La diabetes gestacional, como su nombre indica, se manifiesta durante el embarazo. Esta condición puede resultar en un aumento de riesgos durante la gestación y el parto para la madre y el bebé.
Todas las diabetes se desarrollan porque el organismo tiene un problema de insuficiencia de la hormona conocida como insulina. La diabetes es el resultado de una ineficiente producción de insulina o de un mal aprovechamiento de la misma. Es importante señalar que existen diversos tipos de diabetes:
- Diabetes de tipo 2: suele diagnosticarse en la edad adulta y puede presentar características graves o leves.
- Diabetes gestacional: se diagnostica durante el embarazo.
¿Por qué se revela ahora y no antes? Pues porque cuando estamos embarazadas nuestro cuerpo tiene que producir un nivel más alto de insulina para mantener equilibrado el azúcar en la sangre. En un organismo que funciona con normalidad, simplemente se incrementa la producción; pero en aquéllos que no pueden fabricar la insulina adicional, se presenta esta anomalía por el aumento de los niveles de la glucosa en la sangre.
En el embarazo, la placenta produce una hormona, la lactógena placentaria humana, que actúa contra la insulina y puede generar diabetes. Ninguna mujer se encuentra exenta de padecer esta enfermedad. Puedes saber si padeces de esta anomalía si presentas alguno de los primeros síntomas. Una vez que te la diagnostican, deberás medirte de forma periódica el nivel de azúcar en la sangre.
De todas formas, esto no es suficiente para todas; algunas, tendrán que recurrir a las inyecciones de insulina (por lo menos dos veces al día). Si es tu caso, no te preocupes. En el hospital te enseñarán cómo comprobar tus niveles y cómo ponerte las inyecciones tú misma.
No es cierto que las mujeres que padecen diabetes o la cogen durante el embarazo sí o sí vayan a tener problemas o a gestar bebés con problemas. En lo que respecta a la medicación, necesaria en casos en que una alimentación especial no sea suficiente, puede consistir en dosis de pastillas o inyecciones. Sus efectos son la disminución del azúcar en la sangre.
El momento del embarazo en el que se detecta es durante el segundo trimestre. Generalmente, se realiza la prueba entre el quinto y el sexto mes. Las mujeres tenemos un 50% más de posibilidades de contraer diabetes que los hombres y además altos riesgos de contraerla durante el embarazo.
En algunas casos se dice que son mujeres diabéticas en potencia (sus padres o hermanos la padecen o han tenido un bebé anteriormente con sobrepeso), otras mujeres simplemente la desarrollan sin que existan razones claras para que esto ocurra. De hecho, muchas de ellas tendrán diabetes tipo 2, una vez terminado el embarazo. Aunque esto podría prevenirse con un exhaustivo control del peso durante la gestación.
Generalmente la diabetes gestacional desaparece después del parto, cuando el azúcar en la sangre vuelve a su normalidad. Según las estadísticas, desarrolladas por la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, 60 de cada 100 mujeres que han tenido diabetes gestacional desarrollan la segunda. Sin embargo, debes saber que existen algunas medidas que pueden ayudarte a reducir este riesgo.
Al nacer, cuando se le corta de repente el suministro de glucosa, el bebé experimenta una repentina baja de azúcar en sangre mientras que la producción de insulina continua igual. So no se trata, esto causa una profunda hipoglucemia (carencia de glucosa en la sangre), que puede acabar en coma y la posterior muerte.
En el bebé uno de los problemas más frecuentes es la macrosomía. Si los niveles de azúcar en la sangre de la madre suben mucho, el azúcar puede atravesar la placenta y convertirse en grasa, músculo y órganos demasiado grandes.
Un bebe prematuro de una madre con diabetes puede ser propenso al síndrome de dificultad respiratoria, porque la diabetes impide que los pulmones del bebé produzcan el surfactante que necesitan para respirar. También es conveniente que consultes con un dietista, una enfermera especializada y una comadrona.
Por otro lado, y aunque no parezca novedoso, es importante señalar lo mucho que ayudaría a la salud de una mujer con diabetes gestacional la realización de ejercicios diarios y el tener una vida saludable. Las actividades más recomendadas son caminar y nadar. Además, deberá seguir una dieta especial para diabéticos y cumplirla rigurosamente.
Para terminar, te recordamos que nada es tan imposible de sobrellevar si tomamos las decisiones correctas, por lo que te recomendamos que no te alarmes.
Cribado y Diagnóstico de la Diabetes Gestacional
Explicado así parece sencillo y fácil: cribamos, diagnosticamos y tratamos. La evidencia disponible no es concluyente a favor de ninguna de las estrategias anteriores.
Diabetes Gestacional | Tamizaje, abordaje diagnóstico y terapia integral
En España, se utiliza el test de O’Sullivan para identificar a las mujeres que podrían tener diabetes gestacional. Es importante tener claro que este test es un cribado. Existen alternativas para las mujeres que no quieren hacerse el test de O’Sullivan.
Así que cuando una mujer pide individualización de cuidados, salir del protocolo establecido, como profesionales debemos darle herramientas y alternativas. Es importante seguir investigando y buscando el mejor camino para acompañar a las mujeres. Dejar el miedo, las coacciones y el paternalismo.
Estas son algunas alternativas para el cribado:
- Glucosa basal: Incluir en el test de sangre del primer trimestre la glucosa basal en ayunas. En un estudio vieron que unos resultados iguales o superiores a 92 podían ser predictivos de un resultado positivo en el test diagnóstico de la DG.
- Glicemia aleatoria: Realizar una glicemia capilar randomizada para ver los niveles de glucosa en sangre.
- Glicemia después de la ingesta de 50gr de comida: Mirar los valores en sangre de glucosa de la gestante 1h después de la ingesta de 50gr de comida o de una barrita energética que contenga dicha cantidad de glucosa. Este test vendría a simular el test de O’sullivan, y ciertamente tiene mejor tolerancia por parte de las mujeres y menos efectos secundarios.
- Perfil glicemico: Durante un mínimo de 3 días y un máximo de una semana, la mujer se realiza diferentes glicemias capilares durante el día (en ayunas y después de las comidas) mientras se alimenta de forma habitual. Este test, aunque no haya evidencia que lo avale, podría ser una herramienta importante y más realista que el test de O’sullivan porqué nos permite valorar los niveles en sangre de la mujer gestante durante varios días y mientras realiza su dieta y ejercicio físico habitual. Como contrapartida, resultaría demasiado laborioso y costoso para las mujeres y los profesionales si se recomendara de forma estandarizada además de suponer demasiados días de intervención.
- Hemoglobina A1C: Este test de sangre se utiliza para valorar el nivel medio de glucosa en sangre de los diabéticos de los últimos 3 meses. Existe poca evidencia de esta prueba en diabetes gestacional aunque un estudio del año 2012 encontró que unos valores por encima de 5,45% podrían ser predictivos de una posible diabetes gestacional con una sensibilidad del 61%.
Tampoco existe consenso ni evidencia en cuanto a los valores óptimos de glicemia en sangre. Así que cada hospital/profesional/centro/comunidad/país tendrá sus propios valores a seguir.
Seguimiento Prenatal: Un Pilar Fundamental
Hoy os queremos hablar sobre el embarazo y el seguimiento prenatal que tendréis con vuestra matrona, la cual se encargará de acompañaros durante todo el proceso y explicaros las pautas a seguir.
El seguimiento prenatal es un proceso clave que garantiza el bienestar de la madre y el desarrollo adecuado del feto durante todo el embarazo. Consiste en una serie de visitas y controles médicos regulares, donde se evalúa detalladamente la salud de la mujer embarazada y se monitorea el crecimiento y bienestar del bebé. Este seguimiento se realiza en colaboración con el médico obstetra y la matrona, quienes ofrecen el apoyo necesario para asegurar una gestación saludable.
Es vital que la futura madre asista a todas las citas prenatales programadas, ya que estas permiten identificar cualquier posible complicación de manera temprana, facilitando así una intervención oportuna y ayudando a reducir riesgos tanto para la madre como para el bebé.
Primer trimestre (de la semana 1 a la 12): Los primeros pasos para un embarazo saludable
Durante el primer trimestre del embarazo, es esencial establecer un seguimiento prenatal desde el inicio. Se aconseja que la mujer embarazada tenga su primera cita con la matrona antes de la semana 10 de gestación. En esta consulta, se realizará una historia clínica completa, donde se recopilarán datos importantes sobre la salud de la madre, sus antecedentes médicos y cualquier factor de riesgo que pueda influir en el embarazo. Además, se ofrecerán orientaciones sobre los cambios físicos y emocionales que se experimentarán durante el embarazo, así como recomendaciones clave sobre la alimentación (como la ingesta de ácido fólico), hábitos saludables y estilo de vida.
La matrona será la encargada de derivarte a tu obstetra de referencia para realizar la primera ecografía (primer trimestre o 12 semanas) en la cual se confirmará la viabilidad del embarazo y el número de embriones. A su vez, se llevará a cabo la primera analítica del embarazo donde se determinará tu grupo sanguíneo, tu estado de salud y se realizará el cribado combinado del primer trimestre (índice de riesgo de tu embarazo).
Segundo trimestre (de la semana 13 a la 26): Monitoreo del desarrollo fetal y la salud materna
Durante el segundo trimestre, las citas prenatales con la matrona se vuelven más frecuentes, ya que es el momento en que el embarazo se hace más visible y el bebé comienza a desarrollarse rápidamente. Se recomienda tener al menos una cita entre las semanas 16 y 18, y otra entre las semanas 22 y 24. En estas consultas se llevará a cabo una exploración obstétrica completa, que incluirá la medición de la altura uterina, la tensión arterial, el peso de la madre y la auscultación del latido fetal. Estos controles son esenciales para evaluar el progreso del embarazo y asegurarse de que todo esté en orden. Además, en el segundo trimestre, en la visita a tu obstetra se realiza la ecografía morfológica, un estudio detallado que permite evaluar el desarrollo y la anatomía del bebé, identificando posibles malformaciones o problemas en los órganos internos. Así como una nueva analítica de control.
Tercer trimestre (de la semana 27 al parto): Preparación para el parto y seguimiento cercano
El tercer trimestre marca la etapa final del embarazo, por lo que es fundamental mantener un seguimiento prenatal regular. Aunque las citas se realizarán con menos frecuencia que en el segundo trimestre, se aconseja programar una visita entre las semanas 28 y 31, y otra entre las semanas 37 y 38. Durante estas consultas, se llevarán a cabo las exploraciones obstétricas habituales, prestando especial atención al control de la presión arterial y a la monitorización fetal, que permite observar la actividad del bebé en el útero. Además, en este trimestre se ofrecerán sesiones de preparación a la maternidad, donde se tratarán temas como técnicas de respiración, manejo del dolor durante el parto, cuidado del recién nacido y otros aspectos prácticos para el postparto.
Se recomienda la vacunación contra la tosferina (entre la semana 28 y 32) en cada embarazo, independientemente de haber recibido una dosis previa en otros embarazos.
En caso de que el grupo sanguíneo de la madre sea RH-, y al existir el riesgo de que el bebé sea RH+ y, que por tanto, el cuerpo materno pueda producir anticuerpos contra la sangre fetal al reconocerla como extraña, se recomienda la vacunación con inmonoglobulina antiD (a todas las madres con RH-). Es importante recordar que esta misma vacuna deberán ponérsela a todas las madres RH- que se sometan a pruebas diagnósticas invasivas como puede ser una amniocentésis o una biopsia corial. Así como aquellas que sufran un aborto, para evitar el riesgo de que la madre produzca anticuerpos contra el RH+, lo cual en futuros embarazos podría producir que esos anticuerpos maternos atacasen la sangre de otro bebé RH+ poniendo en riesgo su salud.
A su vez, se realizará la ecografía del tercer trimestre, en la cual se verifica el crecimiento del bebé, su posición, se comprueba la cantidad de líquido amniótico y se evalúa la placenta. Una de las pruebas más relevantes en el tercer trimestre es la monitorización fetal, que ayuda a controlar el ritmo cardíaco del bebé y a identificar cualquier signo de estrés o complicación. Esta prueba se realiza de forma rutinaria en los últimos meses del embarazo, especialmente si existen factores de riesgo, como el embarazo múltiple, hipertensión gestacional o diabetes. Por último se realizará la analítica del terce trimestre que nos ayuda a detectar posibles problemas de salud (ej: anemia) y es imprescindible tenerla para poder optar a una analgesia epidural.
Importancia del seguimiento prenatal para evitar complicaciones
La importancia del seguimiento prenatal radica en su capacidad para detectar y prevenir complicaciones durante el embarazo, tales como la preeclampsia, la diabetes gestacional, la anemia y otros trastornos que podrían amenazar la salud de la madre o del bebé. Además, estas consultas ofrecen un espacio donde la madre puede plantear preguntas, compartir sus preocupaciones y recibir apoyo emocional en este momento tan significativo de su vida.
