¿Cómo limpiar la lengua del recién nacido? Causas, tratamiento y prevención

Apreciar que nuestro bebé tiene la lengua blanca es una alarma muy común entre los padres. La lengua blanca en los bebés es una preocupación común entre los padres, especialmente en los primeros meses de vida. Es esencial comprender las posibles causas para poder actuar de manera adecuada y garantizar el bienestar del bebé.

En este artículo vamos a repasar las posibles causas que pueden generar esta situación y cómo tratar cada una de ellas.

Consultorio EsSalud - Cómo limpiar la boca de un bebé

¿Cuáles son las posibles causas que provocan la lengua blanca en bebés?

La lengua de los bebés presenta generalmente un color rosado, aunque en determinados momentos podemos detectar que su aspecto se inclina más hacia el blanco. Las razones que provocan esta apariencia son diversas, y las más comunes pueden estar relacionadas con la acumulación de residuos de leche, la deshidratación, o la proliferación de un hongo que podemos combatir con el tratamiento adecuado.

Residuos de leche

Después de las tomas de leche materna, es muy común que detectemos en la lengua de nuestro bebé un color más blanquecino. Esto se debe a la acumulación de residuos de leche en su superficie, siendo muy común entre los bebés que tienen menos de 3 meses, ya que producen menos cantidad de saliva. Conforme el bebé se vaya haciendo mayor, la cantidad de saliva generada irá aumentando, lo que contribuirá a reducir gradualmente el color blanco de su lengua. Para tranquilidad de los padres, es importante que conozcamos que la lengua blanca en bebés producida por residuos de leche no representa ningún riesgo para su salud.

Desde Raga Kids recomendamos realizar la limpieza de la boca del bebé desde una edad temprana. Lo ideal sería que limpiaras la boca de tu bebé después de darle el pecho o de darle el biberón, para retirar los restos de leche y evitar su fermentación. Como mínimo deberías hacerlo una vez al día, preferentemente por la noche, introduciendo tu dedo índice limpio, y recorriendo con movimientos suaves y circulares la superficie de las encías, sus caras laterales, el interior de las mejillas, el paladar y la lengua. No te preocupes si te parece difícil hacerlo. Retira lo que puedas, sin profundizar demasiado y hasta donde tu bebé necesite y/o admita. Verás que en poco tiempo él se acostumbra y cada vez será más fácil hacerlo.

Si la lactancia es materna al principio tendrás poco que retirar, porque una buena succión del bebé hace que la leche caiga casi directa del pezón a su garganta. Cuando comience su dentición pon especial cuidado en limpiar sus dientes desde el primer día. Su esmalte es todavía frágil y, por lo tanto, más vulnerable a los ácidos que las bacterias forman durante el proceso de fermentación.

Falta de saliva

La lengua blanca en bebés es muy común, ya que a esta edad presentan dificultades para producir mayores cantidades de saliva. La saliva les ayuda a hidratarse, a limpiar su boca y favorece la deglución. Una falta de saliva se manifiesta en una lengua más seca y de un color más blanco, así como en la presencia de mal aliento. Cuando se producen estas situaciones, es muy importante que un especialista evalúe el caso y nos asesore con el tratamiento más adecuado.

Candidiasis oral o muguet

La candidiasis oral, también llamada muguet, corresponde a una infección bucal que prolifera debido al aumento del hongo Candida albicans. Podemos detectarlo en niños más mayores, pero, comúnmente, aparece en bebés que tienen menos de nueve meses. Para detectar la candidiasis oral tenemos que localizar una capa blanquecina y gruesa en la superficie de la lengua y en el interior de la boca. Si encontramos dificultades cuando la intentamos retirar con un paño húmedo, y al conseguirlo, la superficie de la boca comienza a sangrar ligeramente, posiblemente se trate de muguet.

Además, esta afección bucal también afecta a otros ámbitos relacionados con la alimentación y succión, como pueden ser el paladar, la garganta, los labios y la parte interior de las mejillas de los bebés. Habitualmente, los bebés que presentan candidiasis oral están más irritables, sobre todo durante las tomas. Si el bebé es amamantado, la madre también puede detectar la infección si siente irritación, dolor o picor en sus senos.

Conocida con el nombre de candidiasis oral (también denominado popularmente como muguet), se trata de una infección por hongos causada por un crecimiento excesivo del hongo Candida, el mismo tipo de causa infecciones vaginales por hongos, o erupciones de pañal. De hecho, es muy frecuente que a la candidiasis oral se asocie en unos días una candidiasis de la zona del pañal. Este hongo es una parte normal de la flora bucal, pero puede proliferar en exceso cuando el sistema inmunológico del bebé es inmaduro o debido al uso de antibióticos.

Los síntomas de la candidiasis oral incluyen manchas blancas persistentes en la lengua, labios y mejillas internas, que no se desprenden fácilmente y pueden causar dolor o irritación.

¿Cómo puede tratarse la lengua blanca en bebés producida por el muguet?

El hongo que produce el muguet está presente en nuestro intestino, pero se mantiene controlado gracias a nuestro sistema inmunitario. Como el sistema inmunitario de los bebés aún no está completamente desarrollado, tienen más facilidad para contraer esta afección bucal. Este hongo no suele generar ningún problema grave, pero es importante que realicemos esta consulta a un pediatra, para que sea un experto el que valore la situación de forma personalizada.

El tratamiento que se recomienda para estos casos consiste en la aplicación de una crema o gel, que presenta propiedades antifúngicas que actúan en las zonas perjudicadas. Cuando la madre amamanta al bebé, es importante que ella también se aplique el tratamiento en las zonas afectadas de sus senos.

Es importante seguir las indicaciones del médico para asegurar que el tratamiento sea efectivo y prevenir complicaciones. La candidiasis oral no es una condición grave, pero requiere atención médica para evitar que se extienda a otras áreas del cuerpo o cause problemas de alimentación.

El tratamiento de la candidiasis oral en bebés generalmente se realiza con los ya mencionados geles antifúngicos que se aplican directamente en las áreas afectadas de la boca. Estos geles ayudan a eliminar el hongo Candida y aliviar los síntomas asociados, como el dolor y la irritación. Es fundamental completar el curso completo del tratamiento, incluso si los síntomas mejoran antes de lo esperado, para evitar una recaída.

¿Cómo podemos prevenir la lengua blanca en bebés?

Estos consejos te ayudarán a proteger la lengua de tu bebé de cualquier afección:

  • Las tetinas, biberones y extractores de leche deben estar esterilizados.
  • Hay que mantener a nuestro bebé correctamente hidratado, evitando su exposición al sol.
  • Es importante higienizar la lengua de nuestro bebé después de cada toma.
  • Las consultas preventivas con el odontopediatra, que realiza un examen clínico para detectar cualquier tipo de afección, nos ayudarán a localizar el problema a tiempo.

En nuestra clínica de Raga Kids contamos con un servicio de odontología para bebés. Analizamos cada caso y ayudamos a los padres resolviendo las principales dudas sobre salud dental que puedan tener acerca de sus bebés. El cuidado de la higiene oral en el recién nacido constituye una de las acciones más importantes para la salud del pequeño.

Higiene bucal en recién nacidos

Hay padres no aparecen los primeros dientes no es necesario prestarle mayor atención a la salud dental de los más pequeños. Consiste en tomar un trozo de gasa estéril y humedecerla en agua tibia hervida. Luego te envuelves el dedo índice con la gasa y se pasa por las encías del bebé, así como también por la lengua y paladar, retirando aquellos restos de la dieta que pueden quedar acumulados. La frecuencia del dedo cepillo dependerá de la dieta y de la edad del bebé.

Otra de las recomendaciones más importantes en beneficio de la buena salud bucal y general del bebé, es evitar el contacto directo de besos y especialmente saliva con la boca del recién nacido. Es importante recordar que los bebés son muy delicados y ante cualquier virus o bacteria pueden enfermar rápidamente. Básicamente porque estaríamos introduciendo virus o bacterias en la comida del bebé sin ser conscientes.

A partir de los 2 años, ceda la responsabilidad a su bebé del cepillado de sus dientes, así le crea el hábito además estimula la motricidad. Luego que su bebé termine, continue para garantizar que queden limpios los dientes, encías y lengua. Utiliza un cepillo infantil y una pequeña cantidad de pasta dentífrica fluorada.

Lo más recomendable es limpiar su boca después de cada toma para retirar los restos de leche y evitar que se fermenten. Podrás utilizar un paño limpio, una gasa o una toallita suave y húmeda para limpiar las encías de tu bebé después de cada toma. De esta forma, ayudarás a estimular también su musculatura orofacial.

Una vez que han aparecido los primeros dientes de leche, es importante que los cepilles al menos dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche. Puedes ayudarte de un dedal de silicona o de un cepillo dental infantil de cabezal pequeño humedecidos en agua.

Recomendamos comenzar la limpieza de las encías desde el nacimiento, una vez al día (podemos aprovechar el momento del baño). Si no lo hemos hecho antes, será necesario comenzar la higiene bucal con la erupción del primer diente de leche, dos veces al día; a la mañana y a la noche. A partir del año aproximadamente, realizaremos la higiene bucal con un cepillo dental del tamaño de su boca.

Salida de los dientes y mordedores

En esto de la salida de los dientes hay diferentes teorías. Mientras que algunas voces afirman que no duele, hay otras que apuntan hacia todo lo contrario. En lo que sí parecen coincidir es en las molestias que les ocasiona la erupción, ya que se les inflaman las encías y pueden acumular tensión en la zona. Es en ese momento cuando el mordedor se convierte en un imprescindible.

Ten varios mordedores y recuerda lavarlos con agua y jabón frecuentemente, así evitas la proliferación de bacterias. Existen geles bálsamos para las encías específicamente formulados con el fin de protegerlas y aliviar estas molestias.

Alimentación y salud bucal

Elija una dieta balanceada evitando el consumo de almidones y azúcares. Cuando ingiera estos alimentos, trate de hacerlo con la comida y no entre comidas. Es muy importante para la higiene oral del recién nacido ayudarle a adquirir el hábito existen ciertos recursos, como que los padres se cepillen a la vez que el niño, y multitud de aplicaciones, juegos, canciones, etc.

Otros consejos importantes

Llegado el momento de la alimentación complementaria no pruebes su comida con los cubiertos que utilizas para él, ni soples sobre los alimentos para enfriarlos. Ten en cuenta que puedes transmitirle bacterias de tu saliva y que la flora bacteriana de los bebés es diferente a la de los adultos. Por la misma razón, nunca pruebes un biberón para saber si está a la temperatura adecuada, ni utilices tu boca para limpiar chupetes, mordedores, o cualquier utensilio que tu bebé se lleve a la suya.

Procura limpiar su boca después de darle alimentos ricos en carbohidratos (leche, papilla de frutas, de cereales, zumos, galletas, pan, arroz…) y, especialmente, por la noche. Después de cada amamantamiento si continúas con lactancia materna a demanda nocturna y, si es artificial, tras el último biberón o después de cada uno que los que le des durante la noche.

Alrededor de su primer cumpleaños puedes comenzar a limpiar su dentadura con un cepillo de cabezal pequeño y suave, mojado y adecuado para su edad. No es necesario, ni recomendable, que utilices aún un dentífrico, aunque sea infantil y mucho menos si contiene flúor. Lo más importante de la limpieza dental es el arrastre de la placa bacteriana, mediante una buena técnica de cepillado.

Con el bebé sentado sobre tu regazo y su espalda sobre tu abdomen, colócate frente a un espejo y mueve el cepillo con movimientos hacia abajo desde las encías.

Higiene nasal en bebés

De todos es conocida la alta incidencia de procesos de la esfera ORL en la infancia. El cuidado de la boca no comienza con la aparición de los primeros dientes como se cree, sino que se inicia desde el nacimiento cuidando las encías y previniendo la aparición de infecciones.

Muchas madres se sienten inseguras y nos plantean en la consulta de ORL infantil sus dudas en relación a este tema. Los bebés respiran el 90% del tiempo por la nariz y si la tienen obstruida por moco, les impide respirar y comer sin fatigarse. Además como su organismo es más vulnerable a las bacterias y virus, se acumula en las vías respiratorias, provocando infecciones con mayor facilidad.

No hay que obsesionarse con quitarle continuamente los mocos al niño, en realidad se recomienda hacerlo tantas veces como sea necesario para que él esté cómodo y respire mejor teniendo en mente que el lavado les molesta. Si sólo les queda un poco de moco que no les impide respirar ni comer lo mejor es no insistir y volver hacer lavados cuando sea preciso.

La postura idónea también plantea frecuentes dudas entre los padres. En los bebés que no se mantienen sentados hay que hacerles el lavado nasal tumbado, pero nunca boca arriba porque vamos agobiar al niño y no facilitamos la salida del suero. Lo mejor es colocarlo de lado y hacer el lavado por el orificio más alto para que salga por el otro lado.

En caso de utilizar un aerosol, lo que hay que hacer es apoyar el aplicador en el orificio de la nariz lo mínimo para hacer entrar el contenido en ella. La presión está limitada y adecuada a cada edad, por lo que es difícil hacer daño con ella. En caso de utilizar botellita de suero individual lo ideal es hacer entrar el suero en la nariz como si de lágrimas se tratara gotita a gotita. Un truco es calentar primero a temperatura similar a la del cuerpo ya que así el niño no se da cuenta hasta que le llega a la garganta.

Tipos de soluciones para la higiene nasal:

  1. Suero fisiológico: se trata de agua a la que se ha añadido sal para que esté en una proporción fisiológica, es decir, para que se asemeje a los fluidos de nuestro organismo.
  2. Agua de mar: solución estéril de cloruro sódico que se obtiene directamente del mar mediante una filtración. Conserva todos los minerales del mar beneficiosos para la mucosa nasal. En este caso la presentación más popular es en forma de spray.
    • Agua de mar isotónica: la concentración de cloruro sódico es igual a la del suero fisiológico.
    • Agua de mar hipertónica: su concentración de cloruro sódico es superior. Ello hace que aumente su capacidad descongestiva por un proceso natural disminuyendo la inflamación y el edema. Se recomienda en caso de resfriado y como complemento de los tratamientos de los problemas de la esfera otorrinolaringológica.

La FDA advierte del riesgo de infección asociado por el uso inapropiado de aquellos que incluyen bombillas, botellas exprimibles y dispositivos de agua a presión que funcionen con baterías. Es importante además saber de dónde proviene el agua usada en ellos dado que el agua del grifo no tratada o procesada de una manera específica no es segura para su uso en lavados nasales; podría contener microorganismos tales como bacterias y protozoos que podrían causar infecciones.

El riesgo de producir una otitis se produce cuando introducimos el suero a una cierta presión positiva (jeringazo) debido a lo corta que es la trompa de Eustaquio en los niños y a que a edades más pequeñas está más horizontalizada que en los adultos.

Tipos de aspiradores nasales:

  • La pera: ejerce una presión muy variable en función de la forma e intensidad con que lo utilicemos.
  • Aspiradores nasales anatómicos: el padre aspira a través de un tubito y la mucosidad queda retenida en un depósito.

El dato es tan curioso como poco habitual. Es decir, la mayoría de los bebés nacen sin dientes. Aunque hace unos años se recomendaba, hoy está completamente desaconsejado limpiar la boquita del bebé cuando todavía no tiene dientes.

Debemos tener en cuenta que los dientes de leche preservan el espacio de los permanentes y ayudan al bebé a masticar y hablar. El nacimiento de un hijo es una maravillosa aventura que recorremos, como es natural, con aciertos y errores. Estos son algunos consejos, fruto de la experiencia y el sentido común, que solo pretenden guiaros. Vuestro instinto hará el resto.

El cuidado de la salud bucal del bebé empieza incluso antes de que nazca. Controlar los posibles problemas dentales que pueden aparecer durante el embarazo previene que se transmitan bacterias orales al recién nacido y, con ello, la posible aparición de las primeras caries en los dientes de leche.

Existe la falsa creencia de que los dientes de leche no son importantes porque son temporales y van a ser reemplazados por los definitivos. Sin embargo, deberíamos utilizar el cepillo con el primer diente, cosa que ocurre generalmente alrededor de los seis meses. Más allá de la limpieza, si se le da el biberón, no se debería dejar al bebé con el biberón en la boca por mucho tiempo después de comer.

Desde la salida del primer diente, deberíamos empezar a cepillar la boca de nuestro bebé dos veces al día utilizando. Para ello, debe utilizarse un cepillo de dientes para niños y una pasta adecuada. Respecto a la pasta de dientes infantil, esta debe contener flúor, así como ingredientes como el xilitol, que contribuyen a reforzar los dientes y a protegerlos contra las caries. Tan solo es necesario usar una pequeña cantidad de dentífrico.

En cuanto el niño tiene dientes y muelas que se tocan entre ellos, ya se puede utilizar un sistema interdental. Para ayudar a los papás, en PHB ofrecemos nuestro divertido y práctico flosser, un utensilio donde colocar el hilo dental con el que pasar fácilmente el hilo por los espacios interdentales. Además de estos consejos de higiene, debemos recordar que los alimentos dulces son un factor determinante para la aparición de caries.

Ante cualquier duda, en PHB os aconsejamos acudir al odontopediatra. Y como último consejo: disfrutad del proceso. Enseñar con paciencia, amor y diversión cualquier hábito, siempre ofrece buenos resultados.

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