Cólico de Gases: Causas, Síntomas y Alivio

La presencia de gas en el tubo digestivo es normal y producto de su forma y funcionamiento. Desde la boca al ano hay un recorrido de alrededor de 10 metros con múltiples curvas y zonas anchas y amplias como el estómago, seguidas de otras estrechas y largas, como el intestino delgado donde se absorben la mayoría de nutrientes y al final se llega al colon y recto, también anchos y con capacidad de albergar gas y líquido y con menor posibilidad de absorción. Casi toda esta estructura tubular flexible y distensible está contenida en el abdomen.

Este, no es una caja acorazada como el tórax que tiene las costillas que le limitan la capacidad de expansión. Así pues, el gas, que no pesa, pero sí ocupa espacio para hacerse sitio distiende el abdomen, cuyo espacio real en un momento concreto tiene una enorme capacidad virtual de distensión: desde alojar un embarazo de sextillizos a 20 o 30 litros de líquido libre en enfermedades por ejemplo del hígado.

Lo llamativo es que todos tenemos una cantidad de gas parecida, hecho demostrado en diversos experimentos. En resumen, salvo en excepciones y con las alarmas que detallaremos más adelante, el gas y su consecuencia, la hinchazón, son fenómenos propios de la digestión y su percepción como molestia puede relacionarse con nuestra sensibilidad y tolerancia individuales.

Por otro lado, se debate, con cierto acuerdo, que el estrés y ansiedad son factores que empeoran la situación. Es fácil confundir las molestias que producen los gases “gases” con la hinchazón e incluso con el estreñimiento. En realidad, lo que sucede es que los tres están directamente relacionados.

El meteorismo (gases) y la distensión abdominal (hinchazón) se desarrollan progresivamente a lo largo del día y suelen ser referidas por los pacientes con Colon Irritable de manera conjunta como "exceso de gases". Los gases aparecen con mayor frecuencia después de comer algunos alimentos.

Los alimentos recorren los 10-12 metros que tenemos de intestino (una persona adulta tiene 7-9 metros de intestino delgado más 1,5 metros de intestino grueso), durante las 24 horas que dura la digestión. Por ello, a veces es normal tardar unas horas en notar los síntomas y en poder identificar cuáles son aquellos alimentos que menos te convienen.

Una vez que hemos localizado los gases entre los síntomas de Colon Irritable, toca ver qué puedes hacer para mejorarlos y sentirte mejor. Una dieta adecuada puede ayudarte a prevenir o a reducir los síntomas del Colon Irritable, y el en caso de los gases este punto es fundamental. Aunque cada paciente llevará una dieta u otra según su caso particular, lo adecuado es consultar cualquier duda que te surja con un especialista.

Ten muy en cuenta que es igual de importante comer bien como saber de qué manera hacerlo. Es decir, llevar una dieta adecuada y tener, además, unos buenos hábitos de alimentación. Como norma general es recomendable que las comidas sean pobres en grasas.

Algunas infusiones, gracias a sus propiedades antiinflamatorias y relajantes, pueden ayudarte a reducir los gases intestinales y las flatulencias: manzanilla, anís, menta, hinojo y melisa son las más eficientes. Es muy importante mantener una buena hidratación. Y finalmente, acompaña tu dieta equilibrada con deporte de media intensidad y con ejercicios de relajación. Habéis cambiado la dieta para mejorar el tránsito intestinal y estáis llevando una vida sana y saludable.

Una vez que ya sabéis qué dieta es la más adecuada, se puede complementar con probióticos. Cada probiótico contiene una o varias cepas diferentes, que van a realizar unas funciones concretas en el intestino. En el caso de Alflorex®, unes un producto que contiene la cepa Bifidobacterium longum 35624® , ayuda a prevenir la invasión de bacterias causantes de inflamación del colon y por otro lado la hipersensibilidad visceral.

Los gases intestinales se forman en el intestino grueso por la digestión de los alimentos por la flora intestinal. Si estos gases se producen de forma excesiva o se retienen pueden producir dolores abdominales, a veces intensos, en general, de forma aguda, pero en otras ocasiones persistente y leve.

Cuando comúnmente decimos que tenemos gases estomacales, en verdad nos referimos a gases intestinales o aire en los intestinos, ya que en el intestino es donde se producen los gases. El gas es un componente intestinal normal, con un volumen medio de 100- 200 ml. La producción de gases y la flatulencia son fenómenos normales y fisiológicos, sin embargo, en algunas personas con problemas intestinales como el síndrome del intestino irritable, la presencia de gases intestinales puede producir síntomas graves con dolor abdominal.

Es frecuente que los pacientes refieran que sus síntomas se hacen más importantes a lo largo del día. Una parte de los gases intestinales se difunden desde el torrente sanguíneo y por último la ingesta de polisacáridos no absorbibles se acompaña de un incremento en la producción de gases ya que al llegar al tubo digestivo de fermentan por las bacterias del colon. La mayoría de sonidos que se escuchan en su estómago e intestinos se deben a la digestión normal, no hay razón para preocuparse.

Los sonidos intestinales se deben al movimiento de los intestinos al impulsar los alimentos por su interior. Lo primero que deberías revisar es tu dieta, hay algunos alimentos que favorecen la producción excesiva de gases, lo que coloquialmente se conocería como «tener muchos pedos» o tener muchos gases. Los gases también pueden ser uno de los principales síntomas de intolerancias alimentarias. Por otra parte, la hinchazón abdominal (distensión abdominal), los gases, las irregularidades en el tránsito intestinal y la constipación o dolor abdominal suelen ser indicativos de una alteración en las mucosas del intestino. Cuando este problema se vuelve frecuente, la alteración puede hacerse crónica.

La flatulencia consiste en la distensión del estómago o del intestino debido a la acumulación de gases. Estos pueden tener un origen gástrico o intestinal. En el primer caso se eliminan mediante eructos, y en el segundo se expulsan por vía anal. La acumulación de gases provoca la dilatación de las paredes gástricas, intestinales y abdominales, lo que provoca hinchazón y molestias que, en ocasiones, pueden ser graves, ocasionando cólicos o retortijones en el vientre.

La flatulencia es la acumulación de gases en el aparato digestivo. Es un fenómeno muy normal: de media, según Cancer Research UK, las personas podemos expulsar gases entre 15 y 25 veces al día.

Los gases atrapados pueden sentirse como un dolor punzante en el pecho o el abdomen. Producir y expulsar gases es una parte normal de la digestión. Pero cuando una burbuja de gas se atasca dentro de ti, quieres aliviar el dolor lo antes posible. Y si tienes otros síntomas, es una buena idea averiguar qué está causando el dolor. En este post te explicamos cómo aliviar los gases atrapados, cuáles pueden ser las causas y te damos algunos consejos para prevenirlos.

Ciertos remedios caseros para aliviar los gases atrapados funcionan mejor para algunas personas que para otras. Los síntomas de los gases atrapados suelen aparecer de forma repentina con un dolor agudo y punzante. También puede ser una sensación general de malestar agudo. El estómago puede estar hinchado y puede tener calambres estomacales. El dolor provocado por los gases que se acumulan en el lado izquierdo del colon puede irradiarse hasta el pecho. Los gases que se acumulan en el lado derecho del colon pueden sentirse como si fueran apendicitis o cálculos biliares.

Reducir el riesgo de sufrir una dolorosa burbuja de gases atrapados se puede lograr vigilando qué comes y cómo lo haces. Puede ser útil llevar un diario de comidas. Esto puede ayudarte a hacer un seguimiento de los alimentos y las circunstancias que provocan una burbuja de gas. Así podrás evitar aquellos alimentos o comportamientos que parecen darte problemas. Prueba eliminando los alimentos uno por uno, para poder localizar los posibles problemas.

Los gases atrapados suelen ser muy dolorosos, pero no son graves. Sin embargo, pueden ser un signo de una intolerancia alimenticia o de un problema digestivo subyacente.

Causas de los Cólicos de Gases

Existen varios factores que contribuyen a la formación de gases y, por ende, a los cólicos. A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:

  1. Parte alta del tubo digestivo (esófago y estómago): Suele ser gas deglutido. Acompaña al hecho de tragar alimentos con los que se mezcla gas. Se produce en diferentes escenarios: mala masticación, comer deprisa, mal estado de las piezas dentarias. Otros motivos: hablar comiendo, beber por aspiración con caña o al alto.
  2. Intestino delgado: El gas en esta parte, en ausencia de lesión, es mínimo. Se da en cantidad significativa en casos de patología Sibo.
  3. Colon y recto: Este tramo es más propicio a contener gas por su función y tamaño. La fermentación por las bacterias colónicas de los restos alimentarios no absorbidos en tramos superiores, que conocemos como fibra no absorbible o matriz intercelular de vegetales y otros productos, es de gran beneficio para el intestino y el organismo en general.

Mejora la calidad de la capa de moco protectora de la mucosa intestinal y al degradarse produce ácidos grasos de cadena corta, que mantienen la estanqueidad entre las células, su nutrición, condicionan la disminución de la actividad inflamatoria del organismo y al mismo tiempo priman el crecimiento de las bacterias colaboradoras en contra de las dañinas.

Hay ciertos hábitos de estilo de vida que pueden aumentar la presencia de gases en nuestro sistema digestivo y hacernos más propensos a los cólicos que influyen en la salud digestiva. Los malos hábitos a la hora de comer, como hacerlo muy deprisa o no masticar los alimentos lo suficiente, puede provocar que traguemos demasiado aire e inducir a problemas digestivos como una mala digestión.

Ciertos alimentos difíciles de digerir pueden provocar problemas digestivos e influir en la salud digestiva como los cólicos, como pueden ser los hidratos de carbono no absorbible o los derivados de los lácteos en las personas con intolerancia a la lactosa.

Los cambios bruscos en la dieta y en la flora intestinal también pueden ocasionar cólicos. Esto puede ocurrir cuando introducimos nuevos alimentos a nuestra dieta que nuestro organismo todavía no está acostumbrado o cuando tomamos antibióticos, los cuales alteran la flora intestinal.

Hábitos alimentarios: a veces los alimentos ricos en fibra soluble (legumbres, avena) pueden fermentar en el colon, produciendo más gas. Ciertas patologías digestivas: el SII o episodios de indigestión suelen generar hinchazón y gases recurrentes. En determinados casos, es aconsejable observar si la flatulencia aparece después de comer determinados alimentos (lactosa, gluten, etc), pues podría tratarse de un problema de intolerancia.

Síntomas de los Gases Intestinales

La acumulación de gases puede manifestarse de diversas maneras, afectando el bienestar general. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Hinchazón del abdomen: Muchos pacientes que se quejan de este síntoma tienen un contenido normal de gases, por lo que esta sensación se podría deber a un aumento de la sensibilidad de la persona a los gases por algún otro motivo.
  • Eructación: Es un fenómeno natural que tiene como objetivo eliminar los gases que se han introducido en el estómago con los alimentos. Algunas personas tragan voluntariamente aire para facilitar la expulsión del que permanece en el estómago mediante un eructo.
  • Flatulencia: Entre 14 y 23 flatulencias al día se considera normal. Sin embargo, ciertos alimentos ricos en hidratos de carbono provocan más gases que otros.
  • Dolor abdominal: Se puede experimentar dolor cuando se tiene un exceso de gases. Hay que tener en cuenta la localización del dolor, ya que si se sitúa en el lado izquierdo del colon, puede ser confundido con un dolor cardíaco. Cuando se sitúa en el lado derecho, puede ser similar al de la apendicitis o al de los cálculos biliares.

Recomendaciones para Aliviar y Prevenir los Gases

Para minimizar las molestias causadas por los gases, se pueden adoptar diversas estrategias:

  • Evitar deglutir aire, comiendo despacio, sin hablar, en ambiente tranquilo que no requiera atención a otros asuntos: pantallas etc. Mantener una buena higiene bucal y buen estado de piezas dentarias. Capítulo propio merecen las chucherías que producen insalivación: caramelos, chicle etc.
  • Procura no beber líquidos durante las comidas o bebe lo menos posible y evita las bebidas con gas y el uso de pajitas.
  • Tampoco es aconsejable acostarse o tumbarse inmediatamente después de comer, ya que se facilita el paso de gases al intestino desde el estómago y lo hincha. Por eso, muchas veces después de la siesta uno se levanta con pesadez de estómago e intestino; es aconsejable no hacer la siesta hasta media hora o una hora después de comer, e incluso pasear un poco antes de hacerlo.
  • Evitar las verduras flatulentas, como la coliflor o la col, así como legumbres como las lentejas, garbanzos y alubias, cocinadas enteras con ingredientes grasos de origen animal. Cocinarlas solo con patata o arroz y verduras, y si aun así no sientan bien, pasarlas por el chino o pasapurés para eliminar los ‘hollejos’ y mejorar su digestibilidad.
  • El yogur contiene bacterias que ayudan a equilibrar la flora del intestino por lo que están especialmente recomendados.
  • En caso de estreñimiento, no se deben efectuar cambios bruscos en la dieta en cuanto a su contenido en fibra, ya que pueden crear más gases y dolores intestinales, incluso diarreas.

Siempre que la flatulencia no tenga su origen en una enfermedad concreta o en la administración de determinados fármacos, la mejor manera de combatirla es la dieta.

El consejo, en resumen, es: afrontar la alimentación y digestión no como un problema, sino como un hecho natural, fisiológico, y gozoso. Aceptando sus grandes beneficios y pequeños inconvenientes. Seguir las pautas de las generaciones anteriores que se alimentaron de lo que da la tierra, cuando lo da, estacional, cambiante, diverso y poco o nada procesado.

Además de estas recomendaciones, es fundamental:

  • Mantener una dieta equilibrada sin alimentos procesados.
  • Realizar comidas regulares, poco copiosas y de fácil digestión.
  • Considerar dietas como la FODMAPS bajo supervisión médica, reintroduciendo la fibra paulatinamente.
  • Practicar posturas de yoga y ejercicios de relajación.
  • Consumir líquidos calientes o infusiones como manzanilla, anís, menta, hinojo y melisa.

Cuándo Buscar Ayuda Médica

Es importante consultar a un médico si:

  • Los síntomas duran más tiempo que algunos meses, o empiezan a ocurrir más a menudo que ocasionalmente.
  • Se experimenta pérdida de peso no voluntaria, hipo, vómitos, diarreas o heces pastosas brillantes y que flotan o contienen productos como sangre o moco, estreñimiento de nueva aparición, fiebre, dolor despertador.

El médico, según el diagnóstico que pueda establecer, puede instaurar tratamiento con Omeprazol o inhibidores bomba protones y/o farmacos reguladores de la motilidad gástrica: Procineticos, Anticineticos, Antiemeticos, Antidiarreicos o Laxantes.

En caso que el paciente también presente estreñimiento, conviene evitar laxantes que aumenten la producción de gases, como la lactulosa o la fibra. Otros fármacos utilizados son los que favorecen el tránsito intestinal y la evacuación, los procinéticos, han demostrado reducir la distensión abdominal asociada a los gases intestinales. Los fármacos más frecuentemente utilizados para disminuir los síntomas abdominales son los espasmolíticos que favorecen la tolerancia intestinal.

Recuerda que mantener una dieta adaptada, una buena hidratación y, cuando esté indicado, el uso de probióticos o moduladores de la motilidad puede ayudar a aliviar estas molestias. No obstante, si se asocia a otros síntomas digestivos persistentes, como sangrado, cambios importantes en el hábito intestinal, dolor continuo o pérdida de peso, es fundamental consultar al médico.

Probióticos y Gases Intestinales

Los probióticos pueden ser un complemento útil en el manejo de los gases intestinales. El yogur contiene bacterias que ayudan a equilibrar la flora del intestino por lo que están especialmente recomendados.

En el caso de Alflorex®, un producto que contiene la cepa Bifidobacterium longum 35624®, ayuda a prevenir la invasión de bacterias causantes de inflamación del colon y por otro lado la hipersensibilidad visceral.

Existen productos como Lactoflora protector intestinal y Lactoflora Restore que pueden ser útiles para reestablecer el bienestar intestinal, especialmente después de tratamientos con antibióticos.

Saca el aire del estómago así de fácil 🤗

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