Cólico Biliar: Definición, Causas, Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

El cólico biliar se define como un dolor intenso localizado en el epigastrio y el hipocondrio derecho, que frecuentemente se irradia hacia la espalda. Este dolor es causado por la contracción espasmódica de la vesícula biliar o del esfínter de Oddi, generalmente debido a la obstrucción del conducto cístico o del colédoco.

Anatomía y función de la vesícula biliar

¿Qué es la Litiasis Biliar?

La litiasis biliar se define como la formación y/o presencia de cálculos en la luz de la vía biliar intra o extrahepática. Estos cálculos pueden originar problemas de obstrucción al flujo biliar, infección de la vía biliar o pancreatitis, debido a la impactación del cálculo en el esfínter de Oddi. Los cálculos asientan, preferentemente, en la vesícula o el colédoco, y excepcionalmente obstruyen el cístico o la vía biliar intra o extrahepática.

Los cálculos biliares están formados por material amorfo o cristalino precipitado en la bilis. Según su composición, se clasifican en:

  • Cálculos de colesterol: Constituidos por cristales de colesterol (>50%) unidos por una matriz glicoproteica.
  • Cálculos pigmentarios negros: Contienen cristales de bilirrubinato cálcico, fosfato y carbonato cálcico en una matriz glicoproteica.
  • Cálculos pigmentarios pardos: Contienen bilirrubinato cálcico amorfo, sales cálcicas de ácidos grasos y un 10-30% de colesterol.

Los principales factores patogénicos son el estasis (obstrucción o estenosis de los conductos biliares) y la infección biliar. En la infancia, predominan los cálculos pigmentarios (80%).

Causas del Cólico Biliar

El cólico biliar se debe a la contracción espasmolítica de la vesícula biliar o del esfínter de Oddi, a su vez producida por la obstrucción del conducto cístico o del colédoco.

  • Obstrucción del conducto cístico: La presencia de cálculos en el conducto cístico impide el flujo normal de la bilis, provocando la contracción de la vesícula biliar en un intento de superar la obstrucción.
  • Obstrucción del conducto colédoco: Similar a la obstrucción del conducto cístico, la presencia de cálculos en el conducto colédoco impide el flujo biliar hacia el intestino delgado, causando dolor intenso.

Algunos factores predisponen a la formación de cálculos: mal vaciamiento de la vesícula, obesidad, sexo femenino, edad avanzada, embarazo, algunas enfermedades hepáticas, rápida pérdida de peso, dietas ricas en grasas y calorías, etc.

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Síntomas del Cólico Biliar

Los pacientes que acuden a urgencias suelen referir antecedentes personales de episodios parecidos. Los síntomas principales incluyen:

  • Dolor intenso en el epigastrio y el hipocondrio derecho.
  • Irradiación del dolor hacia la espalda o el hombro derecho.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor postprandial, especialmente después de comer alimentos grasos.

En la exploración física, se destaca el dolor en el epigastrio y el lecho vesicular, así como el signo de Murphy (dolor a la descompresión en el punto cístico).

Diagnóstico del Cólico Biliar

Para diagnosticar el cólico biliar, se deben considerar los siguientes aspectos:

  • Historia clínica: Recopilación de antecedentes personales y familiares, así como la descripción detallada de los síntomas.
  • Exploración física: Palpación abdominal para identificar puntos de dolor y signos específicos como el signo de Murphy.
  • Pruebas de imagen:
    • Ecografía abdominal: Es el método diagnóstico más sensible y específico (98%) para detectar la presencia de cálculos biliares. Permite visualizar la localización, tamaño, y morfología de la vesícula.
    • Radiografía de abdomen simple: En el 10% de los casos, puede evidenciar la existencia de cálculos en el área vesicular cuando estos son radiopacos.
  • Analítica: Se realiza para descartar otras enfermedades y buscar signos de infección.

Es importante establecer el diagnóstico diferencial con otras condiciones como gastritis aguda, colecistitis aguda o pancreatitis aguda.

Tratamiento del Cólico Biliar

El tratamiento del cólico biliar se enfoca en aliviar el dolor y prevenir futuros episodios. Las opciones de tratamiento incluyen:

  • Analgésicos: Para aliviar el dolor agudo durante el cólico.
  • Espasmolíticos: Medicamentos que ayudan a reducir los espasmos musculares en la vesícula biliar.
  • Colecistectomía: Extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Es el tratamiento definitivo para los pacientes con cólicos biliares recurrentes o complicaciones. Puede realizarse mediante cirugía abierta o laparoscópica.

En casos de litiasis biliar asintomática, se puede optar por una actitud expectante, realizando revisiones periódicas. El ácido ursodeoxicólico puede ser utilizado para disolver cálculos pequeños de colesterol en pacientes seleccionados.

Tabla: Comparación de Tipos de Cálculos Biliares

Tipo de Cálculo Composición Principal Color Características Factores Asociados
Colesterol Colesterol (>50%) Blanco amarillento Radiotransparentes Hipersaturación de colesterol, obesidad
Pigmentarios Negros Bilirrubinato cálcico Negro Múltiples, pequeños, duros, superficie irregular Enfermedades hemolíticas, cirrosis
Pigmentarios Pardos Bilirrubinato cálcico amorfo Ocre Redondeados, blandos, múltiples Estasis biliar, infección biliar

Recomendaciones Nutricionales para Pacientes con Colelitiasis Sintomática

El objetivo de las recomendaciones nutricionales es disminuir el dolor y evitar la estimulación de la vesícula biliar. Algunas recomendaciones generales incluyen:

  • Seguir una dieta saludable y variada.
  • Evitar las comidas abundantes, optando por comidas pequeñas y frecuentes (5-6 al día).
  • Comer despacio y masticar bien.
  • Evitar alimentos estimulantes como café, refrescos de cola y alcohol.
  • Realizar cocinados sencillos (hervidos, plancha, vapor, horno) y evitar fritos, rebozados y salsas.

Alimentos generalmente bien tolerados:

  • Lácteos: Leche y derivados semi o desnatados.
  • Cereales, legumbres y patatas: Patatas, arroz, sémola, pasta, pan, cereales del desayuno, galletas “tipo María”, legumbres trituradas.
  • Verduras y hortalizas: Cocidas y sin piel.
  • Cárnicos, pescado y huevo: Carnes magras, aves sin piel, conejo, pescado blanco, huevos, jamón cocido.
  • Frutas: Cocidas en compota, en conserva, muy maduras, sin piel, zumos de frutas no ácidas.
  • Dulces y bollería: Azúcar, miel, confitura sin semillas.
  • Bebidas: Agua, infusiones, caldos desgrasados, batidos realizados con leche o yogur desnatados.
  • Aceites y grasas: Aceite de oliva, girasol en cantidades moderadas.

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