La semana 38 de embarazo representa la recta final antes del nacimiento. El cuerpo de la madre y el bebé están prácticamente listos para el gran momento. Es normal sentir una mezcla de emociones: ansiedad, ilusión y cierta impaciencia. En esta semana, los últimos ajustes fisiológicos y hormonales preparan el cuerpo para dar a luz.
Durante la semana 38 del embarazo los niveles hormonales de tu bebé y sus movimientos respiratorios están aumentando, porque, a estas alturas, está listo para su vida fuera del útero. Probablemente ya pese algo más de tres quilos y mida alrededor de 50 centímetros. Si es un niño, los testículos ya han descendido hasta el escroto. Generalmente su cabeza está cubierta de pelo, pero el color no es el definitivo. Durante los primeros meses tras el nacimiento ese pelo suele caer, siendo sustituido por otro más resistente.
La información sobre movimientos, signos de parto y cuidados puede marcar la diferencia entre una experiencia estresante y un proceso más sereno. Conocer los cambios del cuerpo, los movimientos del bebé, las señales de parto y las molestias frecuentes permite a la madre afrontar la recta final con tranquilidad.
Cuando comienza la semana 38, estás en la segunda semana del décimo mes de embarazo. Mucho ha cambiado en tu vida, pero nada se asemeja a la sensación de estar a punto de conocer a tu bebé. La cabeza de tu bebé ha crecido un poco más y ahora tiene un diámetro de unos 32 cm.
El tiempo que queda hasta que nazca lo pasará preparando sus pulmones para el momento en el que respire por primera vez. Tu cuerpo produce cortisona, que ayudará a los pulmones de tu bebé a expandirse al máximo cuando tome su primera bocanada de aire y evitará que se peguen. En esta etapa, tu médico puede determinar por medio de una ecografía si la placenta todavía está haciendo su trabajo, es decir, si todavía le está suministrando a tu bebé todo lo que necesita. Tu médico también puede estimar una fecha probable de nacimiento.
Si esa fecha está cerca, y si una CTG deja claro que ya estás experimentando contracciones cortas e irregulares, inducir el parto podría ser la mejor opción. Esto dependerá de la situación y las constantes vitales de tu bebé, que indican si está bajo mucho estrés.
Señales de Parto en la Semana 38
A partir de esta semana se considera que el embarazo ha entrado en la zona de parto. Por ello debes estar atenta a los síntomas que indican el inicio de ese momento tan esperado. Entre ellos, sentir contracciones regulares cada 5 o 10 minutos durante una hora continuada y de una intensidad que va aumentando progresivamente.
Si no presentas síntoma alguno, es posible que durante esta semana te practiquen una exploración para comprobar el estado del cuello del útero. Para que se produzca el parto vaginal, la dilatación debe ser de unos 10 centímetros.
Durante estos días, aumenta el flujo vaginal y la necesidad de orinar, a causa de la presión ejercida por el bebé.
Síntomas Comunes Días Antes del Parto
Pueden darse síntomas días antes de que llegue el momento de dar a luz, por lo que conocerlos ayudará a la futura madre a ir mentalizándose de lo que ocurrirá en las próximas jornadas.
- Encajamiento de la cabeza: Un síntoma común días antes del parto es la sensación de que el bebé ha descendido en la pelvis. Este movimiento se conoce como encajamiento y puede aliviar la presión en la parte superior del abdomen, pero a su vez ejercerá más presión en la vejiga, lo que puede aumentar la necesidad de orinar con frecuencia. Esta posición más baja del bebé indica que el cuerpo está preparándose para el momento del parto.
- Aumento de flujo vaginal: Hay mujeres que pueden notar un aumento del flujo vaginal transparente, rosado o incluso con un poco de sangre días antes del inicio del trabajo de parto. Este aumento del flujo vaginal se debe a la congestión de la vagina por la presión del feto sobre la misma.
Además de este aumento del flujo vaginal, se puede expulsar lo que conocemos como tapón mucoso, que no es más que el desprendimiento y la expulsión de un moco muy espeso que estaba alojado en el canal cervical durante las semanas previas de gestación. El desprendimiento de este tapón mucoso se produce por la presencia de contracciones más o menos regulares y puede indicar que el cuello del útero se está dilatando ha empezado a modificarse y a prepararse para el parto. Es importante estar atenta a cualquier cambio en el flujo vaginal, ya que puede ser un indicio de que el momento del parto está próximo.
Contracciones de Braxton Hicks o contracciones irregulares que pueden estar presentes semanas antes del incio del parto.
Síntomas Comunes Horas Antes del Parto
Hay determinados síntomas horas antes de ponerte de parto que te darán el tiempo suficiente para ponerte en manos de los mejores especialistas.
- Contracciones: Las contracciones son un síntoma distintivo de que el parto está cerca. En las horas previas al parto, las contracciones pueden volverse más frecuentes, intensas y regulares. Pueden sentirse como dolores menstruales o dolor en la espalda y el abdomen. Cuando las contracciones son regulares, son una señal clara de que el trabajo de parto ha comenzado.
- Rotura de membranas: En algunas mujeres, las membranas amnióticas romperse antes de que comiencen las contracciones. Esto se conoce como “romper aguas”, y puede manifestarse como una sensación de líquido que gotea o sale de golpe de la vagina. Si esto ocurre, es importante acudir a tu centro médico u hospital.
Es esencial tener en cuenta que cada mujer y cada embarazo son únicos, por lo que la experiencia antes del parto puede variar en cada caso. Es por esto por lo que siempre hay que consultar al ginecólogo para obtener una evaluación personalizada y garantizar un parto seguro y saludable.
Es importante tener en cuenta que el momento de romper aguas puede ser diferente en cada caso. Algunas mujeres pueden experimentar un goteo lento de líquido, o bien una salida de líquido más abundante. Esta rotura de la bolsa amniótica en algunas ocasiones puede no ser muy evidente y necesitar de opinión médica para determinar si ha sucedido realmente.
En las últimas semanas del embarazo, pueden percibirse algunos síntomas como la expulsión del tapón mucoso, molestias pélvicas intensas, cambios en la percepción del bebé, o dificultad para dormir. También pueden presentarse contracciones irregulares. Si hay dudas o inquietudes, es aconsejable consultar al equipo médico para obtener orientación adecuada.
A los síntomas previamente comentados, pueden unirse el descenso del bebé y la aparición de contracciones regulares y dolorosas. También es posible romper aguas, lo que no tiene por qué implicar que el parto sea inminente.
Desarrollo del Bebé en la Semana 38
Queda muy poco para que conozcas a tu pequeño, que seguirá creciendo hasta que llegue ese momento. Por ejemplo, en estas últimas semanas, su cerebro se desarrollará aún más. De hecho, puede crecer un tercio de su tamaño entre las semanas 35 y 39. ¡Está hecho un genio! El hígado también terminará de formarse en esta etapa.
Cuando el bebé nazca, sus primeras deposiciones se llamarán meconio. Esta sustancia pegajosa de color negro verdoso comienza a acumularse en sus intestinos mientras está en el útero. Se forma a partir de materiales de desecho como las células muertas de la piel y el lanugo, que es el vello corporal fino que se desprende.
Aunque todavía faltan un par de semanas para la fecha de parto prevista, el bebé puede llegar en cualquier momento. Recuerda que solo el 4% de las madres dan a luz el día que estima el médico.
Las mujeres embarazadas de gemelos o más niños suelen dar a luz antes que las que solo llevan un bebé. Presta atención a las señales de parto si tienes un embarazo múltiple.
Tamaño del Feto en la Semana 38
Estos días el feto tendrá un tamaño similar al de un ruibarbo (es decir, pesará aproximadamente 3 kg).
En la semana 38 de embarazo, la piel del bebé es suave y sonrosada. El lanugo (vello fino) y la vérnix caseosa (una capa grasa y blanquecina) que cubrían su cuerpecito han comenzado a desaparecer. Pese a ello, es posible que el bebé nazca con restos de vérnix caseoso en mayor o menor medida, o con algo de lanugo, el cual terminará cayendo por sí solo.
Por otro lado, en su intestino se está acumulando el llamado meconio, que constituirá sus primeras heces. El meconio es pegajoso, tiene un color verdoso bastante oscuro y está formado, entre otras cosas, por el lanugo desprendido que el bebé ingiere cuando traga líquido amniótico.
Cambios y Síntomas en la Madre en la Semana 38
¿Cómo se siente la futura mamá en la semana 38? El suspense será casi insoportable, y estarás inquieta e irritable. La presión que tu bebé ejerce sobre tu suelo pélvico todavía te causará dolor de espalda y abdominal, y pondrá tus nervios al límite. Y casi con toda seguridad será lo mismo para tu pareja. La mayoría de los futuros papás se sienten impotentes en esta etapa, especialmente si este es su primer hijo, ya que no saben cuándo va a suceder exactamente.
En la semana 38 de embarazo es habitual que la mujer sienta una mezcla de emociones. Por un lado, la alegría de que queda poco para tener en brazos a su bebé y, por otro lado, los nervios y dudas sobre cómo será el parto y el postparto.
A esto se le unirá el cansancio y el agotamiento, ya que en esta recta final del embarazo a la mujer le costará dormir y descansar. Por ello, la embarazada debe aprovechar para descansar siempre que le sea posible para afrontar llena de energía la etapa que está por llegar.
Por otro lado, cuando el bebé encaja su cabecita en la pelvis materna, la embarazada notará que la barriga está más baja. Esto supondrá una mayor presión y molestias en la zona pélvica, así como un aumento en las ganas de orinar. En cambio, la mujer podrá respirar mejor y tendrá menos acidez.
Otros posibles síntomas en la semana 38 de embarazo son:
- Hinchazón en piernas, tobillos, pies y manos. El retorno venoso está más dificultado y se produce retención de líquidos. No obstante, si se hincha de manera repentina la cara y las manos, puede ser síntoma de preeclampsia y se debe acudir cuanto antes al especialista.
- Síndrome del túnel carpiano.
- Aumento del flujo vaginal.
- Secreción de calostro, aunque es posible que este síntoma no aparezca.
- Contracciones de Braxton Hicks más frecuentes.
En este periodo, será especialmente importante diferenciar las contracciones de Braxton Hicks de las contracciones de parto. Las contracciones de Braxton Hicks son irregulares, no dolorosas y no aumentan en frecuencia e intensidad.
Por el contrario, las contracciones de parto son regulares, dolorosas y sí aumentan su frecuencia e intensidad y se deberá acudir al hospital si aparecen, pues el momento del parto ha llegado.
Recomendaciones para la Semana 38
En la semana 38 de embarazo, mantenerse activa puede verse dificultado respecto a semanas anteriores. No obstante, será muy útil seguir practicando los ejercicios de preparación al parto. Además, es una buena idea que la persona que vaya a acompañar a la mujer en el momento del parto acuda también a las clases de preparación al parto.
Por otro lado, consultar a los profesionales todas las dudas e inquietudes y manifestar las preferencias respecto al parto ayudará a la embarazada a sentirse más segura.
En cuanto a la alimentación, en la semana 38 de embarazo sigue siendo importante comer alimentos saludables y mantener una buena hidratación. Para hacer las digestiones más livianas, será mejor comer poca cantidad y a menudo.
Finalmente, si no se ha preparado ya, es momento de preparar la bolsa que se llevará al hospital en el momento del parto.
Incluso con todo el estrés, recuerda que tu matrona está para ayudarte siempre que la necesites. Si tu cuerpo está listo para el parto, el tapón de mucosa se suelta. Durante todo el embarazo este tapón ha mantenido tu cuello uterino sellado, y se ha asegurado de que ninguna bacteria pueda atravesar hacia el útero.
Cuando se suelte, notarás una serie de secreciones blanquecinas (que también pueden contener pequeñas cantidades de sangre). Otros signos pueden ser acidez estomacal, náuseas, diarrea y cansancio. Tu cuerpo se prepara para el parto y comienza a «limpiarse». Así que en la semana 38, debes escuchar a tu cuerpo, prestar atención a los síntomas que experimenta y tratar de relajarte. Disfruta de los últimos días de embarazo.
Si notas contracciones irregulares, comprueba si son reales o no dándote un baño. Las contracciones reales se intensificarán con el agua caliente, mientras que las contracciones falsas se debilitarán.
Incluso si sientes náuseas, trata de seguir comiendo de manera equilibrada y en cantidades pequeñas. Asegúrate de estar ingiriendo suficiente hierro.
Algunos bebés tienen dificultades para colocarse en la posición de nacimiento en la semana 36. Puede haber varias razones que impiden que el bebé se prepare para el nacimiento, que van desde enfermedad o discapacidad en el bebé hasta la sobrecarga mental de la futura mamá. Si tu bebé tiene una enfermedad o una discapacidad, una cesárea es generalmente la mejor manera de dar a luz. Sin embargo, a veces no hay una razón aparente por la que el bebé no llega a la posición de nacimiento.
También hay que estar atenta a las señales de parto, ya que a partir de ahora el nacimiento puede comenzar en cualquier momento. Entre los síntomas de parto se encuentran las contracciones regulares cada 5-10 minutos que van a más, sangrado similar al menstrual, pérdida de líquido amniótico o notar que tu bebé deja de moverse.
Tu ginecólogo controlará que tienes suficiente líquido amniótico y que tu placenta no ha envejecido demasiado. Es frecuente tener los tobillos con mucho edema por el acúmulo de líquido, ya que el retorno venoso en estas semanas de gestación está muy dificultado. A veces se produce dolor en el cuarto y quinto dedo de la mano por compresión del nervio mediano, que está en la muñeca. La consecuencia es que se produce el síndrome del túnel carpiano. Este dolor aumenta por las noches. El túnel carpiano remite después del parto.
Te harán una exploración para ver la dilatación del cuello del útero (cérvix) y su grado de borramiento. No es obligatoria y te deben pedir permiso antes de realizarla. A partir de la semana 38 de gestación, te pueden ofrecer en la exploración cervical despegar la membranas de la bolsa amniótica con los dedos para favorecer la aparición de las contracciones. Es la llamada Maniobra de Hamilton.
Si existe dilatación cervical, te realizarán una amnioscopia para ver el color del líquido amniótico: éste debe ser transparente. Si es verde o marrón (por causa del meconio o heces que ha expulsado el feto), indica que el bebé puede estar sufriendo dentro de la madre, por lo que habría que ponerte de parto. La amnioscopia consiste en introducir un tubo por la vagina hasta el cérvix uterino y mediante una luz fría, visualizar la bolsa amniótica.
Aunque ahora todo te supone un esfuerzo algo mayor, trata de disfrutar de estos momentos de espera antes de la llegada de tu bebé. Piensa en las cosas que puedes hacer para ayudarte a ti misma y, sobre todo, sonríe y disfruta.
