Citomegalovirus y el Tercer Trimestre: Riesgos y Prevención

La infección por citomegalovirus (CMV) es la infección congénita más frecuente en los países desarrollados. La madre transmite el virus al feto cuando ella misma resulta contagiada.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos no tiene trascendencia, pero en otros puede tener consecuencias graves, por lo que conviene saber cómo prevenirla.

Infografía sobre el Citomegalovirus (CMV). Fuente: Stanford Children's Health.

¿Cómo se transmite el Citomegalovirus?

El citomegalovirus, también conocido por sus siglas CMV, es un virus común de la familia Herpesviridae que se relaciona con los virus causantes de la varicela o de la mononucleosis.

Este virus se elimina en la orina, la saliva, el semen y otras secreciones. La forma más frecuente de transmisión de una infección por CMV a mujeres embarazadas es por el contacto de sus ojos, nariz o boca con la orina o saliva de otros niños pequeños.

Una vez que el niño está infectado, puede propagar el virus durante los años preescolares. Los niños pequeños también son más propensos a pasar sus líquidos corporales al medio ambiente al babear, meterse los juguetes a la boca y al orinarse en los pañales.

La mitad de las mujeres embarazadas ya han pasado el citomegalovirus anteriormente a la gestación, lo que las protege de volver a contagiarse, aunque no es así en todas las ocasiones y hay algunas que lo contraen de nuevo.

La gestante se contagia principalmente “a través de la saliva y la orina de los niños menores de tres años, que generalmente se infectan en la guardería o al estar en contacto con otros niños”. Además, hay otras vías y es mediante las relaciones sexuales o a través de fluidos de alguna persona infectada, como heces, sangre o lágrimas.

Cuando la embarazada se contagia puede pasar al feto la infección a través de la placenta, aunque también podría ser en el momento del parto o incluso durante la lactancia materna, lo que, de forma general, no contraindica ni el parto vaginal ni dar el pecho.

Síntomas del Citomegalovirus

Lo más habitual es que las personas contagiadas por citomegalovirus sin ninguna otra patología o con un sistema inmune débil no presenten ningún síntoma aparente.

Los adultos que se contagian con el citomegalovirus lo pasan sin síntomas, a no ser que tengan algún problema en el sistema inmunitario. No obstante, hay veces que cursa de manera parecida a un cuadro catarral. Por este motivo, es difícil de detectar.

Sin embargo, algunas manifestaciones clínicas relacionadas con la infección por CMV son las siguientes:

  • Erupción de la piel.
  • Piel y ojos amarillos, es decir, ictericia.
  • Inflamación de la retina.
  • Hipertrofia o agrandamiento del hígado y del bazo.
  • Bajo peso al nacer.
  • Calcificaciones en el cerebro.
  • Lento crecimiento cerebral.

Riesgos en el Tercer Trimestre

“Existe un mayor riesgo de transmisión en el tercer trimestre (70%), en relación al primer trimestre (20%)”. No obstante, los primeros tres meses, al igual que ocurre en otras circunstancias relacionadas con la gestación, son los más peligrosos.

“Cuando la infección se produce durante el primer trimestre existe mayor riesgo de enfermedad con afectación neurológica grave y otras secuelas”. Lo más tranquilizador es que cuando la infección se produce más allá de las 14 semanas, hay muy poco riesgo de secuelas en el recién nacido.

Efectos en el Recién Nacido

Los bebés contagiados por CMV durante su etapa fetal tienen más probabilidad de padecer alteraciones auditivas, visuales y neurológicas. Si existe sospecha de posible infección congénita por CMV, se puede hacer una prueba de saliva, orina o sangre pasadas 2-3 semanas de vida.

No todos los hijos de embarazadas infectadas con citomegalovirus van a pasarlo también. Pero entre los contagiados, “solo un 10-15% son sintomáticos al nacimiento y 85-90% son asintomáticos”.

El problema es que entre los que sí presentan síntomas las secuelas pueden ser importantes, especialmente en el terreno neurológico. Además, hay que tener en cuenta que en un 10-15% de los bebés que nacen asintomáticos puede desarrollar los problemas (sobre todo, auditivos) un tiempo más tarde.

En general, las complicaciones que lleva asociado el citomegalovirus en el bebé contagiado son pérdida auditiva, disminución de la visión, inflamación en el colon, alteraciones en el sistema nervioso y en el cerebro y discapacidad intelectual.

Diagnóstico del Citomegalovirus

Existen varias pruebas diagnósticas para detectar una posible infección por citomegalovirus. En primer lugar, se puede realizar una serología para detectar anticuerpos frente al CMV. Gracias a esta prueba es posible conocer si la mujer ha estado o estuvo expuesta en algún momento al virus en función de los resultados de las IgM e IgG respectivamente.

Los posibles resultados que se pueden obtener en la serología son:

  • Ausencia de anticuerpos anti-CMV (IgM e IgG): no hay infección por CMV ni inmunidad.
  • Presencia de IgM, pero no de IgG: infección por primera vez o primoinfección muy reciente.
  • Presencia de IgM e IgG: infección latente reactivada. El paciente estuvo infectado por CMV en el pasado, pero se ha vuelto a reactivar.
  • Ausencia de IgM y presencia de IgG: en algún momento hubo infección por CMV, pero no en el momento de la prueba. Por tanto, con este resultado se puede determinar que el paciente está inmunizado.

Durante el cribado de primer trimestre de gestación se realiza una serología a las embarazadas donde se podrá conocer si hay infección por CMV.

Otra forma de diagnosticar una infección por CMV es mediante una PCR (reacción en cadena de la polimerasa). A través de esta técnica molecular se puede identificar ADN vírico y la carga viral.

Tratamiento de la Infección por CMV en Embarazadas

Si se ha diagnosticado una infección por CMV en la madre durante la gestación, es importante establecer un tratamiento adecuado. Además, será conveniente realizar una amniocentesis para conocer si hay infección fetal también.

Del mismo modo, si el bebé nace con infección por CMV será necesario establecer un tratamiento temprano para evitar posibles secuelas. Por ello, es importante administrar antivirales de manera controlada para reducir la posibilidad de efectos adversos.

CITOMEGALOVIRUS y EMBARAZO: Riesgos, Síntomas y Cómo Proteger a Tu Bebé

Prevención del Citomegalovirus

No hay ninguna vacuna ni ningún fármaco que permita evitar por completo el contagio de citomegalovirus. La única opción es “tomar medidas higiénicas que reduzcan las posibilidades de contagio durante el embarazo”.

Así, una de las más importantes es el lavado de manos con agua y jabón, especialmente tras cambiar de pañal a un bebé o limpiarle otro tipo de secreciones. La mujer no debe llevarse las manos a la cara hasta que no se haya lavado a conciencia.

A continuación, se enumeran algunas medidas preventivas clave:

  • Evitar el contacto con la orina o la saliva, en especial de los niños pequeños.
  • Lavarse las manos con agua y jabón especialmente después de: cambiar pañales, alimentar a un niño, limpiarle la nariz o la baba y tocar sus juguetes.
  • No compartir con los niños pequeños alimentos, bebidas ni cubiertos.
  • Limpiar con productos caseros los juguetes, mesas y otras superficies que entren en contacto con la orina o la saliva del niño.

Formas de transmisión del Citomegalovirus (CMV). Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Publicaciones populares: