Anuncia Nuestro Cantar Que Ha Nacido El Redentor: Un Significado Profundo

La Navidad se establece como un complejo festivo en el que se dan cita un importante número de tradiciones que guardan relación con todo un entramado cultural en el que se entremezclan elementos profanos y religiosos.

El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura.

El Origen del Belén

El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer.

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno». El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa.

San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez.

Signos del Belén

Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento.

Los Pastores

¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación.

María y José

Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia.

El Niño Jesús

El corazón del belén comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

Los Reyes Magos

Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador.

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Tradiciones Navideñas en Canarias

Las noches de Navidad y Epifanía, así como el comienzo del Año Nuevo, según el calendario Juliano (modificado en 1589 por Gregorio XIII) se establecen como hitos temporales que hunden sus raíces en antiguos ritos solares de carácter pagano que fueron cristianizados, pudiendo encontrar en las diferentes comarcas y pueblos de nuestras islas gran cantidad de manifestaciones folklóricas que constituyen un rico bagaje de cultura popular que -en muchos de los casos- corre un inminente peligro de desaparición.

Una de las costumbres de carácter religioso más arraigadas en todo el archipiélago eran las denominadas «misas de luz», llamadas así por celebrarse éstas a las horas en que el alba comienza a despuntar. Dichas celebraciones religiosas constituían un marco singular en el que se daban cita diversas manifestaciones culturales que oscilaban entre las representaciones teatrales y la expresión musical.

El Baile del Niño o Tajaraste del Niño

Una de las tradiciones más interesantes de la Misa del Gallo es la que protagonizan los llamados Baile del Niño o Tajaraste del Niño, según se ejecute en La Matanza de Acentejo o en Punta del Hidalgo, respectivamente. El ritmo de Tajaraste sirvió también (y aún sirve) para que se introdujera como ritual navideño uno de los elementos festivos más ancestrales y populares de Canarias.

La Danza

En el lagunero pago de S. Bartolomé de Geneto, «La Danza» (nombre con el que se conoce al Baile de las Cintas en muchos de nuestros pueblos) era bailada a la salida de la iglesia, después de la celebración de la Misa del Gallo, aunque también llegó a interpretarse en ocasiones dentro del templo, siempre que el reducido espacio de la ermita lo permitía. Después de realizada una reverencia al Niño, a golpe de castañetas y redoble de tambor, las cintas se van entrelazando como tributo al Niño-Dios.

Representaciones Teatrales

Mención aparte merecen las diversas representaciones de carácter teatral que se ejecutan, bien en la Nochebuena o en la Noche de Reyes, generalmente en el marco de la celebración litúrgica correspondiente. En este sentido, cabe destacar dos denominaciones para este tipo de escenificaciones: Los Pastores (como se le conoce, por ejemplo, en Fuerteventura) y El Auto de Reyes Magos, tan popular en el tinerfeño pueblo de Tejina.

Los Divinos

Pero los canarios no sólo rinden culto al mito de la Natividad al abrigo de nuestros templos. Las calles de las diferentes comarcas de las islas suelen convertirse en el escenario habitual de animadas parrandas que entonan sus cantos en las noches navideñas. Sin duda, Tenerife y La Palma son las islas en las que la tradición de Los Divinos (llamados así porque cantan «a lo divino», en contraposición a «lo terrenal») se encuentran más profundamente enraizada.

Ranchos de Pascua

Los Divinos encuentran su réplica bajo diversas formas y nombres en diferentes puntos del archipiélago, como las «tandas» en Tejina y El Socorro (Tenerife), los «Años Nuevos» en Hermigua, Chipude y otros pueblos de La Gomera. En Lanzarote, al igual que en Gran Canaria y Fuerteventura, estas cofradías reciben la denominación de «Ranchos de Pascua», y pueden considerarse como una derivación de los antiguos «Ranchos de Ánimas».

Con el paso de los años se mantuvieron únicamente las letras referidas al episodio litúrgico del nacimiento del Niño, de modo que las estrofas alusivas a las ánimas fueron desplazadas por romances dedicados a la Virgen y la Natividad.

El Significado de la Navidad

Hoy se oyen alegres cantos de alabanza por el coro de ángeles, y la luz del advenimiento de Cristo brilla con fuerza sobre los fieles. Hoy es para nosotros la alegre primavera, y Cristo, el Sol de justicia, ha resplandecido con luz clara a nuestro alrededor, y ha iluminado las mentes de los fieles.

Con estas palabras del himno de la liturgia de la Misa Crismal expresamos nuestra alabanza al Señor Jesús que por su entrega voluntaria y obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, nos ha redimido. En Él y por el Él hemos recibido gracia tras gracia. A Él, la gloria y la alabanza por siempre.

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