Canciones para los nacidos en enero: Significado y melodías que inspiran

La música tiene un particular vínculo con la sentimentalidad patriótica, pues no existe momento más solemne que aquel en que suena un himno nacional en cualquier evento colectivo. Pero no es de himnos de lo que queremos hablar, dado que no hay discusión en que el mejor del mundo es el soviético (ahora ruso, con cambios en la letra), especialmente si lo canta el Coro del Ejército Rojo. Tampoco queremos referirnos a canciones folclóricas tradicionales, sino a aquellos temas recientes de la música popular que se hayan convertido en himnos informales o que simplemente canten de forma inspirada a la tierra, al terruño, al paisaje y al paisanaje, a las tradiciones y a los antepasados.

Muchos artistas han intentado retener el instante en que, con la nieve coloreando las ventanas y la familia riendo en el comedor, comienzan esas cosas a brotar del interior. No es ficticio ese espíritu navideño. No lo es y no es exclusividad de los cristianos. Todo el mundo se siente mejor y peor en estas celebraciones. Todo el mundo es invadido por una inexplicable alegría o por una profunda y calmada tristeza.

Bob Dylan en 1962, un año clave para la música popular.

El significado detrás de las canciones

Tal vez nadie haya sabido retener con tanta belleza esa melancolía navideña, esa emoción que nos descoloca, como José Luis Perales, cuando hace ya muchos firmó su particular Canción para la Navidad. Quizá no puedan entenderlo quienes no hayan tenido ocasión de mirar los ojos del mar a la hora de la cena del 24 de diciembre. Su tristeza es infinita.

Si se trata de nostalgia navideña, resulta obligado detenerse en este viejo disco que hago girar ahora, del añorado Luis Aguilé. Su Ven a mi casa esta Navidad marcó a varias generaciones -busquen entre sus padres y abuelos- imprimiendo a las tristezas de las soledades y rencores el bendito fogonazo del perdón: «Tú que has vivido / siempre de espaldas / sin perdonar ningún error / ahora es momento / de reencontrarnos / ven a mi casa por favor / Ahora ya es tiempo / de que charlemos / pues nada se perdió / En estos días / todo se olvida / y nada sucedió».

Salto adelante unas cuantas décadas en el tiempo para aterrizar en el arte de Rafa Almarcha, en sus Siempre Así, que han dedicado un álbum entero a la Navidad, con villancicos propios y otros populares. Brilla sobre todos ellos El sentido de la Navidad, que da título al disco y es, sin posibilidad de contener los calificativos, una obra de arte:»Dicen que fue / hace mucho tiempo / cuando un bebé / bajó de los cielos / Navidad, tiempo de esperanza y de paz / que inunda las casas. Teología para Belén en la voz de un grupo que se cree lo que canta.

Algunos lectores recordarán a Tennessee, que triunfaron a finales de los 80 con su pegadiza Te vi correr y el festival de voces característico de su doo wop. En lo alto de su carrera quisieron poner al público a bailar con un villancico propio y así surgió Ven conmigo, es Navidad: «Cae la nieve / todo es blanco / tú te tienes que alegrar / es un día de amor y entendimiento / ven conmigo, es Navidad».

Regresando a los tiempos en blanco y negro, surge entre estos vinilos un clásico para el que sin embargo no pasan los años. Algo así podrá decirse, pasadas las décadas, con el gozoso En Navidad que grabó Rosana en directo a finales de los 90 y que es de las pocas concesiones que nuestras modernas discotecas hacen al espíritu navideño, en lo puramente musical.

La Navidad, un tiempo de reflexión y celebración.

Melodías modernas y reflexiones

Si por el contrario, todavía mantenemos el Belén en su lugar y sabemos conservar el pesebre intacto hasta el día 24 por la noche, cuando ubicamos al Niño en su lugar. Si por el contrario, aún recordamos lo que nos enseñaron los mayores sobre estas fechas. Si aún sintonizamos sin complejos -supongo que en este siglo empieza a ser cosa de héroes- la cinta de Capra, Que bello es vivir. Si por el contrario, en definitiva, aún sabemos lo que significa la Navidad que nos explicaba en su canción Rafa Almarcha, entonces podemos dejarnos llevar por la ternura musical de La Oreja de Van Gogh y su La luz que nace en ti.

Es verdad que su letra no competirá por un doctorado de apologética cristiana pero también lo es que no debemos despreciar aquellas canciones de Navidad que nos enseñen el camino a la belleza, pues es el mismo que recorren desde hace siglos todos los pastores que se dirigen a Belén. Canta el grupo: «Vuela un cometa entre miles de estrellas / anuncia otra noche de paz / llega la nieve y se encienden las luces / que adornan la ciudad / Cantan los niños que ya están de fiesta / ¡que viva la amistad, que viva el amor, que así es la Navidad!».

Quien dice el vino, dice la fiesta, el baile y rock and roll. Sobre la mesa tengo algunas muestras de canciones que podrían hacer temblar el suelo o al menos despertar algunas carcajadas. Omito por razones personales ese subgénero creado por algunos grupos pretendidamente punk -tal vez con esfuerzo lleguen a pink- que consiste en hacer canciones contra la Navidad.

Eso no me impide, pese a todo, sonreír ante la fechoría de Love of Lesbian, que relata en un tema, circunstancialmente navideño, lo compleja que puede resultar la llegada de familiares lejanos alrededor del pavo relleno. Con bastante maldad, los dueños del indie pop de los últimos años, titularon el experimento ‘Villancico para mi cuñado Fernando’.

A propósito, vuelvo a Los Limones para ponerlos como ejemplo de esta práctica. En su felicitación-gamberrada de hace unos años, al son de viejos y animados villancicos, nos cantaban éste dedicado a las gentes del mar: «Juan García pesca / las merluzas frescas / y Los Limones le deseamos felices fiestas / Navidad, navidad, la gente del mar / con percebes de Cedeira vamos al portal. / Navidad, Navidad, la gente del mar / le desea un año lleno de felicidad».

También La Casa Azul, pop electrónico e indie siempre infalible, se entregó a la experimentación con una canción extraordinaria que, casi accidentalmente, es un villancico futurista, ‘Los anillos de Alcyone’: «La luz es de otro color / la gente corre entre el tráfico hacia el bar / en las noticias de hoy / anuncian que algo increíble va a pasar / El contacto estelar / esta Navidad en plena catarsis galáctica / esta Navidad la nave nodriza fundacional / aterrizará en el centro de Montmartre / los visitantes te desean una feliz Navidad».

Sin movernos de la pista de baile pero tomando tierra en lugares más cálidos, el famoso burrito sabanero -El burrito de Belén- permite danzas intergeneracionales de extremada contorsión, gracias a la voz y la música de Juanes. Y si esta Navidad nos hemos propuesto driblar a cualquier precio ‘El tamborilero‘ de Raphael, siempre podemos dejarnos envenenar por las ‘Campanas de Navidad’ de Los Chunguitos, naturalmente después de haber trasegado media botella de orujo: «Ya las campanas de Navidad / preludian el retorno al hogar / dulces campanas de hermandad / que nos llaman con su repicar. / En la Navidad de paz y de alegría / suena una canción / un himno de armonía».

Los duetos navideños son una larga tradición dentro y fuera de nuestras fronteras. En España nadie los ha frecuentado tan bien como nuestro querido Miliki. Duetos y colaboraciones que han inspirado obras navideñas para la posteridad.

De un tiempo a esta parte, muchos colegios han extendido más allá de sus límites naturales esas tradicionales composiciones de Navidad, concursos de villancicos y demás folclore decembrino. Pioneros en esta novedad, y tal vez insuperables en la aventura, Los Secretos y su ‘Es de María’ -adaptación de Ponte en la fila, que el grupo a su vez había adaptado de Get in line de Ron Sexsmith-, interpretado por el coro del colegio Tajamar.

Se grabó en 2005 pero es ya un clásico pop increíblemente eficaz y de cuidada factura, también en su emocionante videoclip. “Se oye un canto en la oscuridad / una estrella lo ilumina / el bebé más bonito que hay / es de María. / Se oye un llanto en la oscuridad / una estrella lo ilumina / pastorcillos camino a un portal / sus caras brillan.

A una iniciativa similar se apuntaron Los Limones, adaptando la letra de su canción Ahora es cuándo, Galicia es dónde, que ya había servido para animar al mundo a peregrinar a los pies del Apóstol Santiago. Reconvertida en ‘Ahora es cuándo, Belén es dónde’, suena tan pop como coral gracias a las voces de las familias -niños y mayores- del coruñés Club Rueiro: «La estrella, la dirección / nuestro punto de reunión / entre un buey y una mula / ha nacido nuestro Dios. / No me quiero resistir / besarle y verle reír / me muero de ganas / de estar cerca de ti».

Es el caso de Modestia Aparte, adaptando su éxito Ojos de hielo a la temática de un villancico y grabándola junto al coro de la Escuela Municipal de Música. «Y hacer de la Navidad / el lema de cada día / y de los dulces, el pan / de la tradición / una nueva vida de paz».

Nos presenta la adaptación navideña de su ‘Cierra los ojos’, realizada además por su hija y sus compañeras de la escuela, e interpretada junto a un montón de niños del Peñacorada International School bajo la batuta del propio líder de Cooper. Suena así: «Ya se hace de noche / no podéis tardar / que ha nacido un niño / dentro de un portal / no olvides que algo hay que llevar / Coge la zambomba / coge tú el tambor / formemos un coro / que ha nacido Dios».

Ilusión y Navidad en los ojos de esos niños. Ahora sigue lloviendo en la ventana, al otro lado de mi mesa, pero el repaso a esta discografía navideña me ha rescatado del frío, me ha trasladado a algún lugar inesperado. La torre de discos y vinilos ha cambiado de lugar e invade la estancia una extraña y placentera calma. Furtivamente, a mí se me ha dibujado una levísima sonrisa relatando estas historias musicales.

Melendi, un artista que celebra su cumpleaños en enero.

Celebrando enero con música y afecto

El 21 de enero, la casualidad se convierte en un motivo especial para celebrar cuando el Día Internacional del Abrazo coincide con el cumpleaños de Melendi. Este día, dedicado a la expresión más cálida y sincera de afecto, se entrelaza con la celebración del nacimiento de un artista que ha tocado los corazones de muchos con su música única y letras emotivas. El abrazo, un gesto universal de cariño, encuentra un significado aún más profundo al fusionarse con la música del asturiano, que hace unos días cumplió 45 años. Melendi ha sido compañero de muchos de nosotros durante un extenso periodo de tiempo. Su evolución ha ido de la mano con la de numerosos seguidores que ha conquistado a lo largo de los años. Una de las canciones que encontramos dentro de 10:20:40 y una de las más románticas del cantante, dedicada por completo a su mujer Julia Nakamatsu, también protagonista de un videoclip en blanco y negro.

La historia detrás de: El día que Bob Dylan y The Beatles se conocieron

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