María Patiño, una de las periodistas del corazón más conocidas y respetadas, se ha sincerado como nunca sobre la maternidad. A lo largo de su carrera ha publicado numerosas exclusivas e informaciones que han puesto patas arriba el mundo de la crónica social, pero, paradójicamente, su vida privada es todo un misterio.
La periodista, de 50 años, ha recordado entre lágrimas que la señalaron como "mala madre" por no poder criar a su hijo Julio, que ya tiene 21 años. La tertuliana de ‘Sálvame’ apenas se ha pronunciado públicamente sobre su marido, el actor venezolano Ricardo Rodríguez; y mucho menos lo ha hecho de su hijo Julio, un joven de 21 años que ahora estudia en la universidad. La primera vez que el gran público pudo conocer al primogénito de María Patiño fue gracias a la revista Semana, que publicó en su portada una foto del joven junto a su madre que se tomó durante unas vacaciones familiares. Desde entonces, poco más se ha vuelto a saber del hombre más importante en la vida de la periodista. Ella se encarga de proteger su intimidad con uñas y dientes. Quiere mantenerlo alejado del foco mediático a toda costa.
María Patiño con su hijo Julio en la portada de la revista Semana
Un Sentimiento de Culpa Superado
"El hecho de yo no criar a mi hijo por tener que trabajar en Madrid me ha supuesto una carga importante de sentirme señalada como mala madre y es algo que he mirado para abajo durante mucho tiempo porque creía que realmente era una culpa", comenzó diciendo durante el programa Lo siento, mi amor, dedicado a la figura de Rocío Jurado. Afortunadamente, "ya he dejado de tener ese miedo", aseguró, y explicó que ahora puede hablar de ello con total naturalidad "porque mis padres ya no están". La madre de la periodista falleció en febrero 2014 y su padre en enero de 2017. "Si estuvieran no me atrevería a compartirlo públicamente, es la primera vez que lo hablo abiertamente", puntualizó.
Patiño quiso profundizar más en su situación personal. "Mis circunstancias personales me llevaron a buscarme la vida en Madrid y a acudir a mis padres para que me ayudasen", comentó. La periodista reconoció que durante mucho tiempo se sintió cuestionada por las críticas. "Me hacían dudar. Yo no sabía si mi lugar estaba donde estaba o no. Las mujeres sin duda vamos aprendiendo a ser madres en el camino, a veces a tropiezos, a saltos, a carreras, o como cada una pueda en esta aventura de la vida.
El Desafío de Ser Madre Trabajadora
En la última emisión de ‘Viernes Deluxe’, María Patiño se sinceró sobre uno de los momentos más íntimos e importantes para ella: el instante en que se enteró de que estaba embarazada de Julio. Por aquel entonces, era una joven periodista que estaba empezando a hacerse un medio en el mundo de la prensa del corazón, y lo cierto es que no entraba en sus planes convertirse en madre. De hecho, no se tomó la ‘buena’ nueva del todo bien.
“Con lo joven que yo era, empezando a trabajar en este mundo... Lo viví con mucho temor. Me puse a llorar y me abracé al ginecólogo. Le dije no es el momento. Y me dijo: ‘No existe nunca el momento ideal para ser madre’”, explicó la periodista en ‘Viernes Deluxe’.
Después de ser madre, María Patiño se trasladó a Madrid para desarrollar su carrera y dejó a su hijo al cuidado de sus padres en Sevilla. Cada fin de semana que libraba, la periodista cogía un AVE para reunirse con Julio y compaginar su faceta profesional con la maternal. El joven, que ya tiene 21 años, es un absoluto desconocido para los medios de comunicación. De hecho, a día de hoy no se sabe siquiera quién es su padre. De la crianza del chico, justo, ha hablado Patiño, dejando entrever que no había ningún hombre a su lado.
María Patiño revela su pasado con Julio, su único hijo. La presentadora de Socialité se ha referido a sus primeros años como madre y a lo difícil que fue para ella conciliar su trabajo con la crianza: "Soy una persona que no ha estado casada y me ha sido muy difícil, por no decir imposible, conciliar mi trabajo con la educación de mi hijo”, ha asegurado, dando a entender que no tenía al lado la ayuda de ningún hombre.
María Patiño prefirió seguir trabajando que quedarse en casa cuidando enteramente de su hijo, algo por lo que se vio "condenada", tal y como ella misma reveló: "Opté, porque no tenía otra manera de concebir mi historia, por el trabajo. Pero por ello me sentí machacada, humillada, vejada… Porque se presupone que como yo he optado por el trabajo, he apartado y marginado mis otras obligaciones como madre y mujer”.
Eso lo vivió ella hace 21 años, exactamente, pero cree que sigue pasando lo mismo en la actualidad, ya que tiene amigas que lo están sufriendo actualmente con su entrada en la maternidad. Esta tardanza en ser madres por primera vez, Patiño la relaciona estrechamente con el trabajo: "Muchas mujeres de mi generación han sido madres tardías por la incompatibilidad de serlo y a la vez hacer frente a su ilusión y su meta, que es su trabajo”. Ella fue madre joven y aun así nunca dejó el trabajo de lado. No obstante, no le fue nada fácil, por eso ha hecho un llamamiento para que le faciliten las cosas a las madres trabajadoras, y así, además, no se retrasará tanto la maternidad.
Su hijo Julio, de 21 años. De Julio se conoce muy poco: que tiene 21 años, que es fruto de una relación anterior y que estudia en la universidad. También que está muy unido a María y que se lleva muy bien con la pareja de ésta. Además, al joven le gustan las cosas típicas de su edad, como ir de discotecas y salir con amigos.
Infografía sobre el TDAH
Pero hay madres que deben aprender a ser madres cuidadoras especiales, porque tienen hijos con necesidades especiales, diferentes, con capacidades distintas a las que conocemos. Y no sólo me refiero a las posibles diferencias que se ven a simple vista, como la situación de un niño que no pueda caminar, o con síndrome de Down; sino que también de aquellas situaciones que no se ven al primer vistazo.
Me refiero a las madres de niños con autismo, síndrome de Asperger, trastornos sensoriales, o hiperactividad, entre múltiples diagnósticos que para la sociedad a veces son problemas de conducta o despreocupación de la madre. Lo que no entendemos tan fácil a veces es que ser mamá de un niño(a) diferente te hace, en algunos casos, una madre diferente ante la sociedad.
3 consejos para ayudar a las madres de personas Asperger (con Autismo)
Estas mujeres deben estar dispuestas a proteger a su hijo(a) sin sobreprotegerle, a recibir llamadas a diario de la escuela o colegio en que estudian, porque se desreguló; o incluso, de apoderados de otros niños que se han visto afectados por alguna acción de tu hijo. Esas madres están dispuestas a andar de carreras al neurólogo, psicólogo, terapeuta, ocupacional, o fonoaudiólogos, entre otros profesionales; lo que hace a estas mujeres tener una vida distinta, y por supuesto, una mirada mucho más profunda de la inclusión y de las oportunidades que da y no da nuestra sociedad.
Estas madres están dispuestas a subirse a columpios, resbalines, camas elásticas, o el juego que su hijo quiera, con tal de que pueda disfrutar como los demás, cuando ningún otro niño quiera jugar con él.
María Patiño mantiene una relación estable de catorce años con el actor Ricardo Rodríguez.
