La moda es cíclica, y lo que alguna vez fue un simple accesorio de nuestra infancia puede regresar años después con una popularidad renovada. Esto sucede con esos amuletos de la suerte que llevábamos colgados o guardados en algún rincón de nuestros bolsillos y mochilas en los 80 y los 90. Objetos pequeños, aparentemente sin mucho valor, pero con un gran significado emocional que, de alguna forma, nos hacía sentir protegidos o especiales.
En los años 80 y 90, uno de los amuletos más populares fueron los conocidos “chinitos de la suerte”. Estos pequeños colgantes, hechos de madera y pintados a mano, eran figuras diminutas de un simpático chinito sonriente, tradicionalmente en colores vivos como el rojo, el verde y el amarillo. La mayoría los colgaba en una cadenita o en pulseras de hilo rojo, y se decía que la suerte aumentaba si el chinito era un regalo de alguien especial.
Casi en la misma época, otro amuleto comenzó a captar la atención de niños y adolescentes: los trols de la suerte. Estos pequeños muñecos, con su característica cabellera de colores chillones y peinada en punta, causaron furor en los 90. Con sus grandes ojos, sonrisa peculiar y trajes variados, los trolls se convirtieron en compañeros de miles de personas alrededor del mundo.
Otro amuleto que marcó una tendencia en los 90 fueron los chupetes de la suerte. Estos pequeños colgantes, en forma de chupete de bebé, venían en colores neón y se convirtieron en el accesorio perfecto para adornar collares, llaveros y mochilas. Aunque no eran precisamente amuletos tradicionales, su popularidad surgió de la moda “kitsch” que dominaba aquella época.
Para muchos jóvenes de los 90, el chupete era una forma de expresión: los había en diferentes colores y se podía combinar con otros accesorios llamativos. Aunque esta moda pasó relativamente rápido, marcó la adolescencia de toda una generación.
Si bien los chinitos, trols y chupetes tienen un lugar especial en nuestra memoria, hoy en día existe un nuevo amuleto que está causando sensación, especialmente entre la generación de redes sociales: los Sonny Angels. Originarios de Japón, los Sonny Angels no solo se ven como un objeto de colección, sino que también son considerados como un amuleto de la felicidad y las buenas vibras en la cultura japonesa.
La creencia es que estos angelitos protegen y acompañan a su dueño, aportando alegría y positivismo a su día a día. ¿Por qué los amuletos de la suerte son tan populares generación tras generación? La moda de los amuletos de la suerte refleja un fenómeno constante: la búsqueda de protección y buena fortuna en objetos pequeños, casi mágicos, que se vuelven parte de la vida cotidiana.
Sabemos que los amuletos representan un símbolo de protección y confianza, brindando un sentido de seguridad y control sobre nuestro día a día. Además, los amuletos suelen asociarse a momentos significativos o etapas de la vida, convirtiéndose en recuerdos tangibles de experiencias pasadas.
En la era de las redes sociales, donde las tendencias se viralizan rápidamente, no es sorpresa que los Sonny Angels hayan alcanzado tanta popularidad. Algunos incluso han creado verdaderas colecciones de Sonny Angels, y hay quienes aseguran que estos pequeños ángeles les traen suerte en diferentes aspectos de sus vidas. Los amuletos no son solo objetos, sino también testimonios de cada época.
Para quienes crecieron en los 80 y 90, estos recuerdos pueden ser nostálgicos, mientras que para las nuevas generaciones, los Sonny Angels ofrecen una nueva forma de conectar con un mundo más positivo y esperanzador.
Dicen los expertos que pasados 15 años de una moda ésta está lista para volver a instalarse en las primeras posiciones. En los años 90 los jóvenes estábamos rodeados de muchas tendencias y una de ellas eran “los chupetes de la suerte” unos chupetes de plástico en diferentes tamaños y colores.
Además para que funcionasen tenían que regalártelo! Guau! A veces tengo la sensación de que ninguna época va a ser igual, que fue la más maravillosa de mi vida, la más feliz. En fin, no nos desviemos que siempre tiendo a la melancolía!
El Significado de los Colores en los Chupetes de la Suerte
¿Sabías que los chupetes de la suerte pueden tener diferentes significados dependiendo de su color? Sí, así es. Cada color tiene asociada una suerte específica. A continuación, te contamos el significado de cada color de chupete de la suerte:
- Rosa: Si estás buscando un poco de suerte en tus estudios, el chupete de color rosa es el indicado para ti. Este color simboliza la suerte académica y puede ayudarte a concentrarte mejor, a retener información y a obtener buenos resultados en tus exámenes.
- Azul: Si lo que buscas es atraer la suerte en el ámbito financiero, el chupete de color azul es el indicado para ti. El azul es el color de la prosperidad y la abundancia, por lo que llevar un chupete de este color puede ayudarte a atraer oportunidades económicas y a mejorar tus finanzas.
- Rojo: Si estás buscando un poco de suerte en el amor, el chupete de color rojo es el indicado para ti. El rojo es el color de la pasión y la atracción, por lo que llevar un chupete de este color puede ayudarte a atraer el amor y fortalecer tus relaciones románticas.
- Transparente: Si no estás seguro de qué color de chupete de la suerte elegir o si deseas tener un chupete que te brinde suerte en diferentes aspectos de tu vida, el chupete transparente es la opción ideal para ti. Este color simboliza la versatilidad y la adaptabilidad, por lo que puede ser utilizado para atraer suerte en cualquier área de tu vida.
Recuerda que el color de los chupetes de la suerte es solo una herramienta simbólica y que la verdadera suerte proviene de nuestras acciones y actitudes.
Así que, ¿qué color de chupete de la suerte elegirás? ¿Rosa para tener suerte en los estudios, azul para atraer la prosperidad, rojo para fortalecer tus relaciones amorosas o transparente para tener suerte en todo? La elección es tuya.
La moda es cíclica y lo que alguna vez fue un simple accesorio de nuestra infancia, puede regresar años después con una popularidad renovada. Esto sucede con esos amuletos de la suerte que llevábamos colgados o guardados en algún rincón de nuestros bolsillos y mochilas en los 80 y los 90.
Un baño de nostalgia. Eso es lo que nos ha regalado Rosalía con una de sus últimas publicaciones en las redes sociales. La artista catalana siempre ha mostrado su lado más atrevido en sus looks (la hemos visto llevar colillas de cigarro en unas fascinantes botas) y en esta ocasión nos trae a la memoria los famosos chupetes de la suerte que arrasaban en los 90.
Una serie de coleccionables que por aquel entonces se vendían en bolsas de 3 a 7 unidades por 100 de las antiguas pesetas (apenas 60 céntimos de euro) y que la moda ha reconvertido en auténticos objetos de coleccionista y de vanguardia. De hecho Balenciaga ya lanzó una colección de pendientes exclusivos cuyo precio superaba los 400 euros.
Ahora ha sido Rosalía la que se ha convertido en el nuevo icono para estos chupetes de la suerte que todos llevábamos en colegios, institutos, universidades... La tradición entonces era regalárselos entre los amigos y cada uno de ellos tenía un significado.
El rosa simbolizaba la suerte en los estudios; el azul, en el dinero; el rojo, en el amor; y así sucesivamente hasta llegar al transparente, que servía para todo explicaba en un reportaje S Moda de El País hace unos meses.
Una moda italiana que arrasó en España haciéndose viral en todas las ciudades y pueblos del país sin necesidad de redes sociales.
En el citado reportaje, el diario aseguraba que en Amazon o AliExpress podían encontarse versiones low cost en el que las 50 unidades no llegaban a costar los dos euros.
Chinitos de la suerte, amuletos de madera con hilo para colgar. ¿Os acordais de ellos? Los llevábamos colgando de todos sitios y nos daban mucha suerte. Los había de muchos colores y formas, un clásico de los 80. ¡Toca madera!.
Los chupetes, además de colores, tenían distintos tamaños, para mayor alegría y jolgorio de los aficionados a elaborar abalorios. Vale, eran horteras a más no poder pero al fin y al cabo, estábamos en plena herencia de los ochenta, la época de las chaquetas con hombreras, el mullet (aunque esto desgraciadamente está resurgiendo hoy en día) y toda clase de peinados con cardados imposibles, así que ¿que esperábais? ¿joyería fina? ¿amuletos de diseño propios de un anuncio de colonia masculina? pues no, chupetes de plástico para todos.
Y claro, ahora es cuando nos ponemos chulos y decimos que hay que ver lo que hemos avanzado, que qué horteras eran los ochenta. Claro. ¿Y que son las pulseritas con mensaje, las piedrecitas de colores, los chupa-chups y demás chorradas que colgamos de los teléfonos móviles, sino herederos de modas estúpidas como la de los chupetes de la suerte?
Por suerte no llegué a contar con una gran colección de chupetes (solo unos pocos colocados en un colgante) y los he perdido todos (sin que me de ninguna pena, todo hay que decirlo). Pero siempre es bueno volver la vista atrás, aunque sea para ver como nos vendían cualquier cosa.
Llevamos tiempo advirtiendo que la industria de la moda se encuentra en su momento más nostálgico. Lejos de idear tendencias que miren al futuro, los ... diseñadores se afanan por reinventar, una y otra vez, iconos del pasado cargados de recuerdos.
Ahora, las prendas, los accesorios y los peinados para mujer se reflejan en la infancia, empeñándose en endulzar una imagen que en los últimos 10 años se ha intentado por todos los medios sofisticar. Lo vimos el pasado año con la llegada de los 'baby hairs', una tendencia capilar que promueve una vuelta a la niñez destacando los pelitos cortos que nos crecen sobre la frente, algo especialmente visible cuando somos pequeños. También ocurrió con las camisas de cuello bobo, los vestidos con nido de abeja, los chándales del colegio, los coleteros o las horquillas de colores.
"Mamá, ¡cómprame un Chupa Chups!". Esta petición la han hecho, casi con total seguridad, generaciones de niños en nuestro país, y en todo el mundo. ¿Cuántas personas no habrán saboreado, incluso de adultos, alguno de estos deliciosos caramelos pinchados en un palito de plástico? Pero esta idea que parece tan simple fue en realidad revolucionaria.
En palabras de su creador, Enric Bernat, comerse un Chupa Chups era "como comer caramelos con un tenedor". Y es que, cuando se comían un caramelo, los niños lo sacaban constantemente de su boca para exasperación de sus padres, a veces para guardárselo en el bolsillo o para observar fascinados sus colores. Así, Bernat tuvo la brillante idea de añadir un simple palito a una bolita de azúcar para facilitar su consumo, no pringarse, e incluso evitar algún que otro atragantamiento.
Bernat logró que su invento alcanzara tanta fama que su nombre, Chupa Chups, se ha convertido en la manera más común y generalizada de referirse a este tipo de golosinas, aunque no sean de la famosa marca.
En realidad, Enric Bernat no era ajeno al mundo de la confitería. Su abuelo, Josep, había sido el primer fabricante de caramelos de España, así que desde muy pequeño Enric vivió rodeado de estos apreciados dulces. "Viví desde los nueve años lo que era una industria", comentaría en una entrevista ofrecida al diario El País en 1990.
Nacido el 20 de octubre de 1923 en el Eixample barcelonés, Enric Bernat cursó hasta cuarto de Bachillerato e hizo tres cursos de Comercio. Enric era un joven con un espíritu inquieto, que poseía un gran don de gentes y mucha iniciativa.
Durante la posguerra empezó su carrera en el mundo comercial vendiendo galletas de la marca La Gloria, propiedad de su padre, y posteriormente aceptó un empleo en la industria quesera Massanes i Grau, donde ejerció como aprendiz, dependiente, administrativo y, finalmente, como viajante de comercio, que es como se conocía en aquella época a los agentes comerciales.
Corría el año 1950 cuando, tras finalizar el servicio militar, Enric decidió fundar su propia empresa junto con su esposa, Núria Serra, e inauguró su primera confitería, Productos Bernat, especializada en la elaboración de peladillas.
Cuatro años más tarde, su antiguo jefe, Domingo Massanes, le ofreció un trabajo que Enric no pudo rechazar: tomar las riendas de Granja Asturias, un grupo empresarial dedicado a la fabricación de productos elaborados con manzanas. Ya en su nuevo puesto, Enric Bernat se trasladó a la parroquia asturiana de Villamayor para hacerse cargo de la nueva empresa.
Una vez allí encargó a una consultora francesa un estudio para conocer los hábitos de consumo de caramelos entre la gente. Los resultados indicaban que el 67 por ciento de los consumidores de este tipo de dulces tenía menos de 16 años, y que los niños eran muy dados a extraer el caramelo de su boca con lo que, sistemáticamente, se ensuciaban las manos.
Fue entonces cuando a Bernat se le ocurrió que unir un caramelo a un palito facilitaría que el niño degustara la golosina sin pringarse. Entusiasmado, el empresario catalán decidió destinar todo el capital y la producción de Granja Asturias a la fabricación del nuevo producto.
Pero sus socios no estuvieron muy conformes con el cambio de rumbo que proponía Bernat y, ante su desconfianza, este optó por emprender el camino en solitario.
Chupa Chups, los caramelos con palo que conquistaron el mundo
Tanta fue la confianza que depositó Bernat en el éxito de su nuevo proyecto que, para protegerse ante una posible competencia, en 1959, adquirió todas las patentes relacionadas con su producto que pudiesen hacerle sombra.
En principio, el caramelo debía llamarse Gol, ya que relacionaba la forma redonda del dulce con un balón de fútbol que entraba en una portería, que era la boca del consumidor. Pero el nombre no tuvo el éxito esperado y al final se encargó a una empresa de publicidad de Barcelona una nueva denominación para el caramelo.
Surgieron las opciones de País y Rols, pero al final Bernat se decantó por la de Chups, que fue ampliamente aceptada, sobre todo debido a una intensa campaña publicitaria radiofónica ("¡Chupa un dulce caramelo, chupa, chupa, chupa Chups!", decía la sintonía del anuncio).
En un principio el sabroso caramelo solo ofrecía siete sabores a un precio extremadamente caro para la época, una peseta cada caramelo. A pesar de ello, el nuevo Chupa Chups fue todo un éxito, ya que fue percibido por los padres como un producto de calidad, cómodo de comprar y por el que no había que esperar cambio a la hora de pagar.
Pero el nombre de Chups no acabó de cuajar puesto que debido a la sintonía promocional antes mencionada la gente pedía un "Chupa Chups" en las tiendas y no un "Chups". Ante esto, en 1963 Bernat decidió cambiar el nombre de la marca por Chupa Chups.
Dalí crea el logotipo de Chupa Chups
Hacia 1969, el producto ya era tan famoso que Bernat quiso cambiar el logotipo de la marca. De este modo, y para lograr un diseño exclusivo, convenció al genial pintor ampurdanés Salvador Dalí para que dibujase un nuevo y original logotipo.
A pesar de que el artista solo tardó una hora en hacer el diseño, se dice que Bernat tuvo que pagar una factura millonaria. Pese a ello, Bernat estaba seguro de que aquella inversión valía la pena, ya que el nombre de Dalí daría sin duda un mayor impulso a su caramelo.
Logotipo actual de Chupa Chups, diseñado por Salvador Dalí
En cuanto a la letra, en origen el logotipo de Chupa Chups había tenido dos tipos distintos, uno para Chupa y otro para Chups, pero ya en la década de los años ochenta se decidió unificar la tipografía de las dos palabras basándose en el logotipo de la famosa Coca-Cola.
Chupa Chups viaja por todo el mundo
El periodista y escritor Pancracio Celdrán señala en su libro El gran libro de la historia de las cosas (La Esfera de los Libros, 1995) que tras conquistar el mercado nacional con su Chupa Chups, el siguiente paso de Bernat era la conquista del público internacional.
Según el autor, "en apenas una década ya se vendían más de 170 millones de unidades al año en Francia. Después vinieron las aventuras de Inglaterra, Alemania y el gran salto a los Estados Unidos". El mercado asiático, con China a la cabeza, fue el último gran objetivo comercial de Bernat. Y resultó todo un éxito.
"Más de mil millones de unidades se venden en el mundo, y de ellas, doscientos setenta millones en el país asiático. En aquel país, la empresa extranjera más importante es Chupa Chups International", sigue explicando Celdrán.
En 1988, la empresa de Enric Bernat alcanzó los 20.000 millones de unidades vendidas en todo el mundo, y Chupa Chups incluso llegó a ser el primer caramelo en ser consumido por un astronauta en el espacio.
Fue tal su impacto que llegó a la televisión. Por ejemplo, la serie norteamericana Kojak, en la que el actor Telly Savalas interpretaba a un peculiar detective, también ayudó a popularizar el consumo de esta golosina. También contribuyó a ello el entrador del F.C.
Conocido como paleta de dulce, chupeta o chupetín, colombina o lolly pop en Hispanoamérica, los Chupa Chups, así como su famosísimo logo, se han convertido con el tiempo en un icono del siglo XX. Tanta ha llegado a ser su importancia que incluso el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMa) ha incluido a la marca española en su colección de diseño industrial.
Hoy, esos amuletos están de vuelta representados por pequeños angelitos inocentes, y aunque hayan cambiado de forma y estilo, la esencia sigue siendo la misma.
Tabla de significados de los colores de los chupetes de la suerte
Aquí tienes una tabla que resume el significado de los colores de los chupetes de la suerte:
| Color | Significado |
|---|---|
| Rosa | Suerte en los estudios |
| Azul | Suerte en el dinero |
| Rojo | Suerte en el amor |
| Transparente | Suerte en todo |
