En el mundo de la reproducción, existen palabras muy similares que pueden dar lugar a confusiones en los futuros padres. Este es el caso de los conceptos “cigoto”, “embrión” y “feto”, que todos ellos hacen referencia al futuro bebé en diferentes etapas de su desarrollo antes de nacer.
Formación del Cigoto
Un cigoto es la célula resultante de la unión de un gameto femenino (óvulo) y un gameto masculino (espermatozoide) en el momento de la fecundación. Se trata de una sola célula con un núcleo y 46 cromosomas; 23 cromosomas del padre y 23 de la madre. Juntos, contienen la información genética del futuro bebé.
En un embarazo natural, la fusión de ambas células se produce en las trompas de Falopio, desde donde viajará hasta llegar al útero a la vez que se va desarrollando. A partir del segundo día, deja de denominarse cigoto y pasa a denominarse embrión de día 2.
Desarrollo del Embrión
El embrión surge de la división del cigoto en diferentes células. Durante el proceso de desarrollo del embrión, las células irán segmentándose en diferentes formas y el embrión recibirá diferentes nombres en función de la fase en la que se encuentre.
El número de células y el ritmo de división embrionario se denomina morfocinética. Aunque cada embrión es único y puede dividirse de forma más o menos rápida, existen unos patrones determinados de división que marcan si un embrión es de buena calidad.
Por otra parte, durante las etapas iniciales del desarrollo, el embrión puede adquirir otros nombres en función de su apariencia como, por ejemplo, mórula o blastocisto.
Embrión de día 2 y día 3
Después de la primera división mitótica del cigoto, se obtiene un embrión con 2 células y, de este modo, se va dividiendo sucesivamente:
- Día 2 de desarrollo: el embrión suele tener unas cuatro células que deben ser simétricas, es decir, de un tamaño similar.
- Día 3 de desarrollo: el embrión es de excelente calidad si tiene ocho células simétricas y con un núcleo en el interior de cada una.
Todas estas etapas iniciales del desarrollo embrionario tienen lugar en la trompa de Falopio, a medida que el embrión avanza en dirección al útero.
Mórula
En el día 4 de desarrollo embrionario, es posible encontrar al embrión en estado de mórula. Esta denominación se debe a que adquiere el aspecto de una mora.
El embrión ya tiene un número elevado de células y prácticamente no se pueden contabilizar. Se trata de un momento intermedio entre la formación del cigoto tras la fecundación y el desarrollo del blastocisto. Este estadio de mórula solamente suele durar un día.
Blastocisto
Cuando el embrión tiene entre 5 y 6 días de desarrollo, adquiere una forma determinada e inicia la diferenciación celular. Se trata de la anidación del blastocisto en el útero de la mujer, concretamente en la capa interna denominada endometrio.
El blastocisto sale de la membrana que lo protege (zona pelúcida) y empieza a adherirse al endometrio. La implantación termina aproximadamente en el día 14 después de la fecundación, de forma que el endometrio queda invadido por el embrión.
Después de la implantación embrionaria, el embrión comienza a producir la hormona beta-hCG y es posible confirmar que la mujer está embarazada.
A partir de este momento, el embrión crece a un ritmo vertiginoso y pasa de tener una forma redondeada e irreconocible a adquirir una forma más alargada. El embrión implantado tiene una silueta parecida a la de un bebé, aunque sin ningún tipo de detalles.
Cabe destacar que la implantación es un período crítico, ya que hay muchos embriones que no lo consiguen, provocando un fallo de implantación.
Descripción general del primer trimestre del embarazo
Del Embrión al Feto
Cuando el embrión llega a la semana 8, pasa a denominarse feto. La principal diferencia entre el embrión y el feto es el número de células. Durante la etapa fetal, hay un nivel de especialización celular más específico: se forman los tejidos y los órganos.
Durante el primer mes de vida del feto, la proporción corporal es distinta y la cabeza ocupa un volumen mucho mayor.
A medida que avanzan los meses de gestación, el resto del cuerpo adquiere una mayor proporción hasta formar su silueta definitiva.
En el feto hay un nivel de especialización celular más específico. Se forman distintos tejidos celulares y se crean todos los órganos que empiezan a funcionar, como el cerebro, el hígado o los riñones.
Esta etapa conforma el periodo más largo durante el embarazo, ya que se utilizará el nombre de feto hasta el momento del nacimiento. El nombre de feto se utiliza solamente durante el embarazo, hasta el momento de su nacimiento entre las semanas 38 y 40 de embarazo.
Tras el parto, el feto ya pasa a denominarse bebé.
Herencia Genética: Transmisión de Caracteres
Que los descendientes se parezcan a sus progenitores es un hecho común a seres humanos, animales y plantas. Pero ¿en qué momento comenzó a estudiar la ciencia la transmisión de caracteres?
Tenemos que remontarnos al siglo XIX, cuando Gregor Mendel, un monje austriaco considerado el padre de la genética, llevó a cabo sus famosas investigaciones con plantas de guisante. A partir de lo que acabamos de exponer, es posible que hayas deducido que el aspecto o fenotipo de nuestros hijos dependerá de si los alelos que heredan de nosotros son dominantes o recesivos.
Sin embargo, en los seres humanos, la transmisión de caracteres no es tan sencilla. Los caracteres que estudió Mendel se asociaban a un único gen, es decir, eran monogénicos. Esta aportación fue esencial y por ello, hoy en día, las enfermedades debidas a la alteración de un único gen se conocen como enfermedades mendelianas.
Además, la cosa se complica un poco más si el gen afectado se sitúa en un cromosoma sexual, ya que el modo en que afecta la enfermedad será diferente dependiendo del género. Si quieres profundizar acerca de la herencia genética y los posibles patrones hereditarios, te recomendamos que accedas a nuestro ebook La prevención en la salud de tu hijo a través de la genética.
Sin embargo, la mayoría de las enfermedades, así como rasgos genéticos entre los que encontramos el color del pelo, los ojos, o la altura, se deben a múltiples genes. Es decir, sus fenotipos están influenciados por múltiples alelos cuya aportación individual es esencial.
Además, cabe destacar que, aunque podamos tener una predisposición genética a, por ejemplo, ser altos, no todo está determinado por nuestra información genética, sino que existen otros factores que también influirán en nuestro aspecto. Es decir, aunque sabemos que la estatura tiene un importante componente genético, no podemos dejar a un lado que la alimentación y el estilo de vida también tendrán un papel fundamental en este carácter.
Por este motivo es difícil responder a la pregunta ¿qué heredamos del padre y qué de la madre? No obstante, hay una característica individual fundamental que se transmite por vía paterna: nuestro sexo biológico.
Como sabrás de anteriores artículos el ser humano presenta en sus células 23 pares de cromosomas, 23 heredados del padre y 23 de la madre. Los cromosomas 1 al 22 son iguales en hombres y mujeres y se conocen como autosomas, el último par de cromosomas, el 23 representa los 2 cromosomas sexuales, que serán XX en mujeres o XY en hombres.
Durante la fecundación el óvulo en las mujeres siempre aporta un cromosoma X, mientras que el espermatozoide podrá aportar un cromosoma X o un cromosoma Y, por lo que es la información genética paterna la que determinará el sexo biológico.
Aneuploidías
Las células del cuerpo humano contienen 23 pares de cromosomas (46 cromosomas en total). La mitad de estos 46 cromosomas proviene de la madre y la otra mitad del padre. Los cromosomas contienen nuestro material genético con toda la información necesaria para el correcto desarrollo y funcionamiento del organismo.
Los pares de cromosomas del 1 al 22 se denominan autosomas y el par 23 se conoce como cromosomas sexuales (XX en las mujeres y XY en los hombres).
Se llama aneuploidía a la situación en la que hay uno o más cromosomas adicionales o falta uno o más cromosomas. Como cada cromosoma contiene cientos de genes, la adición o la pérdida de un solo cromosoma altera el equilibrio existente en las células y, en la mayoría de los casos, no es compatible con la vida.
La mayoría de estas alteraciones genómicas se producen durante la producción de los espermatozoides y óvulos. Estudios de las últimas décadas han observado que los gametos (espermatozoides y óvulos) aneuploides se producen en tasas sorprendentemente altas (de al menos el 5%, aunque probablemente superior al 20%) durante el proceso conocido como meiosis.
En los seres humanos, las aneuploidías más comunes son las trisomías, que representan alrededor del 0,3% de todos los nacidos vivos. En los nacidos vivos, las aneuploidías más frecuentes son el síndrome de Down (que afecta a 1 de cada 700 nacimientos) seguido por el síndrome de Klinefelter (que afecta a 1 de cada 1.000 nacimientos).
Las monosomías son lo contrario de las trisomías, ya que a los individuos afectados les falta un cromosoma, lo que reduce su número total de cromosomas a 45. Las células parecen ser especialmente sensibles a la pérdida de un cromosoma, ya que la única monosomía humana viable afecta al cromosoma X.
La posibilidad de tener un hijo afecto de una aneuploidía es de:
- 1/385 a los 30 años
- 1/179 a los 35 años
- 1/63 a los 40 años
- 1/19 a los 45 años
Debido a que muchos embriones aneuploides no llegan a término (no se implantan o resultan en abortos espontáneos) su frecuencia es mucho mayor de la que sería esperable en relación con la de recién nacidos afectos.
En mujeres en el rango de edad de 35 a 39 años más del 20% de los embriones producidos son aneuploides. En mujeres de más de 39 años cerca del 40% de los embriones producidos son aneuploides.
Cualquier embrión con un cromosoma menos (monosomía) dejará de implantarse o desarrollarse a término (excepto la monosomía X o síndrome de Turner), y sólo unos pocos de aquellos portadores de un cromosoma extra (trisomía) llegarán a término. Se cree que la falta de implantación y de pérdida embrionaria son las principales razones de la baja tasa de embarazo por encima de los 40 años.
Para la detección de las aneuploidías fetales existen diferentes pruebas prenatales, que generalmente se dividen en dos grandes grupos: no invasivas e invasivas.
Las pruebas no invasivas comprenden el cribado combinado del primer trimestre y el test prenatal no invasivo. Ambas pruebas no suponen ningún riesgo para el feto ya que sólo necesitan una muestra de sangre materna, y en el caso del cribado combinado del primer trimestre una ecografía a las 12 semanas de gestación. Si que se diferencian sin embargo en su fiabilidad, ya que el cribado combinado del primer trimestre presenta una mayor tasa de error.
Las pruebas invasivas son la biopsia de corion y la amniocentesis.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre embrión y feto?
Conocer la diferencia entre estos dos términos es muy simple: su edad gestacional. Embrión y feto son el producto de la concepción entre el óvulo y el espermatozoide. Se considera embrión cuando la edad gestacional es menor a las 8 semanas, tomando en cuenta desde el último periodo menstrual omitido. Una vez que pasa de las 8 semanas y hasta el nacimiento se le denomina feto.
¿Es lo mismo cigoto que óvulo fecundado?
El óvulo es el gameto femenino que será fecundado por el gameto masculino, es decir, por el espermatozoide. Los gametos son células haploides (23 cromosomas), poseen la mitad de la dotación cromosómica que el resto de las células que son diploides (46 cromosomas). La unión de los dos gametos forma el cigoto (diploide, 46 cromosomas), en el cual observamos el pronúcleo femenino (23 cromosomas) y el masculino (23 cromosomas).
¿Cómo se escribe: 'cigoto' o 'zigoto'?
Esta palabra se puede escribir tanto cigoto como zigoto. Ambos términos están aceptados y son correctos. Coloquialmente, el cigoto también se conoce como célula huevo.
¿Qué diferencias hay entre un cigoto y un gameto?
El gameto es haploide; mientras que el cigoto es diploide. Esto significa que los gametos contienen la mitad de material genético respecto del cigoto.
¿El blastocisto es lo mismo que el cigoto?
No. El cigoto es una célula diploide originada tras la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Se trata de un estadio inicial del desarrollo embrionario y está compuesto de una sola célula. En cambio, el blastocisto es un embrión que se encuentra en el quinto día de desarrollo y contiene múltiples células que empiezan a diferenciarse.
¿Puede darse un embarazo sin embrión?
Sí. Cuando hay una prueba de embarazo positiva, pero el saco embrionario está vacío es lo que se conoce como embarazo anembrionado o huevo huero.
