Todos los niños tienen sus canciones, transmitidas por la televisión, series infantiles o de generación en generación. Este artículo explora algunas de esas canciones infantiles de antaño, melodías que evocan juegos, recuerdos lejanos y la tradición oral familiar.
Algunas canciones estaban vinculadas a la escuela, como la que cantábamos esperando la lluvia:
«Que llueva, que llueva,la virgen de la cueva,los pajaritos cantan,las nubes se levantan,que sí, que no,que caiga un chaparrón,con azucar y turrón...»
A partir de esta estrofa, la canción aceptaba diferentes variantes.
También de corro era «El corroncho de la patata», que terminaba con las niñas sentadas en el suelo.
Las chicas cantaban canciones de corro como:
«El patio de mi casa es particular,cuando llueve se moja como los demás,agachate y vuélvete a agacharque las agachaditas no saben bailar,h, i, j, k, l, m, n, a»
Y la estrofa seguía con lo de «que si tu (vd) no me quieres (quiere) otro amante me querrá». Esta era una canción de corro en la que las chicas giraban agarradas de la mano y se agachaban cuando la canción lo decía.
«El cocherito leré» era una canción que yo escuchaba a las chicas de mi barrio cuando saltaban a la comba:
«el cocherito leré,me dijo anoche leréque si quería lerémontar en coche leréy yo le dije con gran salero leré,no quiero coche leréque me mareo leré»
Una canción que acompañaba a los juegos infantiles de antaño, era en «el burro» el de «A la una saltaba la mula, a las dos tiró la coz». El «churro, media manga, manga entera» tuvo muchas variantes y/o precedentes como «Cazuelica, cazuelón» donde el juego básicamente era el mismo.
Había canciones que se cantaban en las excursiones en autobús, como «Un elefante se balanceaba en la tela de una araña» o «Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras, por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas…».
Otras canciones fueron popularizadas por los payasos de la tele, en el comienzo de los 70, como «Hola Don Pepito, hola Don José, pasó usted por mi casa, por su casa yo pasé…» el barquito chiquitito: «Había una vez un barquito chiquitito, que no sabía, que no podía navegar», «En el auto de papa» o la del señor Don Gato «Estaba el señor Don Gato sentadito en su tejado marramiau, miau, miau, sentadito en su tejado», aunque ésta era antigua.
Las niñas cantaban, (era una canción de corro), también aquello de «Tengo una muñeca vestida de azul», que al igual que «el patio de mi casa» ya se cantaba a finales del XIX, aunque con variaciones en las letras («tengo una muñeca vestida de azul, con zapato blanco forrado de tul»). Por cierto alguna de estas canciones infantiles como la de «la muñeca vestida de azul» y la de «la vaca lechera» iban cambiando su letra o mejor dicho, íbamos cambiándole la letra, a medida que nos hacíamos mayores y entrabamos en la adolescencia, con letras mucho más procaces.
Bastante más antiguas, pues creo que se las oí recitar a mi madre era la de «Al pasar la barca» (canción para saltar a la comba) y que seguía «me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero» y otra con resonancias de romance como la de la viudita del conde Laurel, también de corro, «Yo soy la viudita del conde Laurel que quiero casarme y no sé con quien..» o «Me casó mi madre chiquita y bonita…» canciones infantiles que hoy, como se puede ver, no saldrían muy bien paradas por el rol que se reservaba en aquel entonces a la mujer y que contraviene todos los principios actuales en pro de la igualdad de género.
Por cierto me contaba mi madre que, en su infancia, en el pueblo, jugando a la comba cantaban una cancioncilla que comenzaba así «Puente de la Taconera, arboles junto al Castillo…», Quien la diría que pasaría más de 50 años, hasta su fallecimiento, hace más de siete años, en esa ciudad de sus juegos infantiles.
También y con mucha frecuencia cantaba aquella canción de «Quisiera ser tal alta como la luna, ay, ay, como la luna…y seguía «para ver los soldados de Cataluña» y me cantaba de pequeño sobre todo aquello de «Tengo, tengo, tengo tu no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña…» así como aquello de «Donde estás, en tabletas, que has comido, castañetas, que has bebido, agua de mayo, tente tu que yo me caigo».
También recuerdo una estrofa de una canción que me llamaba mucho la atención pues nos decía con sorna o ironía, si nos mostrábamos renuentes al baño, de niños, tu tienes que cantar aquello de «ni me lavo, ni me peino, ni me pongo la mantilla hasta que venga mi novio de la guerra de Melilla».
También creo recordar aquella cancioncilla que decía «Estaba una pastora, laran, laran, larito, estaba una pastora cuidando el rebañito…».
Aun más antigua era la canción de «Mambrú se fue a la guerra» que se deriva de una canción burlesca francesa del siglo XVIII dedicada a John Churchill (1650-1722), duque de Marlborough (nombre que acabó degenerando, transformándose en Mambrú). Esta canción ya aparece en el librito de 1893 de Robustiano Montalban donde recoge 60 canciones populares infantiles para piano. En este librito también aparecían «Al pasar la barca», «Quisiera ser tan alta», «Me caso mi madre», «Cu, cu cantaba la rana», «Estaba una pastora».
Había una canción que se cantaba para jugar a las prendas que se llamaba «Antón Pirulero» y decía así:
«Antón, Antón pirulero,cada cual que atienda su juegoy el que no lo atiendapagará una prenda,Antón…»
También estaba la de la gallinita ciega.
Cuentos, dichos, rimas y retahílas como «Pinto, pinto gorgorito», «Caracol, col, col», «Cinco lobitos tiene la loba», «Cu cu cantaba la rana», «Este puso un huevo, en referencia a los dedos de la mano», «El que se fue a Sevilla, perdió su silla», «La flauta de Bartolo», o una muy larga que comenzaba diciendo «En la ciudad de Pamplona hay una plaza, en la plaza hay una esquina, en la esquina una casa…».
La vuelta al cole ya tiene su propia canción infantil: «Me Gusta Ir al Cole».
Las 40 Mejores Canciones de la Bichikids 1, 2, 3 y 4 🦋🌈 @Bichikids MIX | El Reino Infantil
¿Amigo Tugo? ¿Y Pío y Pía? La canción de Tótem se presenta en un vídeo que intenta hacer reír a bebés a la vez que puede usarse como un sencillo juego con el que los niños algo más mayores aprenden algo verdaderamente importante: que la felicidad individual es en gran parte dependiente del ambiente que logremos crear entre todos. O como dice un dicho popular africano de origen zulú y base de la filosofía ubuntu: «umuntu, nigumuntu, nagamuntu». Es decir: una persona es una persona a causa de los demás. Un niño se situaría en el centro ocupando el lugar de Tótem mientras el resto bailaría, gesticularía, cantaría, etc. alrededor con el objetivo de hacerle reír.
No dejéis de comentarnos si el vídeo hace reír a vuestros bebés o si sois educadores y lo usáis con vuestros niños para jugar. Y, ya sabéis, «umuntu, nigumuntu, nagamuntu»: nos hacéis muy felices si os gusta y por consiguiente lo compartís :).
