Una mujer embarazada tiene como tarea gestar a una criatura que pueda crecer y con el tiempo reproducirse. Este es el fin último de la gestación. Para poder hacerlo la mujer desempeña tres funciones básicas durante el embarazo: nutrir, proteger y transportar a su cría. Estas necesidades van a seguir presentes para los bebés una vez nacidos y, por tanto, estas funciones continuarán posteriormente con la lactancia y la crianza. Los cambios que la mujer experimenta en su cuerpo durante el embarazo tienen por objetivo facilitarle la realización de estas funciones.
A veces, el pudor o los tabúes sociales nos impiden preguntar ciertas cosas, no sólo a los profesionales de la salud, si no tal vez también a nuestras hermanas o madres.
INFECCION URINARIA EN EL EMBARAZO, POR GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Necesidad de Orinar con Más Frecuencia
Uno de los primeros síntomas que notarás es que necesitas orinar con más frecuencia. El riñón es uno de los órganos que va a ver incrementada su actividad, además de aumentar su tamaño. Al aumentar el volumen sanguíneo, el riñón trabaja más. Por otra parte, el riñón tiene que filtrar el material de desecho de la madre, y el del feto. Además, durante el primer trimestre de embarazo, la vejiga queda aprisionada entre el útero que crece y el hueso púbico.
Durante el segundo trimestre, el útero sale de la cavidad pélvica, por lo que encuentra más espacio y es posible que disminuyan tus visitas al baño. “Supe que estaba embarazada el mismo día de mi primera falta.
“El último trimestre me llegué incluso a enfadar con mi vejiga.
¿Por Qué Sucede?
En algún momento del embarazo, principalmente durante las primeras semanas del embarazada, las embarazadas notan un aumento en la frecuencia de ir al baño. Tienen más ganas de orinar de lo habitual. Es un síntoma totalmente normal.
El aumento del flujo renal hace que exista un incremento en la producción de orina, sobre todo por la noche. Debido a un complejo mecanismo de compensación, durante el embarazo los riñones tienen que eliminar más bicarbonatos y lo consiguen produciendo más orina de la habitual.
Dado que se debe a cambios fisiológicos que no podemos modificar, no hay ninguna manera de reducir esta sensación. En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona.
Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche. La paciente embarazada orina más y más veces que la paciente no gestante. Antes pensábamos que esto era debido a la presión que ejercía la cabeza fetal sobre la vejiga.
Todas estas alteraciones anatómicas en general responden a la necesidad de filtrar un “exceso” de líquido y de sangre que el cuerpo retiene para alimentar bien al feto y para prepararse para el sangrado del parto.
Obviamente estos cambios pueden afectar a la función renal normal y a cualquier enfermedad preexistente. Verás que en tus analíticas disminuyen la creatintina y la urea. La paciente embarazada orina más y más veces que la paciente no gestante.
“Es muy habitual, más que lo que la gente cree. Tener náuseas y vómitos son síntomas que la mujer asume. Pero con el aumento de las ganas de orinar no ocurre lo mismo. No eres consciente hasta que te pasa y entonces te das cuenta que le sucede a muchas otras mujeres”, nos explica la Dra. Miriam Turiel, ginecóloga especialista en medicina materno fetal de la Clínica Universidad de Navarra.
Tan normal como que según el estudio Renal and Urinary tract phisiology in normal pregnanacy, publicado en UptoDate, entre el 80% y el 95% de las embarazadas acude durante el día más de siete veces al baño y más de dos por la noche. "Hay pacientes que refieren que por la noche cada dos horas se tienen que levantar de la cama para ir al baño. Es muy incómodo. Ya de por sí en el embarazo el sueño es inestable, pero además se tienen que levantar varias veces para ir al baño”, nos cuenta la Dra.
En cuanto se produce el embarazo, una hormona se pone en marcha: la hCG (gonadotropina coriónica humana). Sin ella es imposible que el embarazo pueda avanzar. Es la que mide los test de embarazo.
En el embarazo, aumenta el volumen sanguíneo de tu organismo. Es decir por tus venas y arterias discurre “más sangre”. Esto significa que los riñones tienen que procesar más líquidos y por lo tanto “fabrican” más orina. El útero y el bebé presionan todos los órganos que se encuentran en la zona abdominal, entre ellas la vejiga.
Aumento de la Frecuencia Urinaria por Trimestre
- Primer trimestre: Este aumento en las ganas de orinar no suele ocurrir en las primeras semanas del embarazo, “salvo que la mujer tenga alguna patología de base”, señala la Dra. Turiel. También sucede desde el principio del embarazo cuando la mujer ya haya tenido varios hijos y su suelo pélvico está dañado.
- Segundo y tercer trimestre: La embarazada nota que necesita ir a miccionar muchas veces al día. “Los cambios anatómicos que causan el aumento en las ganas de orinar son más marcados en el segundo y tercer trimestre”, cuenta la Dra. Miriam Turiel.
- Después del parto: Cuando se da a luz y anatómicamente todo vuelve a su ser, esas ganas de orinar frecuentes se mitigan. Como apunta la Dra. Miriam Turiel, "después del parto, el control del suelo pélvico se ve alterado. Fortalece la musculatura de tu suelo pélvico con los ejercicios de Kegel.
Si una paciente iba al baño cada dos horas, pero de pronto no puede pasar más de 15 minutos sin ir, debe consultarlo", comenta la Dra. Dra.
Infecciones de Orina Durante el Embarazo
La gestación es un período maravilloso en la vida de una mujer, pero también puede venir acompañada de algunos desafíos de salud, entre ellas, la temida infección de orina. Esta afección es bastante común durante el embarazo y requiere una atención especial debido a sus posibles complicaciones tanto para la madre como para el feto.
Vamos a analizar en detalle la infección de orina en el embarazo; sus síntomas y los riesgos de no tratarla adecuadamente. También te proporcionaremos algunos consejos prácticos sobre cómo prevenirla y tratarla de manera segura.
La Importancia de Abordar la Cistitis Durante la Gestación
Durante el embarazo, el cuerpo experimenta una serie de cambios hormonales y físicos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar una infección de orina. La cistitis en el embarazo, además de las molestias para la madre, puede representar un riesgo para la salud del feto si no se trata de forma adecuada. Es crucial abordar esta afección de forma proactiva para garantizar un embarazo saludable y sin complicaciones.
La orina, en condiciones normales, es estéril, contiene fluidos, sales y desechos, pero está libre de bacterias, virus y hongos. Cuando microorganismos, generalmente bacterias del tubo digestivo, se aferran a la uretra, que es la abertura a las vías urinarias, y comienzan a reproducirse, tiene lugar una infección urinaria.
Síntomas de la Infección de Orina en el Embarazo
Si estás embarazada debes estar muy alerta a estos síntomas:
- Dolor o sensación de ardor al orinar.
- Necesidad de orinar frecuentemente.
- Después de orinar, se continúa con el deseo de orinar un poco más.
- Sangre al limpiarte después de orinar o moco en la orina.
- Dolor o contracciones en la parte baja del vientre o sensación de presión.
- Dolor durante el acto sexual.
- Escalofríos, fiebre, sudoración profusa, incontinencia.
- Cambio en la cantidad de orina, ya sea a más o a menos.
- La orina tiene un aspecto turbio, huele mal o el olor es muy concentrado.
Es fundamental reconocer estos síntomas. No todas las mujeres embarazadas los sufren pero si es tu caso, debes acudir al médico cuanto antes para un diagnóstico y tratamiento adecuados que eviten complicaciones más graves.
¿Es la Infección de Orina uno de los Primeros Síntomas de Embarazo?
Aunque la infección de orina no es uno de los síntomas típicos tempranos del embarazo, constituye una de las patologías más frecuentes durante el mismo, ya que se producen modificaciones anatómicas y funcionales que aumentan el riesgo a padecer una infección urinaria.
En concreto, los cambios que pueden llegar a provocar una infección de orina durante el embarazo son:
- Con el crecimiento del feto, se produce un aumento del tamaño del útero y éste ejerce presión sobre la vejiga que puede dificultar el vaciado completo al orinar y favorecer la acumulación de bacterias.
- La disminución del tono muscular y de la uretra disminuye la eficacia de los músculos que controlan la vejiga y la uretra y aumenta la probabilidad de retención de orina.
- El aumento del pH de la vajina, que tiende a volverse más ácido y favorecer el crecimiento de bacterias, o la aparición de reflujo de orina desde la vejiga hacia los uréteres que proporciona un sustrato adicional para el crecimiento bacteriano.
¿Qué Riesgos Conlleva No Tratar una Infección Urinaria Durante el Embarazo?
Una mujer embarazada que desarrolla una infección urinaria debe ser tratada inmediatamente para evitar posibles complicaciones, tanto para la madre como para el feto.
La detección y el tratamiento temprano de las infecciones urinarias en las embarazadas, debe ser una prioridad y siempre que se lleve a cabo un diagnóstico precoz, su tratamiento es sumamente efectivo e inocuo para el bebé.
¿Es Peligrosa la Infección de Orina en el Embarazo?
La infección de orina durante el embarazo puede ser peligrosa si no se trata adecuadamente. Como hemos adelantado, puede provocar complicaciones graves.
Es esencial tomar medidas preventivas y buscar tratamiento médico si se presentan síntomas de infección de orina durante el embarazo.
Consecuencias Potenciales para la Madre y el Feto
La infección urinaria en el embarazo puede tener consecuencias potenciales para la madre pero también para el feto en desarrollo. Es importante conocer estas posibles repercusiones para poder tomar medidas preventivas y buscar tratamiento médico adecuado en caso de infección.
Consecuencias para la Madre
- Mayor riesgo de pielonefritis: Si una infección de orina no se trata adecuadamente puede extenderse hacia arriba y afectar los riñones, dando lugar a una pielonefritis aguda; una infección grave del tracto urinario que puede causar fiebre alta, dolor lumbar intenso y malestar generalizado.
- Parto prematuro: Las mujeres embarazadas que sufren de infecciones de orina no tratadas tienen un mayor riesgo de desencadenar un parto prematuro.
- Hipertensión gestacional: Se ha observado que las mujeres que padecen infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión gestacional, caracterizada por presión arterial alta después de las 20 semanas de gestación. La hipertensión gestacional puede aumentar el riesgo de complicaciones como problemas de crecimiento fetal.
- Infecciones recurrentes: Las mujeres que han experimentado una infección de orina durante el embarazo tienen un mayor riesgo de sufrir infecciones recurrentes en el futuro y requerir un tratamiento continuo con antibióticos, aumentando la probabilidad de complicaciones a largo plazo en el tracto urinario.
Consecuencias para el Feto
- Bajo peso al nacer: Las infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden afectar el crecimiento y desarrollo del feto y pueden provocar un bajo peso al nacer. Los bebés nacidos con bajo peso enfrentan una variedad de problemas de salud a corto y largo plazo (problemas respiratorios, dificultades en el desarrollo y un mayor riesgo de enfermedades crónicas en la vida adulta).
- Mayor riesgo de infección neonatal: Los bebés nacidos de madres con infecciones de orina no tratadas durante el embarazo pueden tener un mayor riesgo de desarrollar infecciones neonatales como infecciones del tracto urinario, sepsis y otras enfermedades infecciosas que pueden poner en peligro la vida del recién nacido y requerir tratamiento médico urgente.
Medidas Preventivas para Reducir el Riesgo de Infección Urinaria en el Embarazo
Para reducir el riesgo de desarrollar una infección de orina durante el embarazo, es importante seguir una serie de medidas preventivas que ayuden a mantener la salud del tracto urinario y a prevenir la proliferación de bacterias:
- Beber una cantidad de agua abundante durante el día.
- Orinar con frecuencia procurando vaciar completamente la vejiga.
- Comer verduras, fomentando una dieta sana.
- Usar ropa interior de algodón y holgada.
- Higiene adecuada de la zona genital (de adelante hacia atrás).
- Después de mantener relaciones sexuales, limpiar el área genital y orinar.
- Evitar productos irritantes que alteren el equilibrio natural de la flora vaginal.
- Evitar el consumo de cafeína y alcohol.
Tratamiento y Consideraciones Especiales
El tratamiento de la infección de orina durante el embarazo requiere atención especial para garantizar la salud tanto de la madre como del feto. Ante la presencia de síntomas de infección de orina, es fundamental que la mujer embarazada consulte a su médico, de inmediato, para obtener un diagnóstico preciso, la realización de un análisis de orina para detectar la presencia de bacterias y determinar el tipo de bacteria presente y las pruebas adicionales necesarias.
En caso de confirmarse la infección de orina, el médico prescribirá un antibiótico adecuado y seguro para su uso durante el embarazo.
