Beneficios de las Clases de Ballet para Niños: Una Guía Completa

Las clases de ballet podrían ser una de esas prácticas extraescolares que perfectamente puedan interesarles a tus hijos. Como bien sabes, los beneficios del ballet para niños son infinitos desde el punto de vista físico y psíquico. Esta palabra que tiene su origen en Francia, realmente significa «bailar». A continuación, vamos a explicarte las ventajas del ballet para los niños.

Niños bailando ballet

Considerado una de las grandes artes escénicas, el ballet surgió entre los siglos XV y XVI en Italia y Francia. Durante el reinado de Luis XIV, en 1661, se fundó la primera escuela profesional de esta disciplina en Francia, razón por la que los pasos básicos tienen nombres en francés (plié, relevé, arabesque, entre otros). Otro país con una larga y fructífera tradición en este bello arte es Rusia, cuna de algunas de sus más grandes figuras.

¿A qué edad se puede comenzar a practicar ballet?

El ballet se puede empezar a practicar desde los tres años. A partir de los 3 años, los niños pueden participar en clases de iniciación que refuercen su desarrollo psicomotor, equilibrio y coordinación. Sin embargo, es a partir de los 5 o 6 años cuando tienen un mayor control de su cuerpo y son capaces de seguir las instrucciones con más disciplina. No obstante, es posible practicar la danza clásica a cualquier edad. Sea como fuere, lo importante es disfrutar con la actividad.

Beneficios del ballet

Veamos ahora con detalle lo que aporta al cuerpo y a la mente.

Beneficios del ballet para el cuerpo

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  1. Mayor flexibilidad: La flexibilidad de los niños, imprescindible para ejecutar los movimientos del baile clásico, se verá muy beneficiada. Con los ejercicios de estiramiento y la práctica continuada mejorará la capacidad de realizar las posturas que exigen una gran elasticidad de ligamentos y articulaciones.
  2. Fortalece la musculatura: Su práctica exige tener gran resistencia y fuerza en los músculos de las piernas, los brazos y del core (que abarca los abdominales, lumbares, de la pelvis, los glúteos y la musculatura profunda de la columna), por lo que asistir a estas clases regularmente redundará en un fortalecimiento muscular y en un desarrollo físico armonioso.
  3. Mejora del equilibrio y la coordinación: Estos son otros dos aspectos básicos de este arte. La fuerza de la que hablábamos en el apartado anterior es la que permite, junto con la concentración y la conciencia del propio cuerpo, entrenar el equilibrio, tan importante en la danza clásica. Además, también es precisa una buena coordinación ojo-mano y fluidez de movimientos para la ejecución de las coreografías.
  4. Corrección de la postura: Mantener la postura, es decir, una correcta alineación del cuerpo, no es una cuestión meramente estética, aunque también este es un aspecto fundamental de la elegancia del ballet. En realidad, es el propio fundamento de una técnica adecuada y precisa, por lo que es de las primeras cosas que se enseñan. Y con este aprendizaje, que requiere un trabajo y una atención constantes, mejora la postura corporal de la persona, que se acostumbra a ir más erguida, dentro y fuera de sus clases de baile.
  5. Mejora de la resistencia física: Bailar aumenta el ritmo cardíaco y mejora la capacidad pulmonar, de forma que se fortalece el sistema cardiovascular. Además, contribuye a tonificar el cuerpo y a mantener una excelente condición física.

Beneficios emocionales y cognitivos del ballet

  1. Reduce el estrés y mejora del bienestar emocional: Sin duda, también es saludable para la mente. Nos hace sentir más vivos y felices, ya que el ejercicio cardiovascular intenso que requiere hace que el organismo libere endorfinas, la llamada ‘hormona de la felicidad’. Esto contribuirá a rebajar el estrés y a que el niño se sienta más relajado, lo que repercutirá en un mejor descanso.
  2. Fomento de la creatividad: La expresión artística a través de la danza hace que los niños comiencen a conocerse mejor y activen su ingenio para seguir las coreografías. Y despertar la creatividad, esa cualidad tan humana, es muy positivo para su desarrollo integral.
  3. Mayor concentración y memoria: Tal y como hemos visto, entrenar el cuerpo y calmar la mente son los dos pasos fundamentales de esta actividad, por lo que de la mano de ellos irá la concentración. Esta nace de la necesidad de seguir un método muy concreto y de hacerse plenamente consciente del propio cuerpo, de la postura, del movimiento. Y así se ejercita, por un lado, la memoria (para recordar las posturas y las coreografías) y, por otro, la serenidad y la confianza.
  4. Trabajo en equipo y habilidades sociales: Bailar en grupo genera vínculos entre los compañeros y un sentido de pertenencia que da lugar a valores como la empatía, la generosidad y la responsabilidad. Valores que, si se empiezan a cultivar desde pequeños, harán crecer la confianza en sí mismos y les ayudarán a relacionarse en diversos contextos sociales. Asimismo, el ballet es una disciplina que se practica en grupo, por lo que ayuda a la socialización de los niños.
  5. Apreciación por la música y el arte: El ballet está intrínseca y estrechamente ligado a la música y a otras manifestaciones del arte. Así que puede considerarse un estupendo medio para que los niños sientan una mayor inclinación hacia estas formas de expresión y las usen para dejar fluir sus emociones. Esta conexión puede despertar su interés por otras formas culturales.
  6. Desarrollo de la disciplina y el compromiso: También contribuye, y mucho, a inculcar un sentido de la disciplina y del compromiso que les servirá en su presente y en su futuro, y que resulta valioso tanto para el desarrollo físico como mental. Aprenden a gestionar la frustración, desarrollar paciencia y mejorar su tolerancia a la repetición y el esfuerzo. Así pues, a través de ella, se convertirán en personas con más capacidad para gestionar el estrés, tendrán más paciencia y serán más perfeccionistas.

En el ballet es necesario recordar una serie de posiciones y pasos básicos como el plié o el relevé. Las clases de danza les obligan a concentrarse en la música y los movimientos, por lo que son excelentes para niños con problemas de atención.

Durante años, médicos y traumatólogos recomendaban el ballet para niños con problemas de espalda y otras dolencias. Bueno para combatir la obesidad, mejorar la postura y ganar flexibilidad, ¿se puede pedir algo más?

¿Cualquier niño puede hacer ballet?

Ya hemos visto todos los beneficios del ballet sobre la salud física y emocional del niño. Es un ejercicio muy completo que se puede adaptar a las posibilidades de cada menor. En este sentido, no es necesario contar con unas aptitudes físicas extraordinarias o sobresalientes. “El ballet puede aportar diferentes tipos de ejercicio e intensidad, adaptándose a las características de cada niño”, aclara Eva Cerrato. En este sentido apunta que cualquier niño podría practicarlo con ganas e ilusión.

Las actividades extraescolares son un complemento ideal en la educación de nuestros hijos e hijas, además de proporcionarles un uso constructivo y enriquecedor de su tiempo libre. También representan una excelente oportunidad para que descubran sus intereses desde una edad temprana. Entre la gran variedad de opciones disponibles, el ballet ha ganado popularidad en los últimos años. La danza clásica combina arte, disciplina y diversión, y ofrece múltiples beneficios físicos, cognitivos y emocionales.

Clases de ballet para niños

El ballet es bastante rígido debido a su nivel de disciplina, pero sin lugar a dudas, las clases de ballet sirven para estimular su imaginación. Cuando un niño realiza movimientos al ritmo de la música se siente contento. Por lo tanto, el baile nace de manera innata cuando el pequeño escucha música. En definitiva, los niños disfrutan mucho con esta actividad.

La disciplina que conlleva la práctica beneficia a niños de todas las edades. La ropa para practicar ballet es sencilla: no se necesitan grandes faldas ni tutús para empezar, aunque a ellas les encanten. Además, en invierno agradecerán calentadores y una chaqueta para no quedarse fríos entre un ejercicio y otro.

El ballet es una disciplina de gran belleza que suele atraer mucho durante la infancia. Además de los ejercicios en sí, la ropa que hay que llevar, con el tutú, las zapatillas de punta, los calentadores... hacen que llame la atención de bastantes niñas que suelen escogerla en sus clases extraescolares.

El ballet para niños y niñas se recomienda desde los tres años y tiene múltiples beneficios en muchos planos.

El ballet no tiene género. Sin embargo, la mayoría de los menores que lo practican son niñas. Poco a poco se van viendo cada vez más chicos, pero, de momento, la proporción a favor de ellas es muy alta. “Aunque cuesta que se incorporen los niños al ballet, a ellos también les gusta mucho bailar y les gusta el ballet. Poco a poco cada vez son más los niños que practican esta disciplina. Creo que en el futuro habrá más niños que practiquen ballet”, señala la directora de www.balleteva.com.

Una parte del trabajo en ballet se desarrolla en grupo, preparando y ensayando coreografías y representaciones que luego se llevarán a cabo delante de público o de otros compañeros.

Un reto que vale la pena

Aunque los beneficios que aporta tanto física como mentalmente lo convierten en una excelente opción como actividad extraescolar, debemos contar con el hecho de que no es una actividad fácil. Se trata de un tipo de baile que requiere esfuerzo, mucho trabajo, constancia y afán de superación, y supone una gran exigencia física. Así que resulta imprescindible que a los niños les guste y quieran, de verdad, practicarlo. Solo así podrán disfrutar de sus múltiples ventajas y superar los desafíos que implica.

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