¿Cómo Afecta la Diabetes Gestacional al Feto?

La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa en sangre son muy elevados. Este nivel de glucosa en sangre es perjudicial para el bebé. Al menos el 5% de las mujeres embarazadas tendrán diabetes durante el embarazo. Este tipo de diabetes se denomina diabetes gestacional.

La diabetes gestacional es considerada una de las enfermedades endocrinológicas más presente en los embarazos. Supone una disminución a la tolerancia de los hidratos de carbono que se diagnostica por primera vez en el embarazo y afecta aproximadamente al 10% de las embarazadas.

Diagnosticar, controlar y tratar la diabetes gestacional asegura el desarrollo de un embarazo sano evitando las consecuencias que la alteración metabólica que puede tener efectos en el desarrollo del embrión, del feto y del posterior neonato.

Alrededor de 7 de cada 100 mujeres embarazadas sufren diabetes gestacional. Este tipo de diabetes se produce en el embarazo. En la mayoría de los casos la diabetes gestacional desaparece tras el parto, pero incrementa en la madre el nivel de riesgo de padecer en el futuro diabetes tipo II. Además, también el bebé tendrá un riesgo aumentado de padecer obesidad y diabetes tipo II en el futuro.

Factores de riesgo de la diabetes gestacional

La diabetes gestacional se presenta con mayor frecuencia en mujeres obesas con síndrome de ovarios poliquísticos, mujeres con antecedentes familiares de diabetes, y en ciertos grupos étnicos tales como poblaciones nativas americanas, de las islas del océano Pacífico y mujeres de ascendencia mexicana, hindú o asiática.

La mayoría de las mujeres embarazadas que desarrollan diabetes gestacional, lo padecen por insuficiencia en la producción de insulina.

La obesidad, el sobrepeso, la falta de ejercicio, la alimentación a base de alimentos procesados, la edad materna avanzada son factores de riesgo a tener en cuenta.

En los últimos 10 años, el 5% de las embarazadas ha desarrollado diabetes gestacional y el 1% ya ha iniciado el embarazo con diabetes pregestacional.

La diabetes gestacional puede asociarse a síndromes genéticos hereditarios relacionados con la deficiencia a la insulina, concretamente en el grupo IV.

Entre el 7 y 14% de mujeres desarrollarán diabetes gestacional en el embarazo. La alteración de su sistema metabólico hace que no regulen bien el azúcar, lo que afecta a la salud de la embarazada y del feto, más vulnerable a sufrir ciertas enfermedades de adulto.

¿Cómo afecta la diabetes gestacional al feto?

Controlar la diabetes gestacional en el embarazo es muy importante, ya que puede tener efectos nocivos tanto para la madre como para el feto. Los niveles de glucosa en sangre elevados durante el embarazo conllevan un alto riesgo de complicaciones obstétricas (aborto espontáneo) y perinatales.

Los altos niveles de glucosa e insulina en sangre materna pueden distorsionar el desarrollo del bebé de manera que se produzca una discrepancia entre el aporte materno y las necesidades fetales de oxígeno.

El mayor peligro de la diabetes en el embarazo es la muerte fetal intra-útero: el riesgo de muerte fetal es 5 veces mayor en las embarazadas diabéticas que en las no diabéticas.

La diabetes gestacional aumenta el riesgo de alteraciones en el feto durante la gestación; alteraciones del crecimiento; modificaciones del funcionamiento de ciertos órganos, como el corazón fetal, o ciertas vías metabólicas hepáticas, etc.), y también tiene un impacto en la salud del bebé a largo plazo, ya que provoca alteraciones que persisten en la edad adulta.

Si la madre tiene diabetes gestacional y no toma ninguna medida para controlar el exceso de glucosa, la consecuencia principal para el feto es que engordará más de lo debido. Tener diabetes es tener la glucosa alta. Si la madre no se controla y tiene la glucosa alta, este exceso de glucosa le llegará al feto, que produce su propia insulina y crecerá más, y puede tener hipoglucemia al nacer.

La diabetes gestacional se suele presentar en el segundo o tercer trimestre. Esto quiere decir que no afecta en la parte del embarazo en la que se forman los órganos importantes del feto. No es una diabetes que se asocie, afortunadamente, a malformaciones. Sin embargo, al afectar a la segunda mitad del embarazo, sí que puede ocasionar un crecimiento excesivo del feto que provoque dificultades en el parto y complicaciones perinatales.

Científicamente se ha comprobado que afecta el desarrollo de determinadas zonas del feto que posteriormente regularán las funciones específicas de órganos y vías metabólicas del bebé, apareciendo anomalías más tarde, incluso en épocas precoces de la vida adulta. Es lo que conocemos como “programación fetal”.

Diagnóstico de la diabetes gestacional

La prueba de detección de diabetes gestacional se hace de rutina durante el segundo trimestre de embarazo. En aquellas mujeres con mayor riesgo de padecer diabetes, se les realizará prueba de screening de diabetes gestacional en el primer trimestre.

El diagnóstico de la diabetes gestacional se realiza mediante una prueba de sobrecarga oral de glucosa, también conocida popularmente como curva de glucosa. Tras ingerir una cantidad estandarizada de líquido azucarado se hacen varias determinaciones de glucosa en sangre. Se establecen unos puntos de corte de estos valores para el diagnóstico de diabetes gestacional.

La prueba para detectar la diabetes gestacional se llama test de O’Sullivan o curva corta de la diabetes. Una hora después, te volverán a realizar una extracción sanguínea para medir la glucosa en sangre. Si da positiva, deberás acudir otro día para hacerte otra prueba definitiva, llamada test de sobrecarga de glucosa o curva larga. Si los niveles de azúcar superan los niveles normales en cada tramo horario, entonces se diagnostica diabetes gestacional.

Valores de referencia para el diagnóstico de diabetes gestacional

El diagnóstico de diabetes gestacional viene dado por el hallazgo de 2 valores patológicos en la sobrecarga de 100 g, o si la determinación de 2 glucemias basales en 2 ocasiones supera los 126 mg/dl, o una determinación casual con glucemia > 200 mg/dl. Se toman como referencia los valores del segundo Workshop del National Diabetes Data Group (ayunas: 105 mg/dl; 1 h: 190 mg/dl; 2 h: 165 mg/dl; 3 h: 145 mg/dl).

Tratamiento y control

Mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de los valores normales, antes y durante el embarazo es la mejor decisión que debe tomar una mujer para mantenerse sana a sí misma y a su bebé. El médico puede ayudar con la dieta, régimen de ejercicios y los medicamentos, y le harán el seguimiento a la diabetes.

El embarazo produce una serie de cambios en el cuerpo de la mujer, que podrían ameritar cambiar la forma en que es tratada su diabetes. Si la mujer ya es diabética antes del embarazo , el mejor momento para controlarlo es antes de quedar embarazada. Los altos niveles de glucosa en sangre pueden provocar daños al feto en las primeras semanas del embarazo, cuando probablemente aún no sabe que está embarazada.

El objetivo del tratamiento de la diabetes gestacional es doble. Mantenerse activa tanto antes como durante el embarazo, siguiendo siempre las indicaciones del médico en el segundo caso. Controlar el peso antes y durante la gestación.

El tratamiento fundamental de la diabetes gestacional es un plan saludable de estilo de vida que incluya una alimentación equilibrada que siga las pautas de la dieta mediterránea con comidas frecuentes y poco copiosas. Todo esto acompañado de actividad física adecuada y adaptada a la persona y la situación de gestación en curso. Junto a todo ello, es importante que la mujer mida los niveles de glucosa en sangre con regularidad para comprobar que está consiguiendo un buen control de su diabetes.

Los hidratos de carbono se deben seguir consumiendo, pero en cantidades controladas y preferentemente hidratos de carbono de absorción lenta o integrales (pan, pasta, cereales, patata, arroz, legumbres). Es importante el consumo diario de leche, yogur o equivalentes lácteos en formatos desnatados o semidesnatados si hay problemas de peso. En cuanto a carnes o pescados se recomienda consumir más pescado que carne y procurar consumir carnes magras (pollo, conejo, ternera o buey). Los huevos son una opción excelente como fuente proteica y se pueden consumir a diario si así lo desea. Respecto a la forma de elaborar los alimentos, las cocciones más saludables son la plancha, el horno, el vapor, el hervido y el papillote.

En primer lugar ordenar la dieta. El endocrinólogo reducirá la carga de hidratos de carbono, especialmente azúcares de absorción rápida (azúcar, miel, dulces, fruta). No quiere decir eliminarlos completamente (pan, pasta, legumbre). Cuidado, ya que esto generaría producción de acetona, también nociva para el feto. Se proponen comidas ordenadas a intervalos regulares. También se entrega un medidor de glucosa para asegurar que la madre no supera determinados límites después de las comidas.

En algunos casos, es necesario administrarse insulina a las madres gestantes para poder evitar la subida de glucosa.

Como hemos visto las mujeres embarazadas deben cuidar de sí mismas y de su bebé en gestación, y más aún si son obesas o tienen antecedentes familiares de diabetes, por tanto deben cuidar sus niveles de glucosa en sangre antes y durante el embarazo para garantizar que su bebé nazca sano.

Complicaciones asociadas

Puede aumentar el riesgo de pérdida del bebé antes de las 20 semanas de embarazo a través de un aborto espontáneo, o de provocar muerte fetal en el útero después de las 20 semanas de embarazo.

La preeclampsia es una afección en donde la mujer embarazada tiene presión arterial alta, y exceso de proteínas en la orina. Esta afección puede causar severos problemas a la mujer y al bebé, que pueden llegar a ser mortales para ambos.

La depresión puede ocasionar que la mujer se sienta muy cansada para atender su diabetes, y cuidar debidamente de su bebé en gestación. Si la mujer durante o después del embarazo se muestra ansiosa, triste o no se siente capaz de lidiar con los cambios que está afrontando en su vida, debe buscar ayuda profesional para atender y superar esta afección.

Investigaciones recientes

Identificar cómo la diabetes gestacional afecta a la funcionalidad de la placenta es clave para avanzar en la comprensión de esta enfermedad y en cómo ésta puede afectar el desarrollo del feto y a su salud en la vida adulta. La placenta es el órgano responsable de proporcionar oxígeno y nutrientes al feto y su funcionalidad es esencial para un correcto desarrollo de la misma.

Los resultados obtenidos demostraron que las células madre mesenquimales de mujeres con diabetes gestacional tienen una menor capacidad de proliferación y de diferenciarse en otros tipos celulares. Estos datos apuntan a que las células madre de membrana amniótica «podrían constituir una herramienta para estudiar las células del feto de manera indirecta, abriendo la posibilidad a investigaciones más predictivas y/o diagnósticas de la diabetes gestacional».

Haber padecido diabetes gestacional implica un mayor riesgo para repetirla en otro embarazo, pero también efectivamente incrementa las probabilidades de Diabetes Mellitus tipo II con los años. En gran parte dependerá de que la paciente normalice su peso después del embarazo y que mantenga hábitos dietéticos saludables a lo largo de su vida.

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