La reproducción de las palmeras es un trabajo de jardinería sencillo de realizar y un bonito proceso que podremos observar a lo largo de varios meses. Hoy vamos a cultivar una palmera que no tiene procedencia exótica. De hecho es autóctona de Europa. Es la única representante del género Chamaerops, de ahí su importancia. Una palmera pequeña, vistosa y fácil de cultivar.
Para realizar la reproducción de las palmeras, hemos elegido tres palmeras diferentes, de las que la más conocida es la datilera (Phoenix dactylifera), cuyos frutos, los dátiles, además de ser comestibles y muy nutritivos encierran en su interior la semilla que hay que plantar. Luego está la palmera canaria, el Phoenix Canariensis, muy elegente y que puede llegar a aguantar temperaturas de hasta 10ºC bajo cero. Empezaremos por los frutos de la palma de fortune (Trachycarpus fortunei), redondos y azulados, en cuyo interior se encuentran las semillitas.
Chamaerops humilis o palmito (como se le conoce comúnmente) es una especie palmácea de gran interés ornamental. Además también tiene interés en la ecología ya que es una especie resistente a la salinidad y a condiciones pobres de suelo. Tiene un aspecto diferente a las palmeras que estamos acostumbrados a ver.
Chamaerops humilis o palmito
Condiciones ideales para el cultivo del Palmito (Chamaerops humilis)
- Clima: clima mediterráneo. Es una especie del mediterráneo y como tal está adaptada a dicho clima. Además también es resistente a las heladas y al frío intenso (incluso 10 ºC bajo cero).
- Suelo: resistente a suelos secos, pobres y salinos. No es un planta que exija unas determinadas condiciones de suelo. Al contrario.
- Riego: pocas necesidades de riego. Suele crecer en regiones secas donde los veranos son muy calurosos. En un jardín mediterráneo pueden pasar semanas (a veces meses) sin que caiga ni una sola gota de lluvia. No hay problema. Chamaerops humilis es resistente a la sequía. Puedes estar semanas sin regar y el palmito no presentará ninguna deficiencia. Por otro lado no es lo que queremos, así que en la época de crecimiento vegetativo tenemos que proporcionar riegos frecuentes y de poca cantidad. Al igual que con el riego o el tipo de suelo, Chamaerops humilis no es una palmera exigente en materia orgánica.
Siembra de semillas de palmeras
Llegado el momento de querer plantarla en nuestro jardín tenemos dos alternativas. Hacerlo es sencillo y lo podremos realizar a través de sus semillas.
Pasos para la siembra de semillas
- Seleccionamos las mejores semillas y las cultivamos en macetas con buena temperatura (20-25 ºC) y humedad. El único inconveniente que tiene es que tarda bastante en germinar, y puede tomar varios meses hasta que veamos una pequeña plántula de palmito saliendo de entre la tierra. ¡Animaros con Chamaerops humilis si el clima os lo permite!
- Selecciona las semillas que sean de mejor condición para que este proceso sea efectivo.
- Prepara un semillero con agujeros en la base para que el agua de riego tenga posibilidad de drenar y evites el ahogamiento.
- Utiliza un sustrato que esté libre de daños, de preferencia un sustrato universal nuevo y mézclalo con un poco de perlita para mejorar aún más sus condiciones.
- Entierra las semillas lo suficiente para que queden un poco profundas pero no excesivamente.
- Mantén el semillero en un espacio con las condiciones óptimas para su especie:
- Una temperatura que no descienda de 20º C y no supere los 25º C.
- Que reciba suficiente luz del sol.
- Una humedad constante que debes mantener durante todo el tiempo necesario.
- Trasplanta a una maceta cuando ya la plántula se haya desarrollado provechosamente.
Existe un método que ayuda a determinar si las semillas de palmeras tienen posibilidades de germinar o no. La idea es utilizar un vaso lleno de agua de grifo y añadir las semillas.
Siembra de semillas de otras palmeras
Para proceder a la siembra de las semillas vamos a utilizar un sustrato especial de semilleros, mezcla de turba y arena, que favorece el crecimiento de las primeras raíces, que son muy delicadas y deben tener un buen sustrato para reproducirse. Ponemos luego los frutos y presionamos ligeramente. Después de la siembra, sacamos las macetas al exterior, bien al balcón o al jardín, y cuidamos de que no les falte agua. Transcurridos unos meses, comienzan a salir los primeros brotes.
Palmera datilera (Phoenix dactylifera)
Reproducción de palmeras - Hogarmanía
Cuidados generales de las palmeras
Las palmeras de interior pueden vivir muchos años y ofrecer toda su belleza siempre que se les brinde un ambiente húmedo y luminoso, el riego adecuado y abono específico.
Factores ambientales
- Fuera del sol directo. Deben vivir en un sitio luminoso, pero a resguardo de los rayos del sol, que producen quemaduras en las palmas. El exceso de luz amarillea el follaje.
- Una temperatura templada. No llevan bien las temperaturas que bajen de 10 grados (-1º, USDA 10-11). Pero del mismo modo deben mantenerse alejadas de los radiadores.
- Un ambiente húmedo y bien ventilado. Kentias (Howea forsteriana), arecas (Dypsis lutescens o Chrysalidocarpus lutescens) y Chamaedorea elegans son de origen tropical -la primera, de una isla del este de Australia; la segunda, de Madagascar; la tercera, de Centroamérica-, por lo tanto necesitan una atmósfera más húmeda de lo que es habitual en el interior de las casas en España, especialmente en los meses en que funciona la calefacción. La falta de humedad produce desecación de los extremos de los foliolos. Es preciso humidificar diariamente el follaje con pulverizaciones de agua.
- Riego sí, pero sin encharcar. Necesitan bastante agua (si es templada y no calcárea, mucho mejor); deben regarse una o dos veces por semana durante los meses de actividad vegetativa y cada 15-30 días cuando están en reposo. Lo mejor es esperar a que se seque un poco (no del todo) el sustrato antes de volver a regar. El exceso de agua y su acumulación en el fondo del tiesto propician la aparición de enfermedades fúngicas, que muchas veces se manifiestan como manchas en las hojas; esto es aun más crítico en invierno.
- Abono para palmeras.
Problemas comunes y soluciones
A veces aparecen manchas en los foliolos, colonias de cochinilla algodonosa o, lo que es peor, puntas secas y encrespadas. Estos síntomas revelan errores de cultivo o falta de cuidados adecuados.
| Problema | Síntomas | Solución |
|---|---|---|
| Araña roja | Aparece sobre todo en el envés y las axilas de los foliolos provocando decoloraciones y un desagradable efecto. Suele asentarse en el envés de las hojas, donde teje fi nísimas telas. | Se previene humidificando las palmas por las dos caras. |
| Trips | Estos pequeños insectos con aspecto de piojo pican las hojas para alimentarse de los fluidos celulares a la vez que introducen una enzima que deja unas características cicatrices plateadas. | Se controlan humidificando las palmas por las dos caras. |
| Hongos | El exceso de riego puede provocar la aparición de patógenos que se manifiestan en antiestéticas manchas en las hojas, generalmente circulares u ovales, muy oscuras y con un halo amarillento. | Asegurar un buen drenaje y evitar el exceso de riego. |
| Carencia de potasio (K) | Se revela en forma de pequeñísimas manchas generalmente en las hojas más viejas. En la kentia suelen ser puntos necrosados, amarillos o no; en las arecas, los primeros síntomas son manchitas traslúcidas anaranjadas o amarillas, a veces acompañadas de puntos necróticos; en una fase más avanzada, las puntas de los foliolos se ven descoloridas y encrespadas, lo cual puede confundirse con falta de agua; no afecta la base ni los tallos. | Abonar con un fertilizante rico en potasio. |
La importancia del trasplante
Cada dos años, las arecas y chamaedoreas deben ser cambiadas de tiesto con la renovación del sustrato que ello conlleva. Caso contrario, las raíces pueden sufrir por falta de espacio y provocar la muerte de algunas palmas.
- Humedece un poco el cepellón (solo un poco, no debe saturarse de agua) para que te resulte más fácil extraerla del tiesto.
- Es importante la calidad y textura del sustrato. Ha de ser rico, suelto y con buena capacidad de drenaje. Una buena mezcla es mantillo de hojas, sustrato universal y arena, en partes iguales.
