La mortalidad materna sigue siendo un problema de salud pública grave, especialmente en los países en desarrollo. Cada año, cientos de miles de mujeres mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un nuevo estudio que revela datos cruciales sobre este tema.
Se calcula que 287.000 mujeres mueren cada año como consecuencia de complicaciones durante el embarazo o el parto. Los avances en la reducción de la mortalidad materna se han estancado desde 2015, y la mayoría de las defunciones se concentran en países de ingresos bajos y medios, especialmente en el África subsahariana, donde se producen el 70% de las muertes maternas a nivel global.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015 murieron 830 mujeres al día por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, es decir, un total de casi 303.000 mujeres. Esta cifra dista mucho de las 532.000 muertes maternas que se registraron en 1990, pero todavía queda muchísimo trabajo por hacer.
Analicemos en detalle las causas principales y los factores de riesgo que contribuyen a esta alarmante situación.
Principales Causas de Mortalidad Materna
Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en The Lancet Global Health revela que la hemorragia grave y los trastornos hipertensivos, como la preeclampsia, siguen siendo las principales causas de mortalidad materna. En 2020, estos problemas ocasionaron unas 80.000 y 50.000 muertes, respectivamente, reflejando la falta de acceso a servicios de salud esenciales durante y después del embarazo.
El estudio de la OMS informa de que las hemorragias, que se producen sobre todo durante el parto o después de este, son responsables de casi un tercio (27%) de la mortalidad materna, y la preeclampsia y otros trastornos hipertensivos contribuyen a un 16 por ciento adicional. La preeclampsia es una enfermedad grave caracterizada por hipertensión arterial que puede provocar hemorragias, accidentes cerebrovasculares, fallos orgánicos y convulsiones si no se trata o se trata demasiado tarde.
Además de esbozar las principales causas obstétricas directas, muestra que otras condiciones de salud, incluidas enfermedades infecciosas y crónicas como el VIH/sida, la malaria, las anemias y la diabetes, son la causa de casi una cuarta parte (23%) de la mortalidad relacionada con el embarazo y el parto. Estas afecciones, que a menudo pasan desapercibidas o no se tratan hasta que se producen complicaciones importantes, agravan el riesgo y complican los embarazos de millones de mujeres en todo el mundo.
Otras causas directas son: sepsis e infecciones; embolia pulmonar; complicaciones derivadas de abortos espontáneos e inducidos -incluidos abortos espontáneos, embarazos ectópicos y problemas relacionados con abortos inseguros-, y complicaciones anestésicas y lesiones que se producen durante el parto.
Más de un 80% de las muertes maternas se producen por 4 causas principales, todas ellas evitables si se dispone del material sanitario y de los conocimientos necesarios para tratarlas.
- Hay varias causas que pueden provocar hemorragias intensas durante el parto: un desgarro uterino, la ruptura de un embarazo ectópico (cuando el óvulo se implanta fuera del útero) y problemas derivados de la placenta.
- La eclampsia es una enfermedad que aparece a partir de la segunda mitad del embarazo, durante el parto o incluso en el puerperio. Provoca hipertensión, convulsiones o derrames cerebrales y es una de las causas de mortalidad materna más graves.
- En ocasiones, la pelvis materna puede impedir la salida del feto.
Además de las causas que ya te hemos mencionado, hay otras menos habituales que también tienen una gran incidencia sobre el número de madres que mueren durante el parto o por motivos relacionados con el mismo. Entre ellas, las complicaciones de un aborto peligroso suponen casi un 15% del total de muertes maternas. Según la OMS, un aborto peligroso es aquel que se da en condiciones sanitarias no adecuadas, cuando lo practica una persona sin capacitación o cuando se dan ambas características. Y, según datos de la propia OMS, 8 millones de abortos en todo el mundo pueden considerarse peligrosos.
También hay enfermedades que pueden suponer un riesgo para el embarazo o que se vuelven más graves cuando la mujer está embarazada: entre ellas, queremos destacar el paludismo, el VIH, la anemia o diferentes enfermedades de carácter cardiovascular.
Las enfermedades infecciosas, como la sepsis, VIH/sida, malaria y tuberculosis, son una causa importante de mortalidad materna, ya que agravan los riesgos durante el embarazo y el posparto y contribuyen a un tercio de las muertes maternas en todo el mundo.
Principales Causas de Mortalidad Materna | Salud Reproductiva y Atención Obstétrica
Factores de Riesgo y Complicaciones
El objetivo fundamental del presente estudio consiste en revisar y plasmar los aspectos relacionados con los factores de riesgo que provocan la muerte materna específicamente durante el parto. El diseño de investigación que se llevó a cabo es de tipo documental o bibliográfico.
De la revisión se resumió algunas de las complicaciones o riesgos que pueden presentarse o ser evidentes antes del inicio del trabajo de parto, los cuales son:
- Embarazo multifetal
- Embarazo postérmino
- Rotura prematura de membranas
- Presentación fetal anormal
En cuanto a las complicaciones que se desarrollan o se hacen evidentes durante el trabajo de parto o el parto, se encuentran:
- Embolia de líquido amniótico
- Distocia de hombro
- Desproporción fetopelviana
- Trabajo de parto pretérmino
- Trabajo de parto prolongado
- Prolapso del cordón umbilical
- Rotura uterina
Disparidades Globales
La mortalidad materna es, en gran medida, un problema de equidad. Las mujeres en países de ingresos bajos y medios enfrentan barreras significativas para acceder a atención médica de calidad, lo que exacerba las disparidades en los resultados de salud. Según la Dra.
Es importante tener en cuenta que no solo estos factores que te mencionamos influyen en la mortalidad materna: dentro de un mismo país puede haber abismales diferencias entre zonas urbanas y rurales, o entre personas con y sin recursos. Otro factor importantísimo a tener en cuenta es la educación sexual, así como el acceso a métodos para prevenir el embarazo.
En los países en desarrollo se producen muchos más embarazos que en los países desarrollados: esto, sumado a un sistema de salud más precario, supone un mayor riesgo estadístico de morir durante el parto o por complicaciones derivadas del mismo.
Con esos índices, la primera potencia mundial muestra una situación peor que países con economías mucho más débiles, como Irán, Líbano, Turquía y Puerto Rico.
La situación es dramática sobre todo en el África subsahariana, donde la tasa de muertes es de 547 por cada 100.000 nacidos vivos. La Unión Europea es la otra cara de la moneda, con una tasa de 8 (y más baja aún, 6, en la “zona euro”).
Mapa mundial de la tasa de mortalidad materna (muertes por cada 100.000 nacidos vivos). Fuente: OMS, 2017
Infraestimación de las Estadísticas
La mortalidad materna en España está infraestimada en un 48 %. "Los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE) no reflejan la cantidad exacta de mujeres que fallecen por el embarazo", denuncia el doctor Óscar Martínez, obstetra del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, que asegura que la "infraestimación" de la mortalidad materna en España es de hasta un 48 %.
Para el doctor Martínez, el motivo de la infraestimación está en la falta de un registro nacional con una comunicación obligada y unos criterios homogéneos. Es necesario concretar de qué hablamos cuando hablamos de mortalidad materna. Entonces, podremos medir el problema y actuar.
Atención a la Maternidad y Soluciones
Para la OMS, los resultados ponen de relieve la necesidad de reforzar aspectos clave de la atención a la maternidad, como los servicios prenatales, que detectan los riesgos en las primeras fases del embarazo y previenen complicaciones graves; los servicios obstétricos, que pueden atender emergencias críticas relacionadas con el parto, como hemorragias o embolias, y la atención posnatal. La mayoría de las muertes maternas se producen durante el parto o poco después, por lo que se trata de un "momento crítico" para salvar vidas, apunta la OMS. Sin embargo, alrededor de un tercio de las mujeres -principalmente en los países de renta baja- siguen sin recibir los controles postnatales esenciales en los primeros días tras el parto.
La OMS considera que, a nivel poblacional, unas intervenciones preventivas más amplias podrían ayudar a reducir la prevalencia de afecciones subyacentes -como las enfermedades no transmisibles y la malnutrición- que aumentan los riesgos de las mujeres. "La preeclampsia, por ejemplo, puede aumentar significativamente la probabilidad de hemorragia, así como otras complicaciones que pueden aparecer incluso mucho después del parto", ha afirmado la científica de la OMS y autora del artículo Jenny Cresswell.
"Se ha demostrado que un enfoque más holístico de la salud materna ofrece a las mujeres las mejores posibilidades de tener un embarazo y un parto sanos, y de disfrutar de una calidad de vida duradera después del parto; los sistemas sanitarios tienen que ser capaces de apoyarlas a lo largo de las distintas etapas de la vida", ha añadido Cresswell.
Sin lugar a dudas, una asistencia sanitaria de calidad es vital para reducir la mortalidad materna. Si queremos reducir la mortalidad materna, es esencial luchar contra estos elementos y fomentar la educación y el acceso a los servicios sanitarios para embarazadas, proporcionando una asistencia continuada tanto a las madres como a los bebés. Del mismo modo, involucrar a la comunidad supone un aumento en la formación y, por tanto, hace que sea más sencillo actuar adecuadamente ante un imprevisto durante la gestación o en el mismo momento del parto.
Medidas para Reducir la Mortalidad Materna
Para reducir la mortalidad materna, es fundamental mejorar el acceso a servicios de salud esenciales, garantizando atención prenatal, intraparto y posparto de alta calidad, además de fortalecer la capacitación del personal sanitario en el manejo de emergencias obstétricas como hemorragias y preeclampsia.
La lucha contra la mortalidad materna requiere un compromiso global para garantizar que todas las mujeres tengan acceso a cuidados médicos de calidad, independientemente de su ubicación o situación económica.
Los hallazgos recientes subrayan la necesidad de priorizar la salud materna como un componente esencial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el objetivo de reducir la mortalidad materna global a menos de 70 por cada 100,000 nacidos vivos para 2030.
La salud y nutrición durante el embarazo y la infancia son esenciales para prevenir complicaciones como hemorragias, preeclampsia y enfermedades crónicas.
Infografía sobre las causas de la mortalidad materna. Fuente: BBC Mundo
Conclusión
En resumen, la mortalidad materna sigue siendo un desafío global que requiere atención urgente y coordinada. A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, las disparidades en el acceso a la atención médica de calidad y la persistencia de complicaciones prevenibles durante el embarazo y el parto continúan cobrando vidas. Es crucial fortalecer los sistemas de salud, garantizar la atención prenatal y posnatal adecuada, y abordar las causas subyacentes que contribuyen a la mortalidad materna, como la pobreza, la falta de educación y la desigualdad de género.
