Niños Sin Hogar: Causas y Soluciones

La infancia es uno de los colectivos más vulnerables en situaciones de pobreza. Los niños de la calle son una triste realidad en las zonas más desfavorecidas del mundo. En muchos casos hablamos de menores que carecen no solo de recursos, sino también de adultos que les protejan. Viven en una situación de absoluto desamparo, y no tienen ni una alimentación adecuada ni un descanso reparador.

Niños trabajando para ayudar a sus familias

La falta de recursos familiares conduce, entre otras cosas, a una mala alimentación, en un momento en que esta resulta clave para la salud integral de la infancia. Pero a los problemas de desarrollo derivados de esa situación se suman, además, otras cuestiones. Sin ella, la pobreza se convierte en un círculo vicioso del que resulta muy difícil salir.

Causas del problema

En algunos casos es la familia al completo la que vive en las aceras o en la periferia de las ciudades, en barrios chabolistas sin luz eléctrica o agua corriente. Y niños y niñas rebuscan en la basura en busca de comida o útiles que revender. En otros casos, la pobreza extrema lleva al abandono de los menores, que no son más que otra boca que alimentar. Esta situación se da especialmente en el caso de los varones.

¿Por qué? En países como Kenia, por ejemplo, tras la mutilación genital femenina las niñas pueden ser casadas siendo aún muy pequeñas. Su familia puede recibir a cambio una sustancial dote. En lugares como Nepal o la India acaban, a menudo, en manos de las redes de trata. Viven en burdeles donde son explotadas sexualmente día y noche.

En Ecuador los niños de la calle a menudo esnifan pegamento para escapar de la realidad, y se buscan la vida para poder comer.

La pobreza es el resultado de relaciones frustradas con los demás, con uno mismo y con Dios. Los niños de familias sin recursos no se pueden permitir ir a la escuela. A veces son niños huérfanos, niños sin hogar o niños que tienen que trabajar para ayudar a sus familias.

Niño sin hogar durmiendo en la calle

Necesitamos un mayor progreso para poder ofrecer a los niños unas mejores condiciones de vida. En África subsahariana, uno de cada 9 niños muere antes de cumplir los 5 años, lo que significa 16 veces más que la media en regiones desarrolladas. En el mundo, casi 1 de cada 6 niños menores de 5 años están por debajo de su peso. La salud de un niño puede estar en peligro incluso antes de su nacimiento.

Muchos padres tienen dificultades para pagar por la asistencia médica de sus pequeños, vacunas, medicinas o incluso el transporte a los centros médicos.

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Posibles soluciones

Tanto aquí como en el resto del mundo, los niños de la calle son producto de la falta de oportunidades. Por eso, desde Ayuda en Acción trabajamos cada día para eliminar la pobreza extrema, facilitar el acceso a la educación y mejorar las condiciones de vida de la infancia a nivel internacional.

Ayuda en Acción colabora desde 2002 con la labor que el proyecto salesiano ‘Chicos de la calle’ realiza en ese país. ‘Mi caleta’ en el norte de Quito, es uno de sus centros de referencia.

En nuestro país, la razón de su existencia está fundamentalmente en la inmigración. Hablamos de los llamados MENA, menores no acompañados. Al llegar a nuestro país, se les realiza un reconocimiento médico y se establece su edad aproximada. Si son considerados oficialmente menores de edad son enviados a residencias tuteladas. Es decir, centros temporales hasta que sean acogidos por una familia o cumplan la mayoría de edad.

Menores no acompañados en campamentos de refugiados

¿Cómo es posible, entonces, que se conviertan en niños de la calle? Hay básicamente dos vías: por un lado, existen ciertos errores a la hora de determinar la edad. Establecerla puede resultar más fácil cuando son pequeños, pero la cosa no está tan clara si hablamos, por ejemplo, de menores de 14 o 15 años cuya estatura o desarrollo puede hacerles parecer mayores. En ambos casos acaban convertidos en niños de la calle, una situación que aumenta la probabilidad de que acaben cayendo en manos de las mafias.

En el caso de las niñas y niños migrantes, existe la posibilidad de ofrecerte como familia de acogida. Pero sabemos que eso no está al alcance de todo el mundo. Y, aunque es una gran ayuda, en realidad tampoco supone una solución a largo plazo.

En Argentina, la mayoría de los niños de la calle tiene entre 7 y 12 años, y el resto es mayor de 16 años. El 40% de las familias se dedican al comercio ambulante. Muchos padres no disponen a los menores a salir de ésta, ya que a corta edad de 12 ó 13 años, pueden ayudar a dar de comer a sus hijos.

La "casita" cuenta con dos plantas donde los niños pueden ver películas, jugar y recibir afecto. En verano, se arma una pileta para que los chicos puedan refrescarse y jugar. La "casita" funciona de lunes a viernes, pero los días feriados no funciona. Comenzó a funcionar el 21 de septiembre de 1996.

Tabla de datos relevantes

Indicador Dato
Prevalencia de depresión en ancianos 36,1%
Niños menores de 5 años con bajo peso (a nivel mundial) Casi 1 de cada 6
Niños que mueren antes de los 5 años en África subsahariana 1 de cada 9
Familias dedicadas al comercio ambulante (Argentina) 40%

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