Gestación Incipiente y Aborto: Diferencias Clave

El aborto espontáneo es la pérdida involuntaria de un embarazo antes de la semana 20 de gestación. La incidencia de los abortos espontáneos es de aproximadamente el 20% de los embarazos diagnosticados. Sin embargo, es probable que este número sea mayor, ya que muchos casos pasan desapercibidos para la mujer al ocurrir en etapas tempranas del embarazo.

Existen muchos tipos de aborto espontáneo en función de varios factores. Es importante saber diferenciar entre:

  • Aborto espontáneo: Se debe a una causa natural.
  • Aborto inducido: Por decisión personal de la mujer, por ejemplo, por tratarse de un embarazo no deseado.
  • Aborto terapéutico: Consiste en la interrupción voluntaria del embarazo por razones médicas.

En este artículo, nos centraremos en los tipos concretos de aborto espontáneo, es decir, aquellos que no son intencionados.

¿Cuántos tipos de aborto espontáneo hay y cómo se diferencian?

¿Qué es el Aborto Espontáneo?

La definición de aborto espontáneo hace referencia a la pérdida involuntaria del embrión o feto antes de las 20 semanas de gestación o cuando su peso es inferior a 500 gramos. En general, el aborto espontáneo ocurre en diferentes fases. En primer lugar, suele aparecer la denominada amenaza de aborto, que se detecta por un sangrado vaginal leve y dolor en la zona del útero.

En este caso, se recomienda a la mujer acudir al médico para hacer una ecografía, comprobar si el cuello uterino ha empezado a dilatarse y, a continuación, guardar reposo absoluto. Los síntomas de la amenaza de aborto pueden agravarse y llegar a tener una hemorragia más grande, la cual se corresponderá con el aborto en sí. La mujer tendrá un dolor más intenso y el cuello del útero se abrirá para expulsar al feto.

Los abortos espontáneos pueden ser debidos tanto a problemas en el feto como en la madre.

Al igual que sucede con los propios abortos espontáneos, la amenaza de aborto no puede prevenirse, ya que no tiene una causa identificable más allá del propio hecho de gestar un ser vivo. Únicamente las mujeres con alguna patología previa que predisponga a las pérdidas gestacionales pueden hallar motivo a estos sucesos.

De esta forma, al resto de mujeres se recomienda mantener un estilo de vida saludable y alejarse de factores de riesgo. Por ejemplo, no fumar, ingerir alcohol, cafeína u otras drogas, así como asegurar una adecuada alimentación. Es recomendable conocer y tratar los problemas de salud antes de quedar embarazada.

La amenaza de aborto supone un hecho muy frecuente y habitual en las mujeres embarazadas. Se refiere a todo aquel sangrado vaginal, en mayor o en menor cantidad, asociado a contracciones uterinas o no, que se produce en el primer trimestre de gestación, antes de la semana 12 de embarazo. Toda gestante que presente un sangrado del primer trimestre debe consultar a un médico.

Habitualmente cuando una mujer sangra se recomienda una exploración vaginal para estimar la cuantía del sangrado y examinar el estado del cérvix uterino, así como una ecografía que normalmente se realiza vía vaginal. En muchas ocasiones estos sangrados ocurren en momentos muy tempranos de la gestación, lo que nos obliga a una conducta expectante.

Muchas veces hay que dejar pasar días para poder comparar los cambios ecográficos y corroborar si el embarazo es evolutivo o si por el contrario se ha interrumpido. Tratamiento para la amenaza de aborto no existe como tal. Aunque habitualmente se recomiende un reposo relativo, no se ha demostrado que la actividad física moderada vaya a empeorar el pronóstico de un embarazo.

Aunque durante todo el embarazo existen peligro potenciales de pérdida, la posibilidad disminuye progresivamente según avanzan las semanas de gestación.

Precisamente, los abortos espontáneos se producen cuando el embarazo no se desarrolla con normalidad desde un principio y suelen afectar a mujeres de mayor edad.

La experta destaca que “entre el 15 y 25 por ciento de las mujeres presenta una amenaza de aborto” y que en “más de la mitad de los casos el embarazo continúa con normalidad”.

Síntomas de la Amenaza de Aborto

  • Sangrado vaginal: Se trata de la principal evidencia de esta problemática y suele producirse durante las primeras 20 semanas.
  • Cólicos abdominales: Estos también pueden aparecer.

Ante un sangrado vaginal durante el embarazo, la primera sospecha será una amenaza de aborto y se debe consultar inmediatamente con el médico especialista.

En primer lugar, se lleva a cabo una exploración física para valorar la cuantía de la hemorragia y el estado del cuello del útero, que debe estar cerrado y acompañado del tamaño idóneo para la edad gestacional. Es importante descartar mediante atención sanitaria que no se trate de un embarazo ectópico -desarrollo del óvulo fecundado fuera de la placenta-, ya que sus síntomas son similares y es potencialmente peligroso.

Según indica la ginecóloga, la amenaza de aborto “no tiene tratamiento en líneas generales”. Tan solo se demanda a la paciente que realice reposo relativo y cese la actividad sexual hasta que haya cedido el sangrado. Para aliviar el dolor, en ocasiones, se administran relajantes uterinos. El uso de progesterona vía oral o vaginal no está validado para la amenaza de aborto.

El pronóstico depende del grado de desprendimiento que se observe en la ecografía, es decir, de cuánto se haya separado el embrión de la pared del útero. Cuando el desprendimiento es pequeño el pronóstico suele ser bueno y el embarazo continúa su curso.

Tipos de Aborto Según la Frecuencia

Existen dos categorías de aborto según si se producen de manera puntual o se repiten en una misma mujer:

  • Aborto esporádico: Se presenta de forma aislada. Es frecuente en las madres primerizas y no supone ningún problema de fertilidad.
  • Aborto de repetición: Cuando tienen lugar dos o más abortos espontáneos. Puede ser aborto recurrente primario, si no ha habido ningún embarazo a término; o aborto recurrente secundario, si la mujer tiene hijos previos.

El aborto de repetición requiere un estudio adicional para determinar su causa y poder aplicar un tratamiento específico que permita a la mujer llevar un embarazo a término.

Tipos de Aborto Según la Edad Gestacional

Como hemos dicho, el aborto espontáneo es aquel que puede tener lugar hasta la semana 20 de gestación. Dentro de este periodo de tiempo, es posible clasificar los abortos en función del momento en que sucedan:

  • Aborto precoz: Ocurren antes de la semana 12 de embarazo y son los más frecuentes.
  • Aborto tardío: Tiene lugar con posterioridad a las 12 semanas.

Los abortos precoces pueden ocurrir cuando la mujer ya sabe que está embarazada o, incluso, antes de hacerse la prueba de embarazo. Estos últimos pasan desapercibidos por la mujer y se confunden con un simple retraso menstrual.

Aborto Bioquímico

Un caso concreto que cabe mencionar es el aborto bioquímico, también conocido como microaborto. Se trata de pérdidas gestacionales muy tempranas después de una prueba de embarazo positiva.

Las causas más probables del embarazo bioquímico son los defectos iniciales de la fecundación del óvulo con el espermatozoide debido a que están alterados, las divisiones celulares anormales del embrión tras la fecundación, embriones alterados o las alteraciones en la implantación por anomalías uterinas.

Tipos de Aborto Según el Saco Gestacional

Existen dos tipos de aborto en función de si se observa o no embrión dentro del saco gestacional:

  • Sacos anembrionados: Se observa el saco gestacional vacío, sin embrión en su interior, por una detención muy precoz del desarrollo. También es conocido como huevo huero.
  • Sacos embrionados: El embrión se encuentra dentro del saco gestacional, pero no tiene latido cardíaco por una detención más tardía de su desarrollo.

Gran parte de los abortos en el primer trimestre son debidos a un embarazo anembrionado, cuyas principales causas son las alteraciones genéticas en el embrión.

En este apartado también podemos incluir el embarazo ectópico o extrauterino. Este tipo de embarazo consiste en que el embrión implanta en un lugar diferente al endometrio. Lo más usual en este caso es encontrar el saco gestacional en la trompa de Falopio. Evidentemente, este es un embarazo no viable que termina en aborto.

Abortos Según la Variedad Clínica

Después de la pérdida gestacional, es necesario que el cuerpo elimine todos los restos embrionarios de forma natural. En caso contrario, sería necesario tomar medidas para extraerlos como, por ejemplo, hacer un legrado.

Según si se eliminan el feto y los restos abortivos de forma natural o no, se pueden encontrar los siguientes tipos de aborto:

  • Aborto completo o consumado: Todo el contenido uterino ha sido expulsado después de la muerte fetal. No es necesario ningún otro tratamiento adicional, ya que el sangrado va cesando, el dolor desaparece y el cuello uterino se vuelve a cerrar por sí solo.
  • Aborto incompleto: No se expulsa por completo el contenido del útero después de la muerte fetal. Será necesario eliminar los restos de tejido fetal y placentario para evitar que se produzcan hemorragias e infecciones que puedan suponer un riesgo en la salud materna.
  • Aborto diferido o retenido: El embrión muere, pero la mujer no logra eliminar el saco gestacional durante varias semanas o incluso meses. Ocurre, normalmente, entre las semanas 8 y 12 de gestación. Lo que ocurre es que desaparecen poco a poco los síntomas de embarazo, el útero deja de crecer y las pruebas de embarazo se vuelven negativas, aproximadamente, 10 días después de la muerte fetal.

Tanto el aborto incompleto como el aborto diferido requieren una intervención médica para hacer un legrado y eliminar el contenido del útero.

En caso de no eliminarse todos los restos fetales, podría derivar en un aborto séptico por infección, lo cual supone un riesgo elevado para la madre.

Aborto Diferido o Retenido

Un aborto diferido, también denominado aborto retenido, es la detención del embarazo sin signos de expulsión espontánea del embrión o el feto de manera inmediata. De ahí el nombre de este tipo de aborto espontáneo, ya que la expulsión del embrión o del feto tiene lugar días o semanas después de que ocurra. Este tipo de aborto espontáneo solo puede confirmarse completamente mediante ecografía o análisis de la hCG (hormona gonadotropina coriónica humana).

Las causas de un aborto retenido son variadas y a menudo multifactoriales. Las anomalías cromosómicas en el embrión son una de las causas más comunes, representando hasta el 50% de los abortos espontáneos en el primer trimestre.

Factores que pueden predisponer a un aborto diferido:

  • Edad gestacional avanzada: Como por ejemplo si se trata de un embarazo después de los 40 años.
  • Anemia gestacional: La anemia durante el embarazo es una afección relativamente común que puede afectar negativamente no sólo al curso del embarazo y el parto, sino también al feto o al recién nacido.
  • Infección del tracto urinario (ITU): Al fluir más sangre a través de los riñones y verse reducida la capacidad de la vejiga, puede ocurrir que la orina regrese a los uréteres, lo cual puede contribuir al desarrollo de infecciones del tracto urinario durante el embarazo.

Aunque estos factores predispongan, no quiere decir que siempre ocurra una pérdida de embarazo si existen. Los síntomas de un aborto retenido pueden variar y muy a menudo no se presenta de la forma en que lo hacen la mayoría de los abortos espontáneos. Esto se debe a un hecho básico: no hay expulsión del embrión del cuerpo de la mujer.

En cierto sentido, el cuerpo actúa como si el embarazo todavía estuviera en curso. No es probable que este tipo de aborto espontáneo cause sangrado intenso o dolor intenso, a veces solo hay síntomas muy leves. Es decir, el diagnóstico del aborto diferido se revela de una manera especial, normalmente durante una visita al médico y mediante una ecografía.

El manejo del aborto espontáneo diferido puede variar según la situación y las preferencias de la mujer.

Opciones de manejo del aborto retenido:

  • Manejo expectante: En muchos casos, el cuerpo de la mujer expulsa naturalmente el tejido fetal días o semanas después si el embarazo no evoluciona. Este enfoque puede ser apropiado en las primeras semanas de gestación y si la mujer no presenta síntomas de complicaciones, como fiebre o sangrado excesivo.
  • Manejo médico: Implica el uso de medicamentos para inducir contracciones uterinas y facilitar la expulsión del tejido fetal. Los medicamentos más comúnmente utilizados son la mifepristona y el misoprostol. La mifepristona bloquea la progesterona, mientras que el misoprostol induce contracciones uterinas.
  • Dilatación y legrado: Si el cuerpo no expulsa todo el tejido fetal de manera natural, se puede realizar un legrado. Este es un procedimiento médico en el que se dilata el cuello uterino y se retiran los tejidos que están dentro del útero. El manejo quirúrgico es necesario en casos donde el manejo expectante o médico no es efectivo, o si la mujer presenta signos de infección o sangrado severo. Los procedimientos quirúrgicos comunes incluyen la aspiración al vacío y el legrado por dilatación y curetaje (D&C). Estos procedimientos se realizan generalmente bajo anestesia local o general y son altamente efectivos para asegurar que el útero quede completamente limpio de tejido retenido.

El aborto diferido es una experiencia difícil desde el punto de vista psicológico para las mujeres y también para sus parejas. Si una mujer experimenta síntomas de aborto diferido, es fundamental que busque atención médica para recibir un diagnóstico adecuado y el tratamiento necesario. Es crucial que las mujeres tengan acceso a apoyo emocional y psicológico durante y después del proceso.

Complicaciones del Aborto Retenido

  • Infección: La retención de tejido fetal puede llevar a una infección uterina, conocida como endometritis.
  • Impacto psicológico: El aborto retenido puede ser una experiencia emocionalmente devastadora para la mujer y su pareja. El impacto psicológico puede incluir sentimientos de tristeza, culpa, ansiedad y depresión.

En algunos casos, puede ser apropiado realizar una evaluación adicional para identificar las causas subyacentes del aborto retenido, especialmente si una mujer ha experimentado múltiples abortos espontáneos.

La prevención del aborto retenido puede involucrar el manejo de factores de riesgo conocidos antes y durante el embarazo. Esto incluye el control de enfermedades crónicas, la adopción de un estilo de vida saludable, la evitación de sustancias nocivas y la atención prenatal regular.

El Embarazo Anembrionado

El embarazo anembrionado o anembrionario, también conocido como huevo huero, es una de las causas de aborto espontáneo que ocurre de manera muy frecuente. Alrededor del 50% de pérdidas del embarazo durante el primer trimestre se asocia a este problema, el cual puede ocurrir incluso antes de saber la mujer que está embarazada.

Normalmente, la causa principal de este tipo de embarazo es la presencia de alteraciones a nivel genético en los gametos, ya sea en el óvulo, en el espermatozoide o en ambos. Esto provoca que, pese a producirse la fecundación, el desarrollo embrionario se detenga.

¿Qué es el embarazo anembrionado?

El huevo huero es un embarazo clínicamente reconocido, en el que se observa un saco gestacional vacío sin señales de que exista un embrión en su interior.

El óvulo ha sido fecundado por el espermatozoide, y tras implantarse en la cavidad uterina, hay un desarrollo anormal en el que únicamente da lugar al saco gestacional. En palabras más simples: es como si fuera un embarazo sin bebé.

Desarrollo embrionario normal

Tras producirse la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide se forma un embrión que multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto, el cual tiene una capa periférica de células que conforman el trofoectodermo, y un pequeño conglomerado de células llamada masa celular interna.

Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.

¿Por qué se produce el embarazo anembrionado?

Cuando las células de los discos embrionarios no se desarrollan correctamente, no se da inicio a la especialización de las células y formación de los tejidos, y se produce lo que se conoce como huevo huero.

De esta forma, las capas celulares que forman la bolsa gestacional siguen creciendo por un tiempo indeterminado y secretan gonadotropina coriónica humana (hCG). Por eso, el test de gestación seguirá siendo positivo en ausencia del embrión.

En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario. Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.

¿Cuándo se detecta?

El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.

El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:

  • El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
  • La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste.
  • Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.

Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.

Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.

En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.

Consecuencias y tratamiento

La principal consecuencia para la paciente es la pérdida del embarazo, ya sea por:

  • Aborto natural, produciéndose la expulsión y sangrado vaginal.
  • Legrado después del diagnóstico por ecografía.

Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.

Es posible que la mujer no sepa que ha tenido un embarazo anembrionado, ya que se produce el aborto, pero puede confundirse con la menstruación.

¿Se puede repetir dos veces seguidas?

El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad.

Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras.

Tipos de Aborto Inducido

El aborto inducido es la interrupción del embarazo que se realiza de forma premeditada y requiere de expertos en dicho procedimiento. De lo contrario, la paciente puede exponerse a infecciones o procesos sépticos. La terminación del embarazo es provocada por el uso de medicamentos o de instrumentos que producen la expulsión del embarazo. A su vez, puede subdividirse en:

  • Interrupción voluntaria del embarazo (IVE): Se realiza tras libre elección de la embarazada hasta la semana 14 de gestación.
  • Aborto terapéutico: Se realiza por razones médicas. Es decir, en caso de que suponga un riesgo grave para la salud física o psíquica de la madre o del feto. En España se puede llevar a cabo, bajo este supuesto, hasta la semana 22. El aborto terapéutico debe ser prescrito por un médico y por causa que lo justifique, pudiéndose presentar malformaciones o enfermedades incompatibles con la vida, tanto del feto como de la madre.

Se puede llevar a cabo según diferentes procedimientos y dependiendo del estado del embarazo. Al igual que en la IVE, la elección es libre, pero no siempre deseada.

Los métodos a través de los cuales se puede realizar el aborto inducido son comunes para ambos, pudiendo ser médicos (con fármacos) o quirúrgicos.

Aborto farmacológico

Consiste en la administración de la píldora abortiva (RU-486). Por lo general, este se emplea antes de la semana 7 de gestación, dado el riesgo aumentado de efectos adversos que podría acarrear en semanas posteriores de gestación. La cual RU-486 es un medicamento que tiene como objetivo la interrupción del embarazo mediante el bloqueo de la hormona que controla la gestación, generando algo similar a un aborto espontáneo.

Para interrumpir el embarazo por este método es necesario cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran no padecer de ciertas enfermedades.

La ventaja de dicho método es el poder evitar cualquier acto quirúrgico. Por otro lado, el principal inconveniente que tiene es la necesidad de acudir al menos dos o tres veces al centro sanitario para comprobar que el método ha sido efectivo.

Aborto Quirúrgico

Son procesos instrumentales que pueden requerir de anestesia o sedación, control ecográfico y los cuidados posteriores que amerite cada procedimiento. Antes de las 14 semanas (bajo riesgo) se realiza mediante aspiración con cánulas específicas previa dilatación cervical.

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