La gestación subrogada, un tema que ha ganado popularidad en los últimos años, plantea complejos dilemas éticos y legales. Esta práctica, donde una mujer gesta un bebé para otra persona o pareja, puede presentar desafíos significativos para todas las partes involucradas.
El Impacto en el Recién Nacido
Uno de los principales problemas éticos surge desde el punto de vista del recién nacido. El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre. Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto.
"Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre". La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer.
Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral. Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia.
El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida. Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación.
Al bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo. Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”.
La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido. Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación. Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas.
Diferencias con la Adopción
Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote.
Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias. Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien.
El Rol de la Madre Gestante
La gestación subrogada supone que el bebé lo geste una mujer que no lo va a criar y que, a cambio, recibe un ingreso económico. Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido. ¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano?
Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella? ¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla? ¿Cómo le afectaría despedirse de ella? ¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla? ¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente? Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses?
La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer.
Casos Reales y Consecuencias Legales
En un caso particular, el Tribunal Supremo desestimó la pretensión de un padre que buscaba inscribir el nacimiento de sus hijas, nacidas por gestación subrogada en México, en el Consulado Español. El tribunal declaró que el reconocimiento del contrato de gestación subrogada y la filiación fijada en ese contrato eran manifiestamente contrarios al orden público español.
Tabla de Decisiones Judiciales Relevantes
| País | Decisión Judicial | Implicaciones |
|---|---|---|
| España | Tribunal Supremo desestima inscripción de nacimiento por subrogación realizada en México. | Refuerza la postura contraria al reconocimiento de la gestación subrogada realizada en el extranjero. |
| México (Tabasco) | Reformas legales restringen la maternidad subrogada a parejas heterosexuales mexicanas. | Exclusión de parejas homosexuales, solteros y extranjeros del acceso a la subrogación. |
El Debate Ético y la Legislación
La gestación subrogada plantea un dilema ético al separar al recién nacido de la madre gestante. Las secuelas psíquicas y las dificultades para establecer vínculos afectivos son preocupantes.
Algunos argumentan que, aplicando la lógica de la legalización del aborto ("Nosotras parimos, nosotras decidimos"), la gestación subrogada también debería ser legalizada. Sin embargo, otros señalan que los niños y niñas no están en venta y que el deseo de tener un hijo no justifica la vulneración de los derechos humanos y reproductivos.
Es crucial respetar las decisiones individuales, pero también es necesario regular la práctica para proteger a todas las partes involucradas. La falta de regulación puede llevar a situaciones de explotación y desprotección, como se ha visto en casos donde las madres gestantes no reciben el pago acordado o son obligadas a abortar debido a problemas de salud del feto.
Recomendación: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso.
