Cuidados Esenciales para la Codorniz Recién Nacida

La cría de pollitos, junto con la recogida de huevos frescos, es una de las tareas más estimulantes para los aficionados a la avicultura de ocio. Además, la cría de pollitos es una técnica muy utilizada y, con un adecuado manejo y teniendo en consideración una serie de parámetros, el porcentaje de éxito es muy elevado.

Para que se desarrollen en condiciones óptimas en cuanto a niveles óseos, de grasa y de musculatura es imprescindible suministrar a nuestros pollitos una alimentación adecuada. Así, para que crezcan sanos y fuertes, debemos suministrarles un pienso compuesto de arranque.

Las codornices son aves de pico granívoro. Esto significa que su pico es corto y está adaptado para comer granos, el principal alimento que debes darles (trigo, maíz tronzado, etc.). Si bien, un pienso compuesto de perdices enriquecería su alimentación. No obstante, como sucede con las gallinas, si su dieta es variada los huevos serán de mejor calidad y el animal se encontrará más sano y con un plumaje más bonito.

En invierno, para protegerse del frío, necesitarán un aporte extra de proteínas. Lo aconsejable es que puedan pasear por un espacio en el que encuentren insectos que llevarse al buche, como escarabajos u hormigas. También puedes adquirir botes de gusanos de la harina y otros suplementos alimenticios, muy recomendables sobre todo para los polluelos, que necesitan minerales para el crecimiento de sus huesos.

Las codornices requieren agua limpia y fresca a diario, especialmente en verano. El bebedero ha de estar diseñado para que no puedan caminar por encima (elevado con unas patas o colgado de algún enganche), con el objetivo de impedir tanto el ahogamiento de los pollitos como el despilfarro y la contaminación del agua.

Y por último, recuerda que aunque las codornices estén clasificadas como animales omnívoros, existen determinados productos incompatibles con su sistema digestivo y por tanto perjudiciales para su salud.

La primera decisión que debemos tomar es elegir el habitáculo o criadora, para lo que generalmente suele utilizarse una caja de madera. La temperatura de la nacedora en la que nacen los pollitos debe ser de 37º, y ha de mantenerse cuando los pasemos al habitáculo donde vayamos a alojarlos durante la cría. Una buena ventilación es imprescindible.

Por eso, el espacio donde estamos alojando a los pollitos ha de ser suficientemente grande en proporción al número de animales. La superpoblación de pollitos puede provocar un exceso de niveles de dióxido de carbono y de vapor de agua. Por tanto, debemos evitar que el aire esté sobrecargado para que los pollitos tengan el oxígeno suficiente para desarrollarse sanos y fuertes. Los niveles de humedad más apropiados no deben superar el 60%. La humedad puede ser controlada manteniendo una ventilación y una renovación constante del aire.

La limpieza y la higiene en la cría de pollitos son dos aspectos que no solo no debemos descuidar, sino que debemos cumplir a rajatabla. La cama de los pollitos precisa ser constantemente renovada para evitar que las heces o la suciedad se conviertan en un foco de infecciones.

Las aves son propensas a sufrir problemas en los pies.

Características Generales de la Codorniz

Es un ave más bien pequeña, llega a medir unos 16 a 20 centímetros, de los cuales 5-7 cm corresponden a la cola; de cuerpo macizo, con plumaje de color pardo leonado, más oscuro en el dorso y casi blanco en el vientre. Su pico es de color marrón en la parte superior y bastante más claro en la inferior. Las patas y los pies son de color carne.

Su plumaje es, casi siempre, pardo con franjas ocráceas (la única diferencia entre los dos sexos es que los machos tienen en la garganta un "ancla" de color negro sobre fondo claro que las hembras no poseen). Esto hace que esta ave sea casi imperceptible, pues sus colores se confunden con el suelo.

No presenta un dimorfismo sexual excesivamente marcado, aunque se puede distinguir fácilmente al macho de la hembra. En los machos jóvenes, la garganta es blanca con algunas manchas negras longitudinales, pero con el transcurso del tiempo adquiere una tonalidad rojiza o negruzca. La parte superior del pecho presenta un color de herrumbre más bien claro y, en la hembra, la garganta es blanca con tonalidad pardusca y el pecho es pardo grisáceo o de tono amarillento, con manchas alargadas y oscuras.

Los animales jóvenes se parecen a las hembras, pero su plumaje se encuentra intensamente manchado y tiende al grisáceo. Otro elemento de diferenciación entre los sexos es la talla, que resulta notablemente superior en los machos. El peso de un macho adulto oscila entre los 200 y 250 gramos, valor que es alcanzado solamente por pocos ejemplares, los que se quedan a invernar o que parten muy tarde, en el mes de octubre.

Otro de los aspectos que distinguen a la codorniz es su canto, que a pesar de su monotonía, resulta bastante sonoro y varía considerablemente según las estaciones y las situaciones.

Debido a su pequeño tamaño, plumaje muy mimético y velocidad para la carrera, es prácticamente imposible distinguir a uno de estos pájaros entre la hierba o los cereales. Es un ave terrestre que se encuentra entre las más dotadas para la marcha a pie, lo cual la sitúa en desventaja durante el vuelo.

A diferencia de los faisanes y otras aves, la codorniz nunca se posa en los árboles y evita con gran cuidado los terrenos que se encuentren desprovistos de vegetación, así como aquellas zonas donde las matas son demasiado abundantes como para entorpecer su carrera en la huida.

El entorno de la codorniz varía según las estaciones del año; así en primavera y principios del verano, las codornices prefieren los campos de cereales y los prados y, en los meses de mayor calor, se refugian en los campos que se riegan, en las praderas altas, etc.

En cuanto al tipo de terrenos preferidos por la adaptable codorniz, se puede decir que, si bien es un ave de llanura, en muchas ocasiones es posible encontrar poblaciones de codornices que se encuentran en zonas montañosas, muchas veces superiores a los 1500 metros. Permanece en todos los lugares donde encuentra condiciones ambientales adecuadas y donde haya una cierta abundancia de alimento, preferentemente los campos cultivados con cereales, y sobre todo vegas con parcelas alternas de pastos de trigo y alfalfa cercana pues requiere cultivos húmedos por su necesidad de beber y bañarse con regularidad.

Difícilmente pueden verse, salvo cuando los perros de caza las levantan en el verano, obligándolas a volar raso una corta distancia. En la primavera y en los primeros días del verano se alimenta de insectos, en verano y otoño se nutre de granos: trigo, centeno, cebada, así como de semillas de diversas gramíneas silvestres y de frutos, por lo que en muchas ocasiones se le encuentra dentro de los cultivos de granjeros.

Tiene alas largas y puntiagudas, las cuales usan para migrar de un lugar a otro, lo que las hace unas aves nómadas en su totalidad.

Reproducción y Nidificación

Se trata de una especie polígama, conocida desde antiguo por su notable capacidad sexual. El macho es capaz de cubrir a distintas hembras consecutivamente y, éstas, a su vez, pueden ser fecundadas por más de un macho en el curso de pocas horas.

El acoplamiento tiene lugar precisamente a la llegada de las codornices a sus terrenos de nidificación; en el caso de España, la estación de celo se sitúa entre los meses de abril y junio, período durante el cual los machos libran furiosos combates para controlar el plantel de hembras.

La nidificación se efectúa desde la mitad del mes de mayo hasta finales de julio, pero puede prolongarse hasta agosto y septiembre. La puesta de huevos se efectúa en un hueco apenas tapizado con hierbas secas y situado en un campo de trigo o de otros cereales; los huevos son redondeados, en un número que normalmente oscila entre los 6 y los 18, de color marrón muy claro, con manchas oliváceas, en forma de corona en su extremo más largo. El proceso de incubación dura aproximadamente tres semanas, y a ella se dedica exclusivamente la hembra.

Los pollos al nacer están cubiertos de plumón bastante denso salvo en los tarsos. En la cabeza el color anaranjado está manchado con un punto negro en la frente y dos líneas paralelas negras que alcanzan la nuca juntándose en una sola que continúa por el dorso del cuerpo. El resto del plumón es pardo anaranjado y en la espalda hay dos líneas paralelas a la central descrita. Las partes inferiores son amarillentas lo mismo que la cara que tiene a menudo uno o varios puntos negros.

Los polluelos se muestran dispuesto a seguir a la madre y a picotear, apenas recién nacidos. A los quince días, pueden revolotear y al mes vuelan ya como adultos. Normalmente efectúan una cría al año y sólo algunas veces dos.

Migración

La codorniz se desplaza desde su área de invernada africana a las zonas de nidificación de Europa siguiendo tres grandes rutas migratorias. La primera de ellas proviene desde las costas atlánticas y mediterráneas de Marruecos y desde las occidentales de Argelia, a la península Ibérica y, posteriormente, hacia Francia, Alemania, Escandinavia e Inglaterra.

La segunda de ellas tiene lugar desde las costas orientales de Argelia, desde Túnez y desde Libia hacia Italia, para continuar luego hacia las llanuras del Danubio y Rusia. Finalmente, una tercera ruta va desde Egipto a la península de los Balcanes y a la Europa Oriental.

El movimiento de retorno al santuario invernal de las codornices se inicia con la llegada del otoño, y es precedido por unos notables desplazamientos con caracteres de erratismo de una zona a otra. La verdadera migración tiene lugar a lo largo de las mismas directrices de primavera, pero, en general, las codornices muestran una mayor predilección a seguir unas rutas terrestres lo más largas posible, con frecuentes detenciones.

Un dilema que viene sorprendiendo a los sabios de todas las civilizaciones que han habitado el «mar de la cultura» desde hace milenios es cómo resulta posible que en una sola noche sea capaz de atravesar el Mediterráneo de punta a punta, siendo un ave con un vuelo lento y pesado.

La Caza de la Codorniz

La caza de la codorniz constituye para mí la acreditación oficial de un buen perro, por las dificultades que entraña. La codorniz pasa la mayor parte del día en el suelo buscando su alimento o revolcándose brevemente en el polvo y, en consecuencia, es más bien raro que estas aves emprendan el vuelo, con la excepción de aquellas situaciones en las que se sienten perseguidas, en período de celo, o cuando llega el momento de emigrar.

Cuando es localizada por el perro de muestra, intenta escapar de la zona de peligro corriendo rápidamente en línea recta y volviendo atrás, de manera que finalmente traza una serie de itinerarios complicados que, con notable frecuencia, terminan por confundir al perro más experimentado, particularmente a los que cazan con el hocico al viento.

Es solamente cuando el perro consigue apuntarla sin huida posible que la codorniz decide alzar el vuelo, elevándose poco o mucho, lenta o velozmente, según las necesidades del momento. Cuando levanta el vuelo, normalmente al ser acosada por un perro, lo hace de forma curiosa, elevándose con un zurrido característico que producen sus pequeñas alas y volando por una distancia muy corta para dejarse caer inmediatamente entre la hierba o las plantas y corriendo a ocultarse, de manera que ya es difícil de volver a levantar.

Si es abatida el perro tiene que tener buen hacer para cobrar la presa y si cae herida, sólo perros excepcionales son capaces de cobrarla.

La caza clásica de la codorniz es la que se lleva a cabo en los días de media veda, que suelen ser desde el mes de agosto hasta mediados de septiembre. Normalmente el cazador de codornices madrugará, poniéndose en camino al amanecer. una vez iniciada la caza y, durante algunas horas, las codornices se buscarán en los pastos, en los campos bien secos, los cultivos de maíz, etc. y, solo más tarde, con el calor de las horas ya avanzadas de la mañana, las codornices deberán ser buscadas entre la alfalfa y otros lugares más bien frescos.

En lo que respecta al equipo del cazador en la caza de la codorniz, se puede decir que resultan adecuados todos los calibres comprendidos entre el 12 y el 20, e incluso el 24 con escopetas automáticas, dobles o superpuestas, aunque con estrangulación mínima o nula, dadas las modestas distancias de tiro.

Amenazas y Conservación

Por su caza desmesurada esta especie se encuentra en peligro de extinción en algunos lugares; donde se ha percibido una disminución de su población, achacable a los cambios de uso del suelo y cultivos agrícolas, las segadoras de alafalfa matan algunos ejemplares y destruyen sus nidos y hábitats.

Otro problema es la suelta de ejemplares criados en cautividad de la especie Coturnix japonica que pueden llegar a hibridarse con la especie silvestre.

La utilización de semillas de cereales con ciclo biológico cada vez más corto y la modernización de las máquinas cosechadoras (velocidad de desplazamiento, altura del corte y tamaño del peine) hacen que esta especie no tenga tiempo de reproducirse y criar los pollos.

Para advertirles de su presencia es recomendable colocar delante de estas máquinas un sistema de barra colgante con cadenas, lonas o cualquier otro sistema. Otra medida eficaz para garantizar el futuro de las gallináceas es cultivar variedades de cereal que se adapten mejor a los ciclos reproductivos de la perdiz y la codorniz, por ejemplo sembrando trigo en lugar de cebadas o avenas. ¿La razón? Además, su proporción de proteínas es del 17% por un 10% en el caso de la cebada, y ya se conoce la apetencia de la patirroja por este nutriente, sobre todo en época de desarrollo y cría.

Para disminuir los riesgos se recuperará el tradicional barbecho español, lo que significa un mejor fondo de las tierras de cultivo y, por tanto, la cosecha puede alargarse una o dos semanas, retrasándola hasta finales de junio o principios de julio.

Los daños a las cosechas son un foco conflicto entre cazadores y agricultores que los primeros podemos mitigar con los permisos para cazar fuera de temporada que concede la Administración en estos casos.

Los cazadores y gestores de cotos tenemos la obligación de ser los principales valedores de un medio ambiente en el que están implicados todos los agentes que disfrutan y viven de él. Las temporadas de caza y de cultivo se solapan a lo largo del año y es imprescindible, desde finales del verano, llegar a acuerdos para tomar medidas que vayan encaminadas al beneficio mutuo, para que cuando llegue el final de la primavera los agricultores recojan mucho grano y los cazadores muchas crías que sean el renuevo de la siguiente campaña.

Arado, siembra, abonado, tratamientos sanitarios, recolección y empacado son las tareas más habituales del campo. Además, la siega se realiza normalmente en mayo y junio, cuando nuestras perdices están a punto de sacar adelante sus polladas. Para defender los huevos o la prole recién nacida aguantan lo indecible en sus nidos, donde caen en una trampa mortal: la velocidad y eficacia de las segadoras.

Sería importante llegar a acuerdos con los agricultores para dejar partes de la cosecha sin segar o retrasar la siega a julio, cuando los pollos ya están volanderos y se pueden desplazar de un lado a otro de la parcela rápidamente.

El fin básico y esencial a perseguir en nuestro coto es la diversidad, tanto de paisaje como de zonas de alimentación, refugio y reproducción. Una buena finca de menor debe tener una estructura de mosaico en la que en cada zona de la misma, y en cada época del año, se satisfagan adecuadamente todos los requerimientos de las especies.

En esta diversidad juega un papel muy importante el manejo de las labores de los agricultores: frente a la concentración de parcelas sin ningún tipo de linde o separación entre las mismas, se pueden ir intercalando zonas de barbecho o de pastos naturales que ayuden a hacer mosaicos de paisaje. ¿Cómo hacerlo?

CODORNICES CONOCIMIENTOS BÁSICOS PARA INICIARSE EN LA COTORNICULTURA.

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