No te sorprenderá si te decimos que esta es una de las dudas más frecuentes que tienen los papás y mamás primerizas. Posiblemente te preguntes esto antes de tener a tu peque en brazos por primera vez. En Alondra nos tomamos muy en serio la seguridad y el bienestar de los más peques de la casa.
A la hora de vestirlo para ir a dormir debemos tratar de que el bebé esté cómodo y seguro. El sistema del recién nacido para regular su temperatura corporal es inmaduro en los primeros meses de vida, es por ello que debemos garantizar su bienestar y confort abrigándolos correctamente en función de la temperatura a la que que el bebé esté expuesto.
«En sus primeros meses de vida el bebé todavía no regula del todo su temperatura corporal, por lo que es importante evitar la pérdida de calor o el calentamiento excesivo del niño, teniendo en cuenta que, por inmadurez, la termorregulación puede ser ineficaz», comunica la Asociación Española de Pediatría en la Guía práctica para padres.
¡Venga! ¡Entremos en materia! Antes que nada, vamos a contarte algunas cuestiones básicas que debes tener en cuenta para adaptar el entorno de tu peque.
Preparando el Entorno del Bebé
Puesto que los bebés recién nacidos no regulan correctamente la temperatura, es conveniente taparles bien los bracitos, los pies y la cabecita sea la época del año que sea. Para que sea más fácil, puedes intentar que todos los accesorios lleven velcros, así evitas los botones y las cremalleras, que son más incómodos de poner y pueden dejar marcas en el peque.
La o las estancias donde vaya a estar el bebé, por el día, deben tener una temperatura de unos 20-22 ºC y, por la noche, de 18ºC. La cunita deberá ir ubicada alejada de focos de frío o calor excesivo, como ventanas o radiadores. Tampoco bajo estantes o cuadros, los cuales podrían caer encima de él.
Además, es muy importante saber qué normativa de seguridad debe cumplir la cuna de tu bebé. La AEP aconseja que la ropita del bebé sea «holgada y cómoda» para que no le apriete. Respecto al material, tanto para la ropa de vestir, como para la ropa de cuna o cama, tiene que ser suave y de tejido no alergénico como, por ejemplo, el algodón.
Durante las épocas más frías del año, lo más aconsejable es vestir al peque por capas, para poder quitarlas de forma fácil en ambientes interiores más cálidos. Puedes emplear, por ejemplo, la ropa de cuna de 60x120 cm o la ropa de cuna de 70x140 cm de Alondra, en función de las medidas que tenga la camita de tu peque. El nórdico viene con el relleno incluido y te servirá para tapar al bebé en los meses de invierno. Por supuesto, tanto la funda nórdica, como el protector, que entran en contacto directo con el bebé, son 100% de algodón.
En Alondra disponemos de diversos modelos diferentes y, como no podría ser de otra forma, en varios colores modernos y actuales. ¡Ah! ¿Cuánto abrigar a un bebé? En el documento Cuídame: guía para madres y padres, del Departamento de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón, se especifica que es igual de perjudicial el exceso como la falta de abrigo en los peques.
Sin embargo, la guía nos alerta que no debemos medir el frío que el bebé pueda sentir por sus manos o sus pies, ya que los peques suelen tenerlos siempre fríos.
Abrigar en exceso a tu bebé puede, en primer lugar, dar pie al Síndrome de Muerte Súbita del lactante. Por otro lado, y en segundo lugar, puede provocarle sudamina o miliaria, como advierte la AEP en su guía. «Es una erupción frecuente, sobre todo en niños menores de un año. Esta reacción es consecuencia de que el bebé retiene el sudor y se obstruyen sus glándulas sudoríparas.
Se puede evitar utilizando prendas de algodón suaves. Si llegase a producirse la sudamina o miliaria, la AEP recuerda: «Es necesario mantener una temperatura ambiental adecuada y darle agua frecuentemente para hidratarlo». A la hora de dormir, la guía del Gobierno de Aragón insiste en no abrigar demasiado al peque ni tapar su cabecita.
Por último, la guía de la AEP dice: «Conviene utilizar la ropa del niño y la de cuna o cama que mejor se adapte a la estación en la que estemos». Para las estaciones más calurosas del año en Alondra también tenemos la solución. Los sets de sábanas infantiles están compuestos por tres piezas: una sábana encimera y una funda para almohada 100% de algodón y una sábana bajera ajustable fabricada con popelín.
Para taparlo, ya sea invierno o verano, conviene que la ropa de cama esté perfectamente acoplada. La sábana bajera debe ajustarse perfectamente al colchón y la sábana o nórdico para tapar al peque tienen que quedar bien sujetados entre la cuna y el colchón.
¡Asegúrate de cuál es el colchón apropiado para tu bebé! ¡Ya ves! ¡Todo tiene solución! Incluidas tus dudas sobre cómo abrigar a un bebé para dormir. Después de estos consejos y recomendaciones no te cabrá duda a la hora de elegir la ropita de cuna para tu pequeño tesoro. En la web Alondra encontrarás todo lo que necesitas para hacerlo...
Consideraciones Adicionales
Si estás preparando la ropa para tu futuro bebé o si acabas de tener uno, puede que no sepas con qué cantidad de ropa vestirle, qué tipo de prendas son las mejores o cómo estar segura de que está bien abrigado. Hasta los tres meses, a los recién nacidos les cuesta regular su temperatura corporal y pierden calor fácilmente. Tienen poca grasa y además se mueven poco.
Es cierto que en otoño y en invierno hay más cambios de temperatura y por tanto cuesta más elegir la cantidad de ropa que ponerles. Los cambios bruscos de temperatura no son buenos para tu recién nacido. Así que lo mejor es que pienses qué actividad vas realizar y cuánto tiempo durará, si vas a estar en lugares cerrados con calefacción o al aire libre.
También hay que evitar que se enfríe al cambiarle de pañal. Si vas a estar al aire libre y la temperatura es baja deberás ponerle un gorro. A la hora de dormir lo mejor es que la habitación esté a unos 20-22 ºC, máximo y vestir al bebé con body y pijama, además de taparlo con una manta.
Aunque el pijama le cubra los pies, déjale puestos los calcetines para que los mantenga calientes, ya que las extremidades se enfrían primero. Los pijamas polares y los sacos no son prácticos en el recién nacido. Si tienes dudas sobre si tu bebé está demasiado abrigado o, por el contrario, si está pasando frío, debes comprobar su temperatura corporal.
Para ello, te recomiendo que le toques la nuca, ya que es más seguro que si lo compruebas tocándole las manos, que muchas veces están frías, porque se las chupan y porque se enfrían antes que el cuerpo. Lo más práctico son los bodies, de manga corta o larga, pues te asegurarás de que su tripa y su espalda no se queden al descubierto con sus movimientos.
Como están en contacto con su piel, deben ser de algodón, ya que la dejan transpirar, absorben el sudor y no provocan alergias (los tejidos sintéticos pueden irritarla). El resto de la ropa debe ser amplia y provista de aberturas para que tu bebé se sienta cómodo y a la vez sea fácil de cambiar en cualquier lugar o situación.
Los mejores tejidos son el algodón, la lana, el polar o el terciopelo. Te aconsejamos que evites el uso de botones o imperdibles, que puedan desprenderse y cremalleras que puedan arañar la delicada piel de tu bebé. También es imprescindible que no olvides lavar toda la ropa del bebé antes de usarla para quitarle el apresto.
¿Qué quiere decir esto? Como su piel es muy delicada y aún no desempeña su función de barrera protectora, tienes que evitar el uso de detergentes, suavizantes y lejías por lo menos hasta los seis meses de edad. Antes de estrenarlas, es recomendable que las laves con jabón especial para pieles delicadas o para bebés.
Recuerda que si tú sientes calor o frío, tu bebé tendrá la misma sensación y no te lo podrá decir. Una de las dudas más frecuentes de los padres es cómo tapar a un bebé recién nacido para dormir. El miedo a que el bebé esté demasiado abrigado o, por el contrario, que pase frío, es algo que supone una preocupación para los padres.
Y es que el descanso del bebé es fundamental para su correcto desarrollo, por eso debemos procurar que lo haga en las condiciones óptimas.
Cómo Abrigar Según la Estación del Año
Cómo tapar a un bebé recién nacido para dormir en verano
El verano y la primavera son las épocas más cálidas y calurosas y es por ello que no necesitaremos abrigar al bebé con mantas, sábanas o pijamas gorditos. Lo ideal para tapar a un bebé recién nacido en verano es utilizar una muselina o una manta finita si vamos a estar en lugares donde el aire acondicionado está fuerte.
Para dormir durante la noche bastará con un pelele de algodón de manga corta y, como mucho, un saco finito encima del pijama. Pero habrá lugares en los que, por la temperatura, no necesitarás ni el saco.
Cómo tapar a un bebé recién nacido para dormir en invierno
El invierno es una época fría pero a la hora de abrigar al bebé para dormir, debemos tener muy en cuenta la temperatura que tenemos en el interior de casa y abrigarlo en función de esta temperatura interior. Lo habitual en invierno es vestir al bebé con un body de manga larga, un pijama de terciopelo o algodón (según la temperatura que haya en casa) y un saco de dormir que podrá variar entre TOG1 y TOG2 según la temperatura de la estancia.
En todo momento debemos procurar el confort del bebé para que pueda dormir con la temperatura correcta y sin molestias.
👉 No te pierdas: Cómo conseguir que el bebé duerma toda la noche
Mejores Accesorios para Tapar a un Bebé Recién Nacido
Dentro de los productos que más recomendamos para tapar a un bebé recién nacido se encuentran los siguientes: ropa de algodón 100% cómoda (body y pijama o pelele), manta, muselina y saco de dormir. Dependiendo de la estación del año y la temperatura interior de la casa o de la habitación del bebé tendrás que adaptar la cantidad de ropa que lleva para que el bebé pueda dormir cómodo toda la noche.
Consejos Clave para Abrigar a tu Bebé
- No le abrigues en exceso
Abrigar demasiado al bebé puede ser contraproducente. Es cierto que su temperatura corporal es algo superior a la de los adultos y que los recién nacidos pueden tener el sistema de regulación corporal inmaduro y son mucho más sensibles a las temperaturas, pero arroparle demasiado puede producir erupciones en la piel por el sudor, temperatura corporal más alta de lo normal e irritabilidad y molestias por la falta de comodidad.
Para saber si abrigamos en exceso a nuestro bebé debemos utilizar el sentido común y fijarnos en su estado general: si está tranquilo, si llora, si está sudando o tiene las mejillas sonrosadas, etc. Todos estos indicadores nos están dando pistas de cómo se encuentra la temperatura corporal del bebé.
Para regularla bastará quitarle alguna capa de ropa o añadirla en caso de que la necesite. Para conocer la temperatura del bebé lo mejor es guiarnos por el cuello, la barriguita o la nuca ya que los bebés suelen tener las manos y los pies generalmente fríos y esto no sería un buen indicador de su temperatura corporal.
- Evita objetos peligrosos
A la hora de cómo tapar a un bebé recién nacido para dormir en la cuna, debemos evitar que en ella tengan cualquier tipo de objeto que no sea indispensable para el sueño del bebé. Está totalmente desaconsejado que en la cuna haya peluches, almohadas, cojines, juguetes, etc. ya que pueden tapar accidentalmente la cara del bebé y provocar asfixia.
La ropa de cuna (sábanas, mantas, etc) debe estar correctamente asegurada para evitar que pueda acabar en la cara del bebé cuando este se mueve. Las mantas y sábanas deben estar firmemente sujetas debajo del colchón para que el bebé no las pueda sacar con sus movimiento y la altura máxima de estas prendas será por debajo de los brazos del bebé para evitar que le puedan tapar la cara.
- Asegura los protectores de cuna o chichoneras
Es habitual que coloquemos protectores de cuna o chichoneras para evitar que el bebé se golpee con la cabecita al dormir. Debemos asegurarlos correctamente y comprobar que están correctamente atados de forma regular para evitar que éstos puedan caer en la cara o encima del bebé mientras duerme.
Actualmente todos los sets de chichonera vienen equipados para asegurarlos correctamente a la cuna y que protejan al bebé de darse golpes contra la estructura de la cuna de forma totalmente segura.
- Elige ropa cómoda
Otro de los consejos sobre cómo tapar a un bebé recién nacido para dormir, lo ideal es que tanto la ropa de cuna como la ropa para el bebé sean de algodón 100%. El algodón es un material natural, orgánico y que permite que la piel del bebé transpire.
Equípate con bodies y pijamas de algodón 100% con los que el bebé pueda dormir amplio y confortable.
- Comprueba la temperatura y humedad de la habitación
Una correcta temperatura en la habitación del bebé hará que nos resulte más fácil poder abrigarle para que pueda dormir cómodamente. Se recomienda que la habitación del bebé esté en una temperatura media, entre 20 y 23º C.
La humedad es otro factor que debemos tener en cuenta y si el ambiente es muy seco debemos valorar hacernos con un humidificador. Una correcta humedad en el ambiente hace que los mocos se expulsen con más facilidad y evitaremos resfriados, bronquitis y sequedad en las fosas nasales.
Con una temperatura y humedad adecuadas, el ambiente será mucho más agradable y permitirá que el bebé duerma mejor.
Uso de la Muselina
La muselina es una gasa de algodón finito que cada vez es más popular debido a la gran cantidad de usos que se le pueden dar.
Algunos de los usos más comunes que se le dan a las muselinas son:
- Para tapar ligeramente al bebé en ambientes más frescos.
- Para secar suavemente la piel del bebé del sudor o al darse un baño en la playa por ejemplo. Al ser muy finitas su capacidad de absorción no es la misma que la de una toalla pero puede sernos útil para secar ligeramente al bebé.
- Para taparnos al dar el pecho al bebé y evitar distracciones con estímulos externos.
- Para colocarla en la arena de la playa, por ejemplo, y permitir que el bebé juegue encima de la muselina así no se llenará tanto de arena ni se quemará con la arena.
- Envolver al bebé para que duerma más cómodamente.
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Regla de Oro y Seguridad
¿Cómo abrigar a un bebé para dormir? La regla de oro es vestir al bebé con una capa de ropa más de la que usted usaría para estar cómodo en esa misma temperatura ambiente. Lo más seguro es usar un saco de dormir de bebé (o tog bag), que elimina el riesgo de asfixia asociado a mantas sueltas. La temperatura ideal de la habitación debe estar entre 18°C y 22°C.
Asegurar un sueño seguro y reparador para el bebé es una de las mayores preocupaciones. Es crucial entender que los recién nacidos y los bebés pequeños regulan peor su temperatura corporal que los adultos. Antes de pensar en la ropa, controle el ambiente.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda evitar el uso de mantas sueltas en la cuna. El TOG (Thermal Overall Grade) es una medida estandarizada que indica la resistencia térmica de un textil. Cuanto mayor es el número TOG, más abrigado es el saco. Incluso dentro de un saco TOG, la ropa que lleva el bebé es crucial.
Capa base (Piel): Un body (manga corta o larga) de algodón.
Capa Intermedia (Abrigo): Un pijama completo.
Precauciones Importantes
¡No cubra la cabeza! A menos que las temperaturas sean extremadamente bajas (y el bebé deba llevar gorro), los bebés pierden el exceso de calor a través de la cabeza. Asegura la máxima seguridad con nuestros sacos de dormir ergonómicos, disponibles en todos los valores TOG para cualquier estación.
Acción inmediata: Si detecta sudor, retire una capa de ropa inmediatamente. La tranquilidad no tiene precio. Equipa el dormitorio de tu bebé con sacos de dormir, termómetros y la ropa más segura del mercado.
¿Es seguro usar mantas en la cuna? No. La Academia Americana de Pediatría desaconseja el uso de mantas, edredones, almohadas o peluches sueltos en la cuna hasta que el bebé tenga al menos 12 meses, debido al riesgo de SMSL y asfixia.
¿Debo cubrir la cabeza del bebé mientras duerme? Generalmente, no. Los bebés regulan gran parte de su temperatura a través de la cabeza. Cubrirla puede provocar un sobrecalentamiento peligroso.
¿Debería ponerle calcetines? Depende del nivel de frío y del TOG. Si la temperatura está en el rango más bajo (18°C) y el bebé lleva un pijama con pies, probablemente no los necesite. Si el pijama no tiene pies y el saco es de un TOG bajo, pueden ser una adición útil.
| Estación | Temperatura Interior | Ropa Recomendada | Accesorios |
|---|---|---|---|
| Verano | 23-26°C | Pelele de algodón de manga corta | Muselina o manta fina (si hay aire acondicionado) |
| Invierno | 18-22°C | Body de manga larga, pijama de terciopelo o algodón | Saco de dormir (TOG 1-2) |
| Otoño/Primavera | 20-23°C | Body de manga larga o corta, pijama ligero | Manta ligera o saco de dormir (TOG bajo) |
La comodidad y seguridad son claves cuando se trata de vestir a los bebés durante las cálidas noches de verano. Cuando hablamos de los recién nacidos, es vital entender cómo la temperatura ambiental puede influir en su comodidad y salud. Nuestros bebés requieren una atención especial, ya que son más sensibles a los cambios de temperatura.
La confusión común de sobre abrigar puede generar inconvenientes y riesgos no deseables para los bebés. La selección de una ropa caliente pero ligera para jugar y descansar es crucial para los meses de verano. En Boboli, ofrecemos un listado de productos idóneos que destacan por su transpirabilidad y tejidos suaves, buenos aliados para estos días calurosos. Es importante recordar que los abrigos pesados no son aconsejables en esta temporada.
Las noches de verano pueden ser un desafío a la hora de asegurar el descanso de los bebés. Una correcta elección de mantas para recién nacidos, ligeras y de calidad, proporcionan el confort necesario para conciliar el sueño. Explora los productos que Boboli ha diseñado pensando en las cálidas noches estivales. Nuestra selección de prendas y sets confeccionados especialmente para el verano son ideales para los recién nacidos.
Para asegurarte de que tu bebé esté cómodo y seguro durante las noches de verano, te proporcionamos una serie de consejos rápidos y fáciles de implementar. Los puntos clave sobre cómo vestir a un bebé en el verano son fundamentales para su bienestar. Recuerda que una elección consciente hará la diferencia en la comodidad de tu pequeño. ¡Descubre la ropa de verano para recién nacidos en Boboli!
Es importante mantener la habitación fresca y bien ventilada. Utilizar mantas ligeras y vestir al bebé con ropa adecuada a la temperatura son claves.
Con la llegada del otoño y el invierno, muchos padres se preguntan cómo abrigar adecuadamente a sus bebés. Mantener a los pequeños de la casa con una temperatura adecuada es crucial para su salud y bienestar. En este artículo, de Bebé a Bordo, el baby coach de Bezoya, te ofrecemos una guía completa sobre cómo abrigar a tu bebé, descubriendo la famosa regla de las capas y algunos trucos y consejos.
La Regla de las Capas
La regla de las capas es una estrategia fundamental para abrigar a los bebés. La regla de las capas consiste en vestir al bebé con varias capas de ropa en lugar de una sola prenda muy gruesa o abrigosa. Vestirle de esta manera te ofrecerá mayor flexibilidad, adaptabilidad y comodidad, ya que podrás añadir o quitar capas según sea necesario.
- ¡Extra! Cuello: Para mantenerlo abrigado, usa cuellos altos en los jerseys o bodies.
- Pecho y espalda: La mejor opción son bodies o camisetas interiores de algodón como capa base.
Es crucial evitar el sobrecalentamiento, ya que puede ser tan perjudicial como el frío. Para evitarlo, recuerda vestir a tu bebé por capas, cómo hemos enseñado anteriormente, para ir adaptando su vestimenta a las diferentes situaciones. Si viajáis en coche, no uses abrigos gruesos bajo el arnés de la silla, ya que puede ser peligroso para tu bebé.
Aunque pueda parecer lo más seguro quedarse en casa durante los meses más fríos, salir a pasear con tu bebé en otoño e invierno ofrece numerosos beneficios tanto para el pequeño como para los padres. Estos pequeños o largos paseos en familia junto a tu bebé ayudará a su estimulación sensorial o traerá grandes oportunidades de socialización.
Cómo has visto a lo largo del artículo, abrigar correctamente a tu bebé en otoño e invierno no es complicado. Y, como siempre decimos, recuerda que cada bebé es diferente, así que observa y ajusta según sus necesidades. La llegada del frío es un asunto que puede preocupar a las familias con bebés, sobre todo a los padres y madres primerizos.
Velar por el confort de los bebés y niños pequeños pasa, entre otras muchas cosas, por abrigarles adecuadamente en las estaciones más frías y húmedas. La pauta que hay que seguir es de puro sentido común: “El niño no necesita más ropa de la que pueda precisar un adulto”, indican en Cuídame, guía para padres y madres del Gobierno de Aragón.
En cuanto a la ropa para las estaciones más frías, lo ideal es optar por tejidos naturales y transpirables como el algodón orgánico y el punto de lana o la lana merino, que no sueltan pelusas y son suaves, resistentes y confortables. Además, conviene contar con complementos o accesorios que permitan aportar un extra de calidez en determinadas situaciones.
El recién nacido suele tener las manos y los pies fríos debido a la inmadurez de su sistema circulatorio periférico, pero ello no quiere decir que tenga frío. Además, “la inmadurez cutánea de los recién nacidos y bebés pequeños hace tengan tendencia a enfriarse”, dicen en la Asociación Española de Pediatría. A medida que crece y su sistema circulatorio y la estructura de su dermis se consolidan, la temperatura del bebé se va autorregulando.
Siempre que salgas a la calle con un bebé conviene ir bien equipado para cualquier inclemencia imprevista. Sobre todo en otoño e invierno. A veces, los días más soleados pueden tornarse fríos y húmedos de repente. O si el paseo se alarga más de lo previsto, la caída de la noche puede ocasionar una bajada drástica de varios grados en pocos minutos. No te olvides de tener siempre a mano prendas extra para poder quitar o poner capas al bebé en el carrito o silla de paseo según las circunstancias.
Una burbuja impermeable por si comienza a llover también es más que imprescindible. Para garantizar el descanso óptimo del bebé durante la noche, su habitación debe estar bien ventilada y a una temperatura de entre 18ºC y 21ºC. Las temperaturas por encima o por debajo de esta horquilla térmica pueden impedir que el pequeño concilie el sueño y disfrute de un descanso reparador.
A la hora de acostar al pequeño, un truco muy práctico para saber si tiene frío o calor es palpar suavemente su nuca y su cuello. Si la piel está cálida y seca, el bebé está en la temperatura ideal. Si la piel se siente húmeda o demasiado caliente es señal de que el pequeño está demasiado abrigado. Como ropa de cuna se recomienda utilizar sábanas de algodón orgánico -que son suaves y transpirables- y un edredón nórdico ligero.
