El parto es un proceso dinámico donde el movimiento juega un papel crucial. Una mujer con libertad de movimiento instintivamente buscará la posición más cómoda, aquella que reduzca el dolor y facilite el encaje y nacimiento del bebé.
Es importante conocer las diferentes posiciones que puede adoptar el bebé antes y durante el parto, así como los factores que influyen en su colocación. A continuación, exploraremos las posiciones fetales más comunes, cómo se clasifican y qué implicaciones tienen para el desarrollo del parto.
¿Qué son la posición, situación y actitud fetal?
Los profesionales sanitarios utilizan ciertos términos para describir la posición y movimiento del bebé a través del canal del parto:
- Posición Fetal: Se refiere a la parte de la pelvis donde se encuentra la zona del bebé que encabeza el camino a través del canal del parto. Se suele decir que el bebé está "encajado" cuando la parte más grande de la cabeza ha entrado a la pelvis.
- Situación Fetal: Hace referencia a la manera en la que se alinea la columna vertebral del bebé con la de la madre. Si la columna está orientada en la misma dirección (es paralela) que la de mamá, se dice que el bebé está en situación longitudinal. Casi todos los bebés están en posición longitudinal.
- Actitud Fetal: Describe la posición de las partes del cuerpo del bebé. La actitud fetal normal se conoce como posición fetal.
- Presentación Fetal: Describe la manera en la que está colocado el bebé para salir por el canal del parto. La presentación más deseable es con la cabeza hacia abajo, la denominada presentación cefálica.
Tipos de Posiciones Fetales
Como bien sabido es, durante el parto el bebé debe pasar entre los huesos de la pelvis para llegar a la abertura vaginal. La mejor posición para que el bebé pase por la pelvis es con la cabeza hacia abajo y el cuerpo encarando la espalda de la madre.
Existen diversas posiciones que el bebé puede adoptar, siendo algunas más favorables que otras para un parto vaginal sin complicaciones. A continuación, se describen las posiciones fetales más comunes:
1. Posición Cefálica Anterior (Occipito-Púbica)
7 EJERCICIOS para ENCAJAR AL BEBÉ en la pelvis 🧘🏼♀️⬇️
Es la posición más habitual ya que favorece un parto vaginal sin complicaciones. En esta posición, el feto se encuentra boca abajo, con la parte más pequeña de la cabeza en dirección al canal de parto y la coronilla encajada en la pelvis. La posición cefálica, en la que primero sale la cabeza, es la más común (95% de los partos) y la mejor para nacer.
2. Posición Cefálica Posterior (Occipito-Sacra)
Al igual que en la posición anterior, el bebé se encuentra boca abajo, pero su cara está mirando hacia el canal de parto. Es decir, la espalda del bebé se apoya en la de su madre. El parto vaginal es perfectamente viable en ambos casos, pero en el segundo será más lento, ya que el bebé, una vez dentro del canal, tiene que rotar sobre sí mismo para ir introduciendo la cabeza en la posición adecuada.
3. Posición Podálica o de Nalgas
Es aquella en la que la pelvis del bebé está en contacto con la pelvis materna. En posición de nalgas es posible un parto vaginal, pero es muy complicado y puede conllevar riesgos, con lo que se suele recurrir a una cesárea.
Existen tres tipos de presentación o posición fetal de nalgas:
- Nalgas puras: Las piernas del bebé están colocadas hacia arriba y estiradas, frente a su cara.
- Nalgas completas: Tiene las nalgas abajo y las piernas cruzadas estilo indio.
- Posición podálica: Uno o ambos pies abajo, listos para salir primero.
4. Posición Transversal
En esta posición, el bebé está totalmente cruzado, ubicado de forma transversal en relación a la madre. La espalda del bebé puede estar hacia abajo, con un hombro en dirección al canal de parto, o hacia arriba, con las manos y los pies hacia el canal.
Factores que influyen en la posición fetal
Durante la gestación, el feto flota en el líquido amniótico y cambia de postura a su antojo, hasta que entre las semanas 28 y 32 la falta de espacio interior, la disminución del líquido y el cambio en la forma del útero, que pasa de ser esférico a ser como una pera, le obligan a buscar una postura más cómoda, que es también la mejor para atravesar el canal del parto: con la cabeza encajada en el cuello del útero (la coronilla es su diámetro más estrecho) y con su diámetro más ancho, el culete y las piernas cruzadas, situado en el fondo uterino, hacia las costillas maternas.
Aunque en un 50-80% de casos no hay una causa aparente que justifique esta posición, ésta sería una de las razones por las que gran parte de los prematuros vienen de nalgas: el parto les ha sorprendido y no han tenido tiempo de darse la vuelta. En concreto, al 35% de los que nacen antes de la semana 28, al 17% de los nacidos entre las semanas 28 y 31, al 9% de los que llegan entre la 32 y la 36 y al 3% de los que nacen en la semana 37 les ha pasado esto.
Pero además de la prematuridad, otros factores explicarían por qué un bebé no gira y se queda sentado en el útero:
- Un cordón umbilical demasiado corto o anudado al cuerpo o al cuello del bebé. Es una de las causas más habituales que impiden la voltereta.
- Un embarazo gemelar. La falta de espacio puede hacer que ninguno de ellos se voltee o que sólo uno lo consiga.
- Una carencia importante o un exceso de líquido amniótico. La escasez de líquido dificulta sus movimientos, mientras que una gran cantidad le hace intuir que aún no ha llegado el momento del parto, y no tiene prisa por colocarse.
- Una implantación incorrecta de la placenta, entre ellas la placenta previa.
- Problemas uterinos como el útero bicorne (dividido en dos zonas) o los miomas. A veces éstos crecen tanto que restan espacio al niño y le impiden girar.
- Malformaciones fetales como espina bífida, hidrocefalia, riñones poliquísticos, etc. Y alteraciones cromosómicas como el síndrome de Down.
¿Qué hacer si el bebé no está en la posición ideal?
Si llegados a la semana 37 el bebé aún se encuentra de nalgas, el médico puede recomendar un procedimiento que se denomina versión cefálica externa (VCE) para intentar darle la vuelta y ofrecer la oportunidad de tener un parto vaginal.
La VCE funciona en aproximadamente en el 70% de los casos. Sin embargo, a veces el bebé se niega a moverse. Y algunos incluso vuelven a la posición de nalgas después de una VCE exitosa.
La Importancia del Movimiento Durante el Parto
El parto es un proceso dinámico, un proceso vivo, y no es la posición en si lo que puede facilitarlo; es el movimiento lo que hace que se desarrolle con normalidad. La pelvis es el “tubo” por donde pasa el bebé, un tubo que no es igual por todas partes, si no que tiene curvaturas y diferentes diámetros. Tiene 4 escalones, denominados planos de Hodge.
A medida que la cabeza va descendiendo por esos escalones, con el consiguiente avance de la dilatación cervical, las mujeres adoptan instintivamente, diferentes posiciones para facilitar o abrir espacios que el bebé ocupa en ese momento. Todas estas posturas son las más habituales, en partos con libertad de movimiento, en función del plano en que se encuentre el bebé. Sin embargo, cada mujer puede colocarse en cada momento de estas u otras formas, en función de sus necesidades y sensaciones.
No hay una postura que sea la mejor, sino que existe una para cada situación, por ello es muy importante poder cambiar de postura. Si esto ocurre, el cuello puede empezar a edematizarse (engrosarse) por la excesiva presión que ejerce la cabeza del bebé sobre él. En este caso hay que tratar de frenar el avance de la cabeza, hasta que el cuello uterino vaya dilatándose. Si ya estás en el expulsivo y el bebé continúa alto, cambia de postura.
Si el bebé se queda atascado en la parte más estrecha de la pelvis, tendremos que elegir posturas que abran ese espacio. Si el bebé tiene la espalda hacia la espalda de la madre y mira hacia la barriga de su mamá, el parto puede ser más difícil pues el bebé ocupa de esta manera más espacio.
Posturas para Aliviar el Dolor y Facilitar el Parto
Las mujeres se han movido durante el parto desde el principio de los tiempos. Todos los dibujos, esculturas, pinturas o referencias de la historia, en todas las culturas, han reflejado a mujeres pariendo de pie, en cuclillas, en sillas de parto, a cuatro patas; mujeres pariendo solas, pariendo apoyadas y sostenidas por otras mujeres. Mujeres pariendo libres y como sus cuerpos les pedían.
A continuación, se describen algunas posturas que pueden ayudar durante el trabajo de parto:
| Postura | Descripción | Ventajas | Desventajas |
|---|---|---|---|
| Tronco vertical (de pie o rodillas) | Postura cómoda con rodillas ligeramente flexionadas, apoyándose en otra persona o la pared. | Favorece el descenso del bebé, buena oxigenación fetal, contracciones más efectivas. | Poco cómoda para el asistente, peligro de desgarro si el expulsivo es muy rápido. |
| Sentada | Sentada en la cama, suelo, WC o sobre una pelota. | Favorece el descenso y la progresión por la gravedad. | La pelvis no es libre, puede causar dolor en la zona de asiento. |
| Decúbito lateral | Acostada de lado. | No comprime los grandes vasos, buen descanso para la mujer, disminuye el dolor de espalda. | Dificultad para monitorizar al bebé. |
| Cuclillas | En cuclillas. | Excelente oxigenación fetal, favorece el descenso, buena distensión perineal. | Cansada si se mantiene durante mucho tiempo. |
| Cuadrupedia | A cuatro patas. | Descomprime los grandes vasos, beneficiosa para el dolor de espalda, facilita la rotación del bebé. | Cansada para un parto largo, visión del periné dificultada. |
Es muy recomendable que durante el embarazo, conozcamos estas posiciones e incluso que practiquemos y nos familiaricemos con ellas. Ver vídeos de partos en diferentes posturas puede ayudar a visualizar el propio parto y sentirse más cómodas cuando llegue el momento.
El parto es movimiento y el movimiento es favorecedor del proceso del parto.
