Cuando empecé a portear, casi me vuelvo loca para elegir. Solo sabía que quería portear a mi bebé y quería que fuera YA, AHORA. Me di cuenta que además necesitaba tener las manos libres, necesitaba no sentir que sólo estaba sentada en una silla dando teta, necesitaba salir, caminar, pasear…En definitiva, necesitaba integrar a mi bebé en mi vida social, tener una conversación con un adulto aunque fuera del tiempo.
Después me encontré con la sorpresa de que si salía a la calle, me encontraba con un panorama… Bebé llorando que demandaba brazos y un carrito que tenía que llevar. Terminaba cogiendo al bebé con una mano y empujando el carrito con la otra. Y si tenía que abrir una puerta o bajar unas escaleras, ya la habíamos armado.¡No tenía manos! Si soltaba a mi bebé, lloraba.
La primera vez que me puse un portabebé, mi perspectiva de la maternidad cambió por completo. Mi hija se sentía tranquila, se dormía unas siestas de campeonato y yo podía salir liviana y fresca. Recuerdo la primera vez que fui a pasar por una puerta con mi bebé en el portabebé y sin carrito: ¡entré y salí dos veces con cara de entusiasmo! (Debieron pensar que se me había ido la olla). Entendí que esa era la maternidad que yo quería y que yo buscaba. Una maternidad más simple, más conectada y con más libertad.
Pero no fue sólo en las salidas. Yo estaba más tranquila, mi bebé también. Sentí esa paz, ese empoderamiento después de estar frustrada esperando mil manos que me ayudaran. Aquí construirás la base para sentirte 100% segura al portear. Nos pondremos en la piel de tu recién nacido. ¿Qué siente? ¿Qué espera? ¿Por qué tus brazos son su lugar seguro?
¿Y si mi bebé ya no es tan bebé?: Descubrirás que el porteo evoluciona y cómo adaptarlo para seguir disfrutándolo con niños más grandes. Llega un momento en que necesitas tener tu mundo por delante. Portear a la espalda te da una libertad increíble, pero dar el primer paso puede generar respeto.
Tipos de Portabebés
El mundo de los fulares puede ser abrumador, ¡pero aquí lo haremos simple y práctico! Hay vida más allá del fular y la mochila. Hablaremos sobre mochilas, que junto con los fulares, es de los portabebés que más hay en el mercado, y que causa más confusión, analizaremos diferentes mochilas y no solo eso, responderemos a preguntas como: ¿Qué es un reductor? ¿Qué es mochila evolutiva? y ¿ Preformada?¿A partir de cuándo? ¿cómo es? ¿cómo funciona? te permitirá formarte el criterio para responder ¿Es para mi? ¿Cuál elijo?
Colocar el pañuelo porteo a la cadera no es el uso habitual, y si buscas un portabebés de cadera te recomendamos una bandolera de porteo. El pañuelo de porteo o fular elástico no es un portabebés de espalda. Su ancho insuficiente (normalmente unos 50 cm) y la elasticidad de la tela, juegan en contra para que podamos colocar el bebé detrás.
Errores Comunes al Colocar el Fular
Hay 6 errores muy frecuentes a evitar a la hora de colocar el fular de porteo en posición correcta, y que puedes estar cometiendo:
- Bandas flojas que caen por debajo del hombro. Cuando estamos haciendo el nudo, la tela del fular debe quedar recogida y siempre por encima del hombro. En caso contrario, quedará sin tensión al colocar al bebé en el pañuelo de porteo.
- Tela desordenada y retorcida.
- Extender las bandas sin bascular bien la cadera. Para que el bebé quede perfectamente colocado en posición ranita, debemos dejar ambas bandas de tela bajo sus rodillas.
- Bandas para el asiento del bebé que no están correctamente extendidas. Ten en cuenta que cada banda debe quedar correctamente estirada de rodilla a rodilla.
- Bandas que impiden la visibilidad al bebé. Es recomendable doblar un poco la banda desde el cuello hacia el hombro para permitir que el bebé pueda ver.
- Tiras muy cerca del cuello del porteador.
Fulares, mochilas y portabebés - 👩👦 PORTEO 👨👧 - ¿Cómo usarlos? ¿Cuál elegir?
Amamantar en el Portabebés
Amamantar en un portabebés es una gran ayuda en el día a día de cualquier madre lactante. Es fundamental elegir el pañuelo de porteo adecuado, que tenga elasticidad suficiente para poderse preanudar, y dar un soporte adecuado. Ponerlo a la altura de un beso, pero sin llegar a poder darle con la barbilla.
Materiales para Fulares
El fular es el portabebés en el que el material es más determinante. En otros portabebés, hay elementos que ayudan al ajuste y colocación (anillas, cinturones, forma del portabebés, etc.). Por ello, en los fulares tejidos (o rígidos) es donde más opciones de tejidos y materiales vas a encontrar.
A continuación, se describen algunos materiales comunes y sus características:
Algodón
Así, es un material «base» que suele estar presente en todos los fulares (con pocas excepciones) en porcentajes del 50% al menos. Es un material sencillo para empezar ya que no requiere ni domas largas ni cuidados especiales. Se lava en lavadora* sin problema, se puede meter en secadora (en la mayoría de los casos, sigue las instrucciones del fabricante en caso de duda) y planchar normalmente.
Cáñamo
Sin embargo, es «duro«, difícil de manejar. Además, en ambientes con mucha humedad, tiende a absorberla y mantener cierto tacto «húmedo» o «pegajoso», que puede resultar incómodo o desagradable, pero va en gustos. Dicha humedad también puede dar a la tela una sensación de más peso, de que está como hinchada. De hecho, es termoregulador por este «efecto botijo» que presenta.
Puede presentar «nudos» e irregularidades en la trama que con el uso (porteo, lavado, planchado) van desapareciendo. Sobre todo, y como el cáñamo, son fulares con mucho soporte y duros (necesitan doma larga, más que el cáñamo en general) así que son una gran elección para portear a niños con más peso y cuando sabes anudar. Ten en cuenta también que se arrugan bastante. Y también presentan los «nudos» de los que te hablaba en el cáñamo.
Seda
La seda es una fibra de origen animal. En el primer caso, la crisálida dentro del capullo muere como parte del proceso, ya que no se le permite emerger naturalmente del mismo para que no rompa la hebra de seda. Así, la seda resultante de este proceso está formada por hebras largas y el aspecto es liso. Cuando se espera a que la mariposa salga del capullo y se recolecta este ya abierto, la fibra ha sido rota en el proceso y la seda resultante es de fibra corta y tiene muchas más irregularidades.
La seda resultante del primer proceso es muy resistente, ya que la seda es uno de los materiales naturales más fuertes. Es también un material muy suave y brillante. Sin embargo, la seda salvaje, al estar las fibras «rotas», aporta muchísimo menos soporte, usándose sobre todo para aportar al fular suavidad y brillo. En cualquier caso, un fular con seda necesitará algo de doma pero nunca tanto como con lino o cáñamo.
Los fulares con seda no deberían sufrir procesos de doma intensos, como los que recomendamos en otros fulares más duros (no hay que trenzarlos, anudarlos, etc). La seda es un tejido delicado de cuidar. Pierde mucha resistencia cuando se moja, por lo que es fácil que húmeda se deforme o incluso rompa. Respecto a la plancha, mira en la etiqueta del fular si la admite y a qué temperatura (será baja). Pero nunca con vapor.
Lana
El animal de origen determina las características específicas del tipo de lana, pero en general, podemos decir que la lana es un material aislante térmico. Es un material que aporta soporte y, sobre todo, suavidad y cierta elasticidad o rebote, que te puede gustar más o menos y que se aprecia más en bebés con más pesos. Otra cuestión a tener en cuenta es que puede picar. No todas las lanas lo hacen, pero sí algunas de ellas.
Igual que la seda, los fulares que llevan lana necesitan un lavado delicado, con detergente específico para lana, a mano o en programa delicado-lana, con agua tibia, etc. Especialmente recomendable el uso de detergentes con lanolina. No aclares el fular si deseas que la lanolina permanezca en las fibras. Puedes hacer un lavado doble si el fular necesita un lavado con aclarado.
Bambú
Puede ser procesado químicamente, en este caso, el proceso llega a ser muy contaminante. El bambú natural tiene características similares a la seda: resistente (aunque menos), suave, con cierto brillo. Además, es termoregulador. En cualquier caso, es un material que resulta en fulares suaves y amorosos, bastante ligeros.
Kapok
Es una fibra vegetal que se ha usado habitualmente para rellenos (igual lo conoces como guata o miraguano natural) debido a que es cálida, suave y esponjosa, características que aporta a los fulares que se realizan con ella. Podríamos decir que es una «lana vegetal».
Poliester Reciclado
Es un material sintético, de poliéster, obtenido de reciclar botellas de plástico. Es un material termoregulador ideal para climas cálidos. Muy fácil de mantener y suave desde su primer uso.
Eucalipto
Cuando sometemos a un proceso similar que el que se usa con el bambú a la pulpa del eucalipto tenemos un material de cualidades similares.
Algas
Sí, lo sé, suena raro. No es algo muy frecuente pero ya van saliendo con un porcentaje muy bajo de algas.
Con todo esto verás que no existe el material «ideal». Cada día hay más opciones (de materiales, tejidos y grosores-gramajes) y las diferentes combinaciones entre ellos dan fulares de diferentes características. Que un fular tenga mucho soporte o sea muy amoroso no depende solo del material. Los fulares más finos pueden resultar más frescos y fáciles de domar, pero también se clavan más en cuanto el bebé tiene cierto peso.
Pero un fular grueso tampoco es la solución, ya que aunque sea más mullido será también más difícil de domar y ajustar. No olvidemos que no le pedimos las mismas prestaciones al fular si estamos empezando a portear con un bebé pequeño que si llevamos a un niño grande y sabemos hacer gran cantidad de nudos diferentes.
Y vuelvo a lo que siempre digo: no existe el portabebés (ni el fular) ideal. Pero si tienes que elegir un único fular, siempre te recomendaré un fular de tu talla base (aquella con la que puedes hacer la cruz envolvente delante anudando con comodidad), 100% algodón, de un gramaje medio y, sobre todo, que el diseño-motivo y color te enamoren. Para bebés pequeños, puedes animarte con bambú.
