etapa estuvo representada por una especie de homínido. La teoría de la evolución planteada en el año 1858 y formulada por Charles Darwin y Alfred Russell Wallace, a través del concepto de la selección natural, nos dio un marco para poder explicar quiénes somos y de dónde venimos los seres vivos del planeta.
Estos dos grandes naturalistas plantearon su teoría en un momento en el que no se habían producido los grandes descubrimientos del registro fósil africano o asiático. La famosa búsqueda del “eslabón perdido” se puso de moda cuando se pensaba que la evolución era lineal, sobre todo en la primera mitad del siglo XX. Ya nadie habla de eslabones, sino de especies, de cronoespecies que configuran un arbusto en el que pueden convivir distintas formas evolutivas del mismo o diferente género.
Ha llovido mucho desde entonces y, cada vez más, los descubrimientos y reflexiones que realizamos nos acercan las respuestas, a pesar de la aparente complejidad de la evolución. Adaptarse o extinguirse. Somos seres vivos, de eso no hay duda. Lo somos porque, como dijera el recientemente fallecido profesor de física de la Universitat de Barcelona Jorge Wagensberg, hemos luchado durante 3500 millones de años, generación tras generación, contra la entropía, contra un entorno constantemente cambiante que nos obliga a readaptarnos, una y otra vez, a la búsqueda de nuestro lugar en el puzle de la biodiversidad, tras nuestro nicho ecológico.
Representación gráfica de la evolución humana.
Teoría del Origen Africano
La teoría del origen africano sugiere que los humanos se originaron en África hace aproximadamente 200,000 años y de ahí emigraron hace alrededor de 100,000 años a otras partes del mundo como Asia y Australia (que estaba colonizada por Homo erectus). Posiblemente en Oriente Próximo o al sur de Arabia, los primeros ancestros del Homo sapiens se entrelazaron con grupos neandertales que también estaban trasladándose hacia otros sitios.
Tales humanos pioneros se extinguieron, pero su presencia apareció en los resultados de los estudios del ADN extraído de los restos de una mujer neandertal dentro de una cueva de Siberia. Las investigaciones apuntan que los Homo sapiens se cruzaron con neandertales, que a su vez se relacionaron con denisovanos, una especie hermana de los neandertales. Después de otras conexiones entre denisovanos, Homo sapiens, neandertales y grupos ancestrales europeos y asiáticos, surgió el hombre moderno.
Recientemente se reveló que existe un 3% de ADN neandertal en la información genética de los europeos y de los asiáticos actuales. El modelo de "origen africano reciente" propone que todas las poblaciones modernas no africanas descienden sustancialmente de las poblaciones de Homo sapiens que abandonaron África después de ese tiempo.
En algún punto, la teoría del origen africano y la evolutiva han convergido y ahora es aceptable una explicación híbrida entras estas dos. En el largo camino de la evolución humana podemos identificar hitos especialmente importantes. Hace 1,8 millones de años apareció en África Homo ergaster, especie que disponía de un cuerpo con una proporción moderna y había desarrollado comportamientos más complejos que los vistos hasta entonces, como la innovación técnica de la talla achelense, el aumento de la caza, la expansión por territorios más abiertos y un incipiente desarrollo de las relaciones sociales.
Hace entre 700.000 y 500.ooo años, Homo ergaster desembocó en una especie distinta, Homo rhodesiensis, con un cerebro mucho más grande. Esta especie guarda importantes semejanzas con Homo heidelbergensis, extendida por Europa desde hace unos 600.000 años y particularmente abundante en el yacimiento de la Sima de los Huesos de Atapuerca (Burgos).
Es probable que los rhodesiensis africanos y los heidelbergensis europeos formaran parte de una misma población inicial africana que emigró exitosamente hacia Eurasia. El grupo que se instaló en las tierras europeas, adaptado a las particularidades de la Edad del Hielo, acabaría desembocando en los neandertales. El grupo que se quedó en África sería el ancestro más plausible de Homo sapiens.
En el marco de esta diversidad aparece Homo sapiens, hace 195.000 años. Sus primeros representantes son los fósiles hallados en Omo Kibish, al sur de Etiopía. Allí fueron descubiertos restos del cráneo y el esqueleto de un individuo que los arqueólogos llamaron Omo I y asignaron a sapiens. En él, en efecto, ya están representadas las características craneales distintivas de nuestra especie (dejando de lado las dimensiones del cerebro): una bóveda craneal particularmente alta, que permite la existencia de una frente despejada y vertical; el reborde óseo muy atenuado alrededor de nuestras órbitas oculares y la presencia de barbilla.
Mapa de las migraciones humanas fuera de África.
Monogenismo y Poligenismo
Uno de los elementos desafortunados de la aceptación de los orígenes evolutivos del hombre africano fue el marcado aumento del prejuicio racial. El monogenismo y poligenismo parte de la teoría evolutiva y del origen africano del hombre.
El monogenismo se refiere a la teoría de que existe un origen único y común para todas las razas humanas. Esta teoría reciente, se debatió en el occidente en el siglo XIX y fue apoyada por los científicos más modernos, quienes aceptaron que los orígenes del hombre se suscitaron fuera de África.
La investigación ”Fuera de África" señala que todos los humanos modernos provienen de un único grupo de Homo sapiens que emigraron de África hace 2,000 generaciones y se extendieron por Eurasia durante miles de años. Estos colonos reemplazaron a otros humanos primitivos (como los neandertales), en lugar de cruzarse con ellos.
El poligenismo, por su parte, afirma que las diferentes razas humanas corresponden a diferentes especies. Esta visión menos aceptada, se contrapone al monogenismo que postula un origen único de la humanidad.
A pesar de que el monogenismo es más apoyado que el poligenismo, este último aún permanece reciente defendiendo su postura mediante muestras visibles. Por ejemplo, se habla de que los restos humanos y herramientas halladas en Australia y Nueva Guinea son muy diferentes a los de otras partes del mundo, como Asia.
Algunos argumentan que estas discrepancias fueron porque los primeros colonos se cruzaron con la población local de Homo erectus que ahí residía, o porque hubo una migración secundaria posterior de África, pero otros aseguran mediante estudios que no hubo evidencia de relación genética con Homo erectus.
Los que apoyan el monogenismo explican que probablemente, el puente de tierra que juntaba Australia con Nueva Guinea se hundió, dejando a cada población aislada por miles de años, por lo que el uso de herramientas y el avance esquelético no estuvo influenciado por fuentes externas, como en los otros grupos asiáticos o europeos.
