El autismo, oficialmente conocido como trastorno del espectro autista (TEA), es una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el procesamiento de la información. Para los niños con autismo, el entorno educativo puede ser complejo y desafiante, ya que muchas demandas escolares, como la interacción social y la comunicación verbal, pueden ser especialmente difíciles.
El autismo se manifiesta de manera diversa en cada niño, pero algunos de los síntomas comunes incluyen dificultades en la comunicación verbal y no verbal, en la interacción social, comportamientos repetitivos e intereses restringidos. En el aula, estos síntomas pueden influir en la capacidad del niño para participar en actividades grupales, seguir instrucciones verbales y comprender el contenido académico de manera convencional.
El Proceso de Diagnóstico del Autismo
El proceso de diagnóstico del autismo, también conocido como trastorno del espectro autista (TEA), implica una evaluación minuciosa y detallada de diversas áreas del desarrollo del individuo. La evaluación comienza con una entrevista inicial con los padres o cuidadores para recopilar información sobre el desarrollo del niño y los comportamientos que levantan preocupación. Además, se lleva a cabo una observación directa del niño para evaluar su comportamiento, habilidades de comunicación, interacción social y patrones de juego.
Es importante que los profesionales descarten otras condiciones médicas o trastornos del desarrollo que puedan presentar síntomas similares al autismo. Es relevante mencionar que el diagnóstico del autismo es un proceso clínico que requiere una evaluación continua y exhaustiva, especialmente en casos donde los síntomas pueden no ser evidentes desde el principio. Un diagnóstico temprano y preciso del autismo es esencial para proporcionar el apoyo y tratamiento adecuado al niño, con el objetivo de mejorar su desarrollo, habilidades sociales y calidad de vida.
Impacto del Autismo en el Aprendizaje y Desarrollo Académico
El autismo puede tener un impacto significativo en el aprendizaje y el desarrollo académico de los niños. La falta de comprensión y uso del lenguaje puede dificultar la participación en discusiones en clase y la expresión de ideas y pensamientos. Los niños con autismo pueden tener dificultades para comprender el lenguaje figurado, las bromas o las expresiones idiomáticas, lo que puede afectar su comprensión de la lectura y la escritura.
Los comportamientos repetitivos y los intereses restringidos pueden distraer al niño y dificultar su enfoque en las tareas escolares. Los niños con autismo pueden tener un interés intenso en ciertos temas o actividades específicas y pueden tener dificultades para cambiar de una actividad a otra, lo que puede afectar su participación en las rutinas escolares. El autismo también puede afectar las habilidades sociales del niño, lo que dificulta la formación de amistades y la interacción con sus compañeros. Los niños con autismo pueden tener dificultades para leer las señales sociales y comprender las normas sociales, lo que puede llevar a situaciones de aislamiento y rechazo por parte de otros estudiantes.
En consecuencia, muchos niños con autismo pueden experimentar frustración, ansiedad y baja autoestima relacionada con su desempeño escolar. La percepción de no encajar en el entorno educativo o sentirse incomprendidos puede generar sentimientos de inseguridad y desmotivación para aprender. Es fundamental que los educadores y el personal escolar estén informados y capacitados para ofrecer el apoyo adecuado a los niños con autismo, adaptando las estrategias de enseñanza y proporcionando un ambiente educativo inclusivo y comprensivo.
Al abordar las necesidades específicas de estos niños y fomentar una atmósfera de aceptación y apoyo, se puede mejorar su bienestar emocional y su rendimiento académico, permitiéndoles desarrollar su potencial al máximo en el ámbito educativo.
Estrategias Adaptadas para Apoyar el Aprendizaje y Bienestar Emocional
Para apoyar el aprendizaje y el bienestar emocional de los niños con autismo en el aula, es de gran importancia implementar estrategias adaptadas a sus necesidades individuales.
- Adaptaciones curriculares: Modificar el currículo y las actividades educativas para que sean más accesibles para los niños con autismo es fundamental. Esto puede incluir proporcionar materiales visuales, como imágenes o gráficos, para complementar las explicaciones verbales, lo que facilita la comprensión del contenido académico.
- Comunicación visual: El uso de ayudas visuales, como horarios visuales, tableros de tareas y tarjetas de comunicación, puede ser de gran ayuda para los niños con autismo. Estas herramientas les permiten organizar su día escolar, comprender las expectativas y expresar sus necesidades de manera más efectiva.
- Apoyo emocional: Ofrecer apoyo emocional y crear un ambiente de aceptación y comprensión puede ayudar a los niños con autismo a sentirse seguros y valorados en el aula. Los educadores pueden establecer relaciones de confianza con los estudiantes y ofrecer estrategias de manejo del estrés o la ansiedad cuando sea necesario.
- Enseñanza estructurada: La enseñanza estructurada y organizada es beneficiosa para los niños con autismo, ya que proporciona un marco predecible y consistente para el aprendizaje. Establecer rutinas claras y expectativas claras para el comportamiento puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el enfoque en el aula.
La comunicación regular sobre el progreso académico y emocional del niño puede ayudar a identificar cualquier necesidad adicional y ajustar las estrategias de apoyo en consecuencia. Identificar y abordar las necesidades de los niños con autismo desde una edad temprana es crucial para un desarrollo académico y socioemocional exitoso.
Los programas de intervención temprana, como la intervención conductual aplicada, pueden ser efectivos para enseñar habilidades sociales, de comunicación y académicas a los niños con autismo. La tecnología educativa puede ser una herramienta útil para apoyar a los niños con autismo en el aula. Las aplicaciones educativas y herramientas de aprendizaje en línea pueden proporcionar actividades interactivas y personalizadas para el niño, lo que puede ayudar a mantener su interés y mejorar su motivación para aprender.
Fomentando la Inclusión Educativa
La promoción de una educación inclusiva es fundamental para garantizar que todos los niños, independientemente de sus diferencias, tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial en el aula. La creación de un ambiente escolar inclusivo que valore la diversidad y promueva la aceptación y la comprensión entre los estudiantes puede ayudar a reducir el estigma asociado con el autismo. Además, es esencial promover la colaboración y el trabajo en equipo entre educadores, padres y profesionales de la salud que atienden a niños con autismo.
Por tanto, el objetivo de la educación inclusiva es proporcionar un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo de todos los niños, incluidos aquellos con autismo. Al implementar estrategias efectivas y dar un apoyo adecuado, los educadores pueden marcar una diferencia significativa en la vida de los niños con autismo, ayudándolos a alcanzar su máximo potencial académico y socioemocional.
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que presenta desafíos significativos en el aula. Sin embargo, con el apoyo adecuado y la implementación de estrategias efectivas, los educadores pueden crear un entorno de aprendizaje inclusivo y comprensivo para los niños con autismo. La educación inclusiva, que valora y respeta las diferencias individuales, es esencial para garantizar que todos los niños tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial académico y social.
En consecuencia, el éxito de la educación inclusiva depende de la colaboración entre educadores, padres, profesionales de la salud y la comunidad en general. Trabajando juntos, podemos crear un entorno educativo que celebre la diversidad y valore las fortalezas individuales de cada niño, proporcionando una educación significativa y enriquecedora para todos.
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Grados de Autismo y su Impacto en el Aula
Todos los niños con TEA tienen algo en común, y es que manifiestan dificultades persistentes en la interacción y comunicación social. Además, revelan conductas restrictivas y repetitivas en menor o mayor medida. El educador y psicopedagogo, por tanto, necesitan conocer e identificar el grado de afectación del autismo en su alumno para determinar qué tipo de apoyos debe ofrecerle la escuela y enfocar su labor educativa a cubrir las necesidades del niño.
Grado 1
Este rango se denomina comúnmente como autismo leve. El niño puede mostrar interés por interaccionar socialmente, pero tiene dificultades para iniciarlas. Sus respuestas, durante una conversación o a la hora de seguir la dinámica de un juego, son erróneas. No sigue las órdenes grupales y, durante la comunicación, no siempre mantiene el contacto visual con su interlocutor. Además, le cuesta cambiar de rutinas y de actividades en su día a día y pierde autonomía en los contextos nuevos o poco organizados.
Grado 2
En este nivel intermedio el niño manifiesta un déficit todavía más notable de la comunicación verbal y gestual. En ocasiones busca la interacción social, pero solo si esta se encuentra en el marco de sus intereses. A su vez, resulta todavía más evidente que su comportamiento en las relaciones con los otros es atípico o errático. Muestra inflexibilidad y un claro malestar (por ejemplo, ansiedad) ante los cambios. Sus conductas repetitivas y restrictivas respecto al autismo del nivel 1 también son más frecuentes y alteran claramente su adaptación al entorno.
Grado 3
Es el rango más severo dentro del espectro TEA. El niño tiene una comunicación muy limitada (por ejemplo: usa pocas palabras, su expresión oral puede resultar incomprensible, manifiesta soliloquios, ruidos extraños). Interactúa con los demás solo si hay un contacto directo. También se obsesiona por algún objeto “favorito” poco usual (una cuchara, por ejemplo); o por determinados estímulos cotidianos en su entorno (luces, objetos giratorios…). Sus comportamientos son tan restrictivos y estereotipados (los movimientos repetitivos de extremidades o el constante balanceo) que, junto al resto de los síntomas, el autismo interfiere en todas las áreas de la vida cotidiana.
Normalmente los niños autistas, sobre todo aquellos con un grado leve, no han sido evaluados y diagnosticados antes de la escolarización. De hecho, es en la escuela infantil cuando su comportamiento atípico resulta más evidente. De ahí que el educador necesite estar cualificado en la detección de un posible caso de TEA en el aula, que conozca los niveles de afectación y sintomatología para poder derivarlo al equipo experto del centro y solicitar su evaluación lo antes posible.
Actividades en el Aula para Potenciar el Aprendizaje en Niños Autistas
Para abordar correctamente el autismo en el aula y lograr una buena inclusión del alumno con TEA en las dinámicas de clase, es necesario que el docente respete, valore y comprenda las necesidades de dicho alumnado; que se implique en el trabajo del equipo experto y se muestre flexible en su labor pedagógica, con el único fin de cubrir todas las necesidades del alumno. Entre las actividades y estrategias que se pueden realizar a favor de la buena adaptación del alumno autista, caben destacar:
- La estructuración del entorno para que sea predecible por parte del alumno y se sienta seguro emocionalmente. La creación de rutinas, así como el diseño de una agenda con pictogramas, fotos o dibujos ayudarán al niño autista a anticiparse y comprender la secuencia de las acciones que requiere una tarea; también, a la identificación de las emociones propias y de los iguales.
- El uso de indicaciones visuales para facilitar las enseñanzas (método TEACCH) y la incorporación de programas de comunicación y competencia social como el Programa de Comunicación Total, donde se asocian signos a vocalizaciones.
- Siguiendo la metodología anterior, son de vital importancia los apoyos visuales (historietas, cómics y vídeos) para mejorar la comprensión por parte del alumno de las situaciones sociales e impulsar la imitación de conductas adecuadas.
- En las fichas de trabajo del alumno también se debe incluir la secuencia de tareas, paso a paso, con claridad y dibujos de que ayuden y faciliten la realización de este tipo de actividades.
- Por último, se aconseja crear un “círculo de amigos” del entorno al alumno con TEA: un grupo de compañeros que interactúen y le guíen en los entornos más abiertos (el patio, el comedor escolar o durante los cambios de clase).
Otro método interesante para aplicar es el ARASAAC (Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación). Este proyecto de inclusión fomenta el uso de pictogramas para facilitar la evolución del lenguaje y la comunicación mediante el uso de material didáctico con el que, por ejemplo, se enseñan las vocales, las letras del alfabeto, entre otros. Es también recomendable emplear un lenguaje claro y sin expresiones que puedan crear confusión. Así, una vez se tiene la atención del alumno, se debe escapar de ambigüedades en la comunicación y emplear frases directas como “camina”, en lugar de “no corras”.
Otra estrategia a aplicar es la de aprovechar las áreas de interés de los alumnos para incluirlo en la enseñanza. Además de ayudar en su desarrollo de habilidades comunicativas, se favorecerá el desenvolvimiento de habilidades sociales.
Establecer estrategias de apoyo cuando los alumnos se sientan estresados o incapaces de seguir y crear espacios “seguros”donde se puedan relajarse y calmarse en compañía de alguna persona con la que hayan creado una buena y estrecha relación. Emplear comandos de preparación y ejecución para realizar cambios en el aula ya que los alumnos con autismo suelen tener problemas con las transiciones. Un ejemplo de esta técnica sería usar un comando preparatorio como: “Cuando yo diga la palabra caminar, nos moveremos…” y tras esto se pronuncia el comando ejecutorio, “caminar”.
Para ayudar al desarrollo simbólico del alumno con autismo se llevan a cabo actividades con objetos de referencia. Estos se emplean para representar un elemento, una acción, una persona, un lugar, etc., ya que la compresión e identificación de imágenes resulta complicado para ellos. Así, se hace uso en clase de objetos reales y concretos que permiten a los estudiantes identificar y asociar el objeto con la referencia que representa. Por ejemplo, se muestra al niño una serie de objetos como unas zapatillas de deporte o un utensilio de cocina, de esta forma se le enseña al alumno que las primeras están relacionadas con actividades físicas, como la clase de educación física, y la segunda, a tareas que se realizan en esta parte de la casa y que sirve para preparar la comida.
Con el fin de desarrollar la destreza motora fina del alumno y que pueda aprender a escribir en un futuro, se ponen en práctica ejercicios de pinza. Estas actividades consisten en coger objetos blandos, tocarlos, presionarlos, pellizcarlos y así fomentar que el niño abra y cierre la mano, la utilice y mueva para estimular los músculos de esta zona. Por ejemplo, con unas pinzas de plástico se puede jugar con los alumnos a que introduzcan unos objetos determinados en botes de colores, o pedirles que realicen la misma acción pero con sus propias manos.
La preparación ante cambios de rutina o planes es muy útil trabajarla a través de actividades porque así evita que el alumno entre en episodios de estrés y aprenda cómo gestionar cualquier alteración en su día a día. Para ello, el docente deberá preparar al estudiante ante el cambio. Pero, ¿cómo? Primero tendrá que hablarle de ello, por ejemplo, de la modificación en el horario de una determinada clase, ayudarse de pictogramas o imágenes que reflejen el cambio de una manera altamente visual. En este caso, sería ventajoso mostrarle cómo la imagen que representa la clase de educación física cambia de lugar en el calendario y se sitúa en el horario nuevo correspondiente. Además, hablar con los padres también será útil para que el niño logre concienciarse poco a poco y asimile esta variación de mejor forma.
En Cádiz se implementó un servicio educativo por parte de la Asociación Autismo Cádiz para responder a la demanda de los alumnos con autismo y así ayudarles a conseguir una certificación académica. El programa recibe el nombre de Servicio de Acompañamiento Educativo Personalizado TEA y consiste en proporcionar apoyo individual con el fin de guiar y acompañar a los alumnos en el itinerario educativo, el cual ha sido previamente adaptado con varias de las estrategias y actividades explicadas en los puntos anteriores.
Este servicio es un ejemplo de éxito, que consiguió en el año 2019 dos reconocimientos a nivel nacional, logrando que el 65 % de los jóvenes con autismo destinatarios de esta ayuda lograsen aprobar sus estudios de la ESO y ciclos de FP de grado medio.
Sin duda, el autismo dentro del aula ordinaria supone un reto para el profesor; pero no hay que olvidar que la presencia del niño autista también contribuye al enriquecimiento social, personal y emocional del resto de los integrantes de la comunidad educativa.
Estrategias Educativas para Niños con Autismo en Diferente Grado
Los objetivos generales de las estrategias educativas en niños autistas deben estar dirigidos a la consecución de las siguientes metas:
- Potenciar al máximo la autonomía e independencia personal de los chicos y chicas.
- Desarrollar el autocontrol de la propia conducta y su adecuación al entorno.
- Mejorar las habilidades sociales de los alumnos, fomentando su capacidad de desenvolvimiento en el entorno y de comprensión y seguimiento de las normas, claves y convencionalismos sociales y emocionales.
- Desarrollar estrategias de comunicación funcionales, espontáneas y generalizadas.
- Fomentar la intención comunicativa y la reciprocidad en la comunicación.
- Desarrollar procesos cognitivos básicos como el pensamiento abstracto, la atención y la memoria.
Adaptación Curricular
En base a estos objetivos, el equipo docente del centro debe realizar una adaptación personalizada del currículo en función de los siguientes aspectos:
- El grado y tipo de autismo del alumno y sus características y potencialidad.
- Las posibilidades de desarrollo funcional de cada niño.
- La evolución del alumno.
- El entorno familiar y social del chico o chica.
- El contexto educativo en el que se encuentra inmerso el muchacho: capacidades en personal e infraestructura del centro, posibilidad de que reciba atención y apoyo extraescolar, etc.
Criterios Metodológicos
La metodología de aprendizaje utilizada debe, por un lado, adaptarse al ritmo y las dificultades en el plano cognitivo, comunicacional y social del niño y, por otro, incidir en la experimentación y el contacto con los demás y el entorno, ya que es la mejor forma de romper el hermetismo que caracteriza a estos chicos y facilitar el aprendizaje funcional. Algunas acciones metodológicas en esta línea, que la experiencia ha demostrado muy eficaces, son:
- El aprendizaje en contextos naturales.
- Tomar los propios intereses del alumno como punto de partida.
- Prediseño de situaciones que favorecen o desencadenan actos comunicativos.
- El típico sistema de aprendizaje de ensayo-error no funciona con niños autistas. En estos casos, es mejor que el profesor les facilite los apoyos necesarios para que puedan realizar la tarea y luego se los vaya retirando poco a poco.
- Prestar mucha atención a la expresión y comprensión de los estados emocionales propios y ajenos.
- Establecer rutinas y situaciones muy estructuradas.
- Evitar elementos de distracción.
- La organización espacio-temporal también debe estar muy estructurada, facilitando la predictibilidad y la anticipación.
- Usar agendas para que el alumno pueda tener muy bien organizado el tiempo, pueda predecir situaciones y le sea más fácil controlar su conducta.
Actividades
Las actividades enfocadas a niños autistas deben ser muy funcionales, estar muy bien organizadas y estructuradas y destacar por la claridad y la sencillez. En cuanto a los materiales, se debe procurar que por sí solos muestren al niño las tareas que debe realizar. Los apoyos visuales (dibujos, fotos, carteles) son muy útiles en niños autistas como guía y elemento no solo recordatorio, sino también de refuerzo motivacional de las acciones y tareas diarias.
Los trabajos en mesa deben ser repetitivos, bien estructurados, procurando que el niño interactúe con sus compañeros y donde predominen los elementos visuales (pictogramas, puzzles) y con los que pueda experimentar (ceras de colores, juegos de construcción, plastilina, etc.).
Una estrategia que ha demostrado dar muy buenos resultados es la de aplicar la agenda de actividades. En este sistema, se le anuncia al niño a través de objetos o imágenes la secuencia de actividades que va a desarrollar a lo largo del día. Esto les permite amoldarse a lo que va a suceder en cada momento. Además, consigue que los alumnos con TEA estén más dispuestos a participar en las actividades programadas.
Otra estrategia muy útil es la de anticipar. Explicarle a los niños, a través de imágenes u objetos, qué es lo que va a ocurrir a continuación. Así se les ayuda a liberarse de las grandes dosis de estrés que supone para ellos tener que afrontar situaciones nuevas.
