La moda es cíclica y, a menudo, mira hacia el pasado en busca de inspiración. En este contexto, los chupetes de plástico coleccionables, esos pequeños objetos que marcaron la infancia de muchos, han resurgido como una tendencia nostálgica que evoca recuerdos y se reinventa en la bisutería actual.
Las joyas de colores y de abalorios que ahora lucen las mujeres más cool remiten a los diseños que teníamos en nuestra infancia, esos que cada vez se alejan más de los clásicos modelos dorados con brillantes que vinculamos más con las señoronas que con las 'it girls'.
Si bien marcas de renombre como Tiffany & Co. se mantienen fieles a las siluetas clásicas, celebridades como Miley Cyrus y Dua Lipa han adoptado anillos coloridos que funcionan como un 'flashback' estilístico.
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Balenciaga ya se asomó a esta tendencia hace algunos años, creando joyas repletas de chupetes, aunque con precios adaptados a un público más pudiente. Esta temporada, desde Zara hasta Bimba & Lola recuperan los icónicos chupetes y rinden homenaje a los coleccionables noventeros con sus propuestas de bisutería multicolor con las que mirar al pasado con cierto nostalgia, de acuerdo, pero ante todo, con mucho estilo.
Firmas 'Nostalgic-Chic' que Reviven la Tendencia
Los diseños de La Manso son los favoritos de las celebridades internacionales, que se han enamorado del universo nostálgico de la diseñadora responsable de poner de moda las joyas que miran hacia atrás. Adriana Manso, su fundadora, explica el porqué de su inmensa atracción hacia la moda nostálgica: "En mi caso, me acerca a mi abuela emperifollándose con bisutería, o me hace pensar en el camino a su quiosco, que estaba lleno de revistas de moda y de colores vivos. También me lleva al cariño que ella ponía al reparar sus joyas, y la alegría con la que hacía todo esto. Trato de llevar esos momentos siempre conmigo, y para ello los introduzco en la moda y en mi trabajo. Me gusta pensar que la gente que cree en La Manso disfruta también de todas estas cosas".
Otra de las firmas que apuesta por esta tendencia en España es Goo Lab, una marca nacida en plena pandemia y que se divierte llenando nuestros dedos de colores enérgicos, una tendencia que como reconoce una de sus fundadoras, Rebecca Watson, cobra hoy especial importancia. ¿La razón? La generación selfie, al hacerse constantemente fotos ante el espejo, disfruta llevando el máximo posible de accesorios coloridos.
“La idea de hacer estas joyas salió del toque de queda. Anna Esparza, Olalla Díaz -cofundadoras de la firma- y yo vimos unos anillos que nos gustaban, por lo que decidimos comprar las herramientas necesarias para crear nuestros propios diseños. El primer día fue terrible: las piedras eran de plástico, y por eso se derritieron al hornearlas. Cada viernes quedábamos para hacer anillos. Logramos productos mejores, encontramos buenos proveedores y mientras nos tomábamos algo, nació Goo Lab”, explica Rebecca Watson.
¿Por Qué Miramos Hacia Atrás? La Psicología de la Nostalgia
La nostalgia supone regresar al pasado y a esos recuerdos que somos conscientes de que no van a volver. Recurrimos a esos 'flashbacks' para recuperar las sensaciones positivas y reconfortantes que en esa mirada al ayer sentimos, algo que lejos de ser problemático, resulta para nuestra mente positivo siempre y cuando ni nos quedemos anclados en esa nostalgia, ni nos olvidemos de disfrutar también del presente. Pilar García, psicóloga en TherapyChat, explica la razón de esta fijación en el pasado: “La generación Z está viviendo una pandemia en el momento en el que más o menos comienza su vida adulta. A esta situación le hemos de sumar la precariedad laboral y lo difícil que resulta independizarse hoy en día. Todos estos factores contribuyen a mantener la idea de que en el pasado la vida era más fácil y de que estas nuevas generaciones cada vez lo tienen más difícil”.
La vuelta al pasado para reconstruir el presente funciona, pues incorporamos momentos de felicidad a un ahora que se nos antoja insuficiente y que nos ayuda a calmar la ansiedad que desata la incertidumbre del futuro. Así lo explica el catedrático de sociología Eduardo Bericat: “La nostalgia es siempre un recurso para renovar o regresar a un modo de vida que en algún momento tuvo un significado concreto para nosotros o nos puede aportar bienestar emocional por ayudarnos a revivir situaciones. Podemos volver a momentos en los que fuimos felices recurriendo a la nostalgia para recuperar lo irrecuperable. Es una recuperación a un pasado querido, pero en el fondo, se encuentra la realidad de que algo que no nos llena del presente”.
Gerardo Fuksman, fundador y director de la agencia de creación y definición de estrategias para marcas, compañías y organizaciones woond, valora el papel de los accesorios nostálgicos. “Creo que más que tranquilidad, seguridad y nostalgia, este viaje al pasado nos lleva a buscar un poco de optimismo acelerado, un poco de expresividad de la cultura popular estridente y una divertida falta de perfección. Es como si quisiéramos traer una primavera risueña, inocente, 'amateur' y empastillada a un mundo que se ha puesto demasiado serio, uniforme, perfeccionista, digital y nos deprime. Se buscan estímulos fuertes. Creo que Rosalía, por ejemplo, ha sido uno de los primeros ejemplos de esta cultura popular estridente, intensa y revisitada repleta de expresión, color y collage”, explica.
Por su parte, Pilar de García recuerda que la forma en la que vestimos puede ser empleada para reflejar tanto nuestra personalidad como nuestro estado de ánimo. “Las joyas o las prendas de aire infantil están sugiriendo un estado de ánimo, una actitud y unas emociones muy concretas que perciben los demás, pero que también influyen en la propia persona que los lleva, incidiendo en su estado anímico y en su actitud”, explica la psicóloga.
No es de extrañar que en la era de las mascarillas y los looks de estética confinada, las joyas más divertidas y pop hayan sido las vencedoras y las encargadas de ayudar a que nos expresemos haciendo uso de la moda. Te habrás dado cuenta de que las 'influencers' y las celebridades se decantan ahora por diseños color block que combinan diferentes tonalidades, y desfiles como el de Moschino han dejado claro que la moda quiere invitarnos a jugar.
“Es cierto que en la actualidad hay un bombardeo de productos de la década de los 80 y los 90. Lo vemos tanto en la moda como en el cine, la música o incluso la decoración. Hay multitud de productos que nos generan una conexión emocional con estas décadas pasadas. Además, hoy más que nunca, gracias a internet y las redes sociales, podemos regresar y conocer cualquier época anterior aunque no la hayamos vivido”, señala Pilar de García.
Los Chupetes de la Suerte: Un Fenómeno de Márketing
Las modas estúpidas surgen cada año, pero uno siempre recuerda con más cariño las que pertenecen a su niñez. Los chupetes de la suerte eran una de ellas. Lo de denominarlos «de la suerte» evidentemente no era más que una hábil estrategia de márketing para vendérnoslos.
Estrategia que sigue funcionando hoy en día. Basta colocar el apéndice «de la suerte» a cualquier producto e instantáneamente adquirirá mas valor. Y es que, evidentemente, suerte no otorgaban ninguna.
De hecho su poder como amuleto es bastante discutible, ya que no se trataba de la representación de ningún objeto tradicional característico de la buena suerte, como las patas de conejo o los tréboles de cuatro hojas.
Entonces ¿cuál era la gracia de estos objetos? Los chupetes, además de colores, tenían distintos tamaños, para mayor alegría y jolgorio de los aficionados a elaborar abalorios.
Vale, eran horteras a más no poder pero al fin y al cabo, estábamos en plena herencia de los ochenta, la época de las chaquetas con hombreras, el mullet (aunque esto desgraciadamente está resurgiendo hoy en día) y toda clase de peinados con cardados imposibles, así que ¿que esperábais? ¿joyería fina? ¿amuletos de diseño propios de un anuncio de colonia masculina? pues no, chupetes de plástico para todos.
Y claro, ahora es cuando nos ponemos chulos y decimos que hay que ver lo que hemos avanzado, que qué horteras eran los ochenta. Claro. ¿Y que son las pulseritas con mensaje, las piedrecitas de colores, los chupa-chups y demás chorradas que colgamos de los teléfonos móviles, sino herederos de modas estúpidas como la de los chupetes de la suerte?
Aprovechamos este viaje al pasado y este amor por las tendencias noventeras para que Gerardo Fuksman, fundador y director de wonnd, nos dé su visión sobre este romance con la nostalgia. “Creo que lo que nos tienta de los 90 es que todavía, como sociedad, éramos inocentes, locales y optimistas. Había caído el muro de Berlín, el mundo tendía a la unión, había “muerto la historia”, todo era tecno y postmoderno. Eran tiempos de altos contrastes y estridencias, una estética que hoy puede resultar casi escenográfica, exagerada y teatral. Esa inocencia en el desenfado y ese optimismo expresivo son lo que hoy echamos en falta”, afirma.
¿La conclusión? Podemos volvernos locas con las joyas de colores, pero por favor: no seamos carcas y no digamos eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, porque el futuro promete.
