La etapa de los 10 a 12 años, conocida como preadolescencia, es un período de transición significativo entre la niñez y la adolescencia. Durante estos años, los niños experimentan una serie de cambios físicos, emocionales, sociales y cognitivos que moldean su desarrollo y preparan el terreno para la adolescencia.
Desarrollo Cognitivo y Pensamiento Abstracto
Es un periodo característico por el deseo del niño de comprender el mundo y el Universo. El niño es un pensador abstracto con una mente razonadora. Él tiene una capacidad enorme por aprender, puede hacer relaciones y aplicar lo que le han enseñado. Son 6 años en que el niño tiene sed de cultura, desea de verdad entender cómo funciona la sociedad.
El niño, a partir de los 6 años aproximadamente, pasa a experimentar un gran desarrollo de la zona prefrontal de su cerebro. Surge el pensamiento lógico pero también la imaginación creativa. Es decir, al contrario del niño menor de 6 años, que tiene una imaginación reproductiva ( por eso juega a mamá y papá, a ser el profesor, el médico etc.), nuestro chico a partir de los 6 años pasa a crear realidades que nunca conoció, que ya no existen o que nunca han existido.
Por eso es tan importante que, en la etapa de 3 a 6 años, el niño tenga una rica experiencia sensorial porque es con base a ella que, al entrar en el segundo plano de desarrollo, el chico construirá su imaginación. Las experiencias olfativas, auditivas, táctiles, visuales y del paladar definirán la imaginación del niño.
María Montessori decía que debemos aprovechar esa capacidad imaginativa que es muy fuerte al largo de esos 6 años y presentarles la historia del mundo y del hombre por medio de las Cinco Grandes Historias, que explican, de una forma que apela a la imaginación del niño, como la Tierra se formó, los primeros seres vivos, la llegada del hombre y de la civilización, la invención de las palabras y de los números.
También es el periodo en que se interesan por héroes. Podemos enseñarles los héroes que de verdad existieron al largo de la historia, que lucharon por los derechos civiles o que han encontrado la cura para enfermedades que mataban a miles de personas. Como puedes ver, este nuevo niño tiene necesidades que las cuatro paredes del colegio o de la casa limitan mucho. Por eso necesitan salir, conocer nuevos lugares, personas y realidades.
Cambios Emocionales y Sociales
Junto con esa preocupación, que en la adolescencia será aún mayor, nuestro chico o chica busca estar en grupo con otros de su edad. Los amigos se vuelven más importantes que la familia. El niño puede volverse rudo y tosco, él dice lo que piensa.
Para el adulto puede ser un niño desafiante, si no comprende esas transformaciones. Es importante recordar que el niño necesita tener libertad para trabajar y elegir lo que quiere conocer. El adulto debe ser inspirador y no dar toda la información al chico. Debe ser amoroso y firme a la vez, ordenado, consistente e interesado en la cultura y la ciencia.
Haber experimentado la etapa de la preadolescencia no significa que se tengan todas las claves para afrontarla como progenitor. De hecho, los padres suelen vivirla incluso con más angustia y dudas que sus propios hijos.
La preadolescencia se caracteriza por ser un periodo en el que los hijos comienzan a mostrar reactividad emocional hacia sus padres. ¡Sus amigos pasarán a ser su prioridad! Los preadolescentes empiezan a buscar la validación en su entorno.
Labilidad emocional. Los cambios de humor se enfatizan más. Búsqueda de la independencia. Durante la etapa de la preadolescencia buscarán sentirse autónomos.
Durante la etapa de la preadolescencia se produce un choque entre el pensamiento infantil de un niño y nacientes inquietudes más propias del adulto. A lo largo de ese proceso, es habitual percibir contradicciones en el pensamiento, incluso cambios emocionales en la preadolescencia. Adquirirá una identidad de sí mismo que tratará de cuidar. La percepción del tiempo también puede verse afectada.
Desde un punto de vista social, la etapa de la preadolescencia también tiene un impacto sobre las amistades y las relaciones familiares. Por un lado, dejará de idolatrar a sus, hasta ahora, figuras de autoridad que son sus progenitores. Es probable incluso que comience a cuestionar determinadas normas que antes pasaba por alto. Por otro lado, sentirá una necesidad de encontrar la validación de su círculo de amigos.
En esta edad se conocen las normas e intenta seguirlas, aunque puede empezar a hacer trampas para salirse con la suya, pero es consciente de que lo está haciendo mal y suele sentirse mal por ello. En estos primeros dos años de esta etapa empieza a forjarse el sentimiento de justicia y recurre a frases como «esto no es justo» para que se le trate como a los demás.
De los 8 a los 10 años sus emociones son más equilibradas (aunque se puede enfadar con frecuencia), se forma una imagen de sí mismo y puede empezar a compararse con los demás. Necesita el refuerzo de los adultos y su aprobación para fomentar su autoestima.
En los 10-12 años entiende la amistad como algo recíproco de personas que comparten gustos e intereses; valora la fidelidad. Hay una comprensión total de las normas y las ve como necesarias para una buena convivencia. Ya tiene la suficiente capacidad de cuidar de sí mismo (higiene), de una mascota o hacer recados más complejos que antes.
Las niñas de 9, 10 y 11 años empiezan a relacionarse más entre ellas y hacen piña como grupo. Las normas familiares son las que rigen su comportamiento pero empiezan a ser conscientes de que en la familia de sus amigos, los padres hacen y exigen cosas diferentes. Como padres es importante respetar sus necesidades de individualidad. Pero no debemos olvidar que las reglas las seguimos poniendo nosotros.
5 CLAVES PARA EDUCAR A UN ADOLESCENTE - Marian Rojas Estapé
Desarrollo Físico y Cambios Corporales
Los cambios físicos de la preadolescencia son los más evidentes. Aun así, las niñas comenzarán este periodo de transición antes que los niños. Empezarán a desarrollar el pecho con la aparición del botón mamario y una pequeña elevación del pezón. En cuanto a los niños, el volumen testicular es el primer cambio físico asociado a la preadolescencia.
La estatura y la masa corporal será otro cambio vinculado a la etapa de la preadolescencia. A diferencia de las niñas, cuyo crecimiento es más explosivo pero acotado en el tiempo, el de los niños será gradual y prolongado en el tiempo.
Uno de los cambios físicos que se pueden experimentar en esta etapa es la aparición de acné. El asesoramiento de un dermatólogo especializado puede ser muy positivo para buscar un tratamiento adecuado en función del diagnóstico. Otro de los síntomas observables de esta etapa es el crecimiento que experimentan los preadolescentes.
Se trata de un crecimiento evidente que en el lenguaje cotidiano recibe el nombre de “estirón”. Un estirón actualiza la talla de ropa que utiliza el protagonista. En esta etapa de la preadolescencia las mujeres también experimentan la llegada de la primera menstruación. Por su parte, los varones pueden experimentar un cambios en su voz.
Riesgos y Problemas Comunes
Los riesgos y problemas de la preadolescencia son una de las cuestiones que más preocupan a sus padres. En algunos casos, existe una tendencia a experimentar malos hábitos. Aunque no siempre, los preadolescentes comienzan a sentir interés por aquellas sustancias o actitudes hasta ahora exclusivas de los adultos.
No es de extrañar que algunos cambios emocionales en la preadolescencia puedan desestabilizarles. Son frecuentes los problemas de autoestima en la preadolescencia a través de los cuales se mostrarán más vulnerables. Se trata de una etapa donde surgen complejos, miedos e inseguridades motivados por los cambios biológicos.
En la adolescencia temprana existe menor interés en actividades paternas y recelo para aceptar sus consejos; se produce un vacío emocional que puede crear problemas de comportamiento y disminución del rendimiento escolar. Búsqueda de otras personas para amar. El comportamiento y el humor son inestables.
Consejos para Padres
Si estás viviendo la etapa preadolescente de tu hijo o hija, sabrás que existen momentos de preocupación y dudas sobre cómo deben actuar los padres ante determinadas situaciones. Tratad de cenar juntos. Mantener la comunicación con tus hijos es fundamental para consolidar vuestra relación. Muéstrale cariño, pero sutilmente. Es probable que tu hijo empiece a rechazar las muestras de cariño más efusivas por vergüenza. Conoce a sus amigos. Aunque no es tarea fácil, se recomienda que los padres sepan con qué círculo de amistades sale su hijo. Aprender lo que les gusta. Aprovecha para conectar con tus hijos a través de sus intereses.
Es fundamental que el niño se sienta integrado en el grupo. El rechazo por parte de los otros niños puede generar problemas de autoestima en el niño. En casa se debe seguir la línea de una educación positiva con límites y mucho afecto. Deben ser reconocidos y felicitados sus logros para alimentar la autoestima del niño y fomentar la expresión de los sentimientos en la comunicación familiar.
Los fracasos forman parte de la vida del niño tanto escolar como personal. Se deben afrontar con positividad y espíritu de superación y nunca banalizarlos. Es importante trabajar con el niño la tolerancia a la frustración.
Es el momento de darle pequeñas responsabilidades en las tareas domésticas o recados sencillos (poner la mesa, recoger la ropa sucia ) y debe ordenar sus juguetes.
A la hora de dialogar con nuestros hijos, hay que centrarse en unas reglas básicas (pocas pero firmes) e insistir en lo fundamental.
Permítele que tome la iniciativa, ¡incluso si se equivoca! La preadolescencia se caracteriza por una necesidad de descubrir. ¡Ten en cuenta que ningún padre o madre nace aprendido!
En resumen, la etapa de los 10 a 12 años es un período de cambios significativos y desafíos únicos. Al comprender las características psicológicas de los niños en esta edad y seguir estos consejos, los padres pueden apoyar a sus hijos de manera efectiva mientras navegan por esta importante fase de desarrollo.
