¿Es recomendable el uso del chupete por parte de los bebés? ¿Es un error ofrecérselo a un recién nacido? Son muchos los mitos en torno al uso del chupete, visto como el gran salvador por muchas madres y padres y como algo a evitar radicalmente por otros. ¿A qué debemos atenernos?
En primer lugar, hay que aclarar que ofrecer el chupete al bebé o no hacerlo es decisión de cada familia y ambas opciones son igual de respetables. Además, también hay que tener claro que no todos los niños lo tolerarán igual de bien. Su uso prolongado puede ser perjudicial, pero si se abandona a tiempo puede tener importantes beneficios.
¿Chupete sí o chupete no? Pues depende, de cuándo, de cómo y durante cuánto tiempo.
Para comenzar por el inicio, hay que saber que un chupete es un objeto hecho de goma, plástico o silicona que busca actuar como sustituto del pezón de la madre. Durante muchos años, estos objetos han sido protagonistas de muchos debates, tanto entre expertos como entre padres.
La crianza es uno de esos temas donde la experiencia personal puede pesar casi tanto como los estudios científicos. Es sabido que los bebés nacen con una gran capacidad y necesidad de succión, de hecho, es un reflejo innato. Hasta se ha observado in utero a los bebés succionando un dedo. Se cree que es por el efecto calmante que tiene, por lo que el chupete para dormir podría ser un aliado, pero es un tema mucho más complejo.
En el caso de si la madre está ofreciendo lactancia materna, la Asociación Española de Pediatría recomienda esperar hasta que la madre y el bebé tengan una rutina de lactancia establecida. El pezón y el chupete son diferentes y algunos recién nacidos encuentran más fácil succionar un chupete que un seno, lo que puede complicar la lactancia materna. En el caso de que el bebé tome leche a través de un biberón estos pueden usar el chupete desde el primer momento.
Sin embargo, que queramos dar el pecho a nuestro bebé no significa que nunca podamos darle un chupete; la Asociación Española de Pediatría recomienda esperar a que se haya establecido por completo la lactancia materna, en torno a las 4 o a las 6 semanas de vida del pequeño. El motivo es que el tipo de succión que requiere un chupete es diferente a la del pecho, lo que puede hacer que el niño no aprenda a mamar correctamente. Una vez que se haya establecido la lactancia materna y el bebé ingiera la cantidad de leche que necesita, no habría problema en ofrecerle el chupete.
La lactancia materna puede ser un mayor reto para los bebés que nacieron prematuramente, ya que sus músculos de succión son más pequeños y débiles. La realidad es que algunos bebés rechazan los chupetes. Se pueden probar distintos modelos, pero hay niños en los que el hábito simplemente no se desarrolla o que el pequeño prefiere su dedo. Por fortuna, probar con distintos chupetes no es tan costoso y la inversión podría resultar en un bebé que se calma con mayor facilidad gracias al accesorio o que logra dormir con chupete largas horas por la noche.
Tipos de Chupetes
También es importante elegir bien el chupete para que sea seguro: recurrir a establecimientos y marcas de confianza, elegir uno que sea de una sola pieza, que esté homologado, que los bordes sean suaves y redondeados y que tenga uno o varios agujeros de ventilación para reducir el riesgo de asfixia en el caso de que se introduzca por completo en la boca (este riesgo hay que evitarlo eligiendo uno con una base apropiada para que no puedan hacerlo). Tampoco es recomendable enganchar el chupete a la ropa mediante cadenitas o cordones, ya que los bebés pueden enredarse en ellas y existe peligro de asfixia.
La estructura básica de un chupete consta de 4 partes: la anilla, el anclaje, el escudo y la tetina. En función de la forma y el material del que esté fabricado el chupete, se pueden distinguir diferentes tipos.
En relación al tipo de material de la tetina, los chupetes pueden ser:
- De caucho o látex: son suaves y flexibles, pero de fácil deformidad. Este tipo de chupetes suelen tener un color anaranjado y se recomienda su uso en bebés con alergia a otro tipo de material o que prefieren una tetina de mayor suavidad.
- De silicona: suelen ser de color transparente y son más resistentes. Estos chupetes tienen una larga duración, ya que no se deforman con tanta facilidad como los de látex. Además, las tetinas de silicona tampoco absorben olores.
Si se tiene en cuenta la forma de la tetina, los chupetes pueden ser:
- Anatómicos: la tetina tiene forma de pezón, por lo que los bebés se suelen adaptar fácilmente para la succión.
- Fisiológicos u ortodóncico: también conocidos como chupetes de gota. Este tipo de chupones tienen forma plana y simétrica, por lo que disminuye el riesgo de deformar el paladar.
- Redondos o cereza: es el tipo de chupete de mayor tamaño y menos aconsejado puesto que puede provocar alteraciones en la mordida del bebé.
También hay chupetes con diferentes tipos de tetinas: con tetinas redondas, que son los más conocidos y su tetina tiene la misma forma desde todos los ángulos y son más cómodos, por ejemplo, para dormir, los chupetes de tetinas anatómicas, cuya forma se adapta mejor a la boca y al paladar del bebé y simulan el pezón materno, por lo que son ideales para recién nacidos y chupetes de tetinas fisiológicas, con tetinas más planas y simétricas que ejercen menos presión sobre el paladar del bebé, ideales entre 6 y 18 meses.
Como se puede observar, hay varias modalidades de chupetes, pero elegir el más adecuado para el bebé dependerá de varios factores.
Ventajas del Uso del Chupete
Como decíamos antes, el uso del chupete tiene demostrados beneficios para los bebés, tal y como recoge el propio Comité de Lactancia Materna de la AEP, el chupete calma el llanto del bebé, ayuda a conciliar el sueño y reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables, como pueden ser las punciones o las vacunas. Además, tal y como explica la pediatra Lucía Galán, más conocida como Lucía, Mi Pediatra en su blog y en sus redes sociales, "el uso del chupete disminuye el tan temible síndrome de muerte súbita del lactante, debido a la succión continua durante la noche".
Idea en la que incide el Comité de Lactancia de la AEP: "estudios recientes relacionan su uso, particularmente durante el sueño, con disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Otros beneficios del chupete, bien estudiados y demostrados, están relacionados con su efecto analgésico y con el estímulo de la succión no nutritiva en niños pretérmino y a término".
Además, el chupete tiene otros beneficios, como que ayuda a conciliar el sueño, a calmar al bebé y puede ofrecer distracción temporal.
Es mejor que chupar dedo: los bebé siempre están en busca de succionar algo, es un reflejo. En muchas ocasiones optan por su pulgar u otros dedos, lo que puede llevar a problemas dentales si la succión no se detiene antes de los dos años y, lógicamente, es más sencillo quitar un chupete.
- Ayuda durante largos viajes: los viajes, tanto en coche como en avión, barco o tren, pueden poner a un bebé de mal humor fácilmente y ningún padre quiere que su hijo sea la causa de molestias para nadie. Para esos momentos, el chupete puede ser de gran ayuda. Asimismo, es particularmente útil para los viajes en avión si se le tapan los oídos al niño.
- Ayuda a calmar al bebé: en algunas ocasiones, los bebés simplemente están molestos. No tienen hambre ni sueño, su pañal está limpio y siguen llorando. Un chupete puede ser justo la solución para esos casos.
- Son una buena distracción: hay situaciones donde es necesario distraer a los bebés de lo que está pasando, como durante las visitas al doctor, para vacunación u otros procedimientos. También pueden desviar la atención del pequeño si se siente mal por cólicos u otra modestia.
- Reduce el riesgo de muerte súbita: múltiples estudios parecen haber encontrado una correlación entre el uso del chupete y menor riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL). Las razones no están claras, pero se cree que el chupete para dormir puede estabilizar la respiración y la frecuencia cardíaca durante el sueño.
Desventajas y Riesgos del Chupete
Cuando se habla de los inconvenientes del chupete, se debe principalmente a cuando su uso se prolonga demasiado y cuando se inicia demasiado pronto. El Comité de Lactancia Materna de la AEP recuerda que "su uso se ha relacionado con el acortamiento del tiempo de amamantamiento y dificultades en la lactancia, el aumento de frecuencia de otitis media, problemas dentales y riesgo de accidentes".
Como decíamos antes, el chupete no debe ofrecerse a los bebés hasta que la lactancia no está bien establecida porque puede interferir con el agarre y la succión. Además, no se debe prolongar su uso más allá de los dos años, de hecho, se suele recomendar que, a partir del año, se comience a retirar, ya que cuanto más se prolongue su uso, más riesgo hay de que aparezcan problemas dentales.
- Interferencia con lactancia: como ya se mencionó previamente, una de las principales razones por las que muchos están en contra de los chupetes es por la confusión con el pezón. Para los bebés que aún están aprendiendo a tomar leche, un chupete puede representar una importante barrera en este aprendizaje.
- Problemas dentales: si el niño sigue usando un chupete después de los 24 meses, su uso continuo puede causar desviación de la dentadura.
- Aumenta el riesgo de candidiasis oral: la cándida es un hongo que se encuentra naturalmente en la boca humana, pero puede llegar a proliferar más de lo normal. Si el chupete no se limpia adecuadamente o se cambia, puede infectarse con microorganismos que pueden llevar a esta condición.
- Puede ser difícil que el niño lo abandone: si un niño lleva un par de años usando un chupete para calmarse, puede ser un reto que lo deje llegado el momento.
- Aumenta el riesgo de infecciones en el oído: según estudios, existe una fuerte correlación entre mayor frecuencia de infecciones del oído y el uso del chupete.
Recomendaciones para el Uso del Chupete
Independientemente del material del que esté fabricado el chupete y de la forma que tenga la tetina, hay que estar seguro de que el chupete cumple con todas las normas de seguridad.
Los padres deben tener en cuenta algunas recomendaciones básicas a la hora de adquirir un chupete. Por ejemplo, es importante saber que el chupete debe estar hecho de plástico y tener los bordes redondeados. Además, es preciso que el chupete tenga una anilla para poder extraerlo de la boca del bebé cuando sea necesario.
La tetina del chupete no debe superar los 3’3 cm y la base tiene que ser lo suficientemente grande como para que el recién nacido no pueda metérselo todo en la boca.
En cuanto a la higiene, hay que cambiar el chupete periódicamente para evitar la aparición de bacterias y limpiarlo con agua a menudo. No se deben pasar los chupetes de una boca a otra para evitar el traspaso de gérmenes. Tampoco hay que guardar el chupete suelto en un bolso o bolsillo, sino que debe hacerse en su caja.
Los expertos aconsejan no untar el chupete con azúcar o miel, ya que se trata de un método que utilizan algunos padres para relajar a los bebés. Además, la tetina del biberón no debe usarse a modo de chupete.
¿Cómo usar el chupete?
Como hemos podido verificar, hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de elegir si vamos a ofrecerle el chupete al recién nacido. Igualmente, queremos recordar que el reflejo de succión también provoca que muchos bebés se lleven el dedo a la boca, por lo que, en estos casos, el uso del chupete es positivo, ya que el chupete se le puede quitar cuando lo veamos preciso, en cambio, el hábito de llevarse el dedo a la boca es mucho más complicado de eliminar.
Un consejo para evitar la dependencia del chupete es dárselo cuando la mamá lo tenga en brazos, para que asocie la calma que le produce con el tacto, olor y cariño que da la madre, que es el mismo que cuando le da el pecho. Así será más fácil poder quitarle el chupete, porque le tranquilizará más estar en los brazos de su madre.
- Elige el chupete adecuado Nuestra recomendación es un chupete de materiales naturales, que estén hechos de una sola pieza, ya que los chupetes que están hechos de varias piezas tienen el riesgo de que si se rompen, el niño se pueda atragantar con ella. Preferiblemente, tener los bordes redondeados y si utilizas un sujeta-chupetes, utilizar uno que la cadena no sea demasiado larga como para que el niño sufra riesgo de estrangulamiento.
- ¿Qué hacer y no hacer a la hora de poner chupete al bebé? Hay algunas malas costumbres que tenemos a la hora de poner el chupete en la boca de nuestros hijos que es mejor evitar. No usarlo como comodín, intentar usar otros métodos antes Si el niño llora o está nervioso, no usar el chupete para calmarlo como primera opción, ya que estarás creando una dependencia hacia él. Prueba antes meciéndolo o cogiéndolo entre tus brazos. No echarle dulce El bebé si quiere el chupete lo empleará y si no, no te preocupes, pero no fuerces a tu hijo a usarlo endulzándolo.
- Guardarlo bien El chupete es algo que va a estar en la boca de tu pequeño, por ello, hay que guardarlo en sitios limpios, si lo llevas en el bolso, mételo en una funda. No es aconsejable llevar el chupete del niño en cualquier lugar. Reemplazarlos con frecuencia Los chupetes sufren deterioros por su uso, por ello hay que estar atentos para cambiarlos. Además, hay que tener en cuenta, que dependiendo de la edad de tu pequeño, el tamaño del chupete y sus características varían.
- Limpiarlo bien Como ya hemos dicho, es un producto que el niño se lleva a la boca, por lo que debe estar limpio. Los niños hasta los 6 meses aún no tienen el sistema inmunitario maduro, por lo que, lo que se lleve a la boca debe estar limpio y desinfectado.
¿Cómo limpiar el chupete?
El método más efectivo para limpiar un chupete es esterilizarlo, así es como te puedas asegurar de que esté libre de bacterias y microbios. Para esterilizarlo puedes utilizar el método natural poniéndolo unos minutos en agua hirviendo, o puedes ayudarte de un esterilizador.
Si no también puedes meterlo en el lavavajillas, y a partir de los 6 meses basta con lavarlo con jabón y agua.
¿Hasta cuándo se puede poner el chupete?
Según la AEP “Para evitar otros efectos adversos del uso del chupete se recomienda, en todos los niños, limitar su uso hasta el año de vida, lo cual incluye las edades de máximo riesgo del SMSL y aquellas en las que el lactante tiene más necesidad de succionar” Si aun así decides dejárselo durante más tiempo, recuerda que es aconsejable que el niño deje de utilizarlo a los 3 años, ya que su uso a partir de esa edad puede acarrear deformidades en la mandíbula o problemas en el habla.
Chupete para Dormir
Con respecto al tema del chupete para dormir, se pueden encontrar varias opiniones. Otro punto a favor de dormir con chupete para los recién nacidos es que, como ya se dijo, reduce el riesgo de muerte súbita. Además de ser un factor protector contra el SMSL, el chupete también disminuye el riesgo de asfixia durante el sueño. Esto es debido a que puede que haga más difícil que el niño ruede y quede boca abajo; esta posición durante el sueño está asociada con el SMSL y la asfixia. De igual forma, el chupete para dormir puede actuar como un obstáculo entre la cara del bebé y el colchón, una almohada o una cobija.
Otros investigadores piensan que dormir con chupete puede ayudar a los bebés a desarrollar mejores reflejos y músculos respiratorios.
Para muchas personas, no existe mucha diferencia entre un chupete y otro, sin embargo, hay productos diseñados especialmente para usar mientras el niño duerme. El chupete para dormir ideal debe estar fabricado de forma tal que no se caiga de la boca con tanta facilidad. Asimismo, el chupete debe tener una forma que no obstruya de ninguna forma la respiración del niño. También se encuentran modelos con características especiales para el adecuado crecimiento de los dientes, lo que es una preocupación real. Otra propiedad que deben tener los chupetes para dormir es que el material del mismo debe ser suave, no solo la tetina que va en la boca. Los chupetes de látex son conocidos por su diseño que busca parecerse al seno materno. Su material los hace bastante resistentes, aunque son menos duraderos que los de silicona. Los de silicona, por su parte, son más firmes. Con respecto a su forma, se pueden encontrar chupetes de tetina anatómica. Éstos imitan la forma del pezón de la madre. Su principal inconveniente es que deben colocarse en una posición específica.
Así como el chupete puede ser un aliado del sueño, hay un par de detalles que se deben tomar en cuenta al incorporarlo en las noches de tu hijo. Algunas personas consideran que el chupete puede traer problemas para dormir, ya que es una especie de apoyo o accesorio. Durante la noche, los humanos dormimos en ciclos con distintas fases que se repiten múltiples veces. En una fase en particular, se está muy cerca de estar despierto nuevamente y los bebés son particularmente sensibles a cualquier cambio en el ambiente en este momento. Algunos bebés son capaces de alcanzar su chupete y volver a dormir, sin embargo, no parecen ser la mayoría. Lo que ocurre generalmente es que el niño se despierta sin el chupete, llora y es necesario que sus padres se levanten a atenderlo. Esto puede ocurrir varias veces por noche.
¿Cómo Quitarle el Chupete?
Como es obvio, el bebé no puede usar el chupete eternamente. Conforme pasa el tiempo, los inconvenientes del uso del chupete superan a los beneficios. Por ello, lo más aconsejable es retirar el chupete a partir de los entre los 12-24 meses de edad. Sin embargo, esto puede variar según cada caso.
No existe una única forma para retirar el chupete, sino que dependerá de la dependencia de cada niño o niña. Por ejemplo, una buena idea es hablar con el pequeño o la pequeña y explicarle que se va haciendo mayor y, por eso, ya no tendrá que usar el chupete.
Además, es importante no quitarle el chupete si ha sucedido o va a suceder un evento importante en la familia como la llegada de un nuevo miembro a la familia.
En cualquier caso, durante el proceso de retirada del chupete, lo más importante es no enfadarse, tener paciencia y ser consciente de que cada niño o niña necesita su tiempo para ello.
Para que el chupete sea una herramienta óptima y segura, sería ideal mantenerse alejado de una serie de situaciones. Nunca se debe introducir el chupete antes de que la lactancia materna esté consolidada. Como ya hemos mencionado, el riesgo de confusión de pezón es real y lo mejor es prevenirlo.
El chupete no es un sustituto de las comidas.
No se debe atar el chupete alrededor del cuello del bebé. Esto es peligroso y en su lugar se pueden usar ganchos que se adjuntan a la ropa.
Aunque el chupete ofrece muchos beneficios para el niño, especialmente dormir con chupete, eventualmente el niño debe dejarlo. Su uso prolongado puede traer consigo más inconvenientes que beneficios. Una de las opciones es quitarlo de un solo golpe; otros optan por una aproximación gradual. La mejor forma de empezar es limitando progresivamente el uso del chupete; puede ir dejándose solo para dormir, por ejemplo. Si el niño ya tiene la suficiente madurez y entendimiento, se puede intentar involucrarlo en la decisión de abandonar el chupete. Asimismo, reconocer sus logros y felicitarlos es recomendable. Sin embargo, cuando el niño pida el chupete nuevamente, que va a ocurrir con seguridad, no se debe ceder.
El chupete puede tener ventajas y desventajas, como ya se ha visto. Antes de ofrecer el chupete, hay que chequear que el bebé no tenga sueño, esté cansado o esté aburrido. Lo ideal es solucionar el problema inicialmente.
- Siempre hay que esterilizar el chupete en agua hirviendo por 5 minutos antes de su primer uso. Hay que asegurarse de que esté completamente frío antes de dárselo al bebé. Posteriormente, hay que mantenerlo limpio lavando en agua caliente con jabón después de cada uso.
- Chequear que el chupete no tenga grietas o roturas antes de entregarlo al bebé. En ocasiones, los padres le ofrecen el chupón al niño después de haberle dado alguna medicina (como analgésicos, antibióticos o vitaminas). Algunas de estas medicinas pueden ocasionar que el material del chupete se rompa. En caso de cualquier problema, hay que tirar el chupete.
- Es recomendable sustituir los chupetes cada dos meses, antes de que ocurra cualquier daño.
- Se sugiere limitar el tiempo de uso del chupete, especialmente cuando ya se está buscando que el niño lo abandone. Dentro del tiempo permitido, sería bueno priorizar su uso durante el sueño por todos sus beneficios.
- Conseguir un chupete del tamaño adecuado para la edad del bebé.
Además de los consejos que se mencionaron, hay algunas recomendaciones específicas para que el bebé duerma con el chupete de manera óptima. Dormir con el chupete se puede convertir en un problema principalmente porque se cae constantemente, el bebé se despierta y llora. Para solucionar esto, se puede enseñar al niño a recoger el chupete. También es necesario saber cuándo es hora de abandonar el chupete para dormir. Algunos expertos recomiendan hacerlo entre los seis y nueve meses, ya que el riesgo de muerte súbita disminuye drásticamente.
Con los años, se han estudiado todos los efectos que tienen los chupetes en los niños. En general estos objetos tienen opiniones encontradas y es común encontrar tanto a padres como especialistas que no aprueban su uso. Entre las preocupaciones más frecuentes están los efectos a largo plazo, como problemas dentales o dependencia al chupete para dormir o en general. La mejor forma de lidiar con estos potenciales inconvenientes es de forma temprana. De esta forma, al momento de abandonarlo, no es tan complicado.
Finalmente, la decisión del uso del chupete para dormir o durante el día, tiene que ser individual, ya que cada bebé y cada familia son únicos.
En tu opinión, ¿Cuándo se debe poner chupete al bebé? ¿Crees que es imprescindible?
